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El Noajismo

El Noajismo
¿Qué sustento tiene el noajismo? ¿es la Torah para todos? ¿son las 7 mitzvot de Noaj inventos sin sustento en la Torah?


Unas de las frases más repetidas en el texto de la Torah son:

  • Diles a los hijos de Israel…
  • Ordena a los hijos de Israel…
  • Manda a los hijos de Israel…



En todo su texto se aprecian tres partes de la conversación: HaShem, Moshe (con Aharon y los ancianos) y como receptor final Los hijos de Israel.
Así, la Torah pone de manifiesta todas sus mitzvot con un receptor único: los hijos de Israel.
Si HaShem hubiera querido que los pueblos guardasen shabat, comieran kashrut y siguieran las mitzvot, en vez de “…a los hijos de Israel” hubiera dicho “…a las naciones”.  Pero no ocurrió así, el texto entero de la Torah tiene un único receptor, un único pueblo que se vincula mediante un pacto y a quien le corresponde la observancia de sus mitzvot: los hijos de Israel.


Con frecuencia los misioneros argumentan que en Shemot 12:49 dice “una misma ley será para vosotros y el extranjero” (traducción cristiana), pero la verdad es que el texto de la Torah no dice “Extranjero” sino “Guer”, veamos:

תּוֹרָה אַחַת, יִהְיֶה לָאֶזְרָח, וְלַגֵּר, הַגָּר בְּתוֹכְכֶם

“Una Torah tendrán para el nativo y para el naturalizado (residente) que se naturaliza (reside) en medio de ustedes.



velaGuer hagar betojejem“: Usa la palabra “guer” (גֵּר) que se relaciona con el verbo “lagur” y significa “residente”: una persona que ha realizado un proceso de naturalización dentro del pueblo y que por tanto puede residir “betojejem” (en medio de ustedes)… es lo que llamarían “converso”; por ende, un converso al judaísmo, alguien que ha pasado a formar parte y a vivir dentro, en medio, del pueblo.  La halajá estipula que a un converso (guer: naturalizado, residente) se le considera plenamente judío.


No habla de alguien de otro pueblo u otra nación, sino alguien que ha hecho un debido proceso de naturalización y ha pasado a ser parte del pueblo judío.


Volviendo al caso, la Torah concluye con dos frases irrefutables:


וַיְכַל מֹשֶׁה, לְדַבֵּר אֶת-כָּל-הַדְּבָרִים הָאֵלֶּה–אֶל-כָּל-יִשְׂרָאֵל

Moshe concluyó sus enseñanzas a todo Israel  (Devarim 32:45)



A lo que los hijos de Israel respondemos:


תּוֹרָה צִוָּה-לָנוּ, מֹשֶׁה:  מוֹרָשָׁה, קְהִלַּת יַעֲקֹב

Moshe NOS entregó la Torah, posesión de la comunidad de Jacob  (Devarim 33:4).



No dice que Moshé entregó la Torah “a las naciones”, sino exclusivamente LANU : A NOSOTROS.  Nos la entregó a nosotros y no a otros.
Tampoco dice “posesión de los pueblos del mundo”, sino “POSESIÓN DE LA COMUNIDAD DE JACOB.”  La recibimos nosotros y es una posesión nuestra.


Entonces puede surgir la pregunta: ¿qué pasa con la humanidad?
Quienes más critican al noajismo son cristianos porque en su mentalidad la humanidad pecadora está lejos de D-s y necesita alguna forma de acercarse (re-ligarse, religión) nuevamente a Él.  Por eso el ímpetu misionero: tratar de convencer a todos que adhieran a su creencia.


Con el judaísmo no sucede igual, nosotros no creemos que la humanidad está alejada de D-s y que sólo a través de re-ligaciones (religar, religión) místicas es que el hombre puede acercarse a HaShem.


Todo ser humano que quiera saber qué reglas éticas deben guiar su vida debe aprenderlas de los padres de la humanidad.  Como sabemos, todos somos hijos de Adam y Java, pero luego las generaciones fueron exterminadas con el mabul (diluvio) y sólo quedó Noaj y su familia.  Toda la humanidad de hoy somos descendientes de Noaj, sus hijos.


