shabat lunar

Errores de Imanuel Salinas respecto al Shabat lunar

Errores de Victor Manuel Salinas (Imanuel Salinas) respecto al Shabat lunar
Por: Irving Gatell

PRIMER ERROR


Salinas señala que, conforme al Salmo 104:19, la luna debe marcar los MOADIM, que traducido es TEMPORADAS o ESTACIONES. A partir de ello, descarta que los MOADIM sean definidos por el sol

Con esta idea, Salinas pretende deducir que las semanas deben ser definidas por los ciclos de la luna, no por los ciclos del sol. Esta idea presenta una EVIDENTE CONFUSIÓN: sugerir que en el Judaísmo definimos las semanas en función del sol.

Error. En el Judaísmo, la semana es una cuenta AUTÓNOMA, que no depende del sol ni de la luna. Entonces, vamos a poner las ideas en orden: la discusión gira en torno a si la cuenta semanal – y con ello el Shabat – depende del ciclo lunar, o es autónoma. Que quede claro que estamos descartando que dependa del ciclo solar. Nadie ha dicho eso, y no creo que nadie pretenda decirlo. Por lo tanto, citar el Salmo 104:19 para señalar que la base es la luna y no el sol, resulta OCIOSO e IRRELEVANTE.

En todo caso, la discusión deberá enfocarse a la posibilidad de identificar la semana como una de las demás MOADIM.

De entrada, NO EXISTE un solo pasaje de la Biblia que establezca esta relación entre SEMANAS y MOADIM. Naturalmente, ello no descarta ninguna posibilidad. Puede serlo, puede no serlo. Dependerá del análisis de los demás argumentos para que lo decidamos.


SEGUNDO ERROR

Salinas menciona, SIN HACER NINGÚN COMENTARIO O EXPLICACIÓN, que Génesis 1:14 dice que LAS LUMBRERAS serán para SEÑALES, ESTACIONES, DÍAS Y AÑOS.

Sin darse cuenta, SE CONTRADICE: Génesis 1:14 ADMITE perfectamente que el Sol (una de las dos lumbreras) también sirve como referente para marcar las MOADIM. El versículo no dice “UNA DE LAS LUMBRERAS”, sino “LUMBRERAS”.

La evidencia histórica es CONTUNDENTE: jamás en la historia del Judaísmo se uso un Calendario exclusivamente lunar. Por el contrario, siempre se ha usado un Calendario que integra los ciclos lunares y solares.

La única religión semítica que ha usado un Calendario Lunar es el Islam.

Incluso, las antiguas controversias calendáricas en el Judaísmo fueron debido al uso de una CALENDARIO SOLAR por parte de los Esenios Qumranitas, promotores de un Sacerdotalismo extremo. Pero JAMÁS nadie usó un Calendario exclusivamente lunar.

La Torá es clara: LAS DOS LUMBRERAS han sido dadas por D-os para señalar las estaciones (MOADIM). Falso, entonces, que esto sea función exclusiva de la luna.


TERCER ERROR

Salinas cita Levítico 23:1-3 para justificar que la Semana y el Shabat deben ser considerados parte de las MOADIM y, por lo tanto, contabilizadas a partir de los ciclos lunares.

Pero el texto no es tan preciso al respecto cuando se revisa el versículo 4 y los siguientes (cosa que, curiosamente, Salinas no hace). Veamos qué dice:

“Y el Señor habló a Moisés diciendo: las estaciones del Señor, las santas convocaciones que proclamarán. Estas son Mis estaciones. Seis días trabajarás, pero el séptimo será Shabat de descanso, convocación santa (MIKRA KODESH). No harás ningún trabajo. Es Shabat para el Señor en todas tus moradas. Estas son las estaciones del Señor (MOADEI ADONAI), santas convocaciones que proclamarán en sus temporadas. En el primer mes, a los catorce días del mes…”

La redacción del texto es bastante escueta. Una cosa es segura: el Shabat es definido como una MIKRÁ ADONAI, pero NUNCA como una MOADEI ADONAI. La razón es simple: MOAD, como ya vimos, implica un período de varios días. Y aquí NO SE HABLA DE LA SEMANA en general, sino del Shabat en particular.

