Cristianos

Los falsificados orígenes del “nuevo testamento”


por Tony Bushby 
marzo 2007
Extraído de la Revista Nexus,
Volúmen 14, Número 4 (junio – julio de 2007)
traducción de Adela Kaufmann


Qué es lo que la Iglesia no quiere que usted sepa
Se ha enfatizado a menudo que la Cristiandad no es parecida a ninguna otra religión, ya que está de pie o se cae por ciertos eventos que se alega que han ocurrido hace unos 20 siglos, durante un corto período de tiempo. Esas historias son presentadas en el Nuevo Testamento, y cuando la nueva evidencia sea revelada, se pondrá en claro que no representan realidades históricas.

La Iglesia está de acuerdo, diciendo:

“Nuestras fuentes documentales de conocimiento sobre los orígenes de la Cristiandad y su desarrollo más temprano son principalmente las Escrituras del Nuevo Testamento, cuya autenticidad debemos, en gran parte, dar por concedida”.
(Enciclopedia católica, de Farley., vol. iii, pág. 712)
La Iglesia hace extraordinarias admisiones sobre el Nuevo Testamento. Por ejemplo, al discutir el origen de esas escrituras,
“el cuerpo más distinguido de opinión académica alguna vez congregado ” (Prefacio de las Enciclopedias católicas), admite que los Evangelios “no llegan hasta tan atrás, al primer siglo de la era cristiana”.
(Enciclopedia católica, Farley., volumen vi, pág. 137, el pp. 655-6).
Esta declaración entra en conflicto con las aserciones del sacerdocio, que los Evangelios más tempranos fueron progresivamente escritos durante las décadas que siguen a la muerte de Jesús Cristo.

En un notable apartado, la Iglesia admite más allá que,

“el más temprano de los manuscritos existentes [del Nuevo Testamento], es verdad que no fecha más atrás de mitades del siglo IV D.C.”.
(Enciclopedia católica, op. cit., pp. 656-7).
Estos son unos 350 años después del tiempo en que la Iglesia afirma que Jesús Cristo caminó sobre las arenas de Palestina, y aquí, la verdadera historia de los orígenes cristianos se desliza en uno de los agujeros negros más grandes de la historia. Hay, sin embargo, una razón por lo cual no hubo ningún Nuevo Testamento hasta el siglo IV: ellos no fueron escritos hasta entonces, y aquí nosotros encontramos evidencia de la mayor falsedad de todos los tiempos.

Flavius Constantinus (Constantino, originalmente Custennyn o Custennin) (272-337), británico de nacimiento, fue quien autorizó la recopilación de las escrituras llamadas Nuevo Testamento. Después de la muerte de su padre, en 306, Constantino se convirtió en Rey de Bretaña, Galia y España, y luego, después de una serie de batallas victoriosas, en Emperador del Imperio romano. Los historiadores cristianos dan poca o ninguna pista del tumulto de los tiempos, suspendiendo en el aire a Constantino, fuera de todos los eventos humanos sucediendo a su alrededor. En verdad, uno de los principales problemas de Constantino fue el indomable desorden entre los presbíteros y sus creencias en numerosos Dioses.

La mayoría de los escritores cristianos del día moderno suprimen la verdad acerca del desarrollo de su religión y ocultan los esfuerzos de Constantino para refrenar el desacreditado carácter de los presbíteros, llamados “Los Padres de la Iglesia” (Enciclopedia católica, edición Farley., vol. xiv , pp. 370-1). Ellos estaban “enloquecidos “, dijo él (Vida de Constantino, atribuida a Eusebius Pamphilius de Caesarea, c. 335, vol. iii, pág. 171; Los Padres Niceanos y post-niceanos, citados como N&PNF, atribuido a San Ambrosio, Rev. Prof. Roberts, DD, y Director James Donaldson, LLD, editores, 1891, iv vol., pág. 467).

El “tipo peculiar de oratoria” expuesto por ellos era un desafío a un orden religioso establecido (Diccionario de Mitología Clásica, Religión, Literatura y Arte, Oskar Seyffert, Gramercy, Nueva York, 1995, pág. 544-5). Los antiguos archivos revelan la verdadera naturaleza de los presbíteros, y la baja estima en la cual eran tenidos ha sido sutilmente suprimida por los historiadores modernos de la Iglesia.

En la realidad, ellos eran:

“…en su mayoría tipos rústicos que enseñaban extrañas paradojas. Ellos abiertamente declararon que nadie más que los ignorantes estaban encajados a oír sus discursos… nunca aparecían en los círculos de los más sabios y la mejor clase, pero siempre tuvieron cuidado de introducirse entre los ignorantes e incultos, paseandose entre ellos para hacer trucos en ferias y mercados… ellos metían sus delgados libros con la grasa de viejas fábulas… y todavía menos era lo que entendían… y ellos escribían estupideces detrás de velos…y todavía lo están haciendo, nunca terminan”.
(Contra Celsum [” Contra Celsus “], Origen de Alejandría, c. 251, Bk I, pág. lxvii, pág., Bk III, pág.l xliv, passim)
Se habían desarrollado grupos de presbíteros “muchos Dioses y muchos señores” (1 Cor. 8:5) y existían numerosas sectas religiosas, cada una con doctrinas que diferían (Gal. 1:6). Estos grupos de Presbíteros estaban en desacuerdo acerca de de los atributos de sus varios Dioses y “un altar era puesto en contra de otro altar”, compitiendo por la audiencia (Optatus de Milevis, 1:15, 19, principios del siglo IV). Desde punto de vista de Constantino, había varias facciones que necesitaba satisfacer, y él comenzó a desarrollar una religión que las abarcara a todas, durante un período de irreverente confusión. En una edad de espesa ignorancia, nueve décimas partes de los pueblos de Europa eran iletrados, por lo que los grupos religiosos estabilizadores eran solo uno de los problemas de Constantino.

La suave generalización que tantos historiadores están satisfechos de repetir, que Constantino “abrazó la religión cristiana”, y como consecuencia, garantizó la “tolerancia oficial” Esto es “contrario a los hechos históricos” y debe ser borrada para siempre de nuestra literatura (Enciclopedia católica, Pecci. ed, vol. iii, pág. 299, passim). Simplemente habría que poner que no había religión cristiana en el tiempo de Constantino, y la Iglesia reconoce que el cuento de su “conversión” y “bautismo” es “completamente legendario” (Enciclopedia católica, ed Farley., vol. xiv pp. 370-1).

Constantino “nunca adquirió un conocimiento teológico sólido” y “dependía muchísimo de sus consejeros en cuestiones religiosas” (Enciclopedia católica, Nueva Edición, vol. xii ., pág. 576, passim). SegúnEusebio (260-339), Constantino notó que entre las facciones presbiterianas,

“las discordias y desacuerdos se habían vuelto tan serios, que había necesidad de una vigorosa acción para establecer un estado más religioso”, pero él no podría provocar un arreglo entre las facciones rivales de Dioses.
(Vida de Constantino, op. cit., pp. 26-8).
Sus consejeros le advirtieron que las religiones de los presbíteros eran “sin fundamentos” y necesitaban estabilización oficial (ibid.).

Constantino vio en este confuso sistema de dogmas fragmentados, la oportunidad de crear una nueva y combinada religión Estatal, de concepto neutral, y protegerla por ley. Cuando conquistó el Este, en 324, envió a su consejero religioso, español, Osius de Córdoba, a Alejandría con cartas a varios obispos, exhortándolos a hacer las paces entre ellos. La misión falló y Constantino, probablemente, a sugerencia de Osius, emitió un decreto ordenando a todos los presbíteros y a sus subordinados “que monten en asnos, mulas y caballos que pertenecen al público, y viajen a la ciudad de Nicea”, en la provincia romana de Bithynia, en Asia Menor.

Les dieron instrucciones que trajeran con ellos los testimonios que ellos peroraban al populacho, “encuadernado en cuero” para protección durante la larga jornada, y rendírselos a Constantino a la llegada en Nicea (Diccionario católico, Addis y Arnold, 1917, “Concilio de Nicea” entrada).

Sus escrituras ascendieron a,

“por todas, dos mil doscientos y treinta y un pergaminos y cuentos legendarios de Dioses y salvadores, junto con un registro de las doctrinas peroradas por ellos “,
(La vida de Constantino, op. cit., vol. ii, pág. 73; N&PNF, op. cit., vol. i, pág. 518).
El Primer Concilio de Nicea y los “archivos” perdidos
Así, la primera reunión eclesiástica en la historia fue convocada y es hoy conocida como el Concilio de Nicea. Fue un evento bizarro que proporcionó muchos detalles sobre el pensamiento clerical temprano, y presenta un cuadro muy claro del clima intelectual prevaleciente en ese tiempo. Fue en esta reunión que nació la Cristiandad, y las ramificaciones de las decisiones hechas en ese tiempo son difíciles de calcular.

Aproximadamente cuatro años antes de presidir el Concilio, Constantino había sido iniciado en la orden religiosa del Sol Invictus, uno de los dos cultos lozanos que consideraron el Sol como el uno y sóloDios Supremo (el otro era el Mithraismo). Él le dijo a Eusebiuo que emplazara la primera de tres sesiones en el solsticio de verano, 21 de junio de 325, debido a su culto del Sol, (Enciclopedia católica, Nueva Edición, vol. i, pág. 792), y fue “sostenida en un pasillo del palacio de Osius” (Historia Eclesiástica, Obispo Louis Dupin, París, 1686, vol. i, pág. 598).

En una cuenta de los procedimientos del cónclave de presbíteros recogida en Nicea, Sabinius, Obispo de Hereclea quien estaba entre la asistencia dijo,

“Exceptuando al mismo Constantino y a Eusebio Pamphilius, ellos eran un grupo de analfabetos, simples criaturas que no entendían nada”,
(Los secretos de los Padres cristianos, Obispo J. W. Sergerus, 1685, 1897 reimpresión).
Ésta es otra luminosa confesión de la ignorancia y credulidad no crítica de los tempranos clérigos. El Dr. Richard Watson (1737-1816), un desilusionado historiador cristiano, y el Obispo de una-vez de Llandaff en Gales (1782), se refirieron a ellos como “un grupo de idiotas farfullantes” (Una Disculpa para la Cristiandad, 1776, 1796 reimpresión; también, los Tractos Teológicos, del Dr. Richard Watson, “Sobre la entrada a los Concilios”, vol. 2, Londres, 1786, reimpresión revisada 1791).
De su extensa investigación en los concilios de la Iglesia, el Dr. Watson concluyó que,
“el clero en el Concilio de Nicea estaban todos bajo el poder del diablo, y la convención estuvo compuesta de la canallada más baja, patrocinando las más viles abominaciones”
(Una Disculpa para la Cristiandad, op. cit.).
Fue ese cuerpo infantil de hombres quienes fueron responsables del comienzo de una nueva religión y la creación teológica de Jesús Cristo.
La Iglesia admite que elementos vitales de los procedimientos de Nicea están “extrañamente ausente de los canones” (Enciclopedia católica, Farley ed., vol. iii, pág. 160) Veremos brevemente lo que les pasó.
Sin embargo, según registros que han perdurado, Eusebio,
“ocupó el primer asiento a la derecha del emperador y dio el abordamiento inaugural en nombre del emperador”
(Enciclopedia católica, Farley ed., vol. v, pp. 619-620).
No había presbíteros británicos en el concilio, pero sí muchos “delegados griegos”. Setenta obispos orientales representaron las facciones Asiáticas, y pequeños números llegaron de otras áreas (Historia Eclesiástica, ibid.). Caecilio de Cartago viajó desde África, Paphnuto de Tebas, de Egipto, Nicasio de Dado (Dijon) de Gales, y Donnus de Stridon hizo la jornada desde Pannonia.

Era una asamblea pueril, y con tantos cultos representados, que un total de 318 “entre obispos, sacerdotes, diáconos, subdiáconos, acólitos y exorcistas” se reunieron para debatir y elegir un sistema unificado de creencia, que abarcaba un sólo Dios (Una Disculpa para la Cristiandad, op. cit.). Por este tiempo, un gran surtido de “textos salvajes” (Enciclopedia católica, Nueva Edición, “Evangelio y Evangelios”) circulaban entre los presbíteros y ellos apoyaban a una gran variedad de Dioses y Diosas Orientales y Occidentales:
Jove, Júpiter, Saleno, Baal, Thor, Gade, Apolo, Juno, Aries, Tauro, Minerva, Rhets, Mithra, Theo, Fragapatti, Atys, Durga, InDr.a, Neptuno, Vulcan, Kriste, Agni, Croesus, Pelides, Huit, Hermes, Thulis, Thammus, Eguptus, Iao, Aph, Saturno, Gitchens, Minos, Maximo, Hecla y Phernes
(El Libro de Dios de Eskra, anon., ch. xlviii, párrafo 36).
Hasta el Primer Concilio de Nicea, la aristocracia romana le rendía culto principalmente a dos Dioses griegos, – Apolo y Zeus – pero el gran volumen de gente común idolatraba a Julius César o Mithras (la versión romanizada de la deidad Pérsica, Mithra). César fue deificado por el Senado romano después de su muerte (15 de marzo de 44 A.C.) y como consecuencia lo veneraban como “el Divino Julio”. La palabra “Salvador” se fijó a su nombre, siendo su significado literal “aquel que siembra la semilla”, es decir, él era un Dios fálico.

Julius Caesar fue venerado como, “Dios hecho manifiesto y Salvador universal de la vida humana”, y su sucesor Augusto fue llamado el “Dios ancestral y Salvador de toda la raza humana” (El hombre y susDioses, Homer Smith, Little Brown & Cía., Boston, 1952).

El emperador Nerón (54-68) cuyo nombre original era Lucius Domitius Ahenobarbus (37-68), fue inmortalizado como el “Salvador de la humanidad ” (ibid.). El Divino Julio, como el Salvador romano y ” Padre del Imperio”, fue considerado “Dios” entre el vulgo romano por más de 300 años. Él era la deidad en algunos textos de presbíteros Occidentales, pero fue reconocido en las escrituras Orientales.

La intención de Constantino en Nicea era crear un completo y enteramente nuevo Dios para su imperio, que uniría todas las facciones religiosas bajo una sola deidad. Se les pidió a los Presbíteros debatir y decidir quién sería su nuevo Dios. Delegados discutían entre ellos, expresando motivos personales para incluir escrituras particulares que promovían los rasgos más finos de su propia y especial deidad.

A lo largo de la reunión, las aulladoras facciones se sumergieron en acalorados debates, y los nombres de 53 Dioses fueron puestos sobre la mesa para discusión.
“Como todavía, ningún Dios había sido seleccionado por el concilio, por lo que ellos votaron para determinar esa materia… Durante un año y cinco meses duró el sorteo…” (El Libro de Dios de Eskra, traducción del Prof. S. L. MacGuire, Salisbury, 1922, capítulo xlviii, párrafos 36, 41).
Al final de ese tiempo, Constantino regresó a la reunión para descubrir que los presbíteros no habían estado de acuerdo en una nueva deidad sino que habían resumido su lista a cinco prospectos:
  • César
  • Krishna
  • Mithra
  • Horus
  • Zeus (Historia Ecclesiastica, Eusebius, c. 325).
Constantino era el espíritu gobernante en Nicea, y él, finalmente, eligió un nuevo Dios para ellos. Para involucrar a las facciones británicas, él decidió que el nombre del gran Dios de los DruidasHesus, fuera unido con el Dios-Salvador OrientalKrishna (Krishna es Sánscrito para Cristo), y así Hesus Krishna sería el nombre oficial del nuevo Dios romano.

Fue tomado un voto, y era la de la mayoría de manos levantadas (161 votos a 157) para que ambas divinidades se volvieran un Dios. Siguiendo la antigua costumbre pagana, Constantino usó la reunión oficial y el decreto de apoteosis romano para deificar legalmente a dos deidades como una sola, y lo hizo por medio del consentimiento democrático. Un nuevo Dios fue proclamado y “oficialmente” ratificado porConstantino (Acta Concilii Nicaeni, 1618). Ese acto completamente político de deificación puso a Hesus y Krishna eficaz y legalmente entre los Dioses romanos, como un compuesto individual.

Esa abstracción prestó la existencia Terrenal a las doctrinas amalgamadas para la nueva religión del Imperio; y porque no había ninguna letra “J” en los alfabetos hasta alrededor del siglo nueve, el nombre subsecuentemente evolucionó a “Jesús Cristo“.

 


Cómo fueron creados los Evangelios 
Constantino, entonces, instruyó a Eusebio a que organizara la recopilación de una colección uniforme de nuevas escrituras, desarrollada de los principales aspectos de los textos religiosos sometidos al concilio.

Sus instrucciones fueron:

“Investiga estos libros, y cualquier cosa buena en ellos, retenla; pero lo que fuese malo, lánzalo lejos. Lo que sea bueno en un libro, únelo con lo que sea bueno en otro libro. Y lo que fuese que sea reunido, será llamado El Libro de Libros. Y será la doctrina de mi pueblo, que yo recomendaré hacia todas las naciones, que no habrá ninguna guerra más por causa de las religiones”.
(El Libro de Dios de Eskra, op. cit. Capítulo xlviii, párrafos 31)
“Hágales que se asombren”, dijo Constantino; y “los libros fueron escritos de acuerdo a esto.”
(La vida de Constantino, iv vol., el pp. 36-39).
Eusebio amalgamó los “cuentos legendarios de todas las doctrinas religiosas del mundo juntos como unidad”, usando los mitos estándares del Dios de los manuscritos de los presbíteros’ como ejemplares.

Uniendo las historias “sobrenaturales” del Dios Mithra y Krishna con las creencias británicas de Caldea, eficazmente unieron las oraciones de los presbíteros Orientales y Occidentales “para formar una nueva creencia universal”. Constantino creyó que la colección amalgamada de mitos uniría las variantes y opuestas facciones religiosas bajo una sola historia representativa.

Eusebio hizo los arreglos para que los escribas produjeran,

“cincuenta suntuosas copias… a ser escritas en pergaminos, de una manera legible, y en una forma portátil conveniente, por escribas profesionales completamente consumados en su arte.”
(ibid.). 
“Estas órdenes, “dijo Eusebi, “fueron seguidas por la ejecución inmediata del mismo trabajo… nosotros le enviamos [a Constantino] volúmenes magnífica y detalladamente elaborados y encuadernados, en forma de tres-y de cuatro pliegues.”
(La vida de Constantino, el iv del vol., pág. 36).
Ellos eran los “Nuevos Testimonios”, y ésta es la primera mención (c. 331) del Nuevo Testamento en el registro histórico.

Con sus instrucciones cumplidas, Constantino decretó, entonces, que los Nuevos Testimonios serían llamados la “palabra del Dios Salvador romano” (Vida de Constantino, vol. iii , pág. 29) y oficial para todos los presbíteros que predicaban en el Imperio romano. Luego ordenó que todos los manuscritos más tempranos de los presbíteros, y los registros del concilio fueran “quemados”, y fue declarado que “cualquier hombre que fuera encontrado ocultando escrituras debía ser herido en sus hombros” (decapitado) (ibid.). Como lo muestran los registros, las escrituras de los presbíteros anteriores al Concilio de Nicea ya no existían, salvo por algunos fragmentos que han sobrevivido.

Algunos archivos del concilio también sobrevivieron, y suministran alarmantes ramificaciones para la Iglesia. Algunos antiguos documentos dicen que el Primer Concilio de Nicea terminó a mediados de noviembre del año 326, mientras otros dicen que la lucha para establecer un Dios fue tan feroz que se extendió “durante cuatro años y siete meses” desde su principio, en junio de 325 (los Secretos de los Padres cristianos, op. cit.). Sin tener en cuenta cuando terminó, el salvajismo y violencia que abarcó, fue disimulado bajo el rimbombante título “Gran y Santo Sínodo“, asignado a la asamblea por la Iglesia en el siglo 18.

Sin embargo, clérigos más tempranos, expresaron una opinión diferente.

El Segundo Concilio de Nicea en 786-87 denunció al Primer Concilio de Nicea como,

“un sínodo de necios y locos” y buscó anular las “decisiones pasadas por hombres con cerebros emproblemados” (Historia de la Iglesia cristiana, H. H. Milman, DD, 1871).
Si uno escoge leer los registros del Segundo Concilio de Nicea y nota las referencias a “obispos miedosos” la “soldiery” (soldadesca?) necesitaba “sofocar los procedimientos”, las “declaraciones de los necios y locos” son ciertamente un ejemplo de la olla que ahuma y ennegrece la estufa.

