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El tema principal

El Tema Principal




Los cristianos dicen que el tema central de la Biblia es el Mesías. Desde su perspectiva, las profecías que anuncian la llegada de un Redentor inundan todo el texto bíblico, desde el mismo Génesis.
Es curioso: para probarlo, generalmente citan versículos en donde NO APARECE de modo EXPLÍCITO la palabra “Mesías” o “Ungido”, o el concepto de “unción”. Pero aclaran: SE DEDUCE que allí se habla del Mesías.
La pregunta obligada es simple: ¿Acaso NO EXISTEN versículos que, EXPLÍCITAMENTE, hablen del Mesías o Ungido?
Y la respuesta es simple también: seguro que los hay. El problema es que no son demasiados, y -en realidad- tienden a ser muy escuetos.
ESTO ES LO QUE PONE EN EVIDENCIA EL ERROR DE LA PERSPECTIVA CRISTIANA. El hecho DEFINITIVO Y CORROBORABLE es que EL MESÍAS NO ES EL TEMA PRINCIPAL DE LA BIBLIA.


Pongamos un poco de orden
Veámoslo de este modo: tengo una colección de libros muy compleja y variada llamada Biblia. Y tengo un tema que me interesa: el Mesías. ¿Qué tengo que hacer? La respuesta parece simple: buscar versículos de la Biblia que HABLEN SOBRE EL MESÍAS.
Pero no es lo que los cristianos hacen. Por ejemplo, pueden decir: “el primer versículo de la Biblia que habla sobre el Mesías es Génesis 1:26”.
¿Qué dice este texto? Nos presenta a D-os en el momento de la Creación del ser humano, diciendo “HAGAMOS al hombre a NUESTRA Imagen y Semejanza”. Y entonces dicen: “¿Con quién habla D-os? Con el Mesías”.
Esto tiene un serio problema: allí no dice “entonces D-os le dijo al Mesías”, o NADA PARECIDO. En realidad, ese concepto se trata de una CATEGORÍA DE IDEAS QUE NO ESTÁ PRESENTE EN EL TEXTO. Eso NO SIGNIFICA que sea correcto o incorrecto. Sólo significa que NO ESTÁ PRESENTE EN EL TEXTO.
Podemos pasar horas discutiendo sobre el asunto, y si SOLAMENTE NOS LIMITAMOS A REVISAR ESE TEXTO, no se va a llegar a ninguna conclusión. ¿Por qué? Porque el texto NO NOS DA NINGÚN TIPO DE INFORMACIÓN ESPECÍFICA. Sólo dice que D-os habló CON ALGUIEN, pero NO DICE QUIÉN FUE.
Entonces, decidir si allí se habla del Mesías o no DEPENDE DEL ANÁLISIS DE OTROS TEXTOS DE LA BIBLIA, porque Génesis 1:26 NO DICE EXPLÍCITAMENTE QUE ALLÍ SE HABLE DEL MESÍAS, NI DICE EXPLÍCITAMENTE QUE SE HABLE DE OTRA ENTIDAD.
El punto que se deduce es simple: UN TEXTO DONDE NO SE MENCIONA EXPLÍCITAMENTE AL MESÍAS no nos sirve COMO PUNTO DE PARTIDA para discutir sobre el Mesías.
Otros dicen que la primera profecía mesiánica es Génesis 3:15, donde D-os anuncia que “la simiente de la mujer” tendrá enemistad con la “simiente de la serpiente”. Sucede LO MISMO: allí NO HAY ninguna referencia EXPLÍCITA al Mesías. Dice “simiente de la mujer”, y eso -en su perspectiva más amplia- nos incluye a todos. ¿Por qué tenemos que reducirla a “el Mesías”?
Y empieza otra vez la discusión interminable: como el texto NO DA ESA INFORMACIÓN DE MANERA PRECISA, al final nos topamos con que NO PODEMOS ASUMIR O RECHAZAR ninguna idea. Tenemos que RECURRIR A OTROS PASAJES de la Biblia para formar una idea precisa sobre el Mesías, y una vez logrado eso, decidir si textos como Génesis 1:26 o 3:15 hablan del Mesías o no. Y si la respuesta es afirmativa, decidir también en qué términos lo hacen.
No es una idea extraña ni molesta para los cristianos. De hecho, ellos mismos insisten en que en la Biblia hay una gran cantidad de textos que hablan del Mesías, por lo que resulta relativamente fácil perfilar su identidad. Entonces, uno pregunta: ¿Qué otro texto habla sobre el Mesías?
Y empieza el desfile. Por ejemplo, de Génesis citan 3:15, 22:18 y 49:10. Luego, Números 24:17, Deuteronomio 18:15; Job 19:25-27; II Samuel 7:13; Isaías 2:2-3, 7:14, 9:1-2 y 6-7, 11:1-10, 12:3, 28:16, 35:5-7, 42:1-4, 44:3, 49:6, 50:4-11, 54:1-5, 55:3, 61:1-2, Joel 2:28-32, Oseas 6:1-2, 13:14, Amós 8:9, Miqueas 5:2, Jeremías 23:5, 31:15 y 31-34, Ezequiel 34:23-24, 36:24-27, 37:23, Daniel 2:34-44, 7:13-14, 9:24-27, Hageo 2:6-7, Habacuc 3:11, Zacarías 3:8-9, 6:12, 9:9-11, 11:12, 12:10, 13:1, 14:5-9 y Malaquías 3:1.
Además, se mencionan varios Salmos: 2, 16, 22, 30, 45, 72, 95, 110 y 118.
Finalmente, se citan pasajes CLAVES para entender los aspectos principales del Mesías. Los más importantes son Éxodo 14 (donde se habla del Cordero de Pascua) e Isaías 53 (donde se habla de los sufrimientos del Mesías).
Ahora, la pregunta: ¿EN CUÁNTOS DE ESTOS PASAJES SE HABLA EXPLÍCITAMENTE DEL MESÍAS? Es decir: ¿en cuántos de estos pasajes SE USA DE MANERA DIRECTA LA PALABRA “MESÍAS” (o su traducción: UNGIDO)?
Parecerá sorprendente, pero de todos los versículos mencionados, SOLAMENTE DOS usan la palabra UNGIDO  o el concepto UNCIÓN: Isaías 61:1-2, Daniel 9:24-27.
Demasiado poco, si tomamos en cuenta que se citaron 57 pasajes en total.
Esta situación no nos obliga a descartar los otros 55 pasajes mencionados, porque el concepto MESÍAS o UNGIDO tiene sinónimos claramente identificables. Por ejemplo, el más simple es el de REY. Si tomamos en cuenta que la tradición judía identifica a ese rey como parte del linaje de David, entonces podemos también incluir los pasajes que lo mencionan claramente. Bajo ese criterio, podemos agregar DOCE pasajes más: Génesis 49:10 (donde se menciona que el cetro o reinado corresponde a la tribu de Judá, de la que vino posteriormente el linaje de David), Números 24:17 (donde se menciona a “la estrella de Jacob”, y resulta lógico asociar el concepto con el linaje de David), II Samuel 7:13 (donde se habla claramente de un descendiente del rey David), Isaías 9:6-7 (donde se habla del nacimiento de un rey), 11:1-19 (donde se menciona al “retoño” o descendiente de Isai, el padre del rey David), Miqueas 5:2 (donde se menciona el sitio de nacimiento de un rey), Jeremías 23:5 (donde se habla de un renuevo del linaje de David), Ezequiel 34:23-24 (donde se habla del rey David como pastor de Israel), Daniel 7:12-14 (donde se habla de un rey que ha de venir), Zacarías 3:8-9 y 6:12 (donde se vuelve a hablar del “Renuevo”), 9:9-11 (donde se anuncia la llegada del rey montado en un pollino).
Aparte, podemos integrar los Salmos claramente identificados por los especialistas como Salmos Reales, por estar evidentemente vinculados con la Realeza (el linaje de David): 2, 45, 72 y 110.
Es decir: de los 57 pasajes mencionados originalmente, sólo podemos identificar a 17 pasajes como EXPLÍCITOS hacia el tema del Mesías, Ungido, Rey o descendiente del linaje de David.
Esto nos pone frente a un hecho factible: parece haber una tendencia a CONSIDERAR MESIÁNICOS TEXTOS DE LA BIBLIA QUE NO NECESARIAMENTE LO SON.