Lo que sí está claro es esto: primero menciona al Shabat, y luego ANUNCIA las “estaciones” y “santas convocaciones” definidas como “temporadas”, y comienza por el Pesaj (primer mes, catorce días del mes). Entonces, ESTÁ CLARO que el Shabat está mencionado AFUERA o APARTE de las convocaciones regidas por el cómputo de meses.

Y es OBVIO. La razón es PERFECTAMENTE EVIDENTE: si se habla de una secuencia de SEIS DÍAS de trabajo y UN DÍA de reposo, entonces NO SE PUEDE PENSAR QUE ESTÉ SOMETIDA AL CICLO LUNAR, por una razón demasiado elemental: el ciclo lunar NO TIENE UNA DURACIÓN DE MÚLTIPLOS DE SIETE (28 días, en concreto).

El ciclo lunar dura 29 días y medio.

Por eso, los meses judíos alternan un mes de 29 días con uno de 30 días. De ese modo, cada período de dos meses coincide perfectamente con dos ciclos lunares (59 días en total).

Se sabe que los antiguos semitas (babilónicos, sumerios, acadios y demás), en sus fases más primitivas de conceptos calendáricos, iniciaban la cuenta de las semanas con la aparición de la Luna Nueva. De hecho, tal práctica era parte del CULTO A LA LUNA. Debido a la naturaleza del ciclo lunar, ES IMPOSIBLE organizar semanas de duración regular (o “semanas fijas”) bajo ese sistema, porque la última semana comienza el día 22 y termina el día 28 (que correspondería al cuarto Shabat o séptimo día del mes). Luego, sobra un día y medio para que la cuenta pueda empezar otra vez. En consecuencia, lo que sucederá es que un mes tendrá un día extra, y el siguiente tendrá dos días extras.

El resultado inevitable es que entre la última semana de cada mes y el primer Shabat del siguiente mes, habrán siete u ocho días laborales. Y eso ESTÁ PROHIBIDO por la Torá, porque está escrito “SEIS DÍAS trabajarás”.

En su fase de desarrollo calendárico, los grupos semitas – incluyendo a los hebreos – establecieron la llamada “semana fija”, independiente a los ciclos lunares (y solares, dicho sea de paso), como una secuencia de siete días.

¿Cuál es la duda? En Levítico 23 está perfectamente claro que LA TORÁ SE REFIERE A ESTE MODO DE CONCEPTUALIZAR la semana, toda vez que dice “seis días trabajarás y al séptimo descansarás”. NO DICE “a partir de cada Luna Nueva empezarás a contar seis días, y al séptimo descansarás, pero entre la última semana del mes y la primera del mes siguiente, trabajarás siete u ocho días (o descansarás dos)”, o nada semejante.

Al establecer que la semana es una secuencia de 6 – 1, la Torá deja en claro que la cuenta semanal es AUTÓNOMA.


CUARTO ERROR

Salinas cita Éxodo 31:13 “… guardaréis mis Shabat, porque es señal…”

E insiste: el Shabat es llamado “señal” (OT, en hebreo). Y todavía tiene el DESACIERTO de decir: “recuerden que LAS LUMBRERAS fueron creadas para ser por señales…”.

No entiendo por qué Salinas NO SE DA CUENTA que al citar insistentemente Génesis 1:14 está dando por sentado QUE LAS DOS LUMBRERAS (y no sólo la luna) son la señal para marcar las temporadas, estaciones.


QUINTO ERROR

Salinas procede a dar varios ejemplos de cómo el inicio de los meses está relacionado con la luna. Lo que me llama la atención es esto: en eso todos estamos de acuerdo. Resulta irrelevante para la discusión del Shabat lunar.


SEXTO ERROR

Al final de su texto, Salinas pregunta: “¿Alguien me puede demostrar que la semana es solar?”

Repito: NADIE ha dicho que la semana sea solar. Eso se lo inventó él por completo. Está discutiendo contra un argumento que nadie ha presentado (y, de hecho, que nadie en su sano juicio presentaría).