Constantino murió en 337 y el crecimiento de las muchas ahora llamadas creencias paganas hacia un nuevo sistema religioso atrajo a muchos convertidos. Escritores más tarde, de la Iglesia, lo hicieron “el gran campeón de la Cristiandad” a la cual él dio “estatus legal como religión del Imperio romano”. (enciclopedia del Imperio romano, Matthew Bunson, Hechos en el Archivo, Nueva York, 1994, pág. 86).

Los registros históricos revelan que esto es incorrecto, ya que fue puro “interés egoísta” lo que lo llevó a “crear la Cristiandad” (Un Diccionario Clásico más Pequeño, la J. M. Dent, Londres, 1910, pág. 161). Aún no fue llamada “Cristiandad” hasta el siglo 15 (Cómo Murió el Gran Pan, Profesor Edmond S. Bordeaux [el archivista del Vaticano], Meditaciones Mille, EE.UU., MCMLXVIII, pp. 45-7).

Durante los siglos resultantes, los Nuevos Testimonios de Constantino fueron extendidos, se les agregaron “interpolaciones” y se les incluyeron otras escrituras (Enciclopedia católica, edición Farley., vol. vi, pp. 135-137; también, Pecci ed., vol. ii, p. 121-122). Por ejemplo, en 397, Juan “boca dorada” Chrisostoma reestructuró las escrituras de Apolonio de Tyana, una saga errante del primer siglo, y los hizo parte de los Nuevos Testimonios (Secretos de los Padres cristianos, op. cit.).

El nombre latinizado para Apollonio es Paulus (Diccionario latino-inglés, J. T. White y J. E. Riddle, Ginn & Heath, Boston, 1880), y la Iglesia hoy llama a esas escrituras las Epístolas de Pablo. El sirviente personal de Apolonio, Damis, un escriba Asirio, es Demis en el Nuevo Testamento (2 Tim. 4:10).

La jerarquía de la Iglesia sabe la verdad sobre el origen de sus Epístolas, puesto que el Cardenal Bembo (d. 1547), secretario del Papa Leo X (d. 1521), aconsejó a su socio, el Cardenal Sadoleto, hacer caso omiso de ellos, diciendo,

“guarde estas insignificancias, por tales absurdidades no se volverá un hombre de dignidad; ellas fueron introducidas más tarde, en la escena, por una furtiva voz del cielo”
(Cardenal Bembo: Sus Cartas y Comentarios sobre el Papa Leo X, .A. L. Collins, Londres, 1842 reimpresión).
La Iglesia admite que las Epístolas de Pablo son falsificaciones, diciendo,
“Incluso las genuinas Epístolas fueron grandemente interpoladas para dar peso a los puntos de vista personales de sus autores”.
(Enciclopedia católica, Farleyed., vol. vii, pág. 645).
Igualmente, San Jerónimo (d. 420) declaró que también los Hechos de los Apóstoles, el quinto libro del Nuevo Testamento, fue también “falsamente escrito”, (” Las Cartas de Jerónimo”, Biblioteca de los Padres, Movimiento de Oxford, 1833-45, vol. v, pág. 445).
 

El chocante descubrimiento de una antigua Biblia 
El Nuevo Testamento evolucionó, como consecuencia, a ser una empalagosa pieza de propaganda del sacerdocio, y la Iglesia afirmaba que registró la intervención de un Jesús Cristo divino en los asuntos Terrenales. Sin embargo, un espectacular descubrimiento, en un remoto monasterio egipcio, reveló al mundo la magnitud de falsificaciones más tardías de los textos cristianos, siendo éstos sólo una “recopilación de cuentos legendarios” (Encyclopédie, Diderot, 1759).

El 4 de enero de 1859 fueron descubiertas 346 hojas de un antiguo códice, en el cuarto de hornos del monasterio de Santa Catalina en el Monte Sinaí, y su contenido envió ondas de choque a través de todo el mundo cristiano. Junto con otros antiguos códices, estaban programados a ser quemados en los hornos para mantener el moderado calor invernal para los habitantes del monasterio. Escritos en griego, en piel de asno, llevaba ambos, el Antiguo y el Nuevo Testamento, y más tarde en el tiempo, los arqueólogos fecharon su composición alrededor del año 380.

Fue descubierto por Dr. Constantin von Tischendorf (1815-1874), un brillante y piadoso estudioso bíblico alemán, y él lo llamó el Sinaíticus, la Biblia del Sinaí. Tischendorf era profesor de teología, y consagró su vida entera al estudio de los orígenes del Nuevo Testamento, y su deseo de leer todos los antiguos textos cristianos, lo llevó en la larga jornada, en un viaje montado en camello al Monasterio de Santa Catalina.

Durante su vida, Tischendorf tuvo acceso a otras antiguas Biblias que eran indisponibles para el público, como la Biblia de Alejandría (o Alexandrinus), que se cree es la segunda Biblia más antigua del mundo. Fue llamada así porque en 1627 se llevó de Alejandría a Bretaña como regalo para el Rey Charles I (1600-49). Hoy se exhibe junto a la Biblia conocida más antigua del mundo, el Sinaíticus, en la Biblioteca británica en Londres. Durante su investigación, Tischendorf tuvo acceso al Vaticanus, la Biblia Vaticana, que se cree es la tercera más antigua en el mundo y data desde mitades del siglo VI (Las Varias Versiones de la Biblia, por el Dr.Constantin von Tischendorf, 1874, disponible en la Biblioteca británica).

Fue guardada bajo llave aparte, en la biblioteca interna del Vaticano. Tischendorf preguntó si él podría extraer notas manuscritas, pero su petición fue rechazada. Sin embargo, cuando su guardia tomó descansos para refrescarse, Tischendorf escribió narrativas comparativas en la palma de su mano y a veces en sus uñas (Nuestros Evangelios “Son Genuinos o No? “, Disertación del Dr. Constantin von Tischendorf, 1869, disponible en la Biblioteca británica).

Hoy, hay varias otras Biblias escritas en varios idiomas durante los siglos V y VI, siendo ejemplos la Syriacus, la Cantabrigiensis (Bezae), la Sarravianus y la Marchalianus.

Un temblor de aprehensión se hizo eco a través de la Cristiandad en el último cuarto del siglo 19, cuando se publicaron versiones de la Biblia de Sinaí en el idioma inglés. Grabado dentro de estas páginas hay información que disputa la demanda de historicidad de la Cristiandad. A los cristianos se les suministró irrefutable evidencia de voluntariosas falsificaciones en todos los modernos Nuevo Testamentos. Tan diferente era el Nuevo Testamento de la Biblia de Sinaí de versiones que se publicaron entonces, que la Iglesia muy molesta anuló la dramática nueva evidencia que desafiaba su misma existencia.

En una serie de artículos publicados en la Revista Trimestral de Londres en 1883, John W. Burgon, Dean de Chichester, uso todos los dispositivos retóricos a su disposición para atacar la historia más temprana y contraria de Jesús Cristo, de la Biblia de Sinaítica, diciendo que,

“…sin una partícula de vacilación, la Biblia Sinaítica es escandalosamente corrupta… exhibiendo los textos más vergonzosamente mutilados que se pueden encontrar alguna vez; se han vuelto, por el proceso que fuese, depositarios de la cantidad más grande de lecturas fabricadas, antiguas equivocaciones y perversiones intencionales de la verdad, que son descubribles en cualquier copia conocida de la palabra de Dios “.
Las preocupaciones de Dean Burgon reflejan aspectos contrarios de historias del Evangelio entonces actuales, habiendo evolucionado ahora a un nuevo guión a través de siglos, para manosear con la fabricación de un documento que de por sí no es histórico.
 

Revelaciones de pruebas con luz ultravioleta

En 1933, el Museo británico en Londres compró la Biblia de Sinaí del gobierno soviético por £100,000 de lo cual £65,000 fue donado por medio de suscripción pública. Antes de la adquisición, esta Biblia fue exhibida en la Biblioteca Imperial en San Petersburgo, Rusia, y “pocos estudiosos habían puesto los ojos en ella” (El Diario Telégrafo y Diario de la Mañana, el 11 de enero de 1938, pág. 3). Cuando fue a exhibición en 1933 como “la Biblia más antigua del mundo”, se volvió el centro de peregrinación sin igual en toda la historia del Museo británico.

Antes de que resuma sus conflictos, debe notarse que este antiguo códice no es por ningún medio una guía fiable para estudiar el Nuevo Testamento, ya que contiene superabundantes errores y serias re-ediciones. Estas anomalías fueron expuestas como resultado de los meses de pruebas con luz ultravioleta, llevados a cabo en el Museo británico a mediados de los 1930s. Los resultados revelaron reemplazos de numerosos pasajes de por lo menos nueve diferentes editores.

Fotografías tomadas durante las pruebas revelaron que pigmentos de tinta habían sido retenidos en lo profundo de los poros de la piel. Las palabras originales eran legibles bajo luz ultravioleta. Alguien que desee leer los resultados de las pruebas, deben referirse al libro escrito por los investigadores que hicieron el análisis: los Guardianes de la Sección de Manuscritos en el Museo británico (Escribas y Correctores del Códice Sinaítico, H. J. M. Milne y T. C. Skeat, Museo británico, Londres, 1938).
 


Falsificación en los Evangelios

Cuando el Nuevo Testamento en la Biblia de Sinaí es comparado con un Nuevo Testamento de nuestros días modernos, unas 14,800 alteraciones editoriales pueden ser identificadas. Estas enmendaduras pueden ser reconocidas por un simple ejercicio comparativo que cualquiera puede y debe hacer. Los estudios serios de los orígenes cristianos deben emanar de la versión de la Biblia de Sinaí del Nuevo Testamento, no de las ediciones modernas.

Es de mucha importancia el hecho que la Biblia Sinaítica lleva tres Evangelios que fueron rechazados:

  1. el Pastor de Hermas (escrito por dos fantasmas resucitados, Charinus y Lenthius)
  2. la Misiva de Barnabás
  3. las Odas de Salomón
El espacio excluye la elaboración en estas extrañas escrituras y también discusiones en dilemas asociados con las variaciones de traducción.

Las Biblias modernas son cambios en la traducción de las ediciones tempranas, y las disputas arrasan entre traductores sobre las variantes interpretaciones de más de 5,000 palabras antiguas. Sin embargo, es lo que no está escrito en esa antigua Biblia lo que avergüenza a la Iglesia, y este artículo discute sólo algunas de esas omisiones.

Un brillante ejemplo es sutilmente revelado en la Enciclopedia Bíblica (Adán & el Charles Black, Londres, 1899, vol. iii, pág. 3344), donde la Iglesia divulga su conocimiento acerca de las exclusiones en las antiguas Biblias, diciendo:

“El comentario ha sido hecho hace tiempo y a menudo que, incluso como Pablo, aun los Evangelios más tempranos no conocieron nada sobre el milagroso nacimiento de nuestro Salvador”.
Eso es porque nunca hubo un nacimiento de una virgen.

Es muy aparente que cuando Eusebio congregó a los escribas a escribir los Nuevos Testimonios, él primero produjo un solo documento que proporcionó un ejemplar o versión maestra. Hoy es llamado elEvangelio de Marcos, y la Iglesia admite que fue “el primer Evangelio escrito” (Enciclopedia católica, ed Farley., vol. vi, pág. 657), aunque aparece de segundo en el Nuevo Testamento de hoy. Los escribas de los Evangelios de Mateo y Lucas eran dependientes en las escrituras de Marcos, que escribe como la fuente y armazón para la recopilación de sus trabajos. El Evangelio de Juan es independiente de esas escrituras, y la teoría de finales del siglo 15, es que fue escrita más tarde, para apoyar las escrituras más tempranas, es la verdad (La Crucifixión de la Verdad, Tony Bushby, Joshua Books, 2004, pp. 33-40).

Así, el Evangelio de Marcos, en la Biblia de Sinaí, lleva la “primera” historia de Jesús Cristo en la historia, una completamente diferente a lo que está en las Biblias modernas. Empieza con Jesús “como a la edad de treinta años” (Marcos 1:9), y no sabe de María, un nacimiento de una virgen o asesinatos en masa de bebés varones por parte de Herodes. Palabras que describen a Jesús Cristo como “el hijo deDios“, no aparecen en la narrativa de apertura, como lo hacen en las ediciones de hoy (Marcos 1:1), y el árbol genealógico moderno que rastrea un “linaje” mesiánico hasta atrás, al Rey David, es inexistente en todas las Biblias antiguas, como lo son las ahora llamadas “profecías mesiánicas” (51 en el total).

La Biblia de Sinaí lleva una versión contradictoria de eventos que rodean la “resucitación de Lázaro”, y revela una extraordinaria omisión, que más tarde se volvió la doctrina central de la fe cristiana: las apariciones de la resurrección de Jesús Cristo y su ascensión al Cielo. Ninguna aparición sobrenatural de un Jesús Cristo resucitado está grabado en ningún antiguo Evangelio de Marcos, sino una descripción de más de 500 palabras ahora aparece en las Biblias modernas (Marcos 16:9-20).

A pesar de una multitud de auto-justificaciones muy prolongadas por los apologistas de la Iglesia, no hay ninguna unanimidad de opinión cristiana respecto a la no-existencia de apariciones de “resurrección” en las cuentas de los antiguos Evangelios de la historia. Esas narrativas, no solo faltan en la Biblia de Sinaí, sino que están ausentes en la Biblia de Alejandría, en la Biblia Vaticana, la Biblia de Bezae y en un antiguo manuscrito latino de Marcos, llamado el código “K” por los analistas. Está faltándoles también en la versión Armenia más antigua del Nuevo Testamento, en los manuscritos del siglo VI de la versión Etíope y en las Biblias anglosajonas del siglo nueve. Sin embargo, algunos Evangelios del siglo 12 tienen versos ahora-conocidos de la resurrección dentro de marcas de asterisco usadas por escribas para indicar los pasajes espurios en un documento literario.

La Iglesia afirma que “la resurrección es el argumento fundamental para nuestra creencia cristiana” (Enciclopedia católica, ed de Farley., vol. xii, pág. 792), sin embargo, ninguna aparición sobrenatural de unJesús Cristo resucitado está registrado en ninguno de los Evangelios más tempranos, disponibles de Marcos. Una resurrección y ascensión de Jesús Cristo son el non de qua de seno (“sin eso, nada”) de la Cristiandad (Enciclopedia católica, ed de Farley., vol. xii, pág. 792), confirmado por palabras atribuidas a Pablo:

“Si Cristo no fue resucitado, tu fe es en vano “
(1 Cor. 5:17).
Los versos de resurrección en los Evangelios de hoy de Marcos, son universalmente reconocidos como falsificaciones y la Iglesia está de acuerdo, diciendo,
“la conclusión de Marcos es reconocidamente no genuina… casi la sección entera es una recopilación más tardía” (enciclopedia Bíblica, vol. ii , pág. 1880, vol iii , pp,. 1767, 1781; también, Enciclopedia católica, vol. iii, bajo el encabezado “La Evidencia de su Espurio”; Enciclopedia católica, ed. de Farley., vol. iii,l pp. 274-9 bajo encabezado “Cánones “).
Intrépidamente, sin embargo, la Iglesia aceptó la falsificación dentro de su dogma y la convirtió en la base de la Cristiandad.

La tendencia de narrativas ficticias sobre la resurrección continúa. El último capítulo del Evangelio de Juan (21) es una falsificación del siglo VI, una completamente consagrada a describir la resurrección de Jesús’ a sus discípulos.

La Iglesia admite:

“La sola conclusión que puede deducirse de esto es que el capítulo 21 fue agregado después, y por consiguiente, será considerado como un apéndice al Evangelio”
(Enciclopedia católica, ed de Farley., vol. viii, pp. 441-442; Nueva Enciclopedia católica (NEC), “Evangelio de Juan”, pág. 1080; también NEC, vol. xii, pág. 407).
 

“La Gran Inserción ” y ” La Gran Omisión ” 

Las versiones modernas del Evangelio de Lucas tienen unas 10,000 palabras más que el mismo Evangelio en la Biblia de Sinaí. Seis de esas palabras dicen de Jesús “y fue llevado hacia el cielo”, pero esta narrativa no aparece en ninguno de los Evangelios más antiguos, disponibles hoy, de Lucas (“Tres Modificaciones Doctrinales Tempranas del Texto de los Evangelios” [Three Early Doctrinal Modifications of the Text of the Gospels], F. C. Conybeare, El Periódico Hibbert, de Londres, Vol. 1, No. 1, Oct 1902, p. 96-113). Las versiones antiguas no verifican cuentas de los días modernos, de una ascensión deJesús Cristo, y esta falsificación indica una intención claramente de engaño.

Hoy, el Evangelio de Lucas es el más largo de los Evangelios canónicos, porque ahora incluye “La Gran Inserción”, una extraordinaria adición del siglo XV, totalizando a alrededor de 8,500 palabras (Lucas 9:51-18:14). La inserción de estas falsificaciones en ese Evangelio desconcierta a los analistas cristianos modernos, y de ellas, la Iglesia dijo:

“El carácter de estos pasajes hacen peligroso dibujar inferencias “
(Enciclopedia católica, Ed de Pecci., Vol. ii, pág. 407).
Así de notable, los Evangelios más antiguos de Lucas omiten todos los versos de 6:45 a 8:26, conocidos en los círculos de sacerdocio como “La Gran Omisión”, un total de 1,547 palabras. En las versiones de hoy, ese agujero ha sido “tapado” con pasajes plagiados de otros Evangelios. El Dr. Tischendorf encontró que tres párrafos en las más nuevas versiones del Evangelio de Lucas, de la Última Cena, aparecidas en el siglo 15, pero la Iglesia todavía pasa sus Evangelios como la pura “palabra de Dios” (“¿Son Genuinos Nuestros Evangelios o No “?, op. cit.)
 

El “Índice del Expurgatorio”
Como era el caso con el Nuevo Testamento, también habían escrituras perjudiciales de tempranos “Padres de la Iglesia”, modificadas en siglos de copiarse, y muchos de sus registros fueron intencionadamente vueltos a escribir suprimidos.

Adoptando los decretos del Concilio de Trento (1545-63), la Iglesia subsecuentemente extendió el proceso de borrar y ordenó la preparación de una lista especial de información específica a ser suprimida de las escrituras cristianas tempranas (Delineación del Catolicismo romano, Rev. Charles Elliott, DD, G. Lane & P. P. Sandford, Nueva York, 1842, pág. 89; también, Los Censores Vaticanos, Profesor Peter Elmsley, Oxford, pág. 327, fecha de publicación no disponible).

En 1562, el Vaticano estableció una oficina de censura especial llamada Index Expurgatorius. Su propósito era prohibir la publicación de “pasajes erróneos de los tempranos Padres de la Iglesia” que llevaban declaraciones opuestas a las doctrinas de los días modernos.

Cuando los archiveros Vaticanos vinieron por,

las copias “genuinas de los Padres”, ellos las corrigieron según el “Index Expurgatory” (El Index Expurgatorius Vaticanus, R. Gibbings, el ed., Dublín, 1837; La Política Literaria de la Iglesia de Roma, Joseph Mendham, J. Duncan, Londres, 1830, 2 ed., 1840; Los Censores Vaticanos, el op. el cit., pág. 328).
Este registro de la Iglesia proporciona a los investigadores con,
“dudas sobre el valor de todas las escrituras soltadas al público” (Prensa de Propaganda de Roma, Sir James W. L. Claxton, Libros Whitehaven, Londres, 1942, pág. 182).
Importante para nuestra historia es el hecho de que la Enciclopedia Bíblica revela que alrededor de 1,200 años de historia cristiana es desconocido:
“Desgraciadamente, sólo algunos de los registros [de la Iglesia] anteriores al año 1198 han sido soltados”.
No fue por casualidad que, en ese mismo año (1198), el Papa Inocencio III (1198-1216) suprimió todos los archivos de historia de la Iglesia más temprana, estableciendo los Archivos Confidenciales(Enciclopedia católica, ed de Farley. Vol. XV, pág. 287). Unos siete-y-un-medio siglos después, y luego de gastar algunos años en esos registros, el Profesor Edmond S. Bordeaux escribió Cómo Murió el gran Pan.