Las bases del Judaísmo y de la misma Biblia
Para el Judaísmo el asunto no tiene vuelta de hoja: la base de todo es la Torá. Cualquier cosa que deba ser creída u obedecida, debe tener su sustento en la Torá. De ella depende el resto de la Biblia y, por lo tanto, la religión judía.
De todos los pasajes mencionados, sólo Génesis 49:10 y Números 24:17 nos dan una referencia claramente dirigida al linaje del rey David y, por lo tanto, al tema del Mesías.
Extraño, si tomamos en cuenta que la Torá tiene un total de 187 capítulos, que abarcan más de 3,500 versículos. ¿Por qué, se se supone que el tema del Mesías ES EL MÁS IMPORTANTE, sólo hemos detectado DOS que lo mencionan de un modo directo?
Algo debe andar mal aquí, y la pregunta obligada es esta: ¿acaso son LOS ÚNICOS pasajes de la Torá que mencionan de manera EXPLÍCITA los conceptos de UNGIDO o UNCIÓN, o -como alternativa- que se refieran al REY? Y la respuesta también es fácil: no. Por supuesto que hay más, pero lo que llama la atención es que no suelen ser mencionados por ningún cristiano cuando habla del Mesías.
Veamos los más significativos:
Éxodo 29:5-7 “Y tomarás las vestiduras, y vestirás a Aarón la túnica, el manto del efod, el efod y el pectoral, y le ceñirás con el cinto del efod; y pondrás la mitra sobre su cabeza, y sobre la mitra pondrás la diadema santa. Luego tomarás el aceite de la unción, y lo derramarás sobre su cabeza, y le ungirás”.
Éxodo 30:23-31 “Tomarás especias finas: de mirra excelente quinientos siclos, y de canela aromática la mitad, esto es, doscientos cincuenta, de cálamo aromático doscientos cincuenta, de casia quinientos, según el siclo del santuario, y de aceite de olivas un hin. Y harás de ello el aceite de la santa unción; superior ungüento, según el arte del perfumador, será el aceite de la unción santa. Con él ungirás el tabernáculo de reunión, el arca del testimonio, la mesa con todos sus utensilios, el candelero con todos sus utensilios, el altar del incienso, el altar del holocausto con todos sus utensilios, y la fuente y su base. Así los consagrarás, y serán cosas santísimas; todo lo que tocare en ellos, será santificado. Ungirás también a Aarón y a sus hijos, y los consagrarás para que sean mis sacerdotes. Y hablarás a los hijos de Israel, diciendo: Este será mi aceite de la santa unción por vuestras generaciones”.
Deuteronomio 17:14-20 “Cuando hayas entrado en la tierra que el Señor tu D-os te da, y tomes posesión de ella y la habites y digas: pondré un rey sobre mí, como todas las naciones que están en mis alrededores, pondrás por rey sobre ti al que el Señor tu Dios escogiere; de entre tus hermanos pondrás rey sobre ti; no podrás poner sobre ti a hombre extranjero, que no sea tu hermano. Pero él no aumentará para sí caballos, ni hará volver al pueblo a Egipto con el fin de aumentar caballos; porque el Señor os ha dicho: No volváis nunca por este camino. Ni tomará para sí muchas mujeres, para que su corazón no se desvíe; ni plata ni oro amontonará para sí en abundancia. Y cuando se siente sobre el trono de su reino, entonces escribirá para sí en un libro una copia de esta ley, del original que está al cuidado de los sacerdotes levitas; y lo tendrá consigo, y leerá en él todos los días de su vida, para que aprenda a temer a Jehová su Dios, para guardar todas las palabras de esta ley y estos estatutos, para ponerlos por obra; para que no se eleve su corazón sobre sus hermanos, ni se aparte del mandamiento a diestra ni a siniestra; a fin de que prolongue sus días en su reino, él y sus hijos, en medio de Israel”.
A muchos cristianos les puede parecer desconcertante el contenido de estos pasajes. En el caso de las citas del Éxodo, porque hablan de Aarón y el Sumo Sacerdocio, y no parece tener mucho que ver con Jesús de Nazaret ni con el concepto de Mesías. En el caso del pasaje de Deuteronomio, porque lo que allí se dice se refiere a los reyes antiguos que hubo en Judá e Israel, pero no del Rey que esperamos como Mesías.
Pero lo cierto es que se trata de una CONFUSIÓN surgida de los ERRORES METODOLÓGICOS a la hora de analizar el texto bíblico. La cuestión es simple: ¿cuál es la base para hablar DEL UNGIDO O MESÍAS? ¿Versículos de la Biblia que JAMÁS mencionan de manera directa los conceptos UNGIDO, UNCIÓN O REY, o LOS VERSÍCULOS QUE SÍ LO HACEN?
Con la pena, LA RESPUESTA ES OBVIA: la base bíblica para hablara del Mesías SON LOS VERSÍCULOS QUE, DIRECTA Y EXPLÍCITAMENTE, MENCIONAN LOS TEMAS DEL UNGIDO, LA UNCIÓN O EL REY.
Y esos pasajes son, justamente, estos tres que acabo de citar. Tres pasajes que los cristianos NUNCA MENCIONAN, NUNCA REVISAN.
El asunto es simple: Éxodo 29:5-7 nos explica CÓMO SE APLICA LA UNCIÓN, Éxodo 30:23-31 nos explica QUÉ TIPO DE ACEITE SE USA PARA ESA UNCIÓN, y Deuteronomio 17:14-20 nos explica CUÁLES SON LAS OBLIGACIONES DEL FUTURO REY DE LOS JUDÍOS.
Si estamos de acuerdo en que el rey de los judíos es el MESÍAS O UNGIDO, entonces ESTAMOS DE ACUERDO en que ESTOS PASAJES SON LA BASE para entender en qué consiste ser ese Mesías. Y más aún: la base para identificarlo o, en su defecto, descartar a quien no lo sea.
Pero tenemos esta situación: los dos pasajes de Éxodo hablan de la UNCIÓN, pero NO MENCIONAN AL LINAJE DE DAVID. El pasaje de Deuteronomio habla del rey, y eso implica que habla del linaje de David, pero NUNCA MENCIONA una unción.
¿Es obligatorio que relacionemos los temas? El Judaísmo establece que ante las dudas surgidas cuando confrontamos dos pasajes bíblicos, la respuesta la tenemos que buscar en OTRO PASAJE BÍBLICO que aborde EL MISMO ASUNTO.
Y ese pasaje es I Samuel 16:1-13. Cito los versículos 1, 12 y 13: “Dijo el Señor a Samuel: ¿Hasta cuándo llorarás a Saúl, habiéndolo yo desechado para que no reine sobre Israel? Llena tu cuerno de aceite, y ven, te enviaré a Isaí de Belén, porque de sus hijos me he provisto de rey… Envió, pues, por él (David), y le hizo entrar; y era rubio, hermoso de ojos, y de buen parecer. Entonces el Señor dijo: Levántate y úngelo, porque éste es. Y Samuel tomó el cuerno del aceite, y lo ungió en medio de sus hermanos; y desde aquel día en adelante el Espíritu del Señor vino sobre David”.
En este pasaje QUEDA PERFECTAMENTE CLARO que el profeta Samuel entendía el vínculo definitivo entre Éxodo 29 y 30 (el concepto de Unción) con Deuteronomio 17 (el concepto de rey). Por lo tanto, al igual que ya había hecho con Saúl previamente (I Samuel 10:1), UNGIÓ A DAVID COMO REY DE ISRAEL.
Por lo tanto, LOS CRITERIOS ESTABLECIDOS PARA LA UNCIÓN DE LOS SUMOS SACERDOTES APLICAN TAMBIÉN PARA LA UNCIÓN DEL REY.
Esta es la base bíblica para el tema del Mesías o Ungido. No hay vuelta de hoja: es lo establecido por la Torá, y son los versículos que hablan EXPLÍCITAMENTE de los temas de la Unción y del Rey. Por lo tanto, es con ellos que debemos DEFINIR los límites (valga la redundancia) de lo que podemos y debemos creer sobre el Mesías.
Cualquier otro pasaje que NO MENCIONE DIRECTAMENTE AL MESÍAS queda subordinado, o incluso DESCARTADO, si no se ajusta a lo que se enseña aquí.
¿Es este el tema principal de la Biblia o de la Torá?