SÉPTIMO ERROR

Salinas dice que la Enciclopedia Judaica dice que al principio era contado por la Luna. Falso. Lo que la Enciclopedia dice es esto:

“El origen del Shabat, así como el verdadero significado del nombre, es incierto… Probablemente fue originalmente conectado de alguna manera con el culto de la luna, como de hecho es sugerido por la frecuente mención de las fiestas del Shabat y Luna Nueva, en la misma oración (Isaías i. 13; Amos viii 5;. H IV Reyes. 23)… La luna tiene cuatro fases de aproximadamente 28 días que aparentemente se detiene cada siete días… El Shabat dependiendo, en el período nómada de Israel, de la observación de las fases de la luna, no podría, de acuerdo con este punto de vista, ser un día fijo. Disociado de la luna, el Shabat se convirtió en un día de descanso para los trabajadores y de los animales en la granja… El calendario asirio parece revelar un esfuerzo por deshacerse del Shabat movible en favor del fijo…”

Lo primero que es evidente es que se trata de UNA ESPECULACIÓN: el artículo dice “el origen… es incierto… probablemente…”. Luego, es muy preciso al recalcar este perfil: “… de acuerdo con este punto de vista…”.

Los autores del artículo, en una correcta actitud neutral y mesurada, dejan en claro que NO ESTÁN DANDO un criterio absoluto, confirmado e indiscutible.

Resulta grotesco, por lo tanto, que Salinas lo dé por hecho.

Y hay otro detalle: el párrafo sugiere que Israel, en su período nómada, difícilmente conceptualizó un Shabat fijo. Correcto. ¿Cuál fue el período nómada de Israel? Es obvio que NO FUE EL DEL ÉXODO. Ese sólo fue un intermedio nómada de 40 años, pero para ese entonces ya llevaban CIENTOS DE AÑOS establecidos en Egipto, y antes de eso otros más establecidos en Canaán.

Es decir: cuando Israel tuvo que vivir nómada en el Éxodo, la realidad es que tenían CINCO SIGLOS de ser sedentarios. Por lo tanto, resultaba perfectamente lógico que ya no contabilizaran el tiempo con criterios nómadas, sino sedentarios.

El período nómada de Israel se refiere, en realidad, a la era previa al Patriarca Yaacov.

Cuando Israel vagó cuarenta años en el desierto, tenía ya todos los recursos teóricos y prácticos para usar semanas fijas que no dependieran de los ciclos lunares.


VAMOS AL MEOLLO DEL ASUNTO

El punto en discusión es más simple de lo que los enredos de Salinas presentan. El punto es si el Shabat está sujeto a los ciclos lunares o es autónomo.

Tomando en cuenta que los ciclos lunares son de 29 días, 12 horas, 43 minutos y 12 segundos, tenemos un total de 708 horas, 43 minutos y 12 segundos.

Para dividir eso en CUATRO SEMANAS exactas e iguales, necesitamos que cada semana tenga 177 horas 10 minutos y 48 segundos.

Eso equivale a que cada uno de los siete días debe durar 25 horas con casi 18 minutos.

¿Para qué se necesita algo tan absurdo y, francamente, estúpido?

Para que el ciclo lunar pueda organizarse de tal modo que se trabajen SEIS DÍAS y luego se descanse UN DÍA. De lo contrario, sucede lo siguiente:

El día primero es con la Luna nueva. Por lo tanto, el primer Shabat cae en el día 7, y los siguientes en los días 14, 21 y 28.

El siguiente mes no empieza de inmediato, porque al ciclo lunar LE FALTAN un día, 12 horas, 43 minutos y 12 segundos. Por simple comodidad, sólo se espera un día, y las 12 horas, 43 minutos y 12 segundos se dejan pendientes para el siguiente mes.

Entonces, entre el último Shabat del mes y el primer Shabat del mes siguiente, transcurren SIETE DÍAS laborales: uno que quedó rezagado en el mes que terminó (el día 29 del ciclo lunar) más los seis días laborales de la primera semana del mes que empezó.