En un capítulo titulado “Toda la Historia de la Iglesia no es nada más que una Fabricación Retroactiva”, dijo esto (en parte):

“La Iglesia ante-fechó todos sus trabajos tardíos, algunos recientemente hechos, algunos revisados y algunos falsificados que contenían la expresión final de su historia… su técnica era hacer aparecer como que trabajos mucho más tardíos, escritos por escritores de la Iglesia, fueron compuestos un tiempo mucho más antes, para que pudieran volverse evidencia de los primeros, segundos o terceros siglos “.
(Cómo Murió el gran Pan, op. cit., pág. 46)
Los resultados de los descubrimientos del Profesor Bordeaux se apoyan en el hecho que, en 1587, el Papa Sixto V (1585-90) estableció una división oficial de publicación del Vaticano, y dijo en sus propias palabras,
“La historia de la iglesia será ahora establecida… buscaremos imprimir por nuestra propia cuenta “
(Encyclopédie, Diderot, 1759).
Los registros del Vaticano también revelan que Sixto V se pasó 18 meses de su vida como papa, escribiendo personalmente una nueva Biblia y luego introdujo en el Catolicismo una “Nueva Enseñanza” (Enciclopedia católica, ed de Farley, Vol. V, pág. 442, Vol. XV, pág. 376). La evidencia que la Iglesia escribió su propia historia se encuentra en la Encyclopédie de Diderot, y revela la razón por qué el Papa Clemente XIII (1758-69) ordenó la destrucción inmediata de todos los volúmenes después de su publicación en 1759.
 

Autores de los evangelios expuestos como impostores
Hay algo más involucrado en este escenario y está registrado en la Enciclopedia católica. Una apreciación de la mentalidad clerical surge cuando la misma Iglesia admite que no sabe quién escribió sus Evangelios y Epístolas, confesando que todas las 27 escrituras del Nuevo Testamento comenzaron su vida anónimamente:
“Aparece así, que los presentes títulos de los Evangelios no son identificables hasta los evangelistas mismos… ellos [la colección del Nuevo Testamento] son provistos con títulos que, aunque antiguos, no van tan atrás hasta los respectivos autores de esas escrituras”.
(Enciclopedia católica, ed Farley., Vol. VI, pp. 655-6)
La Iglesia mantiene que “los títulos de nuestros Evangelios no fueron pensados para indicar los autores literarios”, agregando que “los títulos… fueron pegados a ellos” (Enciclopedia Católica, ed. Farley., Vol. I, pág. 117, Vol. Vi., pp. 655, 656).
Por consiguiente, no son Evangelios escritos “según Mateo, Marcos, Lucas o Juan”, como se ha declarado públicamente. La fuerza completa de esta confesión revela que no hay ningún Evangelio apostólico genuino, y que las escrituras oscuras de la Iglesia hoy acuerpan las bases y pilares de los fundamentos cristianos y la fe.

Las consecuencias son fatales para la pretensión del origen Divino de todo el Nuevo Testamento, y exponen a los textos cristianos a que no tengan autoridad especial. Durante siglos, los Evangelios fabricados tenían la certificación autenticidad de la Iglesia, ahora confesada a ser falsa, y esto proporciona evidencia de que las escrituras cristianas son totalmente falacias.

Después de años de dedicada investigación del Nuevo Testamento, el Dr. Tischendorf expresó consternación a las diferencias entre los Evangelios más antiguos y los más nuevos, y tuvo problemas entendiendo…

“…cómo los escribas se pudieron permitir traer cambios aquí y allá, que no fueron simplemente verbales, sino que tales cambios afectaron el mismo significado y, lo que es aun peor, es que no vacilaron en recortar o insertar un pasaje”.
(Alteraciones a la Biblia de Sinaí, Dr. Consntantin von Tischendorf, 1863, disponible en la Biblioteca británica, Londres)
Después de años de validar la naturaleza fabricada del Nuevo Testamento, un desilusionado Dr. Tischendorf confesó que “las ediciones modernas de hoy en día han sido alteradas en muchos lugares” y “no serán aceptadas como verdaderas” (Cuándo Fueron Escritos Nuestros Evangelios?, Dr.Constantin von Tischendorf, 1865, Biblioteca Británica, Londres).
 

¿Simplemente que es la Cristiandad?

La pregunta importante, entonces, de hacer es la siguiente: Si el Nuevo Testamento no es histórico, ¿qué es?

El Dr. Tischendorf proporcionó parte de la respuesta, al decir, en sus 15,000 páginas de notas críticas sobre la Biblia de Sinaí que, “parece que el personaje de Jesús Cristo fue hecho narrador para muchas religiones”.

Esto explica cómo las narrativas de la antigua épica hindú el Mahabharata, aparezca literalmente en los Evangelios hoy (por ejemplo, Mateo 1:25, 2:11, 8:1-4, 9:1-8, 9:18-26), y por qué los pasajes de los Fenómenos del estadista griego Aratus de Sicyon (271-213 A.C.) están en el Nuevo Testamento.

Los extractos del Himno a Zeus, escrito por el filósofo griego Cleanthes (c. 331-232 A.C.), también se encuentra en los Evangelios, como también 207 palabras del Thais de Menander (c. 343-291), uno de los “siete hombres sabios” de Grecia. Citas del semi-legendario poeta griego Epimenides (7 o 6 siglo A.C.) son puestos en los labios de Jesús Cristo, y siete pasajes de la curiosa Oda de Júpiter (c. 150 A.C.; autor desconocido) están reimpresas en el Nuevo Testamento.

La conclusión de Tischendorf también apoya los descubrimientos del Profesor Bordeaux del Vaticano, que revelan la alegoría de Jesús Cristo, deriva de la fábula de Mithra, el divino hijo de Dios (Ahura Mazda) y Mesías de los primeros reyes del Imperio Persa de alrededor de 400 A.C.. Su nacimiento en una gruta fue asistido por magos que siguieron una estrella del Este. Ellos trajeron “regalos de oro, incienso y mirra” (como en Mateo 2:11) y el bebé recién nacido fue adorado por pastores. Él vino al mundo llevando la capa Mithráica, la cual los papas imitaron en varios diseños hasta bien entrado el siglo 15.

Mithra, uno de una trinidad, estaba de pie en una roca, el emblema de la fundación de su religión, y fue ungido con miel. Después de una última cena con Helios y con otros 11 compañeros, Mithra fue crucificado en una cruz, atado en lino, puesto en una tumba de roca y resucitó al tercer día o alrededor del 25 marzo (luna llena en pleno equinoccio de la primavera, un tiempo llamado Pascua ahora, en honor de la Diosa babilónica Ishtar).

La feroz destrucción del universo era una doctrina importante del Mithraismo – un tiempo en que Mithra prometió regresar personalmente a la Tierra y salvar las almas merecedoras. Los devotos de Mithra compartían en un sagrado banquete de la comunión de pan y vino, una ceremonia que es paralela a la Eucaristía cristiana y precedió la Eucaristía por más de cuatro siglos.

La Cristiandad es una adaptación del:

  • Mithraismo, soldado con principios Druídicos de los Culdeos
  • algunos elementos egipcios (el Libro pre-Cristiano de Revelación fue originalmente llamado Los Misterios de Osiris e Isis).
  • la filosofía griega
  • varios aspectos del Hinduismo

Por qué no hay ningún registro de Jesús Cristo
No es posible encontrar ningún legítimo escrito religioso o escrituras históricas compiladas entre el principio del primer siglo y bien entrado el cuarto siglo, de ninguna referencia a Jesús Cristo y los espectaculares eventos que dice la Iglesia que acompañaron su vida.

Esta confirmación viene de Frédéric Farrar (1831-1903) del colegio Trinity, de la Universidad de Cambridge:

“Es asombroso que la historia ni siquiera haya embalsamado para nosotros un dicho cierto o definido, o alguna circunstancia en la vida del Salvador de la humanidad… no hay ninguna declaración en toda la historia que diga que alguien vio a Jesús o habló con él. Nada en la historia es más asombroso que el silencio de los escritores contemporáneos acerca de los eventos relatados en los cuatro Evangelios”.
(La Vida de Cristo, Frédéric W. Farrar, Cassell, Londres, 1874)
Esta situación surge de un conflicto entre la historia y las narrativas del Nuevo Testamento. El Dr. Tischendorf hizo este comentario:
“Debemos admitir francamente que no tenemos ninguna fuente de información respecto a la vida de Jesús Cristo más que las escrituras eclesiásticas ensambladas durante el siglo IV”.
(Códice Sinaítico, Dr. Constantin von Tischendorf, Biblioteca británica, Londres)
Hay una explicación para esos centenares de años de silencio:
La estructura de la Cristiandad no empezó hasta después del primer trimestre del siglo cuatro, y por eso, el Papa Leo X (d. 1521) llamó a Cristo una “fábula”
(Cardenal Bembo : Sus Cartas…, op. cit.).


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Conversación sobre Cristianismo, Avodá Zará y Antimisionerismo

Conversación sobre Cristianismo, Avodá Zará y Antimisionerismo

Recibí un mensaje de un misionero, no diré su nombre porque lo que importan son los argumentos, no la persona que los diga. Esta persona escribió varias cosas y comentaré. Voy a dividir por temas y en cada uno pondré el diálogo:

1. AVODÁ ZARÁ, ¿MEDIACIÓN O NO?

El misionero escribió:

El rambam no dice que tener un mediador es Abodá Zará. El Rambam dice claramente (Aboda Zara Perek Bet Halajá Alef) que la idolatria es el acto de adorar o servir a una de las creaciones. Tu te confundes con el principio de Hiljot Aboda Zara, donde explica porque el mundo llego a caer en la idolatria.

Le respondí:

El Rambam SÍ dice que tener un mediador es avodá zará, como él mismo lo escribe en More Nebujim 1:36
“Avodá zará se basa en la idea de que determinado ente sirve como agente mediador entre D-s y sus criaturas.”

Él replicó:

Solo puedo responder que eres un am haarets. Traes more nebujim para un tema halajico, el rambam NO dice que esa es la idolatria sino que es la base que desencadena la idolatria ( ver porfavor en mishne tora)

Mi respuesta:
¿Qué tiene de malo citar Moré Nebujim? ¿No estamos hablando de lo que el Rambam considera como base y esencia de la avodá zará?
La esencia misma de la avodá zará es la contraposición al pasuk (Shemot 2:20) que dice: “No existirá para tí otros poderosos ante Mí.” (לֹא-יִהְיֶה לְךָ אֱלֹהִים אֲחֵרִים, עַל-פָּנָי)
Implica que no se puede creer que existe un agente mediador entre D-s y la humanidad.

Hay cristianismo trinitario y hay cristianismo arriano, con frecuencia los adherentes a este último tipo de cristología argumentan no ser idólatras por no creer que Yeshu sea un dios, pero es errado. No será una idolatría tan obvia como la de los trinitarios, pero es una avodá zará de facto porque todos los cristianos sostienen como dogma que “hay un sólo D-s y un sólo mediador entre D-s y los hombres, Yeshu el hombre.” (Pablo, en 1 Timoteo 2,5).

Tú te niegas verlo, pero dices que el ignorante soy yo. Por más que pelees no puedes cambiar el hecho raíz de tu carta: has descubierto que halájicamente lo que crees es avodá zará, pero te resistes a aceptar esta realidad.

2. EL CRISTIANISMO, ¿ES IDOLATRÍA O NO?

El misionero escribió:

Tu extremismo solo causa que burles la seriedad de los sabios de Israel que dijeron que el cristianismo no es idolatria: Tosfot (Sanhedrin 63b) el mismo Shuljan Aruj (Siman 148) y ver alli el Shaj y el Darkei Moshe. El Maharal en Ber Hagola y muchisimos otros.

Le respondí:
Lamento mucho que te parezca extremista mi posición, pero si algo es intolerable para el judaísmo es la avodá zará. Te recomiendo que leas un artículo de Tzvi Freeman que responde a esa pregunta: “¿por qué el judaísmo es tan intolerante con la idolatría?”

Ahora voy a exponer una por una las citas que propones:

Tosafot sobre Sanhedrin 63B: se habla de si es posible aceptar que un gentil cuando pronuncie un voto en materia monetaria, mencione en él nombres de sus personajes sagrados JUNTO al Nombre de D-s (cosa prohibida para nosotros). Y se llega a la conclusión de que la mayoría de los gentiles no mencionan personas sagradas (sus fallecidos, por ejemplo) junto al nombre divino para hacerlos ver como dioses sino sólo para afianzar la firmeza personal de su voto y que por lo tanto, no se considera que si el judío acepta tal promesa esté motivando o alentando un acto de avodá zará.

¿Podrías decirme por favor las citas exactas del Shuljan Aruj y de los otros libros? Los mencionas, pero no das una cita exacta. Lo agradecería.

Él replicó:

El tosfot dice que shituf es permitido para los benei noaj, y shituf es poner alguien junto a Dios sin substituirlo. De ahi que muchos posquim digan que el cristianimo no es idolatria… Shuljan aruj iore dea 148 (ver shaj)

Mi respuesta:

Shituf (שיתוף‎) significa adjuntar, poner una cosa al lado de otra. Este término nace en los comentaristas medievales (tosafot) que explican sobre lo que dice el Talmud en masejet Sanhedrin daf 63 amud Bet. Como te había comentado, se refiere a la permisibilidad de tomar el juramento de un goy cuando éste en la formulación de su voto adjunta (shituf) los nombres de sus santos o venerables junto el Nombre Divino y la discusión nace porque se debate: ¿es permitido tomar de un gentil un voto así y en tal caso no se vería como si el judío consintiera una avodá zará?. Te explico el contexto: en la antigüedad los préstamos se garantizaban mediante un juramento o voto. Cuando el gentil iba a donde el judío a pedirle dinero prestado se protocolizaba la obligación del prestatario para con el prestador con la aceptación que hacía éste último de la garantía de pago (el juramento). En la edad media, los judíos se preguntaron: ¿si yo acepto un voto de un gentil en el cual él menciona sus santos junto con el Nombre Divino, no sería ésto como si yo estuviera patrocinando un acto de avodá zará? Los comentaristas de la época (los tosafot) respondieron: No, no es patrocinio de avodá zará porque con frecuencia los gentiles mencionan santos en sus votos sólo para imprimirle un carácter más personal a su juramento, pero la obligatoriedad como tal la ponen en base al Nombre Divino. Por eso no es prohibido que ellos lo hagan, sin embargo, para nosotros sí es prohibido porque debemos jurar unicamente por HaShem sin mencionar nada ni nadie más (Devarim 6:13). Éso es shituf (combinación) y ahí radica su efecto.

Otra forma de shituf, según algunos, es el llamado henoteísmo que es cuando la persona tiene el concepto que hay varios seres celestes cuasi divinos, pero no le rinde culto a ellos sino que reconocen que por encima de ellos hay una Divinidad Superior, un D-s propiamente dicho y es a él a quien reza. Algunos dicen que ésto también es permisible.
Pero debe quedar claro que la mayoría de los sabios se oponen a éstas opiniones y dicen que ya la mayoría de la humanidad conoce que existe un solo y único D-s y que por tanto no hay forma posible de que la persona trate de devolverse a una pre-conciencia del monoteísmo que raye con politeísmo. Todas las autoridades establecen que si el gentil rinde culto a ese santo, éso es avodá zará. Y si lo usa como AGENTE MEDIADOR éso también es avodá zará.

Comento la otra cita: Shuljan Aruj, Ioré Deá 148. Allí no indica nada sobre que la cristiandad no sea idolatría como comentas. Esta sección de Ioré deá trata sobre la prohibición de tener negocios con los gentiles en los días próximos a sus festividades ya que surgió la duda: ¿si yo hago un negocio con un gentil cerca de ésas fechas sagradas, éste podría luego agradecer a sus dioses y de ésta forma yo como judío estaría siendo cómplice y motivador de una postrera avodá zará? Maran en el Shuljan Aruj dice: mejor abstente en este caso de hacer negocio en esos días. Los comentaristas dicen que si uno no sabe ni está al tanto de las festividades de ellos, entonces no hay que molestarse al respecto y se puede negociar. Pero volvamos a nuestro punto: en ninguna parte del texto dice que la cristiandad como tal o la avodá zará sean aceptables para el gentil conciente.

Hay dos citas del Rambam que la censura cristiana en europa no permitió que quedaran condensadas en las ediciones finales de sus libros, pero fueron preservadas en lugares donde no operó la censura; éstas son:

“Los cristianos son idólatras y el domingo es su día sagrado” (Mishneh Torah, Avodá Kojabim 9:4).

“Sabe pues que esta nación cristiana, que predica una reivindicación mesiánica en todas sus varias sectas, todos ellos son idólatras. Todas sus varias festividades también están prohibidas para nosotros. Y todas las restricciones de la Torá respecto a los idólatras les aplican a ellos…” (comentario a la Mishnah, Avoda Zará 1.3).

3. EL COMPORTAMIENTO RESPECTO A LOS OTROS Y EL OPONERSE ACTIVAMENTE A LOS MISIONEROS

El misionero escribió:

No hay que comportarse asi y eso también fue dicho por los sabios de Israel. Ver porfavor Shut Zera Emet y el Shut Dibrei Jayim quienes dicen que debemos comportarnos con shalom con los goyim y rezar por su bien estar y cosas que ni siquiera quiero decir porque son demasiado y no estoy deacurdo con ellas. El Rav Kook en una de sus cartas que vi titulada como “Am Maskil cmo hayapanim” ordena claramente no atacar otras religiones para ensalzar la tora. y dice que con un camino así nunca la luz de la Tora saldra a las naciones.

Le respondí:
El caso del antimisionerismo no es un ataque al cristianismo, es una defensa contra los misioneros. Y tenemos todo nuestro derecho. Si no le gusta, no me lea, por algo publico cosas en mi propio muro y jamás he ido al suyo o a un grupo cristiano poniendo propaganda (como lo hacen ustedes con nuestros grupos judíos llenándolos de spam idólatra). Ya no estamos en la edad media donde ustedes decían lo que les placía sobre nuestros libros, donde podían predicarnos y nosotros nos teníamos que quedar en silencio con la cabeza baja… ya no, ya podemos responder y desmentir, podemos debatir y preguntar; y tenemos nuestros espacios para ello.
Sepa que hay cristianos educados, personas comunes y no fanáticas con quienes mantengo una relación de tolerancia y amistad. Con ellos, las mejores relaciones de tolerancia humana y respeto mutuo pese a las irreconciliables diferencias y que del Cielo se les envíe sólo bondad y paz en sus vidas.
Repito: no es un ataque al cristianismo, es una defensa contra los misioneros. No pretende mal-citarme nuestros libros judíos para reinventar la censura medieval sobre mí y mi libertad de expresión.
Y ya que cita al Rav Kuk, ¿quiere que le comente qué dijo él sobre el cristianismo? en su libro Orot (página 34) dice: “cristianismo es avodá zará disfrazada de Tanaj.”
Lea también este escrito de un discipulo de Rav Kuk y actual sucesor: http://derej-hashem.blogspot.com/2010/07/el-enemigo-cristiano.html

Él replicó:

El rav kook ( no el escribe pero bueno) habla a judios. A judios se les puede decir lo que quieras pero a la hora de ser luz a las naciones, “solo elevar la Tora”. El rav aviner no es ni de lejos el sucesor de Rav Kook que no tuvo sucesor. Rav kook solo hubo uno y no habra otro como el.

Mi respuesta:
Ah, ya veo, primero pretendes citar algo de Rav Kuk y cuando te respondo con una cita de él dices que “él habla a los judíos y a los judíos se les puede decir lo que quieras”. Muy selectivo y caprichoso me pareces.
Y no me refería al Rav Aviner como un sucesor nombrado sino como uno de facto. Rav Aviner fue el mejor discípulo del hijo de Rav Kuk, Rav Tzvi Iehudá HaCohen, y es quien lidera la Yeshiva Ateret Ierushalaim, el centro del pensamiento religioso sionista que es el que “lleva la antorcha” de la ideología y el legado de Rav Kuk.

4. ANTIMISIONERISMO

El misionero escribió:

Querido amigo, lo que haces con celo es patetico y que tu ignorancia solo hace que enfrentar lo que los sabios de Israel dijeron. Ademas con tu totalidaridad les tomas por idiotas. Yo se que eres un excristiano rencoroso. Pero si quieres hacer tu tikun en el mundo, no te quedes peleando en foros como un barriobajero, vete a una yeshiva o algo parecido. El antimisionerismo agresivo es una verguenza. Suerte que no tienes titulos como More o Rabbí, (Como ribco y otros) porque entonces el jilul HaShem es mucho mayor. Tomate un Aire y piensa en un nuevo camino para tu vida.