Razonémoslo de este modo: los momentos cruciales en el relato de la Torá son la Creación, el reinicio de la vida después del Diluvio, el llamamiento de Abraham, y el Éxodo, que incluye -a su vez- varios puntos críticos: la salida de Egipto, el encuentro con D-os en Sinai, y el final del Éxodo.
¿En cuál de estos momentos se habló EXPLÍCITAMENTE de la llegada del Mesías? En NINGUNO.
Los cristianos dicen que Génesis 3:15 o 22:18 hablan del Mesías. Pero recalco: uno dice “la simiente de la mujer” y otro habla de la “simiente de Abraham”. NO SON REFERENCIAS EXPLÍCITAS al Mesías, y -por lo tanto- son DEBATIBLES. Por eso, NUESTRA BASE tienen que ser las REFERENCIAS EXPLÍCITAS, como las que ya vimos en Éxodo 29 y 30 o Deuteronomio 17.
Entonces, la realidad es que en ninguno de ESOS MOMENTOS CRUCIALES se menciona DE MANERA EXPLÍCITA la futura llegada del Mesías.
¿Qué es lo que sí se menciona DE MANERA EXPLÍCITA?
Las ORDENANZAS (en hebreo, MITZVOT) de D-os. En todos esos eventos, lo primero que D-os hizo fue darle ORDENANZAS al ser humano.
Por ejemplo, al momento de crear al hombre, D-os le ordenó fructificar y reproducirse (Génesis 1:28). Al bajar del Arca, Noé recibió instrucciones similares, aunque más complejas (Génesis 9:1-7). Luego, el pacto con Abraham se basó en ordenanzas: primero, abandonar la tierra de su padre (Génesis 12:1), y luego la circuncisión (Génesis 17:1-14). Cuando Israel salió de Egipto, D-os dio las ordenanzas correspondientes a la Pascua (Éxodo 12), y en Sinai se recibieron los Diez Mandamientos (Éxodo 20:1-17). Finalmente, el Deuteronomio recopila los discursos finales de Moisés, apenas un poco de tiempo antes de que Israel entre en Canaán y de que el propio Moisés muera.
¿En qué momento se habla EXPLÍCITAMENTE del Mesías en todos esos eventos? En NINGUNO. Lo único que pueden apelar los cristianos es a que el Cordero de Pascua es una sombra del Mesías, pero tienen un problema serio para demostrarlo: NADA EN ABSOLUTO siquiera insinúa eso.
Pero dejemos el tema de lado, porque estamos hablando de REFERENCIAS EXPLÍCITAS, no REFERENCIAS SIMBÓLICAS. Sólo podremos evaluar la verosimilitud de las referencias simbólicas cuando tengamos bien claro lo que dicen las REFERENCIAS EXPLÍCITAS. Y el Cordero de Pascua es, en el mejor de los casos, una referencia simbólico. Por lo tanto, todavía no es momento de discutirlo.
El punto es simple: NO HAY REFERENCIAS DIRECTAS O EXPLÍCITAS al Mesías en todos estos momentos. Especialmente singular resulta en el caso del encuentro de Israel con D-os en Sinai, porque estamos hablando DEL ÚNICO MOMENTO DE LA HISTORIA EN EL QUE D-OS HABLÓ DIRECTAMENTE CON TODO UN PUEBLO.
¿No hubiera sido ese el momento adecuado para advertirles que tenían que ESPERAR LA LLEGADA DEL MESÍAS REDENTOR? Pero NO LO HIZO. Lo que hizo fue darles MANDAMIENTOS Y ORDENANZAS.
O veamos el caso del Deuteronomio: Moisés está próximo a morir, y hace una serie de recuentos de todas las experiencias de Israel durante el Éxodo. Son sus últimos discursos. Por lógica, SON LOS MÁS IMPORTANTES DE SU VIDA.
¿Habló en algún momento DE LA FUTURA LLEGADA DE UN MESÍAS?
No. Jamás. Todo el tiempo se dedicó a repetir “obedezcan las ordenanzas de D-os”. Entre los capítulos 4 y 30 de Deuteronomio, podemos encontrar POR LO MENOS 40 VECES en las que Moisés, de manera EXPLÍCITA, le dice a Israel que deben OBEDECER LAS ORDENANZAS DE LA TORÁ. En cambio, no encontramos NINGUNA referencia a la llegada de un Mesías.
Incluso, el capítulo 30 es una extensa descripción de cómo va a ser la restauración final de Israel, y TODO EL CAPÍTULO gira en torno a la NECESIDAD DE OBEDECER LAS ORDENANZAS Y MANDAMIENTOS DE LA TORÁ.
Jamás se menciona al Mesías.
De hecho, los versículos 30:12-13 DESCARTAN que el Mesías sea NECESARIO para esa restauración: “cuando obedecieres a la voz del Señor tu D-os, para GUARDAR SUS MANDAMIENTOS Y SUS ESTATUTOS ESCRITOS EN ESTE LIBRO DE LA TORÁ; cuando te convirtieres al Señor tu D-os con todo tu corazón y con toda tu alma. Porque este mandamiento que yo te ordeno hoy no es demasiado difícil para ti, ni está lejos. No está en el cielo, para que digas: ¿Quién subirá por nosotros al cielo, y nos lo traerá y nos lo hará oír para que lo cumplamos? Ni está al otro lado del mar, para que digas: ¿Quién pasará por nosotros el mar, para que nos lo traiga y nos lo haga oír, a fin de que lo cumplamos? Porque muy cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón, para que la cumplas”. 
No pueden quedar dudas sobre el sentido del pasaje: NO SE NECESITAN INTERMEDIARIOS DE NINGÚN TIPO PARA OBEDECER LOS MANDAMIENTOS DEL SEÑOR.
No es necesario que alguien SUBA AL CIELO Y LUEGO BAJE PARA REVELARNOS NADA. Los mandamientos y las ordenanzas de la Torá están puestos en el corazón de cada uno de nosotros. Aquí, como en TODA LA TORÁ, se habla de OBEDECER LA TORÁ, no de esperar un Mesías que nos dé la redención.
Entonces, empecemos por aplicar un simple y lógico criterio: si NO HAY NINGUNA REFERENCIA EXPLÍCITA al Mesías, y HAY MONTONES DE REFERENCIAS EXPLÍCITAS A LA NECESIDAD DE OBEDECER TORÁ, o si NO HAY NINGÚN VERSÍCULO QUE DIGA EXPLÍCITAMENTE QUE TODO DEPENDE DEL MESÍAS, y en cambio hay MONTONES DE VERSÍCULOS QUE DICEN EXPLÍCITAMENTE QUE TODO DEPENDE DE OBSERVAR LA TORÁ, entonces la conclusión es lógica:
EL TEMA MÁS IMPORTANTE DE LA BIBLIA ES LA OBSERVANCIA DE LA TORÁ, NO EL MESÍAS.
Simplemente, con esta clara evidencia expuesta, queda DEMOSTRADO que TODA LA PERCEPCIÓN del Cristianismo ESTÁ EQUIVOCADA.
¿Qué dice EL RESTO DE LA BIBLIA?
Lo mismo: todo el asunto SIEMPRE GIRA en torno a la OBEDIENCIA DE LA TORÁ.
¿Por qué D-os juzgó a los israelitas en la época de los jueces? ¿Por no esperar al Mesías? No. Por NO OBEDECER LA TORÁ. Jueces 2:11-14.
¿Qué fue lo primero que hizo Samuel cuando ungió al primer rey de Israel (nótese que estamos hablando de UNCIÓN)? ¿Recordarle al pueblo que tenía que esperar al Mesías? No. Hacer UNA COPIA DE LA TORÁ (I Samuel 10:24-25).
¿Cuál es el tema recurrente de I Reyes en relación al reinado de Salomón? ¿La futura llegada del Mesías? No. JAMÁS SE MENCIONA. Lo que se menciona EXPLÍCITAMENTE por lo menos en siete ocasiones (I Reyes 2:3, 3:14, 6:12, 8:58, 8:61, 9:6 y 11:38) es LA IMPORTANCIA DE GUARDAR LOS MANDAMIENTOS Y ORDENANZAS DE D-OS.
¿Cuál fue el elogio para los reyes justos de Judá? ¿Su esperanza en el Mesías? No. JAMÁS SE MENCIONA EL MESÍAS. El elogio EXPLÍCITO fue por OBEDECER LOS MANDAMIENTOS DE LA TORÁ (por ejemplo, II Crónicas 14:4 y 17:4).
¿Cuál fue la eterna acusación de los profetas contra Israel? ¿No esperar al Mesías? No. Haber abandonado la Torá (Isaías 24:5, 30:9, 48:18; Jeremías 6:19, 9:13, 16:11, 26:4-6, 44:10-23; Ezequiel 5:6-7, 20:18, 22:26; Oseas 4:6, 8:1 y 12; Amós 2:4; Sofonías 3:4; Zacarías 7:12; Malaquías 2:8-9, 3:7-14).
Cuando Israel regresó del exilio en Babilonia ¿cuál fue el tema capital para reconstruir la nación? ¿La esperanza en el Mesías? NO. JAMÁS SE HABLA DEL MESÍAS. El tema central fue LA OBEDIENCIA A LA TORÁ (Esdras 9:10 y 14, Nehemías 1:9, 9:13-16, 9:29-34, 10:29).
¿De qué manera RESUME la propia Biblia su contenido? EL FIN DE TODO EL DISCURSO ES ESTE: TEME A D-OS Y GUARDA SUS MANDAMIENTOS, PORQUE ESTO ES EL TODO DEL HOMBRE. Eclesiastés 12:13.
NADA SOBRE EL MESÍAS.