Luego, los Shabatot del mes caen en los días 7, 14, 21 y 28. Pero luego está el lapso pendiente para concluir el ciclo lunar: otras 12 horas, 43 minutos y 12 segundos. Agregando los del mes anterior, tenemos 25 horas, 26 minutos y 24 segundos. Otro día completo. En consecuencia, se tendrán que esperar DOS DÍAS antes del inicio del siguiente ciclo lunar.

Eso implica que entre el último Shabat del mes que termina y el primer Shabat del mes que inicia, habrá OCHO DÍAS laborales.

Pero la Torá dice: SEIS DÍAS TRABAJARÁS y al séptimo descansarás.

La Torá establece que el ciclo de trabajo – reposo corresponde a seis días – un día. Ni uno más, ni uno menos.

¿Estamos hablando de un Shabat solar? Por supuesto que no. Se necesitaría ser muy tonto o muy creativo para suponer semejante cosa. Estamos hablando de una CUENTA AUTÓNOMA, basada en que el texto bíblico dice SEIS DÍAS TRABAJAS, UN DÍA DESCANSAS.

Y ese ritmo DE NINGUN MANERA COINCIDE con ningún ciclo astral. Ni con el solar, ni con el lunar.

En perfecta lógica con eso, NO EXISTE NINGÚN VERSÍCULO EN LA BIBLIA que diga que el Shabat se cuenta a partir de la Luna nueva.

Salinas pretende resolver esa carencia diciendo que los Shabat son “señales” que deben ser definidas sólo por la luna, pero COMETE EL ERROR INEXPLICABLE de apelar a Génesis 1:14 donde dice que LAS DOS LUMBRERAS (sol y luna) están puestas para marcar esas “señales”.

Con eso, sólo evidencia su total incomprensión del texto bíblico.

Naturalmente, espero una refutación puntual por parte de los partidarios del Shabat Lunar. Y el punto es preciso: quiero que me expliquen cómo le hacen para trabajar SEIS DÍAS y descansar UN DÍA, empezando la cuenta de la primera semana de cada mes con la Luna Nueva, que aparece cada 29 días, 12 horas, 43 minutos y 12 segundos.

Literalmente, es encontrarle la cuadratura al círculo.

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Sobre el Calendario Hebreo y el Shabat

Sobre el Calendario Hebreo y el Shabat



Por: Irving Gatell.


Una cosa debo agradecerle a Mesiánicos y Netzaritas: siempre
me pueden sorprender. Se inventan cualquier cosa con tal de deslegitimar al
Judaísmo verdadero, y a veces parece que es un verdadero concurso de
creatividad.
Un ejemplo perfecto es la idea de que los judíos celebramos
mal el Shabat, empezando por la ubicación del Séptimo Día. Es decir: contamos
mal. Según esta idea -rechazada por muchos líderes mesiánicos y netzaritas,
además- la cuenta debe iniciar con el Rosh Jodesh (o con la Luna Nueva, que es
lo mismo). Entonces, el Shabat sería el séptimo día a partir del inicio del
mes, y no el séptimo día de las semanas del calendario Gregoriano. Basados en
esto, acusan que los judíos seguimos un calendario pagano.

Mis objeciones:
1. En la Torá no existe NINGUNA orden de contar el Shabat en
función de la Luna Nueva (o Rosh Jodesh). De hecho, me encantaría que algún
mesiánico o netzarita me enseñara UN SOLO VERSÍCULO en el que se pueda
justificar semejante idea.
2. Lo que sí tenemos en la Torá, es que Génesis 1:14-19 dice
que la Luna fue creada en el día cuarto. Luego entonces, los ciclos lunares
empezaron el día cuarto. ¿Cuándo se celebró el primer Shabat? Siguiendo la
lógica de esta novedosa idea, se tendría que haber contado desde el día cuarto,
y entonces el Shabat hubiera sido el onceavo día de la Creación. Pero no: el
Shabat fue celebrado por D-os mismo tres días después de la creación de la
Luna.
3. En relación al Shabat, hay otra orden precisa por parte
de D-os: “Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; mas el séptimo día
es Shabat para el Señor tu D-os…” (Éxodo 20:9-10). Como se puede ver, el
concepto de “Shabat” no es algo aislado. Es la contraparte del
concepto de que hay seis días laborales. Como puede verse también, se trata de
una cuenta autónoma. Jamás dice que esté en función de cualquier otro ciclo
(solar, lunar o astral). Es, simplemente, una secuencia: se trabaja seis días,
se reposa uno. Y vuelve a empezar.
Bien: de acuerdo a las pintorescas propuestas de quienes
defienden el Shabat en función del inicio de mes, esta orden NO SE PODRÍA
CUMPLIR. Veamos:


a) El ciclo lunar tiene una duración de 29 días 12 horas 43
minutos y 12 segundos.