Le respondí:

Al finalizar su escrito menciona algo: “sé que eres excristiano rencoroso”. Me llama la atención esta oración porque es la misma que todos los misioneros dicen contra aquellos que en cualquier parte les debaten o contradicen. Y se lo dicen a todos: a conversos, a judíos hijos de madre judía, a noájidas…
Algo extraño ocurre ahí, pienso que puede dibujarse el panorama: el cristianismo se está derrumbando y quienes salieron de él se han convertido para quienes siguen adentro en la personificación de la maldad, la traición y la blasfemia (los “judas”, dirían algunos) y que por tanto hay un terrible miedo entre círculos misioneros a ver que sus anteriores fieles los desmientan y revelen todas las mentiras que hay allí. Y tanto miedo es, que ante cualquier voz contraria (sea de noájidas, de judíos por conversión o de judíos hijos de madres judías) les sale automático el mismo grito lleno de rabiosa frustración

Continúo leyendo tu mensaje, dices: “vete a una yeshiva o algo parecido”. Gracias por el ofrecimiento, pero yo decido cómo emplear mi tiempo libre y si le dedico algunas horas a desmentir propaganda misionera y dar respuestas contundentes antimisioneras, es asunto mío. Ya cuando en la edad media éramos un estorbo nos sacaban de sus países cristianos, ahora si me consideras estorbo en el siglo XXI, aprenderé de ese pasado y no me dejaré expulsar de ningún espacio (físico o cibernético) o mucho menos renunciaré a mi libertad de expresión.

Terminas diciendo que: “Suerte que no tienes titulos como More o Rabbí, (Como ribco y otros) porque entonces el jilul HaShem es mucho mayor”. Pues ni el Moré Ribco ni otros rabinos, maestros o demás gente común (como yo) que nos dedicamos un poco a contrarrestar a los misioneros hacemos un jilul HaShem… esas manipulaciones emocionales vé a hacérselas a los de tu iglesia que allí es donde ése método da resultado. Si podemos hacer que 1 (tan siquiera 1 solo) judío o noájida pueda tener las herramientas educativas para librarse de trampas misioneras, es algo fantástico porque dice en el Talmud Yerushalmi: “todo el que salva una vida, le es considerado como si salvara el mundo entero.”

FINALIZACIÓN:
Así terminó el intercambio con el misionero aquel, quien prefirió eliminarme y bloquearme rápidamente antes de poderle hacer llegar las últimas respuestas de mi parte.

Sectas cristianas en la historia


Sectas cristianas en la historia (click para descargar)




Este es un corto ejercicio de historia, una conversación que tuve con un cristiano: 


Entre más retrocedamos en la historia vamos a encontrar que
Jesúsescristos hubo muchos. Los “krestos” (cristos) plagaban el
ideario gnóstico desde el siglo II AEC, y es por eso que existieron luego
tantas versiones de jesúsescristos como sectas habían. En un principio había un
kristos de los mandeístas, uno de los dositeos, un kresto de los egipcios
helénicos, un kresto de los valentinianos, de los gnostico-hebreos. Y si
hablamos de esto, tenemos que tocar ineludiblemente los jesuses gnósticos (los
primeros, que anteceden al de los sinópticos y al de juan): el jesús del
evangelio de felipe, el kresto del evangelio de judas… así sigue según el
libro de Nag-Hammadi que elijamos leer.


Al ser producto de los
gnosticismos y las religiones De Misterios del mediterráneo, sus raíces se
enredan a las ideas de dioses, semidioses y héroes más populares del paganismo.
Te voy a poner un ejemplo que ayude a la analogía: Pie Grande. Dicen que es
americano, otros que canadiense, otros que lo han visto en bosques europeos,
otros en china también afirman tener sus pisadas. Y hay supuestas filmaciones y
pisadas en casi todo el mundo. El día que el “piegrandismo” se una en
el mundo y en caso hipotético sea tan fuerte para conformar una religión y una
pseudociencia, dentro de milenios nadie sabrá si existió o no. Y quienes
defiendan el piegrandismo dirán: ¿pero cómo pueden decir que no existió si lo
veían en estados unidos, en canadá, en europa, en asia?. Lo mismo ocurre con
Jesús. Hay tantas versiones de su vida que más que hecho histórico a lo que se
asemeja es a un personaje de leyenda (mito) que cada pueblo y cada grupo de
pensamiento adapta y le agrega innovaciones según su propia visión.

Cuando se lee los textos cristianos, uno no encuentra a este presunto personaje histórico. Uno encuentra una extraña mezcla de personalidades que
sumado a los errores internos de los textos (en cuanto a contexto judío, datos
geográficos y demás) sólo pudo haber nacido como una elucubración de
concepciones gnósticos. Y creo que seguramente adjudicaron a un Yeshu histórico
todas estas ideas, y para salvar su falso mesianismo copiaron eso de
“muerte, resurrección y regreso” de otro falso mesías de la época:
Simón de Perea.


Los gnosticismos se fueron fraguando desde el siglo III AEC.
Eran muy variados, pero todos en su forma hablaban de “el misterio de los
siglos” (¿te suena familiar?) que ha sido revelado, de cómo el mundo era
redimido de la carnalidad a través del Logos, un tipo de emanación divina que
podría triunfar sobre el vicio y el mal rectificando la sabiduría y triunfando
sobre los arcontes y potestates a través de la cruz de los 4 elementos. Lo que
distingue al gnosticismo es esencialmente eso: afirmar que posee un conocimiento
místico y secreto que puede salvar las almas.

Los grupos más judaizantes entre ellos fueron: ebionitas,
elkesaítas (del arameo el-kasai, poder superior) y nazarenos; contenían en
mayor o menor grado gnosticismo en sus creencias. Los que menos tenían eran los
ebionitas, que conservaban el dualismo gnóstico y por eso su voto de pobreza
que les dio nombre. Los eclesaítas también tenían rastros de dualismo al
afirmar que la divinidad poseía dos hijos: jesús que representaba la carnalidad
y su hermana (femenina) la espíritu santo que representaba obviamente la
espiritualidad. Ambos eran “hermano y hermana, hijos de D-s” y que
cuando el Logos (el hijo, jesús, según ellos) dejó este mundo, lo dejó bajo la
guianza de su hermana la espíritu santo para que la humanidad entendiera que el
imperio de la carne (representado por el hijo carnal de D-s) había terminado y
que ahora era una nueva era, la era del espíritu (representada por su hermana
la esoíritu santo). Los nazarenos (no confundir con nasoreanos) se acercaban un
poco más al cristianismo formal y universal del siglo III al tener en sus
ideales un gnosticismo más maduro, no tan filosófico sino más religioso. ¿Por
qué digo que se acercaba más a la cristiandad universal (católica) del siglo
III? porque por ejemplo decían que Jesús era divino, aceptaban el nacimiento
virginal (típico de las mitologías paganas) y además que obedecían el
“N.T”.

Habían grupos que desde el siglo
II AEC mezclaban gnosticismo con elementos judaicos. Hacían parte de lo que
nosotros llamamos “los helenistas”.

Pero contrario a lo que muchos creen, los grupos “más
judaizantes” como ebionitas, eclesaítas y nasoreanos tenían un fuerte
elemento gnóstico… que no era el que primaba sino que el que primaba era el
elemento judaico, pero eso no los hace menos gnósticos ni más judíos.


Los cambios en los siglos II y III EC no fueron una
desjudaización. Vamos, a nosotros nos han querido desjudaizar por siglos y no
le hemos permitido. Lo que ocurrió en en esos siglos fue una sistemática
armonización de la diversidad gnóstica mayoritaria, armonización en la que
elementos minoritarios (como los elementos judaicos) quedaron relegados a un
papel secundario, a simples huellas.


Mucha parte de ese relego sistemático se debe a que la
opinión mayoritaria era más cerca de las concepciones marcionistas (abandonar
lo viejo, el nuevo pueblo de D-s, el n.t) que de las concepciones judaicas.
Y no sólo los elementos del gnosticismo hebraizado quedaron
relegados sino que también los del otro extremo. Por ejemplo, Marción y su
grupo fueron considerados heréticos… en la opinión central los vieron como
desviados. Los desviados del otro extremo eran los grupos judaizados.

Y aquí hay que tocar algo importante: la ortodoxia. El
cristianismo desde sus comienzos siempre trató de establecer cuál era la forma
correcta (orto-) de la enseñanza (-doxia) apostólica. El camino que siguieron
para madurar fue el camino del medio; por eso ves que en el fondo el
cristianismo se compone de ideas mutuamente excluyentes como dogma para crear
una armonía entre ambas y encontrar el centro; te doy ejemplos: un D-s único
que es uno, pero que es plural (trino). Un cristo (mesías) que cumple
profecías, pero que no cumple y tiene que volver. Un compendio unido de
“antiguo” y “nuevo” testamento. Un calendario propio, pero
con pascua móvil fijada cerca de pésaj. Una prédica de un D-s que no necesita
más viejos sacrificios, pero que el sacrificio humano de su hijo sí lo
necesita. Una religión que no se define entre ley o gracia.

En parte ese punto medio, ese intento de concilar algo en la
mitad y abandonar los extremos es la causa de que el cristianismo
necesariamente se divida posteriormente contra sí mismo. Divisiones y cismas
que no son únicos de nuestros días sino que incluso en la edad media hacían
tambalear el panorama europeo.

Por eso no podemos hablar de una desjudaización, sino del
establecimiento de un dogma central y unificado que estimó como herético ambos
extremos (tanto la judaización como el antinomianismo de estilo griego). Ah,
por cierto que también el extremo gnosticismo puro quedó atrás como algo
herético.

Todos los extremos fueron declarados heterodoxia y la única Ortodoxia
fue el centralismo teológico de la institución católica (universal, ecuménica),
apostólica (clerical) y romana.

El establecimiento del catolicismo imperial no se trató de que un pequeño grupo imperial de un momento a
otro salió a eliminar su rastro histórico judaico, se trató de que la amplia
mayoría de creyentes en Jesús, unidos por una red ecuménica de obispos, fue
declarada como “versión oficial” de los hechos.

Los grupos extremos como judaizantes y otros del otro lado
griego fueron perseguidos y exterminados. Pero no porque la iglesia tratara de
borrar “lo judío” sino porque trataba de borrar todo aquello que no quedó
incluido en los Concilios Ecuménicos (así se llamaron: ecuménicos, el nombre lo
dice todo). Igualmente exterminaron a los paganos puristas que seguían creyendo
en Ze-s o en sus dioses. Y todo ello ¿por qué? Porque nada era lo
suficientemente popular como para ponerse en camino del avance católico
(universal).

Así pues, la creencia en Jesús no se trata de la evaporación
de una secta judía mesianista y la consecuente manipulación romana; se trata
más bien de una evolución del Sincretismo Gnóstico en cuyos capítulos se dieron
grupos más o menos judaizantes, pero todos, todos con esencia gnóstica al fin y
al cabo.


Los cristianos acostumbran a tratar de enraizar su creencia en el judaísmo para robar la legitimidad que es universalmente aceptada sobre israel y su revelación nacional.  Es por eso que soy partidario de esta teoría: No es que el gnosticismo haya influenciado corrientes cristianas
ya existentes, sino que el cristianismo nació debido al gnosticismo. Y te lo
demuestro muy fácil: vayamos a la concepción primaria del cristianismo: la
mesiandad de Yeshu. Todo el cristianismo se fundamenta en ello… los cristianos
pueden dividirse en trinitarios, unitarios, los que siguen a Roma, a quienes
les guste o disguste Pablo, los que hacen eucaristía y los que no, los que
prenden velas y los que cantan con panderos… como sea, todos los cristianos
pueden pensar de una forma u otra sobre D-s, sobre los apóstoles, sobre María,
sobre sacramentos; pero si hay algo que TODOS tienen en común (y que les da el
nombre de “cristianos”) es creer que Yeshu fue el cristo (mesías) y el cresto
(justo y santo hombre más perfecto).

La concepción mesianista del cristianismo, que es su base y
su origen, obedece enteramente a la concepción gnóstica. Ese mesianismo no es
para nada judío; es gnóstico. Explico: los gnósticos (hablamos del III y II AEC
– AC para ti-) creían en dos conceptos: Cristos y Crestos.
Cristos: significa ungido, como “Mashiaj” en hebreo; no nos
puede sorprender que los griegos creyeran en ungidos, las ceremonias de
ungimiento eran comunes en muchas culturas antiguas (no sólo en nosotros) como
parte del protocolo de formalización monárquica. Los griegos usaban la unción
en muchas otras cosas, en el área religiosa por ejemplo simbolizaba la
iluminación. En el oráculo de Delfos, por ejemplo, se ungía todos los días el
ónfalo (ombligo del mundo) para honrar la iluminación sagrada del punto focal que
era el centro del mundo para ellos.


Crestos: era un título usado por los gnósticos para
referirse a una persona completa, perfecta y sumamente sagrada. Era el mismo
Logos, por quien y para quien el mundo subsistía, el sostén del mundo (como el
ónfalo), la Palabra, una emanación de la divinidad que era prexistente y que
consistía en una personificación de todas las virtudes dignas de imitar para
que la persona iluminada con el conocimiento del misterio de los siglos pudiera
ser verdaderamente libre. El Crestos, se convertía por tanto en el Cristos (el
iluminado sagrado). Y a cada creyente gnóstico se le enseñaba que cuando
accedía a tales conocimientos, su vida era redimida, el crestos comenzaba a
morar en él y así él se volvía uno con el crestos (la cabeza y el cuerpo
sagrado) a fin de que ya no viviera él sino que el cristos-crestos viviera en
él (¿te suena familiar?).


Todas esa ideas de un iluminado consagrado (ungido) como
punto focal de la creación (cual ónfalo) como el Logos (Palabra) encarnado,
etc. Son puro mesianismo gnóstico.
Para nosotros la mesiandad de alguien comienza con algo muy
simple: su unción como rey de Israel o como cohen gadol. Sin eso para nosotros
no hay forma de llamar a alguien ungido (mesías). Sin embargo debes reconocer
que todos estos conceptos de crestos-cristos que he mencionado dejaron una
huella profunda en el cristianismo, y no sólo “la dejaron” como si fuera algo
externo tocando otra cosa, sino que dejaron huella de paternidad indeleble.
Es imposible que una secta de origen judío entendiera la
palabra “mesías” de otra forma distinta a lo que eso significa para
nosotros. Y las sectas que quisieron nombrar un mesías que no era mesías, pues
se desvanecían en unos cuantos años por su franca contradicción.

La única secta gnóstico que se quebrantó el binomio
cristos-crestos fueron los ebionitas, y por obvias razones, si su intento fue
judaizarse no podían creer que Yeshu fuera un tipo de ungido; por eso fue que
creyeron en él como crestos pero en su lenguaje hebraizado lo referenciaban
como profeta. Y por eso, de nuevo, esta secta también pereció y nunca pudo ser
parte de nada: no podía adjuntarse a al judaísmo que trataba de imitar porque
su profetismo era contrario; y tampoco podían adjuntarse al
“cristianismo” porque no tenían un cristos.

Este es uno de los grandes tropiezos para decir que el
cristianismo nació como un mesianismo judío que posteriormente se desfiguró,
porque si hubiera nacido así, sería imposible que luego cambiara tan
drásticamente por abandonar la concepción judía por el binomio gnóstico
crestos-cristos. Muchos especialistas concuerdan que el gnosticismo comenzó a
judaizarse cuando varias sectas tomaron elementos de Filón y del helenismo
judaico. Filón trató de poner a la Torá en términos filosóficos griegos y terminó
creando un puente para que grupos gnósticos tomaran conceptos judaicos y
también para que judíos se hicieran gnósticos y terminaran renegando de la
Torá.
Es por eso que entender el papel que juega en el
cristianismo su idea mesianista como base y piedra fundamental, es algo
primario para comprende a dónde se encuentran sus orígenes.
Todo el cristianismo radica en eso: en su idea mesianista
heredada del gnosticismo y en el sentido de que son ellos quienes al estar
iluminados por la luz del euangelion pueden percibir claramente una realidad
espiritual a la cual nosotros los judíos estamos “cegados”. Mira que esto es lo
que exponen los evangelios, en esto se basa Pablo. Si tú lees a Pablo te
encuentras con un gentil que interpreta todo el Tanaj con conceptos gnósticos,
pero bueno, de Pablo podemos dialogar luego.
Al ser el gnosticismo un ambiente perfecto para el
amalgamamiento religioso (no en vano había sincretizado elementos de todas las
religiones de la época), se le hace más fácil adquirir elementos judaicos que
al revés: que una secta mesianista judía se rinda por completo a una concepción
mesianista órfica y gnóstica por excelencia.

¿Por qué seguimos nosotros firmes en la idea de que Yeshu no
es el mesías? Porque lo que ustedes presentan como “mesías” para nosotros NO es
el mesías. Le llamen Yeshua, Yehoshua de Natzrat. Por mucho que se esfuercen en
disfrazarlo cargando de hebraísmos y reinterpretando sus escritos, no hay
reconciliación posible en lo que ustedes creen del mesías y lo que nosotros concebimos.
Para nosotros es algo muy simple: el mesías debe ser ungido y debe hacer
posible el reinado mesiánico con el cumplimiento de las profecías. Ya. Para
ustedes no.
Precisamente por eso es que las sectas mesianistas judías
que se apoyaron en concepciones judías sobre el mesías al final sólo han durado
unos pocos años debido a la falsedad del mesías que prediquen. Pero como su
percepción mesianista no es judía sino gnóstica, ustedes no tienen problema con
que se les acabe su “gasolina” teológica (como le ocurrió a los
pseudomesianismos judíos).
Las cantidades de inexactitudes del N.T, como comienza
contradiciendo las genealogías del Tanaj, como desconoce conceptos de halajá y
procedimiento legal judaico, cómo desconoce la geografía de Israel. Con decirte
que hay más elementos judíos en el Corán que en el NT.

La mesianología judía dista mucho de la mesianología que
pretende presentar el cristianismo por eso es que la teoría de que su origen
sea judaico es tan atacada, porque el origen del cristianismo como creencia
mesianista supondría que en caso de ser judía, debiera seguir el concepto judío
sobre el mesías, pero en la realidad no es así. Lo que el cristianismo entiende
por mesías es un montón de “espiritualización” y de conceptos que más
concuerdan con el binomio gnóstico cristos-crestos.