Conclusiones preliminares
Al principio de este texto, mencioné 57 pasajes diferentes citados por cristianos para afirmar que Jesús está profetizado en la Biblia, y que ésto es LO MÁS IMPORTANTE de su contenido.
Sin embargo, al revisarlos, resulta que sólo 2 de ellos hablan, EXPLÍCITAMENTE, del Mesías. Otros 15 lo hacen indirectamente. Los demás EN NINGÚN MOMENTO mencionan de manera clara y precisa que se esté hablando del Mesías.
En contraparte, en los últimos párrafos yo he ofrecido un total de 44 citas en donde DE MANERA EXPLÍCITA se habla de la importancia de observar los mandamientos y ordenanzas de la Torá. ¿Cuánto aumentaría esta cifra si citara los versículos que de manera clara, aunque indirecta, hablan del mismo tema?
El asunto está claro: el tema FUNDAMENTAL de la Biblia es LA OBEDIENCIA A LA TORÁ, no la llegada del Mesías.
En consecuencia, también está claro que las prioridades de los cristianos que insisten en lo contrario ESTÁN MAL ENFOCADAS Y CARECEN DE SUSTENTO.
En la siguiente nota, analizaré los 17 pasajes que identificamos al principio como mesiánicos para demostrar que, DESDE NINGÚN PUNTO DE VISTA, se cumplen en Jesús de Nazaret.