Noaj sirvió como ejemplo de rectitud, los parámetros de su historia personal sirven a toda la humanidad de comportamiento para con las criaturas y el Creador.  De la parasha que le corresponde en la Torah es de donde se extraen las llamadas 7 mitzvot de Noaj, que son los mandamientos básicos de comportamiento justo para todos sus hijos, las naciones del mundo.


El pacto de HaShem con Noaj se extiende a todos sus descendientes, la humanidad (a diferencia del pacto del Sinai que sólo se establece con el pueblo de Israel como hemos visto anteriormente):


Dice Bereshit 9:9


 הִנְנִי מֵקִים אֶת-בְּרִיתִי אִתְּכֶם, וְאֶת-זַרְעֲכֶם, אַחֲרֵיכֶם
He aquí establezco mi pacto a vosotros y a vuestra descendencia.

Las siete mitzvot de Noaj son:


1. Monoteísmo.
2. No blasfemar.
3. No robar.
4. No asesinar.
5. Cuidar la naturaleza (no comer miembro de un animal aún con vida).
6. Matrimonio (procreación: idea de la sana sexualidad).
7. Respetar la justicia establecida (establecer cortes de justicia).




Los críticos del “noajismo” argumentan que no hay nada en la Torah que soporte estas mitzvot.  Veamos que esta concepción es totalmente falsa:




1. Monoteísmo:es la base esencial.  Es algo tan obvio que la Torah comienza relatando la relación que Noaj tenía con HaShem y cómo halló gracia.  Si Noaj hubiera sido un idólatra o alguien seducido a la avodah zarah, no hubiera recibido la comunicación divina ni menos hubiera hallado gracia.  Mucho menos hubiera sido considerado justo respecto a su generación.




2. No blasfemar:la blasfemia consiste en irrespetar al Creador. ¿De dónde Noaj nos da un ejemplo que el abstenernos de blasfemia consiste un pilar de comportamiento? del verso que dice:


וַיִּבֶן נֹחַ מִזְבֵּחַ, לַיהוָה; וַיִּקַּח מִכֹּל הַבְּהֵמָה הַטְּהֹרָה, וּמִכֹּל הָעוֹף הַטָּהוֹר, וַיַּעַל עֹלֹת, בַּמִּזְבֵּחַ
Y Noaj erigió un altar a HaShem, y de todo animal puro y de toda ave pura brindó holocaustos en el altar  (Bereshit 8:20)

Noaj no sacrificó cualquier cosa, él sabía qué sacrificios le agradaban al Creador, cuáles eran bien recibidos y cuáles eran irrespetuosos.  No obstante, sacrificó lo agradable, apartándose de un posible comportamiento blasfemo y enseñando que al Creador se le debe respetar y agradar.  De aquí se extrae la mitzva: no blasfemar, no irrespetar al Creador.




3. No robar: Bereshit comenta el estado de la tierra de la siguiente forma:


וַתִּשָּׁחֵת הָאָרֶץ, לִפְנֵי הָאֱלֹהִים; וַתִּמָּלֵא הָאָרֶץ, חָמָס
Vatishajet haáretz lifné haElokim, vatimalé haáretz, jamás

Y estaba corrupta la tierra delante de Elokim, y estaba llena la tierra de robos.

La palabra que hay veces que la traducen como “violencia” es Jamás (חָמָס) que significa literalmente “ganar de forma deshonesta” y es visto como una forma de violencia al derecho de la propiedad de otro.  Cuando un ladrón ataca, generalmente lo hace a través de violencia física o psicológica.  Es por eso que varias traducciones la contemplan como “violencia” aunque literalmente hace referencia al robo.


Si una de las malas cualidades de la tierra corrupta antes del mabul era el robo, se sobreentiende que entonces cualquier persona que quiera ser recta y emular al justo de la generación (Noaj), debe abstenerse del robo.  Por eso la mitzvá de “no robar” es el tercer pilar de comportamiento ético para la humanidad.