Presento a continuación un breve cuadro de las ideas que permitieron la formación y evolución del cristianismo hasta terminar en nuestros días con las sectas misioneras:

Nombre
Pilares de Creencia
Mandeístas
Bautismo
Dualistas
Misterios (sacramentos como ceremonias simbólicas
místicas)
Afirmaban que Avraham y Moshe fueron falsos
profetas
Dositeos
Negaban los profetas
Samaritanos
Abolieron Fiestas Judías
Crearon Nuevo Calendario
Simpatizaban con Saduceos
Dositeo conoció a “juan el bautista” y
fue maestro de Simón el Mago (Pablo de Tarso)
Valentinianos
Gnósticos
Redención del mundo la trae el Logos (Palabra)
Salvador que ilumina con conocimiento (gnosis)
El hombre tiene un dios interno y la muerte es la
libertad
Nasoreanos
Mandeístas judaizados
Vegetarianos
Imitaron prácticas esenias
Rechazaron algunas costumbres judías
tradicionales.
Elkesaítas (del arameo “el-kasai” poder superior)
Judaizantes
Pre-existencia del mesías
Decían que Yeshu nació naturalmente
Tenían pocos escritos (se supone que sólo
porciones de proto-evangelios.)
El “Ruaj HaKodesh” (Esp. Santo) era
femenino, hermana del hijo de D-s
Elkesaítas esenios
Eclesaítas con muchas prácticas y forma de
pensamiento esenia.
Maniqueos
Dualistas
Mezclaban zoroastrismo con gnosticismo arameo.
Adamistas
Nudistas
Practicaban abstención sexual
Guardaban el conocimiento (gnosis) de los apóstoles
(shlujim).
Corpocracianos
Yeshu fue hijo de José
Rechazaban el Tanaj
Un solo libro (parecido a “Marcos”)
Yeshu fue homosexual.
Ebionitas
Pobres
Yeshu fue sólo un profeta mas no el mesías.
 Judaizantes
Rechazaban a Pablo
Yeshu no murió sino que engañó a romanos con
cuerpo aparente
Un solo libro (un tipo de “Mateo”)
Encratitas
Abstencionistas en todo
Dualistas (afirmaban luchar contra el enemigo de
D-s que era lo material creado por Demiurgo)
Ascetas
Neoplatonistas
Bajo liderazgo de Severo adoptan caracteres
ebionitas
Docetas
Yeshu no tiene cuerpo humano sino de carne divina
Crucifixión no tuvo lugar
Dualismo gnóstico
Marcionistas
Primeros compiladores del N.T (4 evangelios +
cartas de apóstoles + antitesis)
Paulinistas
Rechazaban el Tanaj
Lo “Viejo” contra “Nuevo”
Yeshu un mesías órfico
La carnalidad es corrupta
Nazarenos
Judaizantes
Yeshu era D-s encarnado
Obedecían el compendio del N.T
Trinitarios
3 personas-dioses que componen 1 sólo D-s.
Montanismo
Escatológicos (fin del mundo)
Intentaron revivir el Profetismo
Mucho valor a experiencias religiosas
Modalistas
Padre, hijo y Esp. Santo como 3 manifestaciones,
NO personas.
(Sabelianitas –
Patripasianistas)
Yeshu era un gran humano adoptado por D-s como
hijo
Nicolaítas
Libertinaje sexual
Ofitas
Gnosticismo egipcio
Decían que “D-s era malo y la Serpiente
(najash) era buena”
Serpiente (najash) era el Ser Supremo
Subordinacionistas
Yeshu era un dios subordinado al
“Padre”
Apolinaristas
Yeshu era Palabra (Logos/Davar) en un cuerpo
“marioneta” (sin alma)
Arrianos
Yeshu no era D-s
Yeshu era sólo primera creación de D-s
Yeshu era preexistente
Monofisistas
Yeshu era divino, no humano
Nestorianistas
Yeshu padecía de 2 personalidades separadas:
humana y divina
Pelagianistas
No había pecado original
Bautismo no era necesario
Salvación no era “por gracia” sino por
imitar a Yeshu
Catolicismo Romano
“Katholon”: reunión de todo.
Unión de los dogmas más populares
Trinitarismo
Tradición apostólica
Romanismo
Tanaj + N.T
Veneración de imágenes
Maronitas
Rituales en idioma arameo (siriaco) y árabe
Libros en arameo
Paulicianos
Decían que eran “cristianos verdaderos”
Estaban contra los cristianos romanos (católicos)
Albigenses (Cátaros)
Gnósticos
Dualistas
Ascetas
Rechazo a lo material
Negaban el Tanaj
Bogomilos
Negaban nacimiento “divino” de Yeshu
Dualistas
Ascetas
Rechazaban el matrimonio
Gnosticismo
Valdenses
Rechazaban autoridad de roma
NO imágenes
NO veneración de “santos”
NO confesión
NO indulgencias
NO bautismo de niños
Iconoclastas
Cristianos tradicionales que consideraban las
imágenes como idolatría
Dulcicianos
Austeridad y Pobreza
Liberación Sexual
Oposición a jerarquía eclesial
Igualitarios
Ideas tipo “anárquico-socialistas”
Arnoldistas
NO bautismo
NO “eucaristía”
Petrobrusianos
NO imágenes
NO cruces
NO obediencia a la iglesia romana
Hnos. del Libre Esp.
Antijerárquicos
Panteístas
Negaban existencia del pecado
Libertad sexual
Fraticelos
Absoluta pobreza
Decían que “iglesia carnal” era roma y
que ellos eran “iglesia espiritual” (verdadera)
Husitas
Reformistas
Crítica a la riqueza del clero
Libertad de predicación
“Comunión” con pan y vino
Taboritas
Rechazaban jerarquía eclesiástica
Deber de matar a los herejes
Ideas tipo “comunistas”
Anunciaban llegada de “El Milenio”
Lolardos (wyclifitas)
Contra jerarquía eclesiástica
“Iglesia” era todo el pueblo independiente
de instituciones
Predestinación
Abogaban por pobreza en el clero
Negaban transubstanciación
Orebitas
Mezcla entre Taboritas y Husitas
Unitarios
Rechazaban trinidad
Arrianos
Reformistas
Luteranos
NO roma
Libre interpretación
Sólo Fe, Sólo Gracia, Sólo Escritura
NO imágenes
Yeshu centro de todo
Abecedarianos
“Para salvarse es necesario no saber leer ni
escribir”
Calvinismo
Yeshu como expliación limitada
Gracia
Ser humano es completamente depravado y malo
Anglicanos
Separación de Roma
Centro en Inglaterra
Metodistas
Fundados por Wesley
Ayuno regular
Abstensión de entretenimiento y lujo
Altos estudios académicos
Refuerzo en actos de piedad
Evangélicos
Protestantes
Predicaban la necesidad de “conversión”
(nacer de nuevo)
Énfasis en: sola scriptura y sola fide.
Quákeros
Buscan encontrar la verdad y el
“cristianismo primitivo”
Énfasis en una vida sencilla y con estricta moral
Tienen servicios religiosos de
“silencio”
Amish
Predican la literalidad de la Biblia
Buscan aislamiento del mundo exterior en
comunidades agrícolas
Pentecostales
Énfasis en vida emocionalmente cargada y extática
Éxtasis religioso como forma de “Espíritu
Santo”
Misticismo exacerbado: sanidad y
“dones”
Obsesionados con el fin del mundo, armagedón y
segunda venida de Yeshu
Adventistas del séptimo día
Evangélicos
Judaizantes
Énfasis en segunda venida (secundus adventus)
Ellen G White es su profeta
Mormones
Fundados por Joseph Smith
Yeshu predicó a los indios americanos (Libro de
Mormón)
Nuevo Israel y Nuevo Templo en Utah
Angloisraelitas
Creen ser parte de las 10 Tribus y pretenden
Restaurar Israel
Creyentes en el Efraimismo y la “Doctrina de
las Dos Casas”
Mesiánicos
Mezclan doctrinas evangélicas y de corte bautista
con judaísmo
Celebraciones religiosas tipo Pentecostales
Reescrityra del canon cristiano como “brit
jadasha”
Testigos de J
De carácter Protestante
Arrianos
Con prácticas judaizantes
Fundados por Charles T. Russell
Reescritura del canon cristiano como
“Traducción del nuevo mundo”
Énfasis en el uso del “Nombre del
Padre”
Fundamentalistas americanos
Provienen de bautistas sureños
Creen en la literalidad de la biblia
Ultraconservadores
Netzaritas
Evangélicos judaizantes
Efraimismo nacido del mormonismo
Su principal exponente es James Trimm
Reescritura del canon cristiano como “RV
restaurada” o “Version Yisraelita Kadosh”
Algunos proponen un Nuevo Calendario con Shabat
Lunar
Del Nombre Sagrado
Adventistas hebraizados
Uso místico del Tetragramatón y del nombre de
Yeshu (yahshuah)
Natzratim
Adventistas hebraizados
Adherentes del shabat lunar
Reescritura del canon cristiano como “kitve
talmidim rishonim”







¿Qué es el “Nuevo Testamento”?