Irving Gatell:.
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Supuestas profecías: El Tanaj versus las invenciones cristianas

¿Profecías sobre Yeshu en el Tanaj?

?נבואות על יש”ו בתנ”ך



ORAJ HA-EMET (SENDERO DE LA VERDAD): Somos una organización dedicada a guardar a las personas judías para que corrijan el convenio eterno que nosotros tenemos con Di-s. Otras religiones, incluso la Cristiandad, son incompatibles con el judío así como son incompatibles para guardar el convenio. Los judíos no deben rendir culto a Yeshúa/Jesús. Porque nosotros como judíos tenemos un convenio eterno con Di-s. Di-s permita, que los materiales de este sitio constituyan en un futuro un libro.
El problema de asimilación y abandono del Judaísmo hacia las religiones de la mayoría de las naciones sobre no es algo nuevo. De hecho, en el Tana”j habla de este problema, por lo cual advertimos a otros judíos de no seguir a las naciones.
El profeta Hoshea, profetizo hacia el Reino del Norte, expresando a los ciudadanos quienes intentaron exterminarse siguiendo las normas y costumbres de otros. Ellos quisieron estar como las otras naciones, y adoptaros a sus “dioses”. Di-s se expresó por medio del Hoshea HaNabí, diciendo (Hoshea 4:6)
“Mi pueblo es destruido por falta de conocimiento (de Di’s), porque tú has rechazado el conocimiento, Yo también te rechazaré, de modo que no serás Mi sacerdote, por haber olvidado tú la Torah de tu Di’s. Y también Me olvidaré de tus hijos”.

Katznelsón Moisés, La Biblia, Hebreo-Español, Ed. Sinai, Tel Aviv, Israel, 1996. Vol. II, pp. 921-922.

Porque les faltó el conocimiento de Torah, ellos abandonaron el Convenio Eterno y estaban perdidos. Cuando entendieron que estaban desterrados, aquéllos que no fueron fieles y no huyeron al Reino del Sur [Yehudah], sin embargo ellos fueron asimilados hasta el día de hoy no se sabe de las demás tribus correspondientes del Reino del Norte
De la misma forma sucede hoy en día, los judíos sin el conocimiento de la Torah y el significado de los Profetas, son presa fácil para “los misioneros mesiánicos”, los “Judíos para Yeshúa/Jesús”, los “natzratim” y otros grupos misioneros de la misma índole.
Cuando ellos adoptan otra fe, sucede como los ciudadanos del Reino del Norte, quienes se perdieron, ellos se pierden como judíos. Según las estadisticas los hijos de estos que se asimilaron al cristianismo u otra religión, ya no se identifican como judíos, o bajo alguna modalidad dentro del judaísmo. Este sitio en Facebook, así como en Bolgspot.com, y Wordspress (próximamente tendremos un sitio en la web) es solo un intento en la web para proporcionarles el conocimiento a personas judías necesitadas, ( e incluso le brindamos ayuda a los no-judíos) para impedir que cada judío sea “…destruido por la falta de conocimiento…”, y tenemos esperanza de atraer algunos judíos que se han desviado del Convenio Eterno.
Por tal razón hemos adoptado el nombre de Oraj HaEmet, debido a que la primera palabra se remite a lo que dice el Tehilim 27:11:
‘Enséñame Tu camino oh Eterno, y condúceme por una senda (Oraj) llana debido a los que me acechan”.
NOTA DEL DOCUMENTO:

Los nombres  “Yesh”u” , “Jesús”, “Yeshúa”, “Yehoshua”, “Iehoshua”,  “Yeshu”… son nombres variables del mismo personaje.

Tomado de Blog Oraj-HaEmet.  Editado y resumido con permiso.

¿Profecías?

Las No-Profecías de la sección de los Jetubim (Escritos):

Dani’el / Daniel 9:24-27

 

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Supuestas profecias sobre Yeshu

 