4. No asesinar: Bereshit 9:6 dice

שֹׁפֵךְ דַּם הָאָדָם, בָּאָדָם דָּמוֹ יִשָּׁפֵךְ:  כִּי בְּצֶלֶם אֱלֹהִים, עָשָׂה אֶת-הָאָדָם
El que derrame la sangre de un hombre, por el hombre dará su sangre derramada, porque con el tzelem Elokim hizo [HaShem] al hombre.



El hombre fue creado en sus partes con el tzelem Elokim, esto significa que todos sus miembros expresan ideas filosóficas de cómo HaShem conduce los mundos superiores e inferiores.  Esto le aporta de un valor único y por eso dentro de la parashat Noaj uno de los pilares que se establece para la humanidad es respetar la vida humana y abstenerse del asesinato.




5. Cuidar la Naturaleza (no comer partes de un animal aún con vida):  En Bereshit 9:4 dice


אַךְ-בָּשָׂר, בְּנַפְשׁוֹ דָמוֹ לֹא תֹאכֵלוּ
Sin embargo, no comeréis carne con su alma, que es su sangre; no has de comer



La alimentación es una necesidad humana básica, es instintiva.  Una persona que pasa un largo periodo de hambruna desfallece rápidamente y con seguro comerá cualquier cosa que encuentre y de cualquier forma, así sea vivo.
HaShem manda: no debe ser así.  Ni siquiera en situación de extrema necesidad y desespero debe comerse a un animal vivo. ¿Por qué? porque lo dice la Torah: ése animal posee alma; él no es una bolsa de carne sin sentimientos y sin importancia, es una criatura de HaShem.


Si ni siquiera para cumplir el instinto básico de supervivencia para alimentarnos debemos hacer sufrir a un animal, ¿cuánto más no debemos cuidar nuestro comportamiento con las criaturas en nuestra vida cotidiana?.


Este pasuk enseña que el quinto pilar del comportamiento ético humano es no ser cruel con la naturaleza, comprender que las criaturas tienen alma y que no debemos actuar de forma sanguinaria con ellas ni siquiera para saciar nuestro instinto de supervivencia.




6. Matrimonio:  Dice Bereshit 9:7


 וְאַתֶּם, פְּרוּ וּרְבוּ; שִׁרְצוּ בָאָרֶץ, וּרְבוּ-בָהּ
Procead y multiplicaos; diseminaos en la tierra en abundancia



“Pru urvu”: procreen (sean fecundos) y multiplíquense.  Nos lleva a un aspecto humano esencial: la sexualidad.
Luego del mabul (diluvio) uno de los pilares esenciales es continuar con el establecimiento de fecundidad y multiplicación; esto se lleva a cabo del matrimonio.  El mantenimiento de una vida sexual sana es la base para poder ser fecundos y multiplicarnos con éxito; lo contrario (una vida sexual insana) moriremos por enfermedades (ETS) y no podremos cumplir con este pilar.




7. Respetar la justicia (establecer cortes de justicia):  Dice Bereshit 9:5

וְאַךְ אֶת-דִּמְכֶם לְנַפְשֹׁתֵיכֶם אֶדְרֹשׁ, מִיַּד כָּל-חַיָּה אֶדְרְשֶׁנּוּ; וּמִיַּד הָאָדָם, מִיַּד אִישׁ אָחִיו–אֶדְרֹשׁ, אֶת-נֶפֶשׁ הָאָדָם
He de requerir la sangre de vuestras almas; de toda bestia la requeriré.  He de reclamarla de manos de cualquier animal y de manos del hombre. De manos del hermano del hombre reclamaré el alma de su prójimo.



Hay varias frases interesantes en este pasuk: “He de requerir”,  “He de reclamar”.
Ya hemos visto que el asesinato quedó prohibido, pero ¿por qué este verso repite la advertencia y no sólo esto sino que dice “he de reclamarla de manos de cualquier animal”?
Nos indica que debe haber primero un margen de reclamación, tanto para hombres como para animales.
La justicia es la encargada de reclamar los perjuicios que sean ocasionados bien sea por un hombre o por una propiedad del hombre (como un animal).  Si la persona posee un toro y éste cornea y mata a un ser humano, ¿qué se podría hacer? el verso nos enseña que hay que reclamar y requerir el daño causado.