¿Qué es el “Nuevo Testamento”?
Una discusión inevitable con los misioneros cristianos es la naturaleza del Nuevo Testamento. Cuando se trata de cristianos que asumen su cristianismo y su labor misionera sin ningún intento por ocultarse o disimularse, no es demasiado difícil llegar a un punto de acuerdo: el Nuevo Testamento es el texto sagrado de una religión -Cristianismo-, y toda la discusión se centra en la necesidad u obligación que un judío o un noájida puedan tener de creer.
Pero con los movimientos Mesiánico y Nazareno el asunto ha tomado otro matiz, principalmente porque se rehúsan a definirse como cristianos y como misioneros (pese a que todas las evidencias demuestran que lo son). En cambio, intentan comenzar por algo sutil: proponer que el Nuevo Testamento es un texto cien por ciento judío, y que su correcto entendimiento sólo puede darse desde la perspectiva judía. Siguiendo esa premisa, se puede demostrar que Jesús y sus seguidores nunca rompieron con el Judaísmo, y sus enseñanzas son perfectamente judías.
Obviamente, después de eso intentarán demostrar que un judío puede seguir siendo judío y reconocer al mismo tiempo que Jesús fue el Mesías.
Vamos, entonces, a comenzar con una serie de textos sobre la naturaleza del Nuevo Testamento, para dejar en claro una realidad evidente durante casi 19 siglos: que el Nuevo Testamento no es un documento judío, y que un judío -si pretende conservar su identidad judía íntegra- o un noájida -si entiende bien lo que es el Noajismo- no puede ni debe creer en el Nuevo Testamento.
La naturaleza de un Texto Sagrado
Vamos a hablar en términos completamente técnicos: todas las religiones tienen un texto sagrado. Es un elemento indispensable en las religiones que llegan a cierto punto de evolución.
Si resumimos la creencia universal respecto a los textos sagrados, podemos decir que son parte de una revelación dada por una divinidad, y puesta por escrito por los portadores o receptores de dicha revelación. Son, por lo tanto, textos que superan los límites de la naturaleza humana, y contienen una esencia trascendental.
Creer o no creer en eso, depende de la postura que cada uno asume. Pero ¿históricamente qué son los textos sagrados?
En realidad, son sólo una parte en la evolución de toda religión. Se empieza por conservar un acervo oral, que se va enseñando de generación en generación, y cuyos principales portadores son los “ancianos” del grupo. Se trata de un acervo que no sólo incluye relatos tradicionales (generalmente, un relato sobre la Creación del mundo, varios relatos relacionados con las fechas agrícolas, y uno o más relatos sobre la fundación o aparición del grupo tribal o nacional), sino también una serie de normas de convivencia que funcionan como código legal, y que regulan las relaciones interpersonales de los integrantes del grupo.
Cuando una sociedad llega a determinado nivel de sofisticación -generalmente relacionado con la vida sedentaria- todos estos relatos empiezan a fijarse por escrito, generalmente al mismo tiempo que se consolida la autoridad de una casta sacerdotal. La razón es simple: una vez que la sociedad ha evolucionado lo suficiente, es obvio que también las prácticas religiosas han evolucionado lo suficiente, y eso requiere de una normatividad cultual. La base siempre tiene que ser un texto escrito, lo que exige la definición de un grupo capaz de conservar ese patrimonio religioso y espiritual por escrito (es decir: gente que sepa leer y escribir), y que sea también capaz de aplicarlo en los rituales de manera correcta. Eso, en términos generales, define la necesidad de toda religión de que, en un momento dado de su historia, debe consolidarse una casta sacerdotal. Y por eso, a la par de la consolidación de este grupo dirigente, se consolida el texto sagrado.
Generalmente, los textos sagrados no perciben el proceso de este modo. Simplemente, se asumen como una revelación dada directamente por D-os, y no como el resultado natural de una evolución social. En ese sentido, la Biblia Hebrea es un caso sorprendente, porque -sin renunciar a la convicción de que allí está contenida la Palabra de D-os-, nos dibuja un proceso histórico muy claro en donde todos los detalles que conocemos sobre la evolución de las religiones se respetan a la perfección.
Veámoslo así: la base de nuestro texto sagrado es la Torá, y los que somos creyentes aceptamos que fue entregada por el Eterno a Moshé en Har Sinai, durante el proceso que llamamos Éxodo.
Pero no fue un revelación súbita y abrupta. En realidad, el Judaísmo entiende esta revelación de un modo perfectamente razonable: nosotros creemos que la Torá es eterna. Por lo tanto, aunque no estuviese puesta por escrito, todos los sabios anteriores a Moshé (entre quienes destacan nuestros patriarcas Avraham, Itjak y Yaacov) estudiaron y enseñaron Torá.
¿En qué momento de la Historia apareció Moshé? Dejemos las fechas tradicionales y por un momento usemos los datos que nos proponen los historiadores “serios”: Avraham habría vivido hacia el siglo XVIII AEC, y Moshé hacia el siglo XIV AEC.
Entonces, vemos que el Judaísmo reconoce que hubo un período de aproximadamente cinco siglos en el cual el conocimiento pasó de generación en generación, principalmente, por la vía oral (y esto va en perfecta coherencia con la convicción del Judaísmo de que la Torá también es oral).
Luego, es durante el Éxodo que suceden dos cosas al mismo tiempo: Moshé no sólo recibe la Torá en su forma escrita, sino también recibe la orden de establecer a su hermano Aarón y a sus hijos como cabeza de la casta sacerdotal de Israel. Entonces, está perfectamente claro para el Judaísmo que la elaboración (o como gusten decirle) del “documento sagrado” está íntimamente ligada a la consolidación de una dirigencia religiosa.
¿Sorprendente? Para muchos, tal vez. Pero mientras más se estudia el Judaísmo, más se percibe que se trata de una forma de ver las cosas -empezando por la religión misma- en la que se respeta plenamente la naturaleza humana. Sin ser sociólogos, sin ser discípulos de Max Weber o de Claude Levi-Strauss, los autores de la Biblia (usemos por esta ocasión ese ambiguo modo tan apreciado por los estudiosos no creyentes) elaboraron un relato en donde es claro que se conocían y respetaban los procesos evolutivos de una sociedad. Y eso, más de dos milenios antes de Weber y Levi-Strauss (disculpadme si ahora me pongo sentimental, pero justamente por ese tipo de detalles es que estoy más que convencido de que al hablar de la Torá y el resto del Tanaj, sí estamos hablando de una revelación de origen Divino).
El proceso no acaba con Moshé. En realidad, apenas empieza en su fase escrita. Según la tradición judía, el proceso para completar la revelación ESCRITA concluyó hasta el siglo IV AEC, cuando se escribieron los últimos libros proféticos. La Crítica Bíblica dice que, en realidad, el proceso se extendió todavía hasta el siglo II AEC. Bien: dejemos de lado esa controversia, ya que para nuestro objetivo inmediato, de todos modos está claro que el proceso para concluir la elaboración del Tanaj se extendió durante varios siglos.
Digámoslo en términos técnicos: en el Judaísmo está perfectamente reconocido que la revelación dada por D-os no es un asunto de un sueño, o un dictado, o una generación. Aunque la base es la Torá recibida por Moshé, es un hecha que ésta está cargada de un universo de conocimiento que supera, con mucho, las posibilidades de cualquier ser humano. Desde esta perspectiva, ¿qué representa el resto del Tanaj (los Profetas y los Escritos)? El lento proceso mediante el cual se empezó a entender todo lo que está implícito en la Torá. Proceso que, naturalmente, se extiende después -aunque en otro nivel- en el Talmud y en los escritos de los Geonim, los Rishonim y los Ajaronim, porque en realidad es inacabable. Pero, más allá de esto, el Judaísmo reconoce que hubo un nivel de revelación especial que se extendió hasta los últimos profetas, después del cual la labor ha sido de estudio de esa revelación.
Independientemente de cómo se quiera explicar este proceso, una cosa está clara: el Judaísmo, aún desde su perspectiva más tradicional, reconoce que un texto sagrado no sólo depende de una revelación de D-os (como lo es la Torá en Har Sinai), sino que tiene una etapa previa donde la base no está puesta por escrito (desde Adam Harishón hasta Moshé), y que luego pasa por un proceso perfectamente natural y acorde con las limitantes y necesidades humanas que se extiende durante siglos (desde Moshé hasta Malaji, el último profeta).
Así fue como se integró el Tanaj, expresado en términos simples y neutrales, válidos incluso para una perspectiva sociológica de la religión (ciertamente, los partidarios de la Crítica Bíblica proponen otras fechas, pero reconocen exactamente el mismo proceso; no es el tema de esta nota, así que dejaremos ese asunto para otra ocasión).
El Nuevo Testamento
El Nuevo Testamento es escritura sagrada para los seguidores de Jesús de Nazaret. De acuerdo a sus propias convicciones, es una revelación dada por D-os para completar lo que se había iniciado con el Tanaj (Antiguo Testamento, según la terminología cristiana).
¿Cómo se dio esta revelación? Según la perspectiva tradicional de los seguidores de Jesús, después de que este desarrolló su ministerio terrenal (hacia el año 30 EC), hubo un período de unos 20 años en los que la transmisión de sus enseñanzas fue oral. Luego, hacia el año 50 o 52, el apóstol Pablo empezó a elaborar sus epístolas, labor que se extendió hasta el año 62. Para esas épocas, muchos opinan que ya se había escrito el evangelio de Mateo. Otros -acaso la mayoría entre los especialistas- consideran que el primer evangelio en escribirse fue el de Marcos, un poco después del año 70. De todos modos, en general todos dan por hecho que los evangelios de Mateo, Marcos y Lucas ya estaban escritos hacia el año 85, y que el de Juan se escribió unos cinco años después. En ese mismo lapso (entre los años 70 y 90) se escribieron el resto de los textos del Nuevo Testamento (las epístolas de Juan, de Pedro, de Judas, de Santiago, Hechos de los Apóstoles y la epístola a los Hebreos), salvo el Apocalipsis de Juan, escrito hacia el año 95.
¿Cuándo se estableció una casta sacerdotal en el cristianismo? Los que pretenden ser más puristas, insisten en que nunca. Según ellos, en el Nuevo Testamento sólo se habla de una suerte de dirigencia local, y los términos en griego para referirse a los obispos, ancianos y/o presbíteros no tienen ningún tipo de conotación jerárquica. Se refieren, simplemente, a aquellos que por su experiencia y conocimiento están en condiciones de guiar al pueblo de D-os.
Pero lo cierto es que sí se desarrolló una estructura jerárquica, aunque eso sólo sucedió hasta el siglo II. Fue en ese período que se establecieron las bases de la jerarquía eclesiástica cristiana de manera definida.
A inicios del siglo II, Ignacio de Antioquía -uno de los primeros “Padres de la Iglesia”- escribió varios párrafos en los que analizó el tema de la autoridad de los obispos. Es un tema recurrente en sus cartas, lo que evidencia que fue testigo del momento en el que el Cristianismo en general entraba en esta crisis: modernizarse y organizarse, o seguir con los rudimentarios moldes del siglo I. Ignacio fue de los más radicales defensores de la autoridad episcopal, aunque en ninguno de sus textos se deja ver que ya existiera una estructura similar a la que luego se desarrolló, donde el Obispo es aquel que está, jerárquicamente, por encima y como autoridad de los presbíteros de una zona geográfica determinada.
Entonces, los textos de Ignacio de Antioquía (probablemente escritos hacia el año 110) son un buen ejemplo de los inicios de las controversias que, poco a poco, le dieron forma teórica a la estructura episcopal que luego se aprobó como oficial en la Iglesia de Roma.
Nuevamente, los “puristas” reclaman: esto se trata de una tergiversación de dicha Iglesia, especialmente en la etapa imperial (a partir del siglo IV). Según ellos, la revelación dada en las Escrituras (entiéndase: el Nuevo Testamento) no incluye ningún tipo de jerarquización eclesiástica, razón por la cual debe rechazarse cualquier tipo de episcopalismo.
Y aquí empiezan los problemas: según vimos, el texto sagrado y la casta sacerdotal son instituciones religiosas que surgen a la par, porque uno no es posible o necesario sin el otro.
Aquí la pregunta inicial es simple: ¿realmente es posible que hacia el año 95 ya estuviera completo el texto sagrado del Cristianismo, sin que existiese -ni debiese existir- una jerarquía sacerdotal?
La respuesta fría y técnica es no. Es imposible. Está sobradamente demostrado por la experiencia humana que una comunidad religiosa con poco o nulo grado de evolución o desarrollo social no necesita una escritura sagrada, porque la base de su tradición espiritual se conserva y se transmite de manera oral. Sólo hasta que se empieza a consolidar una jerarquía sacerdotal, la necesidad de una reglamentación fija hace necesaria la consolidación de una “escritura sagrada”.
Incluso la Torá respeta esa realidad humana, y nos dice que la revelación en Har Sinai se dio en la misma etapa en la que se estableció el sacerdocio de Aarón y sus descendientes (tan es así, que el movimiento disidente Karaíta pretende que la única autoridad es lo escrito en el texto de la Torá, justamente porque pretenden recuperar el Judaísmo SACERDOTAL de la antigüedad).
Pero la perspectiva tradicional del Cristianismo (defendida hasta las últimas consecuencias por Mesiánicos y Nazarenos) pisotea por completa esta realidad, y propone que el texto sagrado surgió por sí mismo y totalmente desvinculado de cualquier modo de organización jerárquica sacerdotal.
¿De dónde surge esta idea? Simple: del Protestantismo. Nuevamente, como en cada uno de sus aspectos principales, Mesiánicos y Nazarenos sólo están reproduciendo las ideas del Protestantismo europeo y estadounidense.
La Iglesia Católica es más razonable en esta materia: para defender la idea de que la última autoridad reside en la Iglesia misma y no en el libro (Nuevo Testamento) como tal, defienden el hecho histórico de que el Nuevo Testamento es como es porque la Iglesia así lo decidió. Es decir, que el texto sagrado es producido por la comunidad de fe. Y, aunque sostienen la datación temprana de los libros del Nuevo Testamento, asumen que aunque todo ya estaba escrito hacia el año 95, el proceso de reconocer estos libros como “autoridad sagrada” sólo estuvo completo hasta finales del siglo IV, y sólo fue posible cuando LA IGLESIA sancionó dicha autoridad.
En cambio, el Protestantismo surge cuestionando este (entre otros) criterios de la Iglesia Romana. El lema de Lutero fue sola fide, sola scriptura (“sólo la fe, sólo la escritura”), enfatizando con ello que la autoridad espiritual final no está en la iglesia, sino en la Biblia (en ese sentido, una postura muy similar a la de los Karaítas).
Para el Protestantismo, el proceso es al revés: primero vino la revelación escrita, autónoma por completo, y fue sobre esa base que se construyó la Iglesia. Es la perspectiva antagónica: la Iglesia surge de la Escritura y no al contrario, como defiende el Catolicismo.
El estudio de la forma en la que evolucionan las religiones ha demostrado que se trata de un criterio erróneo. En el mejor de los casos, mítico. La realidad es que primero existe la comunidad de fe, y luego se genera la escritura sagrada, a la par que se establece una autoridad sacerdotal.
Entonces, la percepción tradicional del Cristianismo Protestante y Evangélico, asimilada al cien por ciento por Mesiánicos y Nazarenos, es que la Escritura no depende de los factores sociales propios de la religión, sino que tiene una autonomía total y, por lo tanto, representa la última autoridad. En consecuencia, el Nuevo Testamento -acabado hacia el año 95- no tiene nada que ver con la consolidación de las jerarquías sacerdotales que luego se afianzaron en la Iglesia de Roma.
Pero, tal y como veremos en los artículos siguientes, toda la evidencia documental demuestra que esta idea es totalmente falsa.
La realidad objetiva es que las jerarquías eclesiásticas del Cristianismo se desarrollaron durante el siglo II, y la evidencia documental demuestra que fue también en este período que surgieron los libros del Nuevo Testamento.
¿Es posible que el Nuevo Testamento sea un producto judío?
Para concluir esta primera nota sobre el tema, retomemos el razonamiento llano de los Mesiánicos y Nazarenos: Jesús fue judío. Sus seguidores fueron judíos. Por simple lógica, todo lo que ellos enseñaron y escribieron debió estar enmarcado en el pensamiento judío.
Parece simple, pero no lo es. Hasta ese punto, el razonamiento es correcto. Pero el problema empieza aquí: ¿realmente podemos asegurar que el Nuevo Testamento es LO QUE ESCRIBIERON LOS SEGUIDORES DE JESÚS?
Veamos el asunto a partir de la sociología de la religión: si Jesús fue judío y sus seguidores fueron judíos, no tuvieron ninguna necesidad de elaborar una escritura sagrada, porque para ese momento el Judaísmo ya tenía consolidado el Tanaj (incluso, desde hacía cuatro siglos). En ese momento, el Judaísmo ya estaba en la fase de elaborar textos DE ANÁLISIS, como lo es el Talmud, no textos DE REVELACIÓN, como lo es el Nuevo Testamento.
Entonces, el Nuevo Testamento NO CORRESPONDE a la fase de evolución espiritual del Judaísmo del siglo I EC.
Mesiánicos y Nazarenos pretenden presentar al Nuevo Testamento como un texto donde se expone la exégesis correcta de la Torá. Pero es falso. El Nuevo Testamento se presenta a sí mismo como UNA NUEVA REVELACIÓN: “D-os, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otros tiempos a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo…” (Hebreos 1:1-2).
Eso sólo tiene lógica en el contexto de una NUEVA RELIGIÓN en su fase de organización. Es decir, con el Cristianismo del siglo II, pero de ningún modo con el Judaísmo del siglo I.
Por eso, a ningún historiador serio le quedan dudas respecto a que el Nuevo Testamento y el Cristianismo son inseparables, y que -por consecuencia- es imposible definir al Nuevo Testamento en términos judíos. Es, simplemente, la escritura sagrada del Cristianismo, surgida en el contexto de las necesidades propias del Cristianismo.
En la próxima nota, empezaremos a analizar la distancia histórica que hay entre los hipotéticos seguidores de Jesús (del siglo I), y los libros del Nuevo Testamento tal y como los conocemos. Para hacerlo, empezaremos por analizar algunos elementos muy significativos de un documento cristiano de inicios del siglo II, en donde queda expuesta la realidad de que, para ese momento, NADIE conocía lo que hoy llamamos Nuevo Testamento (ni siquiera los evangelios).
La Didajé
La Didajé es un documento definido como “catequético”. Es decir, es un texto para instrucción, principalmente de catecúmenos, o aspirantes a la conversión al Cristianismo (prosélitos), pero también de cristianos que empezaban a estudiar su nueva fe, o la fe de sus padres.
Se trata de un documente sumamente importante para la historia del Cristianismo, ya que muchas comunidades cristianas -especialmente en Alejandría y sus alrededores- lo consideraron “sagrado” durante varios siglos, y por ello lo incluyeron como parte del Nuevo Testamento.
La época de elaboración de la Didajé ha provocado amplios debates. Los que defienden su antigüedad, señalan que pudo ser elaborada desde el año 70, lo cual la empataría con muchos textos del Nuevo Testamento. Pero otros sugirieron que se trataría de un fraude tardío, probablemente de finales del siglo II o del siglo III. En general, los especialistas actuales han rechazado esta última postura, y se acepta que la Didajé es, efectivamente, uno de los documentos cristianos más antiguos, aunque no hay concensos sobre su fecha de elaboración. La idea más difundida es que el texto final debió ser resultado de un proceso que bien se pudo extender entre los años 70 y 110. Por ello, la Didajé está considerada como un excelente retrato del grado de evolución del pensamiento cristiano en el período de transición del siglo I al siglo II.
La Didajé como documento “judaico”
Los defensores de la Didajé como documento antiguo, contemporáneo incluso a otros textos del Nuevo Testamento, apelan a un hecho respecto al cual no hay dudas: la evolución doctrinal de la Didajé es muy escasa, y en muchos puntos se expresa en términos más fácilmente identificables con el contexto judío donde debieron vivir Jesús y sus discípulos, que con el contexto helénico y gentil donde floreció el Cristianismo.
Por ejemplo, el párrafo que habla sobre la Eucaristía, o acción de gracias por medio del pan y el vino, nos demuestra un panorama desconcertante, ya que no existe NINGUNA referencia a las palabras e ideas litúrgicas del Nuevo Testamento, según las cuales Jesús redefinió el significado del pan y el vino durante su último Pesaj.
Según los evangelios de Mateo, Marcos y Lucas, al decir las bendiciones sobre el pan y el vino, Jesús dijo lo siguiente (en términos generales, ya que hay diferencias sutiles en cada evangelio): “tomad, comed, esto es mi cuerpo que por ustedes es entregado; tomad, bebed, esta es mi sangre que por ustedes es derramada; haced esto en memoria de mí todas las veces que coman de este pan y beban de esta copa”.
Pero la Didajé nos presenta otro panorama. Respecto a la acción de gracias sobre el pan y el vino, nos dice lo siguiente: “En cuanto a la eucaristía, dad gracias así. En primer lugar, sobre la copa: te damos gracias, Padre nuestro, por la santa vid de David tu siervo, que nos diste a conocer por Jesús, tu siervo. A Ti la gloria por los siglos. Luego, sobre el fragmento de pan: te damos gracias, Padre nuestro, por la vida y el conocimiento que nos diste a conocer por medio de Jesús, tu siervo. A Ti la gloria por los siglos. Así como este trozo estaba disperso por los montes y reunido se ha hecho uno, así también reúne a tu iglesia de los confines de la tierra en tu reino. Porque Tuya es la gloria y el poder por los siglos por medio de Jesucristo”.
No hay ninguna mención a la idea de que Jesús sea un “pan de vida”, o que el vino sea una representación de su sangre. Y no es necesario que hablemos de canibalismo. Concedamos por esta ocasión que son ideas completamente simbólicas, respecto a las cuales hay que señalar dos cosas relevantes: la primera es que, aún en un mero nivel simbólico, resultan totalmente imposibles para el Judaísmo. Ya muchos lo han señalado: esas palabras ATRIBUIDAS a Jesús no las pudo haber dicho un judío. La segunda es que la Didajé confirma esta sospecha: siendo uno de los documentos más antiguos del Cristianismo, sorprende (aunque no debería) que esta idea esté TOTALMENTE AUSENTE.
Para el autor de la Didajé, el pan y el vino se bendicen en un modo bastante similar al judío.
¿Significa esto que la Didajé es un documento judío? Naturalmente que no. Su contenido es evidentemente cristiano, pero la similitud no es difícil de explicar: recuérdese que el origen del Cristianismo estuvo en los grupos de prosélitos gentiles que, en algún momento de su vida, pretendieron convertirse al Judaísmo, pero que optaron por seguir las enseñanzas de predicadores como Saulo de Tarso -y, seguramente, muchos otros similares-, por lo que su conversión no se completó (de haberlo hecho, no habrían sido cristianos, sino que se habrían asimilado de manera natural al Judaísmo). Por lo tanto, aunque no eran judíos desde ninguna perspectiva, es obvio que algo aprendieron, algo asimilaron, algo de Judaísmo quedó incorporado a su práctica religiosa, si bien hicieron su propia reinterpretación de ello.
Por eso, es lógico que un documento cristiano primitivo evidencie un cierto contacto con el Judaísmo.
Y aquí empiezan los problemas.
Judaísmo, Didajé y Nuevo Testamento
Regresemos al asunto de comparar el cuerpo propio con un pan que se come, y la sangre propia con vino que se bebe. Como ya mencionamos, es una imagen que -aún en un sentido simbólico- resulta bizarra para el Judaísmo.
Para los especialistas no hay demasiado misterio en esto: en realidad, es seguro que Jesús nunca pronunció este tipo de palabras. Debió enseñar algo relativamente semejante, y la iglesia primitiva se encargó de darle otra dimensión, otro significado y otro simbolismo, especialmente bajo la influencia de las llamadas “religiones mistéricas”, muy comunes en la religiosidad helénica, y en las que “comer al dios” era un ritual bastante frecuente.
Entonces, en el Nuevo Testamento lo que tenemos es la construcción de una idea netamente helénica, y totalmente distanciada del Judaísmo. Su mejor expresión está en el evangelio de Juan: “Yo soy el pan vivo bajado del cielo. Si uno come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo le voy a dar, es mi carne por la vida del mundo. Discutían entre sí los judíos y decían: ¿cómo puede éste darnos a comer su carne? Jesús les dijo: en verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último día. Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre verdadera bebida” (Juan 6:51-55).
No cabe ninguna duda de que estas ideas están muy lejos del Judaísmo, pero -sorprendentemente- también de la Didajé.
Ahora bien, hagamos una reconstrucción lógica de los supuestos eventos, tal y como los propone el Cristianismo:
  1. Jesús habría dicho estas palabras hacia el año 30. Después de ello, sus discípulos habrían mantenido el compromiso de preservarlas.
  2. Se supone que el evangelio de Juan se escribió hacia el año 90. Por lo tanto, para ese momento estas palabras de Jesús habrían sido parte del patrimonio teológico cristiano durante seis décadas.
  3. Las primeras versiones de la Didajé se ubican hacia el año 70, pero la versión definitiva hacia el año 110. Por lo tanto, cuando la Didajé empezó a recopilarse, hacía 40 años que estas palabras de Jesús circulaban de boca en boca. Y cuando terminó de redactarse, hacía 80 años que estas palabras eran patrimonio oral de la Iglesia, y 20 años que estaban escritas en el evangelio de Juan.
Espero que, considerando estos datos sencillos, ya estén empezando a darse cuenta que esta secuencia es totalmente irracional. Se supone que estamos hablando de Jesús, el Mesías, el que deslumbró a la gente con los prodigios que hacía y con su sabiduría inigualable.
¿Por qué rayos sus palabras, sus ideas, sus conceptos, sus enseñanzas SOBRE SÍ MISMO no están reflejadas en la Didajé? Vamos, la realidad es que están TOTALMENTE AUSENTES.
Algo está mal aquí. Y no me refiero a la pretensión de que Jesús dijo algo imposible para un judío (ofrecer su propia carne y sangre como comida y bebida). Eso sólo es la punta del iceberg. Aquí el problema es de análisis documental.
Veámoslo de este modo: supongamos que no hubiera sobrevivido casi nada del Nuevo Testamento ni de la literatura cristiana del siglo II. Apenas unos pocos fragmentos por aquí y por allá. Supongamos que uno de esos fragmentos fuese el párrafo de la Didajé sobre la eucaristía, y otro hubiese sido el párrafo del evangelio de Juan donde Jesús habla de sí mismo como verdadera comida y verdadera bebida.
Una vez que los especialistas hubieran estado seguros de que ambos fragmentos provenían de la misma tradición religiosa -Cristianismo-, para decidir cuál es el más antiguo y cuál el más tardío, habrían aplicado un criterio elemental en el estudio de los textos del pasado: las ideas tienden a volverse más complejas, no más simples. Y en este caso no habría lugar a dudas, toda vez que las ideas en el evangelio de Juan no son “ligeramente” más complejas, sino RADICALMENTE más complejas. Son, por la tanto, muy posteriores a las de la Didajé.
Si tomamos en cuenta que la Didajé terminó de elaborarse hacia el año 110, la conclusión es lógica: el evangelio de Juan se escribió DESPUÉS de esa fecha.
En realidad, muchos especialistas en Nuevo Testamento lo aceptan así, aunque sus puntos de vista no suelen ser favorecidos -por razones obvias- por los defensores de las dataciones tradicionales.
Estamos ante un problema interesante: un documento terminado hacia el año 110 se nos presenta como MÁS ARCAICO que el Nuevo Testamento. Por lo menos, que un evangelio (el de Juan, en este caso). Eso, por sí mismo, NOS OBLIGA a fechar el Nuevo Testamento DESPUÉS del año 110.
¿Se da esta situación con el resto del Nuevo Testamento, o sólo con el evangelio de Juan?
La Didajé y los evangelios sinópticos
Debido a sus similitudes estructurales, los evangelios de Mateo, Marcos y Lucas son llamados “sinópticos”. A gusto de muchos estudiosos tradicionalistas, la Didajé evidencia que su autor conoció al evangelio de Mateo, lo que demostraría que hacia el año 70, éste ya estaba escrito.
La base para este argumento es el párrafo inicial de la Didajé, que es una suerte de resumen del Sermón del Monte, contenido en los capítulos 5-7 de Mateo: “Bendecid a los que os maldicen y rogad por vuestros enemigos, y ayunad por los que os persiguen. Porque ¿qué gracia hay en que améis a los que os aman? ¿No hacen esto también los gentiles? Vosotros amad a los que os odian, y no tengáis enemigo. Apártate de los deseos carnales. Si alguno te da una bofetada en la mejilla derecha, vuélvele la izquierda, y serás perfecto. Si alguien te fuerza a ir con él durante una milla, acompáñale dos. Si alguien te quita el manto, dale también la túnica. Si alguien te quita lo tuyo, no se lo reclames, pues tampoco puedes. A todo el que te pida, dale y no le reclames nada, pues el Padre quiere que se dé a todos de sus propios dones. Bienaventurado el que da conforme a este mandamiento, pues éste es inocente. ¡Ay del que recibe! Si recibe porque tiene necesidad, será inocente; pero si recibe sin tener necesidad, tendrá que dar cuenta de por qué recibió y para qué: puesto en prisión, se le examinará sobre lo que hizo, y no saldrá hasta que no devuelva el último cuadrante. También está dicho acerca de esto: que tu limosna sude en tus manos hasta que sepas a quién das”.
Pero el asunto no es tan sencillo. En realidad, este parrafo DIFIERE del Sermón del Monte en varios aspectos. El primero es que tiene una serie de ideas agregadas. Por ejemplo, el Sermón del Monte si menciona la idea de que si recibes una bofetada en una mejilla, pongas la otra, pero no agrega las palabras “y entonces serás perfecto”. También se menciona que si alguno te obliga a acompañarle una milla, vayas con él dos, y que si alguien te quita el manto, también le des la túnica, pero jamás se dice algo similar a que “si alguien te quita lo tuyo, no se lo reclames… pues el Padre quiere que se dé a todos de sus propios dones”. Y menos aún “¡ay del que recibe! Si recibe porque tiene necesidad, será inocente, pero si recibe sin tener necesidad, tendrá que dar cuenta de por qué recibió”. Peor aún: cuando el Sermón del Monte menciona que alguien puede ser puesto en prisión, y que no saldrá hasta no haber pagado el último cuadrante, lo hace en referencia a quienes no se reconcilian con sus hermanos. En cambio, la Didajé lo refiere en relación a quienes reciben apoyos materiales sin necesitarlos.
Entonces, la realidad es que aquí tenemos una versión DISTINTA del contenido del Sermón del Monte. Tiene otros matices, tiene otras líneas de razonamiento, y tiene agregados evidentes en relación al pasaje del evangelio de Mateo.
Por lo tanto, resulta difícil -si no es que imposible- asegurar que el autor de la Didajé conoció el evangelio de Mateo, a menos que estemos dispuestos a aceptar que no tuvo ningún empacho en tergiversarlo en varios detalles.
Hay algo más: el autor de la Didajé JAMÁS menciona que este discurso esté ESCRITO en algún lado, y menos aún en un evangelio. Al respecto, los cristianos tradicionalistas argumentan que se trata de una simple cuestión de estilo, y que ese tipo de aclaraciones resultaban innecesarias, especialmente si el evangelio ya era conocido en las comunidades cristianas.
Es razonable, pero hay un problema con esta idea, y es que cuando la Didajé habla de la oración, dice lo siguiente: “Tampoco hagáis vuestra oración como los hipócritas, sino como lo mandó el Señor en el evangelio. Así oraréis: Padre nuestro que estás en los cielos… (etc.)”.
Si se trata de una cuestión de estilo, ¿por qué en este párrafo sí hace la especificación de que lo que está citando ES PARTE DEL CONTENIDO DEL EVANGELIO? En realidad, el autor de la Didajé se desenvuelve como si el célebre “Padrenuestro” fuese parte de un contenido identificado como “evangelio”, pero el Sermón del Monte no. Y lo que llama la atención es que, en el evangelio de Mateo, el Padrenuestro ES PARTE DEL SERMÓN DEL MONTE.