Tomado de: Blog Oraj-HaEmet

La Tradición

La Tradición

Por: Rab Avigdor Miller
S.-
J.- Pero todos los hombres tienen deseos que los sobornan evitándoles ver la Verdad. Los científicos materialistas al igual que los idólatras. Entonces, ¿cómo es posible para un hombre ver la Verdad?
S. –En la actualidad los únicos hombres capaces de reconocer la Verdad son aquéllos que la adquirieron por tradición.
J. –Pero los hombres pueden no desear atenerse a la tradición. Pueden alegar que sólo aceptan aquello que sus ojos pueden ver.
S. –¿Creen ellos que George Washington existió?
J. –Seguro que sí.
S. –¿Y cómo lo saben? ¿Alguno de ellos lo vio?
J. –Es cierto señor que toda persona se apoya en alguna forma de tradición, pues todo conocimiento de la historia es a través de la tradición. Pero George Washington es una tradición aceptada por todos los hombres.
S. –De ninguna manera. El vulgo de África, el Cercano Oriente, India, China y Japón, no supieron nada de él en ninguna generación. Aún hoy, la mayor parte de la humanidad no conoce su nombre.
J. –Pero miles de sus compatriotas lo conocieron.
S. –¿Alguna vez hablaste con alguien que lo conoció?
J. –No, pero un hecho tan conocido debe ser aceptado como verdadero.
S. –¿Cómo sabes que George Washington era muy conocido en su época?
J. –A través de la historia escrita y por la historia oral que pasó de generación en generación.
S. –Entonces nuestra historia escrita, la Biblia, está más difundida en el mundo que la historia escrita norteamericana, al igual que nuestra historia oral tiene más difusión mundial que la historia oral norteamericana. La historia norteamericana admite que sólo miles de personas conocieron a George Washington, mientras que la historia judía insiste en que la entrega de la Torá en el Monte Sinai fue presenciada por millones. Muchos millones de personas de nuestra nación en todas las generaciones testificaron las tradiciones históricas que escucharon de sus propios padres, sin mencionar los millones y millones de musulmanes y cristianos que por siglos han creído y siguen creyendo hoy en día en este hecho histórico. No existe una sola tradición histórica en el mundo incluyendo los últimos acontecimientos de nuestro tiempo, que tengan tanta autenticidad como este hecho tanto en los testimonios escritos, como en la opinión pública basada en la tradición. Los norteamericanos en su mayoría, no recibieron de sus antepasados esta tradición de George Washington, pues ellos eran inmigrantes irlandeses, italianos, alemanes o eslavos que se establecieron en los Estados Unidos mucho tiempo después que Washington murió. Pero los judíos actuales son los descendientes de hombres que vieron las diez plagas que asolaron a Egipto, que fueron liberados de la esclavitud egipcia, que cruzaron en seco el Mar Rojo y vieron la entrega de la Torá en el Monte Sinai; y estos hechos les fueron relatados por sus propios padres, de generación en generación, además de poseerlos por escrito desde el principio, cuyo texto original ha sido transmitido hasta nuestros días sin la más mínima alteración. Más de dos siglos antes que se destruyera el Segundo Templo, nuestras Escrituras se tradujeron al griego. Desde entonces, las naciones del mundo han tenido nuestras Escrituras y atestiguan su texto. Esto sucedió sólo seis siglos después del Rey Salomón. Además los escritos de Josefo han estado en manos no judías durante 2000 años. Pero por encima de todo, está el hecho claro que nuestra nación, por más que se retroceda en los anales de la historia, proclama en forma unánime, la autenticidad y autoridad de las Escrituras.
J. –¿No tienen las otras naciones tradiciones con doctrinas distintas?
S. –Sus propias tradiciones refutan sus religiones y comprueban su falsedad.
J. –¿Cómo?
S. –Las tradiciones de los hindúes, chinos, eslavos, escandinavos, griegos, romanos, fenicios, asirios y egipcios, se muestran a sí mismas como una vaga y confusa mezcla de fantásticas mitologías. Aunque tuvieron filósofos y maestros, ninguna de estas tradiciones trata de hacer remontar una tradición ordenada o verosímil de una Verdad dada por D–os. Por ejemplo, las enseñanzas de Confucio influyeron en cierto grado sobre los chinos y las de Sócrates sobre los griegos, pero estos maestros nunca dijeron haber recibido instrucción Divina. Los antiguos galos, godos, tártaros, árabes (antes de Mahoma) y mongoles, tenían sólo tradiciones confusas y desordenadas. Estas tradiciones son en sí mismas la prueba más fuerte de su frivolidad e incredibilidad. Además de la tradición de la Torá, hay sólo otras dos tradiciones que tienen una apariencia de orden, la de los seguidores de Yeshu y el Islam.
J. –¿Cómo es que sus tradiciones se refutan a sí mismas y comprueban su falsedad?
S. –Los escritos de los seguidores de Yeshu establecen claramente que todos los Sabios de los judíos se oponían a ellos. Ni un solo hombre culto los apoyaba. Los notzrim (cristianos) también mencionan en sus escrituras que sus únicos seguidores eran algunos de los hombres más ignorantes y personas de la clase más baja. Aun entre ellos, la gran mayoría se oponía a los nazarenos. La afirmación de Yeshu de ser profeta, estaba basada en su propia palabra, pero ninguno de los Sabios o sus grandes asambleas que se encontraban en ése entonces muy activas, lo apoyaban. Los escritos de los seguidores de Yeshu coinciden en que los Sabios lo reprendían a él y a sus seguidores por violar las leyes de la Torá. Los escritos lo consideran de la simiente de David, pero al mismo tiempo afirman que no tiene padre. Y bien, aun los más ignorantes de nuestro pueblo saben que sólo el linaje a través del padre, se toma en consideración para la genealogía bíblica. Además dijo que no pretendía cambiar la Ley de Moshé, pero él mismo anuló algunas leyes y sus seguidores anularon todas. También dice ser el Mesías, cuya función según se predice en la Biblia, es redimir a Israel; pero con él vimos lo contrario de redención. Asimismo, su argumento de ser el Mesías quedo refutado por su muerte, pues el Mesías, como está claramente predicho por los profetas, aparecerá y gobernará en Israel en persona. Además las Escrituras predicen (Yishayá [Isaías] 45; Tzefaniá [Sofonías] 3) que todas las naciones se unirán bajo la fe verdadera con el advenimiento del Mesías; pero después de Yeshu, nada parecido aconteció. Por el contrario, surgió el Islam y se expandió en muchas naciones, mientras que el Cristianismo mismo se dividió en muchas sectas beligerantes que se mataban entre sí.
J. –Estos son argumentos incontrovertibles.