A través de los organismos de justicia (las cortes) es que el ser humano puede organizar su sociedad para regular tanto su comportamiento como sus bienes (representados en el verso por el animal).


Entonces es algo obvio que el séptimo pilar de comportamiento humano debe ser el tener un sistema de justicia que permita requerir y reclamar ante los daños causados entre hombre y hombre o entre propiedad (animal) y hombre.




¿De donde salen entonces las críticas al noajismo?


Hemos visto con la Torah que cada mitzva de Noaj, cada pilar, está demostrado por el texto y la historia del patriarca de la humanidad.


Estos principios son aplicables a todas las culturas del mundo, pero para el cristianismo ésta visión pluralista que respeta las expresiones culturales es algo ofensivo porque no supone una re-ligación (re-ligarse, religión) ya que no parte de una concepción pesimista del hombre y la humanidad sino que se transforma en una norma que libera a la persona de los dogmas religiosos y lo enseña su humanidad plenamente tomando a Noaj y el pacto noájida (Bereshit 9:9) como modelo de comportamiento.


En el mundo occidental, el cristianismo ha tomado presa la conciencia de las personas y muchos que ahora quieren salir de la cárcel de las religiones están dándose cuenta que pueden vivir una vida completamente justa siguiendo los 7 pilares del pacto noájida (Bereshit 9:9).  Esto les ha hecho ganarse la rabia del cristianismo que ve que quienes una vez le fueron fieles, ahora renunciaron a la avodah zarah y con el carácter firme de jasidim (piadosos) se oponen a toda aquella mentira.


Por eso los noájidas son personas que en algunos lugares tienen fama de reacios o violentos (sin serlo), porque ya no son ovejas ciegas, son personas que han tomado el rumbo de su propia vida y no se dejan engañar más.  Los misioneros, como típicos cristianos, ven todo lo que se les oponga como un ataque.


Yo le digo a mis amigos noájidas: bien por ustedes!  una de las cualidades que más alaba la Torah en las personas es el permanecer firmes en la lucha contra la falsedad y la oscuridad que se cierne sobre el mundo.  Aún su existencia como noájidas le significa a la mentira una permanente acusación, un recordatorio que la mentira no triunfa al final, y por eso quizá se ganen más de un insulto o ataque.




Hay una frases que quiero regalarles:

“En una época de engaño universal, decir la verdad es un acto revolucionario.” (George Orwell)
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Shavuot: El Secreto de la Unión