Entonces, resulta muy difícil suponer que el autor de la Didajé tuvo en sus manos el evangelio de Mateo. Más bien, lo que parece es esto: existió un contenido previo identificado como “el evangelio”, y el autor de la Didajé lo usó de un modo, mientras que el autor de Mateo lo usó de otro. Es decir: ambos textos se basaron en la misma base o fuente documental, desconocida para nosotros.
¿Cuál se elaboró primero: la Didajé o Mateo? Volvamos al criterio elemental: las ideas se vuelven más complejas, no más sencillas. Si la Didajé integra casi todo el contenido del Sermón del Monte en apenas un párrafo, y Mateo lo extiende a tres capítulos completos, entonces es evidente que Mateo está en una fase POSTERIOR de evolución como documento. Por lo tanto, Mateo -al igual que Juan- también es posterior a la Didajé.
Es decir: posterior al año 110.
La Didajé y las epístolas de Pablo
¿Cuál es la doctrina central para el apóstol Pablo? Sin duda, la Resurrección de Jesús. Pablo se presenta muy elocuente cuando habla de ese tema:
“Acerca de su Hijo, nacido del linaje de David según la carne, CONSTITUIDO HIJO DE D-OS con poder según el espíritu de santidad, POR SU RESURRECCIÓN DE ENTRE LOS MUERTOS…” (Romanos 1:3-4).
“Y si no hay resurrección de los muertos, tampoco el Mesías resucitó. Y si el Mesías no resucitó, vuestra fe es vana. Estáis todavía en vuestros pecados…. si solamente para esta vida tenemos puesta nuestra esperanza en el Mesías, somos los más dignos de compasión de todos los hombres” (I Corintios 15:16, 17 y 19).
El razonamiento de Pablo es simple: todo, absolutamente todo, depende de la Resurrección. Según el versículo de Romanos, fue en ese momento donde Jesús fue CONSTITUIDO como Hijo de D-os. Incluso, señala que su origen fue totalmente humano al recalcar que nació “del linaje de David según la carne”, y que sólo fue ascendido al nivel de Hijo de D-os en el momento de resucitar.
En perfecta coherencia con esa idea, a la Iglesia de Corinto le dice que si no hay resurrección, todas sus creencias son vanas, que están muertos en sus pecados, y que son los seres humanos más dignos de lástima. En el esquema ideológico de Pablo, todo depende de la Resurrección de Jesús. Sin ella, no hay absolutamente nada, salvo una completa farsa.
Retomemos la perspectiva tradicional cristiana: según ésta, I Corintios se escribió hacia el año 57, y Romanos un año después. Entonces, para cuando se empezó a elaborar la Didajé, ambas cartas ya tenían entre 12 y 13 años circulando entre las Iglesias cristianas. Para cuando se terminó de elaborar la Didajé (año 110), las epístolas de Pablo tenían más de medio siglo en circulación. Y, sólo por agregar el dato, se supone que la Resurrección de Jesús tendría unos 80 años de haber acontecido.
¿Qué nos dice la Didajé sobre la Resurrección de Jesús?
Nada. Absolutamente nada. Tema desconocido para el autor de la Didajé.
¿Cómo es posible que el autor de un texto de instrucción para prosélitos y recién conversos pase por alto el tema FUNDAMENTAL del Cristianismo? Es, por donde se le guste ver, absurdo e irracional. Por más que se ha intentado opinar que el autor de la Didajé no quiso poner todo en su texto (cosa que es razonablemente lógica), resulta imposible imaginarnos bajo qué razonamiento decidió excluir el tema de la Resurrección (cosa que es absolutamente ilógica).
No es el único problema relacionado con el tema. Según el Nuevo Testamento, justamente por su Resurrección, Jesús es el único camino hacia D-os. En palabras del Nuevo Testamento, el asunto es este:
“Jesús le dijo: yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí” (Juan 14:6).
“Porque no hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres por el que nosotros debamos salvarnos” (Hechos 4:12).
“Habiendo, pues, recibido de la fe nuestra justificiación, estamos en paz con D-os por medio de nuestro señor Jesucristo, por quien hemos obtenido también mediante la fe, el acceso a esta gracia en la cual nos hallamos…” (Romanos 5:1-2).
“Pues D-os tuvo a bien hacer residir en él toda la plenitud, y reconciliar por él y para él todas las cosas, pacificando mediante la sangre de su cruz lo que hay en la tierra y en los cielos. Y a vosotros, que en otro tiempo fuistéis extraños y enemigos por vuestros pensamientos y malas obras, os ha reconciliado ahora por medio de la muerte en su cuerpo de carne, para presentaros santos, inmaculados e irreprensibles delante de Él” (Colosenses 1:19-22).
“Porque hay un solo D-os, y también un solo mediador entre D-os y los hombres, Cristo Jesús, hombre también” (I Timoteo 2:5).
La idea está perfectamente clara: Jesús es el único medio por el cual el ser humano puede recuperar su comunión con D-os, debido a que la muerte de Jesús y su sangre derramada en la cruz le limpian de sus pecados. Sin él, simplemente no hay salvación posible.
¿Qué dice la Didajé de todo esto?
Nada. Otra vez, absolutamente nada. Por el contrario, en sus palabras iniciales la Didajé nos dibuja otro panorama: “Hay dos caminos: el de la vida y el de la muerte, y grande es la diferencia que hay entre estos dos caminos. El camino de la vida es este: amarás en primer lugar a D-os que te ha creado, y en segundo lugar a tu prójimo como a ti mismo. Todo lo que no quieres que se haga contigo, no lo hagas tú a otro”.
Ninguna mención a Jesús. Ninguna referencia a su muerte expiatoria. Ni siquiera una insinuación al papel de su sangre derramada en la cruz. Por el contrario: el tono es bastante judaico, y tomando en cuenta que se trata de un documento cristiano, entonces el término correcto sería decir que bastante ARCAICO.
Pero se supone que cuando la Didajé llegó a su forma definitiva (hacia el año 110), el evangelio de Juan y los Hechos de los apóstoles llevaban más de 20 años en circulación, y las epístolas de Pablo más de medio siglo.
¿Cómo es posible que en todo ese tiempo una idea tan básica como el hecho de que toda la reconciliación del ser humano depende de Jesús y su muerte expiatoria, fuese asimilada, entendida o creída por el autor de la Didajé?
Volvemos al punto: algo anda mal aquí. No es posible que el Mesías aparezca, deje sus enseñanzas, deje una encomienda a sus seguidores, y 80 años después el libro de instrucción fundamental para los prosélitos y los recién conversos no esté enterado de absolutamente nada de esto.
Y no es difícil adivinar que es lo que está mal. Fácil: el orden de los acontecimientos sugerido por los tradicionalistas.
  1. En el año 30, Jesús de Nazaret muere y resucita, después de haberle enseñado a sus seguidores que todo eso era necesario para que el ser humano pudiese reconciliarse con D-os, bajo el entendido de que él, Jesús, es el único camino.
  2. A partir de ese momento, sus discípulos se dedicaron a predicar esta verdad fundamental para el universo entero: el Mesías ya había puesto su vida como pago de todos nuestros pecados, y el ser humano tenía acceso libre a la gracia de D-os.
  3. Hacia el año 50, Pablo empezó a poner por escrito estas importantes doctrinas, ajustadas en lenguaje y estilo para que pudieran ser entendidas por las comunidades de seguidores de Jesús no judíos.
  4. Hacia los años 70-90, Mateo, Marcos, Lucas y Juan redactaron sus respectivos evangelios, en donde quedó el testimonio de cómo había sido la vida de Jesús.
  5. También hacia el año 70, a alguien se le ocurrió empezar a elaborar un documento de instrucción para nuevos cristianos. Sorprendentemente, dejó fuera las doctrinas fundamentales.
  6. Hacia el año 90, el resto de los textos del Nuevo Testamento estaban completos, reforzando las doctrinas sobre Jesús y su rol como único camino a D-os y único medio de salvación para el ser humano.
  7. Veinte años más tarde, quienes le dieron forma definitiva a la Didajé, por alguna extraña razón no tuvieron ninguna intención en actualizar el texto, o incluso corregirlo. Simplemente, lo dejaron tal y como estaba: sin referencias a la resurrección de Jesús, sin referencias a sus palabras durante la Última Cena, y siguiendo los parámetros judíos sobre el camino de la vida y el camino de la muerte. En resumen, dejaron el contenido de su texto en un simple “pórtate bien”, y no se les ocurrió ajustarlo al “cree en Jesús”.
Ni modo: regresemos a los criterios elementales para establecer el orden cronológico de aparición de textos que hablan sobre lo mismo. Como ya se mencionó, las ideas tienden a volverse más complejas, no más sencillas.
Y la realidad es evidente: la Didajé es un documento más sencillo y rudimentario que el Nuevo Testamento en TODOS los temas. No sirve apelar a que la Didajé es un texto donde se condensan las ideas, porque una idea -por condensada que esté- debe ser clara. Condensen todo lo que quieran la idea de la resurrección de Jesús. De todos modos, nada semejante aparece en la Didajé.
Siguiendo una simple lógica de evolución documental, la conclusión es sencilla: el Nuevo Testamento es posterior a la Didajé.
Llegados a este punto, los tradicionalistas optan por quedarse sólo con la fecha inicial de la Didajé, rechazando que su proceso de elaboración se haya extendido hasta el año 110. Y razonan: si se escribió en el año 70, es perfectamente lógico suponer que su autor no tuviese conocimiento de los textos que apenas se estaban empezando a escribir en ese momento. Los únicos que ya estaban hechos eran las epístolas de Pablo, pero para esa época sólo debieron estar circulando en las comunidades a las que Pablo las había dedicado. Por lo tanto, el autor de la Didajé no tenía por qué conocerlas.
Pero es un argumento inútil: aunque los textos no estaban escritos, se supone que su contenido estaba en circulación desde el año 30. Aún en el caso de querer relativizar esta idea, el punto de la Resurrección es injustificable: se supone que este impactante evento había ocurrido cuatro décadas antes de que se elaborase la Didajé. Entonces, no existe ninguna explicación razonable para justificar que su autor, simplemente, haya dejado de lado el tema de la Resurrección de Jesús.
Cuando decimos que el Nuevo Testamento es POSTERIOR a la Didajé, ni siquiera estamos hablando de la elaboración (entiéndase: redacción escrita) de los documentos, sino de las IDEAS MISMAS que contienen. Es decir: la creencia en que la Resurrección de Jesús era lo más importante del Universo, ES POSTERIOR A LA DIDAJÉ.
O, para resumirlo fácil, del siglo II.
Resumiendo
En resumen, la Didajé es una evidencia documental que demuestra que en el periodo de transición del siglo I al siglo II, la ideología cristiana estaba en pañales, y todavía estaba delimitada por el vago entendimiento que antiguos prosélitos tenían del Judaísmo. Las doctrinas fundamentales (la resurrección de Jesús, la reconciliación por medio de su muerte, su nacimiento milagroso, sus palabras en la Última Cena, etc.), todavía no estaban bien planteadas, y menos aún eran conocidas en las iglesias cristianas.
¿Pero no se supone que todo eso ya está escrito en el Nuevo Testamento? Sí. Así es. Entonces, la conclusión inevitable -defendida por muchos especialistas, aunque siempre relegada a segundo plano por la inmensa mayoría tradicionalista que no le gusta revisar sus creencias-, es que el Nuevo Testamento es un producto del siglo II, tanto en su redacción como en el surgimiento y desarrollo de sus ideas características.
¿Tenemos más evidencia documental para sustentar este punto?
Sí. De hecho, toda la evidencia documental tiende a sustentar este punto, tal y como lo seguiremos viendo en las notas siguientes.
La Patrística
La Patrística son los escritos de los llamados “Padres de la Iglesia”, que son los autores y líderes del Cristianismo que ejercieron el liderazgo una vez que terminó la era de los apóstoles. Naturalmente, se trata de un criterio tradicional, pero se considera que la era de la Patrística comienza hacia el año 95, cuando se supone que se elaboró el último libro del Nuevo Testamento -el Apocalipsis de Juan- y cuando se escribió la Epístola de Clemente de Roma a los Corintios, la primera obra de la Patrística cuyo autor podemos identificar (la Didajé es anterior, pero de autor anónimo).
De esta etapa de transición del siglo I al siglo II, son dos los autores más destacados: Clemente de Roma e Ignacio de Antioquía. El primero, según la tradición católica, fue el cuarto obispo de Roma después de Pedro, Lino y Anacleto, y habría pertenecido a una familia judía helenizada. Esta última sospecha es razonable, ya que en su Epístola a los Corintios refleja un conocimiento del Tanaj muy superior al que cualquier gentil pudo haber tenido.
Se le atribuyeron varios escritos, de entre los cuales destacan las llamadas Homilías Pseudo-Clementinas, pero los especialistas están de acuerdo en que sólo uno -la ya mencionada Epístola a los Corintios- es original de Clemente. Se trata de una extensa carta escrita hacia los años 90-95 en la que intenta colaborar en la solución de varios problemas internos que se habían sucitado entre los cristianos de Corinto.
De Ignacio de Antioquía no sabemos demasiado, salvo que fue obispo de la referida ciudad (Siria), y que fue martirizado por órdenes de Trajano. En el camino a su suplicio escribió siete pequeñas epístolas a las iglesias de Éfeso, Magnesia, Trales, Roma, Filadelfia y Esmirna, además de una al obispo Policarpo.
El interés de los escritos de Clemente e Ignacio radica en que, se supone, junto con la Didajé son los más cercanos cronológicamente al Nuevo Testamento.
Y, al igual que la Didajé, generan una serie de problemas.
La idea medular es simple: el nivel de evolución de las ideas, doctrinas o dogmas que encontramos en la Didajé, Clemente de Roma e Ignacio de Antioquía, es inferior al que encontramos en el Nuevo Testamento en general. Eso nos deja con tres opciones:
La primera es suponer que Jesús dio una serie de enseñanzas hacia el año 30, lo suficientemente completas como para que entre los años 50 y 95 sus discípulos las pusieran por escrito. Pese a ello, unos veinte años más tarde había un total caos en el entendimiento de dichas enseñanzas, y los mejores autores de la época nos las presentan fragmentadas e incompletas, e incluso decoradas con una gran cantidad de añadidos imposibles de conciliar con lo que dice el Nuevo Testamento.
La segunda es que los autores del período transicional del siglo I al II no tuvieron un contacto directo con los escritos de los apóstoles (Nuevo Testamento), y por eso tuvieron que empezar desde cero (o casi) su reflexión doctrinal. Esto implica que los libros se escribieron, pero que se mantuvieron ocultos pese a que, se supone, el plan era hacerlos públicos por medio de la predicación.
La tercera es que la perspectiva tradicional está mal enfocada por completo. Ni Jesús ni sus apóstoles dejaron un corpus de enseñanzas (orales o escritas) organizadas, y la sistematización del pensamiento cristiano apenas inició a finales del siglo I. En ese sentido, la Didajé y los escritos de Clemente e Ignacio serían ejemplos de los primero textos cristianos doctrinales. Debió existir más material escrito, seguramente originado en las generaciones anteriores de cristianos (los apóstoles, supuestamente). Pero NADA de ese material ha llegado a nuestras manos. Lo que tenemos en el Nuevo Testamento es una serie de documentos que corresponden a la segunda generación de maestros cristianos, que intentaron darle forma y coherencia a las enseñanzas que habían recibido de la generación previa. Dicho en otras palabras, el Nuevo Testamento es POSTERIOR al año 110, tanto en la definición de sus enseñanzas fundamentales, como en la redacción de las versiones definitivas de cada libro.
Un ejemplo de evolución doctrinal: la resurrección de Jesús
En la nota anterior vimos que la Didajé no hace ninguna mención relevante sobre este tema. Con Clemente y con Ignacio sucede lo mismo. En sus escritos, apenas si refieren que Jesús resucitó, pero de ningún modo hacen de eso el centro del pensamiento cristiano. No tiene sentido si aceptamos la datación tradicional según la cual el apóstol Pablo escribió I Corintios hacia el año 57, y allí dejó establecido que toda la coherencia de la fe cristiana depende de la resurrección de Jesús, y que si Jesús no resucitó, los cristianos son los seres más dignos de lástima de todo el mundo (I Corintios 15:12-19).
El caso de Clemente es el que más llama la atención, porque el único documento que conocemos de él es una extensa carta dedicata también a la Iglesia de Corinto, y en el párrafo XLVII hay una clara referencia a la carta originalmente escrita por Pablo. Es decir: Clemente estaba enterado y seguramente conocía lo que Pablo escribió a los Corintios, al punto de que hizo esta mención.
Por ello, cuando diserta sobre la naturaleza de la salvación del ser humano, llama la atención que no exista ni siquiera un eco de lo que Pablo enseña sobre la resurrección de Jesús.
Las únicas palabras de Clemente sobre el tema son las siguientes: “Entendamos, pues, amados, en qué forma el Señor nos muestra continuamente la resurrección que vendrá después; de la cual hizo al Señor Jesucristo las primicias, cuando le levantó de los muertos. Consideremos, amados, la resurrección que tendrá lugar a su debido tiempo. El día y la noche nos muestran la resurrección. La noche se queda dormida, y se levanta el día; el día parte, y viene la noche. Consideremos los frutos, cómo y de qué manera tiene lugar la siembra. El sembrador sale y echa sobre la tierra cada una de las semillas, y éstas caen en la tierra seca y desnuda y se descomponen; pero entonces el Señor en su providencia hace brotar de sus restos nuevas plantas, que se multiplican y dan fruto” (párrafo XXIV).
Clemente está disertando sobre qué tan certera es la esperanza en la resurrección final. Por ello, cita como ejemplo al propio Jesús, y lo menciona como “la primicia” al respecto, por ser el primero en haber resucitado. Curiosamente, es EXACTAMENTE EL MISMO ENFOQUE del tema que Pablo hace en I Corintios 15, por lo que sorprende con mayor razón que Clemente haya hablado DE LO MISMO, y además A LA MISMA COMUNIDAD (la Iglesia de Corinto), y no haya hecho NINGUNA referencia a lo escrito por Pablo, pese a que -como ya se dijo- es un hecho que conocía sus escritos.
¿Se puede apelar a que es una cuestión de estilo? Generalmente, ese es el argumento al que recurren los que quieren defender la perspectiva tradicional. Pero la realidad es que, en este caso, no funciona. Clemente expone un estilo muy peculiar en todo el documento, y evidencia un gusto por hacer extensas citas a los textos bíblicos cuando es pertinente. Entonces, cuando Clemente lo considera necesario, no tiene empacho en citar capítulos completos de Isaías o de los Salmos, y además de manera textual y precisa, demostrando con ello que tenía un gran conocimiento de los textos bíblicos. Por eso, resulta bizarro que en este punto, donde está tocando el mismo tema que tocó Pablo, simplemente se desenvuelva como si lo escrito por Pablo no le importara.
O como si no lo conociera.
¿Quién expuso ideas más complejas sobre la resurrección de Jesús como prueba de que sí existirá una resurrección al fin de los tiempos? No hay dudas: Pablo. Le dedica el capítulo más largo de toda su epístola (un total de 58 versículos). Clemente sólo le dedica un párrafo. Pablo hace un recuento de los eventos relacionados con la resurrección, y luego diserta sobre la importancia que tiene. Clemente ni siquiera se mete con estos asuntos.
Entonces, por donde guste analizarse el asunto, el hecho inobjetable es que las ideas de Clemente son las más rudimentarias, y las de Pablo las más complejas. La deducción lógica debería ser que, por lo tanto, fue Pablo quien se basó en Clemente y no Clemente quien se basó en Pablo.
Bien: sabemos que eso es imposible por cuestión cronológica, pero eso no resuelve el problema. Simplemente, nos obliga a replantear la idea: el autor de I Corintios (por lo menos, del capítulo 15) se basó en Clemente, y no al revés. Con ello, estamos dando por hecho que ese capítulo (por lo menos) no fue escrito por Pablo, aunque en el Nuevo Testamento se nos presente como parte de un escrito paulino.
¿Qué nos dice Ignacio de Antioquía -unos 25 años después que Clemente- sobre la resurrección de Jesús? En esencia, se conduce exactamente del mismo modo que Clemente, y sólo menciona la resurrección de Jesús como un evento en el que hay que creer, pero sin entrar en ningún tipo de detalle sobre su importancia.
Por ejemplo, en una de sus pocas menciones al tema nos dice: “… sino estad plenamente persuadidos respecto al nacimiento y la pasión y la resurrección, que tuvieron lugar en el tiempo en que Poncio Pilato era gobernador…” (Epístola a los Magnesianos, XI). Es una referencia escueta, sin más información (además, inexacta: tal y como está redactada, sugiere que Ignacio suponía que cuando Jesús nació Pilato ya era gobernador de Judea, lo que evidenciaría un desconocimiento total de los evangelios, bastante precisos en esa información cronológica).
Jesús de Nazaret
El tema de la resurrección no es el único en donde se da esta situación. En realación a Jesús mismo, Clemente es desconcertantemente escueto en sus comentarios. Por ejemplo, dice que por medio de él, D-os nos ha llamado de las tinieblas a la luz (párrafo LIX), o que es el Sumo Sacerdote y guardián de las almas (párrafo LXI). Incluso, a modo de súplica, Clemente dice “… que todos los gentiles sepan que sólo Tú eres D-os y que Jesucristo es tu hijo…” (párrafo LIX).
Ignacio, por su parte, se conduce de un modo similar, si bien llega a ser más específico que Clemente: “… Jesucristo, nuestra vida inseparable, es también la mente del Padre…” (Efesios III); “… engendrado y no engendrado, D-os en el hombre, verdadera vida en la muerte, hijo de María e hijo de D-os, primero pasible y luego impasible: Jesucristo nuestro Señor” (Efesios VII); “… Jesucristo, que estaba con el Padre antes que los mundos y apareció al fin del tiempo…” (Magnesianos VI); “… Jesucristo, que era de la raza de David, que era el hijo de María, que verdaderamente nació, y comió y bebió, y fue ciertamente perseguido bajo Poncio Pilato, fue verdaderamente crucificado y murió a la vista de los que hay en el cielo, y los que hay en la tierra y los que hay debajo de la tierra; el cual, además, verdaderamente resucitó de los muertos, habiéndolo resucitado su Padre, el cual de la misma manera nos levantará a nosotros…” (Magnesianos IX); “… él es verdaderamente del linaje de David según la carne, pero hijo de D-os por la voluntad y poder divinos, verdaderamente nacido de una virgen y bautizado por Juan para que se cumpliera en él toda justicia, verdaderamente clavado en una cruz en la carne por amor a nosotros, bajo Poncio Pilato y Herodes el Tetrarca…” (Esmirneanos I).
Ambos autores están abismalmente lejos de la descripción que encontramos en Colosenses 1:14-20.
“… en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados. Él es la imagen del D-os invisible, el primogénito de toda creación. Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles, sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten. Y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos para que en todo tenga la preminencia, por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud, y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz”.
Se supone que la epístola a los Colosenses fue escrita entre los años 58 y 60. Por lo tanto, para cuando Clemente escribió, esta carta tenía entre 30 y 35 años circulando en las iglesias cristianas. Y para cuando escribió Ignacio, ya era más de medio siglo. ¿Por qué en los textos de Clemente e Ignacio no hay ni siquiera ecos de los complejos conceptos de Colosenses?
De Clemente se podría decir que sus objetivos no incluían entrar en profundidades doctrinales, pero no es un buen argumento. De hecho, Clemente opina lo contrario: “Os hemos escrito en abundancia, hermanos, en lo que se refiere a las cosas que corresponden a nuestra religión…” (párrafo LXII). Desde su propia óptica, Clemente había sido muy abundante en sus temas.
Por otra parte, es un hecho que Ignacio sí tuvo la definida intención de detallar quién era Jesucristo. Entonces, el problema no se puede evitar: ¿por qué hacia el año 60 ya existen conceptos tan complejos sobre Jesús, y medio siglo después la mayoría -de hecho, los más relevantes- están totalmente olvidados?
No tiene sentido. El asunto sólo resulta verosímil si asumimos lo que a muy poca gente le gusta asumir: Clemente e Ignacio escribieron ANTES de que se elaborara la Epístola a los Colosenses que después fue atribuida al apóstol Pablo.
Ignacio nos ofrece otras cosas interesantes: en repetidas ocasiones, menciona la relación entre Jesús y María, además del nacimiento virginal. Esos son temas que Pablo JAMÁS mencionó en sus epístolas. Incluso, Ignacio va más lejos en sus detalles biográficos sobre Jesús:
“Y escondidos del príncipe de este mundo fueron la virginidad de María y el que diera a luz, y asimismo la muerte del Señor —tres misterios que deben ser proclamados—, que fueron obrados en el silencio de Dios. ¿En qué forma fueron manifestados a las edades? Brilló una estrella en el cielo por encima de todas las demás estrellas; y su luz era inefable, y su novedad causaba asombro; y todas las demás constelaciones con el sol y la luna formaron un coro alrededor de la estrella; pero la estrella brilló más que todas ellas; y hubo perplejidad sobre la procedencia de esta extraña aparición que era tan distinta de las otras. A partir de entonces toda hechicería y todo encanto quedó disuelto, la ignorancia de la maldad se desvaneció, el reino antiguo fue derribado cuando Dios apareció en la semejanza de hombre en novedad de vida eterna…” (Efesios XIX).
Aparentemente, son datos clásicos sobre el nacimiento de Jesús (otro tema que, por cierto, Pablo JAMÁS menciona en sus epístolas). Pero hay detalles que rompen esa idea. Por ejemplo, en ningún lugar de los evangelios se insinúa siquiera que al “príncipe de este mundo” (el diablo) SE LE HUBIERAN OCULTADO tres “misterios”: la virginidad de María, su alumbramiento y la muerte de Jesús. Peor aún: Ignacio especifica que son “tres misterios que deben ser proclamados”, evidenciando con ello que estas tres ideas ya circulaban en su época como una especia de fórmula retórica o incluso litúrgica. De eso tampoco existe ABSOLUTAMENTE NADA en ningún lugar del Nuevo Testamento.
Luego, Ignacio habla de la famosa Estrella de Belén (aunque sin mencionar a Belén, lo cual también es extraño), agregando otra serie de detalles INEXISTENTES en los evangelios. Por ejemplo, dice que “su novedad causaba asombro”. En el evangelio de Mateo, en ningún momento se insinúa que la gente hubiera vista la estrella. Sólo los magos que llegan de Oriente afirman haberla visto, y la sorpresa de los habitantes de Jerusalén es por lo que dicen los magos, pero no por la aparición de la estrella. Más todavía: Ignacio dice que “ el sol y la luna formaron un coro” a su alrededor, otro dato que tampoco existe en el evangelio de Mateo. Finalmente, agrega que “a partir de entonces toda hechicería y todo encanto quedó disuelto, la ignorancia de la maldad se desvaneció, el reino antiguo fue derribado…”. Ideas que tampoco encontramos en el Nuevo Testamento relacionadas con el nacimiento de Jesús.
Entonces, aunque es evidente que Ignacio está refiriendo los mismos eventos de los que hablan los evangelios, también es evidente que NO SE ESTÁ BASANDO EN LOS EVANGELIOS. Y esto no es tan difícil de explicar.
Nuevo Testamento, fuentes de información y Patrística primitiva
Una cosa es definitiva (aunque incómoda): la Didajé, Clemente de Roma e Ignacio de Antioquía no se basaron en el Nuevo Testamento para elaborar sus planteamientos doctrinales.
Cierto: coinciden en muchas cosas. Pero las diferencias -a veces sutiles, a veces tremendas- que evidencian, son una clara prueba de que no tenían en sus escritorios un ejemplar de los evangelios o las epístolas de Pablo, para usarlos como referencias a la hora de elaborar sus escritos.
Evidentemente, lo que tenían era un bagaje de creencias y relatos, seguramente aprendidos de memoria, y que usaban con cierta libertad literaria.
Técnicamente, esto se explica del siguiente modo: hubo una o varias fuentes de información, seguramente conservadas oralmente, que sirvieron como base para la elaboración del Nuevo Testamento. Generalmente, se quiere creer que la Iglesia del siglo II ya no tuvo que hacer uso de esas fuentes de información orales, porque ya disponía del Nuevo Testamento. Pero la evidencia que encontramos en estos textos que reflejan el panorama hacia el año 110, demuestran que no es así. En la primera década del siglo II, los autores cristianos no usaban el Nuevo Testamento como base para sus escritos.
La prueba nos la ofrece otro autor de la Patrística, Papías de Hierápolis, que hacia el año 130 escribió lo siguiente: “Yo acostumbraba inquirir lo que habían dicho Andrés, o Felipe, o Tomás, o Jacobo, o Juan, o Mateo, o cualquiera otro de los discípulos del Señor, y lo que están diciendo Aristión y el anciano Juan, los discípulos del Señor. PORQUE LOS LIBROS PARA LEER NO ME APROVECHAN TANTO como la viva voz resonando claramente en el día de hoy en sus autores” (citado por Jerónimo de Estridón en De Viris Illustribus, XVIII).
Hay varias cosas que llaman la atención de este párrafo. La primera es que Papías no mencione a los “discípulos del Señor” más famosos: Pedro y Pablo. En cambio, empieza por aquellos a los que, paradójicamente, el Nuevo Testamento los relega a un segundo plano: Andrés (el hermano de Pedro), Felipe y Tomás. Pedro y Pablo quedan englobados en ese rudimentario “cualquiera otro de los discípulos del Señor”.
La segunda es que menciona a dos “discípulos del Señor” que el Nuevo Testamento JAMÁS menciona: Aristión y el anciano Juan (claramente distinto al primer Juan mencionado). Y es extraño. Al decir “lo que están diciendo Aristión…”, da a entender que Aristión y el anciano Juan debían ser dos personas sorprendentemente ancianas, ya que habrían conocido a Jesús en persona (de otro modo, no tiene lógica que les llame “discípulos del Señor”). Estaríamos hablando, entonces, de dos personas que superaban los cien años de edad (es sorprendente, pero no imposible). Por lo tanto, estaríamos hablando de dos personas cuya madurez como predicadores de las enseñanzas de Jesús se habría dado a partir del año 60, más o menos. Es decir, en la etapa en la que se estaba elaborando el Nuevo Testamento (según la datación tradicional). Justamente, es por eso que resulta doblemente extraño que en el Nuevo Testamento NUNCA se les mencione (muchos pretenden que el Apocalipsis de Juan es, en realidad, obra del “anciano Juan” y no del “apóstol Juan”; pero eso, en realidad, sólo es el eco de un debate derivado de un problema sin solución: no se puede saber quién fue el verdadero autor de ese libro).
Finalmente, resulta muy interesante que Papías diga que prefiere escuchar la “viva voz” de los autores de los libros, que leer los propios libros. Pero entonces, ¿por qué no mencionó a los autores del Nuevo Testamento? Veamos: según la tradición, los autores del Nuevo Testamento son Mateo, Marcos, Lucas, Juan, Pablo, Santiago (en realidad, Jacobo), Pedro y Judas (obviamente, no el Iscariote, sino seguramente Tadeo). De ellos, Papías sólo menciona a Juan, Mateo y Jacobo. ¿Acaso no conocía los escritos de Marcos, Lucas, Pablo, Pedro y Judas? La única opción que tenemos a esta idea es que no le pareció importante mencionarlos. Peor aún, menciona a Andrés, Felipe, Tomás, Aristión y al Anciano Juan en una lista que claramente da a entender refiere AUTORES de libros que, evidentemente, circulaban en las iglesias de su época.
Es decir: el tipo de escritos sugeridos en este párrafo de Papías ES MUY DISTINTO al Nuevo Testamento, y además carece de autoridad espiritual. La autoridad, según Papías, radicaba en la predicación oral.
Y estamos hablando del año 130 (hay algunos que ponen en duda esta datación para los textos de Papías, y sugieren que podrían ser del año 140).
Entonces, hasta este punto podemos afirmar que la evidencia documental de inicios del siglo II (primeras tres décadas, por lo menos) tiende a demostrar que, para ese momento, el Nuevo Testamento no existía.
En la siguiente nota, hablaremos de quién fue el primer cristiano que empezó a hablar de una Escritura Sagrada propia del Cristianismo, o Nuevo Testamento.
Irving Gatell:.