S. –He aquí algunos ejemplos de los errores extremos de los escritores del Testamento de Yeshu. Mateo escribe (23): “Zacarías, hijo de Berequías, al cual matasteis”. ¡Éste es un grave error! Pues al que asesinaron fue Zacarías el hijo de Yehoyadá (II Crónicas 24), 254 años antes de la destrucción del Primer Templo; mientras que Zacarías, el hijo de Berequías a quien no mataron, profetizó en el segundo año de Darío, 70 años después de la destrucción del Primer Templo. Un error de 324 años. También: (Marco 2) David entró a la casa de D–os siendo Abiatar el sumo sacerdote. ¡Error! Vino a Ajimélej, padre de Abiatar. Era Ajimélej y no Abiatar el sumo sacerdote en esos tiempos; y Abiatar no se menciona en la visita de David (I Shemuel 21). Una vez más: (Hechos 7) Y enviando Yosef, hizo venir a su padre Yaakob y a toda su parentela, en número de setenta y cinco personas. ¡Otro error! Sólo eran setenta. Otro ejemplo (ibid.) Así descendieron Yaakob y nuestros padres (sus hijos) a Egipto, donde murieron y fueron trasladados a Shejem para ser sepultados ahí. ¡Error! Yaakob no fue enterrado en Shejem. Otra vez (ibid.) …trasladados a Shejem para ser sepultados en la tumba que compró Abraham de los hijos de Jamor en Shejem. ¡Varios errores! No fue Abraham sino Yaakob quien compró tierra en Shejem (Bereshit 33); Abraham no compró tierra en Shejem de los hijos de Jamor, sino en Jebrón a Efrón, como lo dice textualmente en Bereshit 23 y en otras partes. Otra versión aún peor dice que Abraham compró de Jamor el hijo de Shejem. ¡Error! Shejem era el hijo de Jamor.
J. –Éstos son errores que cualquiera puede ver. ¿No los explican de alguna manera?
S. –A sus eruditos actuales no les faltan explicaciones, incluyendo la afirmación que nuestras Escrituras son incorrectas. Pero aun dando las explicaciones que quieran, los seguidores originales de Yeshu dieron un testimonio para todos los tiempos de su clara ignorancia en asuntos sencillos. Pero recuerda que estos primeros escritores, estaban también interesados en comprobar su causa con las Escrituras, por lo tanto además de errores, hay numerosos ejemplos de párrafos en las Escrituras que distorsionaron intencionalmente. Por ejemplo, Pablo (a quien Tomás Jefferson llamó “el gran corruptor”) trata de probar que el verdadero pueblo de D-os no es Israel, sino aquellos seguidores de Yeshu, aun gentiles, y dice (Romanos 9): como está dicho en Hoshea (2) “¡Llamaré al que no era mi pueblo, pueblo mío!” ¡Una distorsión evidente! Lee al final del primer capítulo de Hoshea. “Y D–os dijo, ponle por nombre LO-AMMÍ, porque no sois Mi pueblo”. Luego al principio del segundo capítulo: “El número de los hijos de Israel será como la arena del mar, que no puede ser medida ni contada y sucederá, que en vez de lo que se les dijo “Vosotros no sois Mi pueblo”, se les dirá “Vosotros sois los hijos del D–os viviente”. Ésta es la misma idea que se repite al final del capítulo “Y les diré a los que no habían sido Mi pueblo, eres Mi pueblo”. Pablo distorsiona la misma promesa que D-os hizo a Israel como Su pueblo, para demostrar lo contrario de lo que significa el versículo, y probar que los gentiles serán llamados el pueblo de D-os. Otro caso: el párrafo (Debarim 30) “Pues este mandamiento que Yo te ordeno hoy, no es incomprensible para ti y no está lejos. No está en los Cielos para decir: ¿Quién subirá por nosotros a los Cielos, lo tomará para nosotros y nos lo hará escuchar para que lo cumplamos? Y no está más allá del mar para decir: ¿Quién pasará por nosotros al otro lado del mar y nos lo traerá y nos lo hará escuchar para que lo cumplamos? Sino que la palabra está muy próxima a ti en tu boca y en tu corazón, para cumplirla”. Éste es un claro y evidente pasaje acerca de “Los Mandamientos” y la “palabra” de D–os que debemos “cumplir”.   Pero ellos (Romanos 10) lo citan para comprobar su propio punto de vista: “No digas en tu corazón quién subirá al Cielo, esto es, para traer abajo al Mesías, o quién descenderá al abismo, esto es para traer al Mesías de los muertos”. Otro caso: el pasaje (Salmos 40) “Sacrificios y ofrendas no quisiste, (me hiciste entender) al abrir mis oídos”. Un pasaje claro y manifiesto que el escuchar y obedecer a D–os es más importante que el donar ofrendas. Pero ellos (hebreos 10) lo citan para probar que el cuerpo de su guía se escogió como expiación en lugar de las ofrendas y lo explican así: “Sacrificios y ofrendas no quisiste, mas te apropiaste un cuerpo”. Otro ejemplo: el pasaje de Hoshea (11) “Cuando Israel era joven Yo le amaba, y al sacarle de Egipto le llamaba hijo Mío”. ¿Qué puede ser más obvio que eso? Pero ellos alegan que este pasaje es prueba de que D–os mandó llamar a su guía de Egipto, lugar al que dicen fue llevado de niño. Hasta un ignorante sabría que este versículo es una repetición del pasaje (Shemot 4): “Y dirás al Faraón, así dijo el Eterno: mi hijo, mi primogénito es Israel. Y dije a ti envía a mi hijo y me servirá”. La lista de tales ejemplos es muy larga.
J. –¿Y el Islam?
S. –Las propias palabras de Mahoma en el Corán refutan cualquier pretensión de veracidad. Sitúan a Hamán en los tiempos del Faraón que esclavizó a los israelitas en Egipto. Comete dos veces este craso error en dos distintas ocasiones. Él dice que fue el rey Shaúl y no Guidón quien probó a sus hombres bajándolos al agua a beber (Jueces 7). Acusa a los judíos de considerar a Ezrá como hijo de D–os, tal como lo fue Yeshu para sus seguidores, aun siendo que nadie de nuestro pueblo oyó alguna vez tal actitud para con Ezrá o cualquier otro de nuestros Profetas o Sabios. Sus narraciones de la Biblia son una miscelánea de errores. Alega que los judíos falsifican las Escrituras para contradecir al Islam; sin embargo, el hecho que las Escrituras ya estaban traducidas y en posesión de otras naciones 800 años antes de Mahoma, contradice esta declaración. Errores obvios como estos, refutan cualquier pretensión de profecía.
J. –Siempre tuve la convicción de que éramos capaces de refutar sus declaraciones, pero no me había dado cuenta, hasta ahora, de qué tan claramente las refutaban sus propios escritos.
S. –Además, Mahoma declara en numerosos pasajes que sus contemporáneos se mofaban de él como un impostor y le exigían milagros y señales convincentes. El tema más frecuentemente mencionado en el Corán, es la oposición y el escepticismo de su generación. Para impugnar a sus opositores que lo ridiculizaban, su única arma era la amenaza de castigo en el mundo por venir y la amenaza de destrucción en esta vida, de la que frecuentemente se encargaba con su propia espada. Tanto Mahoma, como los seguidores de Yeshu admiten que los judíos los rechazaban y que sólo los idólatras se adherían a su causa. Los mahometanos han mantenido en alto la verdad de nuestros libros proféticos por 1300 años, y los seguidores de Yeshu lo han hecho por 2000 años. Y aun así, ambos admiten que nuestros Sabios se oponían a ellos. Al admitir esto, comprueban su error.