Shavuot: El Secreto de la Unión

Estamos a pocas horas de Shavuot, una de las tres festividades en que la Torá nos ordena subir a Ierushalaim, para llevar las ofrendas de la cosecha al Templo sagrado. En Pesaj, el principio de la temporada de la cosecha en Israel, se lleva la ofrenda del trigo, en Shavuot llevamos las primicias de la cosecha de cebada, que conocemos como el Omer. Esta ofrenda es diferente de otras porque es colectiva. Se va acopiando todos los aportes de los agricultores y se toma una pequeña cantidad que se mezcla con aceite para hacer una masa. Esta ofrenda es llevada al Altar, y allí el Sumo Sacerdote realiza la ofrenda de Minjá, que consiste en tomar una pequeña cantidad de esa mezcla entre en sus dedos medio y anular, y arrojarla al fuego. En esa pequeña ofrenda se unen todas las intenciones y almas de todo el Pueblo de Israel. Esta unión, aparentemente simbólica e indirecta, es justamente la condición para poder recibir la Torá, la sabiduría de Hashem que expresa Su Voluntad para cada pueblo, cada persona y para cada uno y una de los infinitos componentes que creó y crea continuamente. Para llegar a esta unión hace falta un proceso colectivo e individual que lleve a que sea verdadera y profunda, eterna y fuerte que no se desintegre ante las pruebas de la vida. Como en la generación de la Torre de Babel, que estaban unidos en aras de un objetivo en común, construir un edificio que llegue hasta el Cielo y allí luchar contra Hashem. En otras palabras, creían en que existía Dios, pero pensaban que era un ente que podía ser sometido y utilizado para sus propios fines. Esta era una unión era tan fuerte que Hashem tuvo que confundir sus lenguas para destruirla, estaba destinada al fracaso, porque estaba impulsada por el egoísmo del corazón del hombre que ve a la Creación como algo que fue creado para él, para satisfacer sus deseos y necesidades a expensas de los demás. Pero la unión para recibir la Torá tiene que ser algo verdadero y eterno. Para llegar a ella el Baal Shem Tov nos enseñó un proceso de refinamiento y superación de tres etapas: sumisión, separación y dulcificación. ¿Cómo sabemos que esto es así? Porque como todas las cosas verdaderas tiene su base en la Torá. Justamente lo aprendemos de los versos anteriores a la llegada del pueblo de Israel al Monte Sinaí, el 1 del mes de Siván, para prepararse a recibir la Torá (Éxodo 19:2-4:): “A principios del tercer mes, después de haber salido los Hijos de Israel de la Tierra de Egipto, en este día llegaron al desierto del Sinaí” “Y salieron de Refidim y vinieron al desierto del Sinaí, y acamparon en el desierto, y acampó allí Israel frente al Monte” “Y Moshé subió hacia Dios y lo llamó Havaiá desde el Monte diciéndole: ‘Así hablarás a la Casa de Iaakov y le dirás a los Hijos Israel” Explica Rashi “ya había dicho la Torá que estaban en Refidim y fueron al desierto ¿para qué había que repetir que salieron de Refidim? Porque así como llegaron al desierto en teshuvá, (retorno a Dios) también salieron de Refidim en teshuvá”. Para entender este primer paso como la sumisión necesaria para la preparación de la recepción de la Torá, debemos recordar que allí se asentaba el pueblo de Amalek. Amalek, de guematria safek, “duda”. Es ese sentimiento que nos enfría y nos hace preguntarnos ¿Acaso está Hashem en nosotros? En lo que estamos haciendo, en lo que es y significa la Torá. Explican los sabios Refidim como rifióniadaim, “bajar los brazos”, desalentarse y darse por vencido frente a la tarea del estudio de la Torá, que necesita fuerza de voluntad y decisión de querer retornar a Hashem y conectarse con Él. Entonces “y salieron” es alejarse del pecado, someterse a Dios. Es la teshuvátataá, el retorno o arrepentimiento inferior de alejarse del pecado proveniente de la duda. Primer paso. Pero un talmidjajam, una persona que se dedica al estudio de la Torá y se aleja del pecado, puede estar haciéndolo por interés propio, o por miedo al castigo, por su ego, por eso debemos seguir adelante. El segundo paso de “acamparon” en el desierto es la separación o havdalá necesaria para meditar y conocerse a sí mismo y ver las cosas objetivamente. Pensar por qué las hacemos, si es porque nosotros decidimos que eso está bien o es de nuestro interés particular o porque nuestro objetivo es en aras de algo superior en armonía con la Voluntad del Creador. Y no hay mejor lugar para enfrentarnos a nosotros mismos que la soledad del desierto, que en nuestra generación puede ser perfectamente también en medio del bullicio del centro de la ciudad. Solos con Dios, liberados de la