b) En consecuencia, si hacemos uso de meses lunares
estrictos, obtendremos cuatro semanas de siete días (28 en total) y un residuo
de 1 día, 12 horas, 43 minutos y 12 segundos.


c) Al segundo mes, el residuo acumulado van a ser 3 días, 1
hora, 26 minutos y 24 segundos.
d) Al tercer mes, el residuo será de 4 días, 14 horas, 9
minutos y 36 segundos. Y así sucesivamente.
¿Cuál es el problema con esto? Que si a partir del día de la
Luna Nueva empiezo con mis cuentas de siete, los Shabatot caerán en los días 7,
14, 21 y 28 del mes. Pero me va a sobrar el día 29. Y al siguiente mes, dos
días completos. Entonces, después del último Shabat del mes, voy a tener un
residuo de uno o dos días para llegar a la siguiente Luna Nueva y volver a
empezar la cuenta. En consecuencia, entre el último Shabat de un mes, y el
primero del siguiente, van a transcurrir siete u ocho días.
Con ello, queda QUEBRANTADO el mandamiento de trabajar SEIS
DÍAS
  y descansar el séptimo (Shemot/Éxodo 20: 8):


…שֵׁשֶׁת יָמִים תַּעֲבֹד

Séis días trabajarás…


Con la pena: en la Torá jamás dice “trabaja
seis días, menos entre el último Shabat de un mes y el primero del mes
siguiente, en los que tendrás que trabajar siete u ocho días según los ajustes
del calendario lunar”.

Para que esta idea pudiera funcionar, los ciclos lunares
tendrían que ser de 28 días exactos (sin residuos de horas, minutos o
segundos), y entonces los meses tendrían que ser de 28 días exactos, y entonces
los años tendrían que ser de 336 días (28×12), y entonces yo tendría 44 años de
edad y no 40.
¿Tengo que decir que un calendario con semejantes
características es una absoluta estupidez? Ninguna cultura hubiera sobrevivido
siguiendo semejante cuenta de días, por la simple razón de que no se ajusta ni
al ciclo solar, ni al ciclo lunar.
Repito: el ciclo lunar dura 29 días y medio. Es decir: dos
ciclos lunares duran 59 días. Por eso, el Judaísmo intercala meses de 29 y 30
días, para que dos meses tengan una duración de 59 días. Pero con esa cifra no
se pueden organizar secuencias de seis días laborales y uno de reposo.
Si a eso agregamos que NO EXISTE NINGÚN mandamiento que diga
que la secuencia de seis días laborales – uno de reposo debe someterse al ciclo
lunar, entonces está claro que la cuenta de las semanas es AUTÓNOMA.
Fácil de demostrar: JAMÁS se ha descubierto evidencia de que
alguna tendencia del Judaísmo hiciera semejante tipo de cuentas. Y vaya que se
sabe de las discusiones calendáricas que hubo en los siglos II AEC a I EC,
donde los Esenios Qumranitas voltearon todos los conceptos calendáricos (aunque
sin incluir semejante disparate).
La cuenta de los seis días laborales empezó con el primer
día de la Creación, no con el inicio de los ciclos lunares y solares. El
séptimo día -el primer Shabat- fue celebrado por D-os mismo tres días después
de crear la luna, y un día después de crear al ser humano.
Está claro, entonces, que la cuenta es autónoma. Pretender
que se tiene que iniciar a partir del inicio de mes obliga a vivir bajo una
grotesca serie de digresiones calendáricas, aparte de que carece sustento
bíblico.