J. –¿Cómo es eso?
S. –Porque la ley, que como ellos admiten proviene de D-os, establece (Debarim 17) “Cuando fuere dificultoso para ti un asunto de juicio, subirás al lugar que eligiere el Eterno, tu D-os e irás a los sacerdotes, los levitas y al juez que esté en esos días e inquirirás, y te dirán la palabra del juicio. De acuerdo a la ley que te enseñaren, y según la ordenanza que te dijeren harás; no te desvíes de lo que te dijeren, ni a la derecha, ni a la izquierda”. Si todos los seguidores tanto de Mahoma como del Nazareno admiten que todos los Sabios se oponían a ellos entonces, admiten también que los judíos hacen bien al obedecer a sus Sabios.
J. –Pero tal vez el mandato se refiere sólo a los jueces de Jerusalem, que posiblemente no estaban ya en los tiempo de Mahoma.
S. –Estuvieron ahí en los tiempos de Yeshu y lo rechazaron, como lo admiten las propias Escrituras de sus seguidores. Por eso, los seguidores de Yeshu refutaron la ley que exige obedecer a los Sabios de Jerusalem, “No te desvíes de lo que te dijeren, ni a la derecha ni a la izquierda”. Y ya que Mahoma declara en el Corán, que Yeshu fue un profeta, se opone igualmente a los Sabios de Jerusalem que lo rechazaron y por lo tanto él también está equivocado.
J. –Así es que su propia tradición demuestra sus falacias y su falta de conocimiento de las Sagradas Escrituras, así como el hecho que los judíos conocedores de la Ley se oponían a ellos y que sus únicos seguidores eran los hombres más ignorantes y los idólatras.
S. –Y que no se realizaron a través de ellos ninguno de los milagros evidentes, perennes, públicos e irrefutables. Pero nuestra tradición se mantiene entre las de las demás naciones como un ser viviente entre las estatuas de cera. Nuestros documentos afirman que toda nuestra nación, (siendo de varios millones), atestiguó con sus propios ojos y oídos la presencia de D–-os cuando Él les dio Su Ley en el Monte Sinai, y nuestros escritos no registraron un solo caso en que alguien desafiara este hecho. Nuestros documentos establecen que las plagas se infligieron sobre Egipto a los ojos de todos, tras haberse predicho que vendrían en la forma designada y en tiempo establecido, toda la nación egipcia las experimentó y todo nuestro pueblo fue testigo. Nuestros documentos establecen que toda nuestra nación presenció la partición del Mar Rojo, a través del cual pasamos y en el que los egipcios se ahogaron. Después de eso, durante 40 años, toda nuestra nación fue testigo constante de la nube de gloria Divina y la columna de fuego nocturna, y por cuarenta años cada persona comió lo que descendía del Cielo. Estos hechos no les fueron contados por individuos, sino que fueron presenciados por millones. La gente no era dócil, sino obstinada, pues se opusieron a sus guías en numerosas ocasiones y aceptaban sólo lo que podían ver. Aceptaron la Torá, no porque Moshé (Moisés) les mostró milagros, sino porque oyeron la voz de D-os que les hablaba desde el Monte Sinai. Tras recibir la Torá, pasaron cuarenta años en estrecha unión y escaso contacto con otras naciones, para que pudiesen consolidar su conocimiento de Torá sin infiltración de influencias extranjeras. Ya que no poseían tierras para labrar ni comercios, tenían el suficiente tiempo libre para dedicarse al estudio de la Torá con la máxima diligencia. La Torá no fue predicada por individuos que posteriormente lograban persuadir o coercer multitudes, como las religiones creadas por el hombre. Desde el primer día, la Torá fue aceptada por toda la nación sin excepción. Nuestras crónicas sagradas son escrupulosamente honestas en revelar las faltas de hasta los hombres más grandes; y aunque se registran casos de desobediencia, nunca hubo un solo caso en que se desafiara la verdad de la Torá o de los eventos del éxodo en el desierto, en los 1380 años desde que fue recibida la Torá en el Monte Sinai hasta la era del Segundo Templo y aún después.
J. –Ahora entiendo por qué las últimas palabras de la Torá son: a los ojos de todo Israel”. “Y no surgió otro profeta en Israel, como Moshé… y a quien el Eterno enviare a hacer todas las señales y los prodigios en la tierra de Egipto, al Faraón, y a todos sus siervos, y a todo su país; y por toda la mano poderosa y por todo el temor grande que causó Moshé a los ojos de todo Israel”. El hecho que tal expresión esté colocada en el mismísimo fin de la Torá, es evidencia de su extrema importancia.
S. –Bien dicho. Y se enfatiza esta máxima una y otra vez. Estos no fueron asuntos realizados en forma privada, presenciados por algunos individuos que luego persuadieron multitudes a creer. La multitud fue testigo ocular. “Y habló Aharón todas las palabras que dijo el Eterno a Moshé e hizo las señales a los ojos del pueblo” (Shemot 4:30). “Y alzó la vara y golpeó las aguas que había en el río, ante los ojos del Faraón y ante los ojos de sus siervos, y se convirtieron las aguas que había en el río, en sangre” (ibid. 7:20). “E Israel vio a los egipcios muertos sobre la orilla del mar” (ibid.14:30). “Y vio Israel el poder grande que usó el Eterno contra los egipcios” (ibid. 14:31). “Y que estén preparados para el tercer día, porque en el tercer día descenderá el Eterno a la vista de todo el pueblo sobre el Monte Sinai” (ibid. 19:11). “Y todo el pueblo percibía los truenos y las llamas y la voz del cuerno y el monte estaba humeando” (ibid. 20:18). “Y el aspecto de la gloria del Eterno, como fuego devorador en la cima del monte, a los ojos de los hijos de Israel” (ibid. 24:17). “Y vieron Aharón y todos los hijos de Israel a Moshé, y he aquí que brillaba la piel de su rostro y temieron acercarse a él” (ibid. 34:30). “Porque la nube del Eterno estaba sobre el tabernáculo de día y fuego había de noche en él a los ojos de toda la casa de Israel, durante todos sus viajes” (ibid. 40:38). “Que Tú, el Eterno, estás entre este pueblo, que a la vista Te apareciste Tú, el Eterno, y Tu nube está sobre ellos, y en columna de nube, Tú andas delante de ella de día, y en columna de fuego de noche” (Bamidbar 14:14). “Al día siguiente de Pesaj salieron los hijos de Israel con las manos en alto, a los ojos de todo Egipto” (ibid. 33:3). “Y dio el Eterno señales y prodigios grandes y funestos en Egipto, contra el Faraón y contra toda su casa, ante nuestros ojos” (Debarim 6:22).