influencia de los deseos materiales, nos anulamos frente al infinito. Esta autoanulación nos lleva a retornar a Dios con humildad, de una manera más elevada llamada teshuvá Ilaá, “retorno superior”, de querer cumplir la voluntad de Dios pero sólo porque así Él lo quiere, porque sabemos que Su saber es el correcto y al anularnos nos hacemos uno con Él. Una sola voluntad. Y salieron… y vinieron… y acamparon… nos está indicando que aún estaban separados entre ellos. Había una pluralidad que habla de la desconexión entre la mente y los sentimientos, que produce a su vez sentimientos enfrentados y disgregados. Pero justamente allí se estaba gestando la tercera etapa de dulcificación, que en nuestro caso es la unidad que nos capacita para ser un recipiente adecuado para la recepción de la Torá. Refinar la mente y los sentimientos es aprender a que trabajen en conjunto, se inter incluyan en estructuras o partzufim. En el desierto miramos a nuestro alrededor, con la vista baja para que el sol no nos lastime los ojos, pero cuando “y acampó allí Israel frente al Monte” los ojos se dirigieron a lo alto, hacia ese lugar en que Dios se iba a posar para dar por anulado el decreto de que “Las alturas no bajarán a los mundos inferiores y los inferiores no subirán a las alturas”. Esa elevación cósmica produjo en el Pueblo de Israel que “y acampó”, en singular. Como dice Rashi “como un solo hombre y un solo corazón”. La dulcificación final del Baal Shem Tov, que si meditamos en ella podemos referirla y utilizarla para todos los procesos de nuestra vida. En Cabalá esto se denomina la elevación del reinado hacia la corona. El Maljut refinado producto de recibir la interacción armónica de todas las sefirot intelectuales y emocionales, puede elevarse por sobre ellas transformándose en su Corona. El secreto de “la mujer (maljut) de valor es la corona (keter) de su marido (jojmá). Explica la Cabalá y el Jasidut que la sefirá que justamente tiene la capacidad de producir la unión es Daat, “conocimiento”: “Y Adam conoció (daá) a Javá”. El Sefer Ietzirá dice que las sefirot son 10 y no 11, 10 y no 9. Siempre son diez porque cuando figura Keter no está Daat y viceversa. Daat se ocupa de unir las sefirot intelectuales con las emocionales, por el poder del conocimiento que proviene directamente de la Conciencia Suprema llamada Corona o Keter. Entonces, cuando el Conocimiento Supremo está revelado, todas las sefirot se unen automáticamente. En realidad Daat no se considera una sefirá, sino más bien ese poder de unión. En nuestro mundo material, en que Dios, lo espiritual, lo inconsciente no está revelado, se reconoce a Daat como la sefirá intermediaria de esa unión. Este es también el secreto de la parashá de semana, Nasó. Esta palabra se traduce comúnmente como “censo”, contar personas o cosas. Pero la traducción del hebreo es “elevar”, como dice “eleva la cabeza de los hijos de Merarí, de la tribu de Leví…”. Siempre que el pueblo de Israel se enfrenta a una prueba o una tarea especial, Hashem los cuenta, como el dueño de un tesoro que no se cansa de volver a repasar y pulir sus joyas. Si falta alguna piedra preciosa la va a buscar por todos lados, aunque tenga miles de ellas. De esta manera Hashem eleva a cada uno y uno de nosotros para saber que tenemos una tarea especial que hacer, que nadie puede faltar, que juntos formamos una unidad estructural. Este es también el secreto del Jasidut, que nos reúne a todos a través de unir la Torá escrita y la oral, la revelada y la oculta, el Musar y la Cabalá, lo espiritual y la naturaleza (ciencia), la mente y los sentimientos, el Pueblo de Israel y los Justos de las Naciones. Entonces, cuando estamos unidos, cada uno con la tarea que Dios le ordenó, con la mente y sentimientos en armonía, podemos estar “frente al Monte”, mirar hacia arriba y ver cómo el Moshé Rabeinu de nuestra generación, el Mashíaj Verdadero, sube al monte para descender con la Voluntad Revelada de Hashem, la noticia de la Nueva Torá, esa misma Torá que recibió aquella vez, pero nueva frente a nuestros ojos sin mantos que los nublen. Porque en ese día, de la Redención verdadera y definitiva, veremos con nuestra carne que “la tierra se llenará del conocimiento de Dios, como la aguas cubren el mar”. (basado en las enseñanzas del rabino Itzjak Ginsburgh shlita, especialmente de la clase de Rosh Jodesh Siván 5769)Jag Shavuot Sameaj, recibamos la Torá con Alegría y Profundidad Con Bendiciones desde la Tierra de Israel La Dimensión Interior Tomado de: http://dimensiones.org/canales/vidmodrn/viviendo%20con%20el%20tiempo/SIVAN/sivan69.htm