¿Preexistencia del mesías? errores de Yosef Alvarez Aharoni (José Alvarez)

¿Preexistencia del mesías?

ERRORES DE YOSEF AHARONI (JOSÉ ÁLVAREZ) EN LA IDEA UN MESÍAS PRE-EXISTENTE EN EL JUDAÍSMO TRADICIONAL

Álvarez usa varios argumentos para suponer que el Judaísmo Tradicional sustenta la creencia de un Mesías pre-existente, pero comete varios errores que evidencian un deficiente conocimiento del Judaísmo y su historia, así como una interpretación errónea de la información.
I
Primero cita un texto proveniente de lo que llama “sección Mesiológica de Enok”, que dice: “al principio de la creación del mundo nació el Rey Mesías…”. Y concluye el párrafo diciendo que D-os llama al Mesías “Efraím, mi Mesías Justo”.
Hay un serio error en esta idea: suponer que la “sección Mesiológica de Enok” es parte del Judaísmo Tradicional. En realidad, pertenece a la tendencia apocalíptica, que durante los siglos II AEC a I EC sólo fue sostenida por el reducido grupo de Esenios Qumranitas. El “Judaísmo Tradicional” es, por definición propia, ANTI-APOCALÍPTICO. Por lo tanto, este párrafo pertenece a otro debate, que podríamos definir como los conceptos mesiánicos extremos en las tendencias radicales del Judaísmo antiguo. Evidentemente, Álvarez y sus seguidores ni siquiera están enterados.
Al respecto, lo único que es necesario aclarar es que la tradición apocalíptica integró a un grupo minoritario del Judaísmo, y una de sus posturas más llamativas es que fueron los ÚNICOS en darle un énfasis excesivo al tema mesiánico. Este tipo de especulaciones son bastante frecuentes en todo el ciclo de Enok, así como en el ciclo completo de Daniel (que comprendía, por lo menos, cuatro libros diferentes y no nada más el que está en el Tanaj), y otros textos clásicos de la apocalíptica como Jubileos. De hecho, fueron los judíos que se pasaron casi tres siglos anunciando que el Mesías estaba por llegar (Jesús es un caso típico), y FALLARON en todos sus cálculos.
Las otras tendencias del Judaísmo -Fariseos, Saduceos y Helenistas- JAMÁS le dieron este énfasis al tema del Mesías. De hecho, es INOBJETABLE que en la Biblia entera EL TEMA DEL MESÍAS NO ES, NI POR ASOMO, EL PRINCIPAL.
Y esto es lo que Álvarez y sus seguidores NUNCA toman en cuenta (supongo que porque NUNCA han estudiado la materia): los autores de textos como el de Enok (y demás libros apocalípticos) tenían UNA BIBLIA DIFERENTE. Está SOBRADAMENTE COMPROBADO por los estudios hechos a los Rollos del Mar Muerto.
La prueba es simple: este Mesías de la tradición vinculada al libro de Enok, es llamado “Efraim”. Y es un hecho que EN LA BIBLIA HEBREA NO SE MENCIONA NINGÚN MESÍAS DE LA TRIBU DE EFRAIM. Se trata de una tradición paralela, que luego tuvo cierto eco en el Judaísmo Rabínico, pero que no es universalmente aceptada.
Entonces, es claro que estamos hablando de conceptos sobre el Mesías que NO TIENEN SU ORIGEN EN LA BIBLIA HEBREA, sino en las VERSIONES ALTERNATIVAS que manejaron los partidarios de la apocalíptica (hasta donde sabemos, sólo los Esenios Qumranitas).
Si Álvarez y su gente quiere sostener este punto de vista, entonces tiene que ponerse a buscar la Biblia “correcta”, porque EN LA BIBLIA JUDÍA JAMÁS SE HABLA DE UN MESÍAS PRE-EXISTENTE, Y EL MESÍAS NI SIQUIERA ES EL TEMA CENTRAL.
Tienen que estudiar más.
II
Sigue una confusión evidente: Álvarez cita pasajes de la tradición judía donde se refiere que “el nombre del Mesías” fue creado antes que el mundo. La base es una cita talmúdica (Pesajim54a), que dice: “Siete cosas fueron creadas antes de que el mundo fuera creado, y son estas: La Torá, el arrepentimiento, el Jardín del Edén, la Gehenna, el Trono de Gloria, el Templo, y el nombre del Mesías…”.
Es un severo error de apreciación. En primer lugar, NO DICE EL MESÍAS, sino EL NOMBRE DEL MESÍAS. No es lo mismo. Y demostrarlo es fácil: si este pasaje significa que el Judaísmo cree en la PRE-EXISTENCIA DEL MESÍAS, entonces también cree en la PRE-EXISTENCIA DEL JARDÍN DEL EDÉN Y DEL TEMPLO (entre otras cosas).
Ahora bien: la Biblia es MUY CLARA al referir los momentos en los que el Jardín del Edén y el Templo FUERON CREADOS, CONSTRUIDOS O COMO GUSTEN DECIRLO. Luego entonces, es evidente que el Talmud no se está refiriendo a UNA EXISTENCIA OBJETIVA Y REAL PREVIA A LA CREACIÓN, sino A PROPÓSITOS BIEN CLAROS EN LA MENTE DEL ETERNO. Así es como el Judaísmo lo ha entendido SIEMPRE.
Dicho en otras palabras: el hecho de que el Talmud diga que el Templo fue creado antes que el mundo, NO SIGNIFICA QUE, EN ALGÚN LUGAR OCULTO DEL UNIVERSO, HAYA EXISTIDO UN EDIFICIO ESCONDIDO, esperando el momento de aparecer en el planeta Tierra hacia el siglo IX AEC. ES MÁS QUE OBVIO!
Semejante idea CONTRADICE el concepto más básico del Génesis: “En el principio creó D-os LOS…”. Lo interesante es esto: en hebreo, las palabras son BERESHIT BARÁ ELOHIM ET…”. La palabra ET se escribe con ALEF y TAV, primera y última letras del Alef-Bet. Por lo tanto, la otra lectura de este pasaje es que EN EL PRINCIPIO, CREÓ D-OS TODO.
Suponer que antes de eso ya había un Jardín, un edificio, un basurero, alguien arrepentido, una silla y una persona es ABSURDO.
Curiosamente, el único concepto que escapa de esto es el de Torá, porque hay dos niveles de la Torá: Torá Escrita y Torá Oral, que son una y la misma. Entonces, está claro que antes de la Creación ya existía la Torá Oral. Pero lo demás no conlleva una EXISTENCIA LITERAL, sino una existencia en perspectiva.
De todos modos, por más que se pueda discutir sobre ese tema, la idea del Talmud es muy clara: lo que existía antes de la Creación era EL NOMBRE del Mesías. Y esto se refiere a que D-os, desde antes de crear el mundo, SABE QUIÉN SERÁ EL REDENTOR DE ISRAEL.
Nada más.
Esto es lo que pasa cuando ponéis a pastores evangélicos a leer textos que no entienden.
Y pasan cosas peores, como citar también el tratado Nedarim 39a, donde NO DICE ABSOLUTAMENTE NADA DEL TEMA.
O la información en relación a la “Revelación de Joshua ben Levi”, toda vez que la información que nos ofrece la Enciclopedia Judaica -citada por Álvarez- ofrece muchos detalles que este pastor evangélico pasa por alto, o definitivamente no entiende. Veamos:
En primer lugar, el artículo es muy preciso al señalar que este texto publicado en 1519 en Constantinopla, y que le atribuye a un célebre Talmudista (el rabino Joshua ben Levi) una “revelación” especial, en realidad es un libro APOCALÍPTICO muy antiguo, del cual se han recuperado fragmentos en arameo.
Álvarez pasa por alto estos datos, porque -evidentemente- no entiende sus implicaciones. Regresamos al primer punto. Si se trata de un texto APOCALÍPTICO, entonces es obvio que NO ES PARTE DE LO QUE PODEMOS LLAMAR “JUDAÍSMO TRADICIONAL”. Se trata, simplemente, de un texto escrito en una tendencia radical que desapareció en el siglo I. Lo que el artículo señala es que en el siglo XVI se le atribuyó al rabino Joshua ben Levi, un personaje muy famoso en las leyendas judías, y que vivió hacia el siglo III EC. Naturalmente, si el texto es apocalíptico, entonces es OBVIO que se trata de un texto ANTERIOR.
En consecuencia, es un texto basado en creencias que NO TIENEN SUSTENTO EN LA BIBLIA HEBREA, sino en las versiones alternativas de la Biblia que fueron usadas por los Qumranitas.
Fantasía pura, en otras palabras.
Si de este texto nos vamos a valer para suponer que el Mesías pre-existe, entonces tenemos que tomarnos muy en serio la muy elevada posibilidad de que Menashé esté gobernando a pecadores arrepentidos en algún lugar del Universo.
A menos, claro, que queramos seguir el estilo de Álvarez: usar sólo lo que conviene.
Hay más: según el artículo de la Enciclopedia, Ben Levi es testigo de cómo Elías le dice al Mesías “consuélate, porque el fin está cerca”. Y remarca que Ben Levi escucha expresiones similares en boca de los patriarcas, el rey David y otros personajes.
Entonces, es obvio que NO SE ESTÁ HABLANDO DE NINGUNA PRE-EXISTENCIA DEL MESÍAS. Se está DANDO POR HECHO que el Mesías YA NACIÓ, pero que está en el Paraíso, esperando el INMINENTE fin. Típicas creencias apocalípticas.
Basarse en este texto para suponer que el Judaísmo acepta la idea de un Mesías pre-existente, en realidad nos mete a otra discusión: la literatura Apocalíptica, sus fantasías y su predicciones fallidas. Claro, supongo que Álvarez y compañía tiene que recurrir a eso, porque la realidad en el terreno es otra: objetivamente, es un hecho que el Judaísmo NO CREE en un Mesías pre-existente.
III
A continuación, Álvarez cae en un tremendo enredo al hablar de la “pre-existencia terrenal” del Mesías, mencionando varias fuentes que, en su momento, dan por hecho que el Mesías ya nació, y que está esperando el momento de manifestarse. Al final, Álvarez concluye: “Después de esta cita de una fuente ortodoxa, no cabe la menor duda de que el concepto de un Mesías que pre-existió antes de aparecer en este mundo es un concepto puramente judío…”.
Vaya error. Definir textos apocalípticos como una “fuente ortodoxa” sólo evidencia una total y desmedida ignorancia en materia de Judaísmo.
Peor aún: el comentario lo hace justo después de que usa fuentes que sí se pueden vincular con la ortodoxia, pero que SÓLO DICEN QUE EL MESÍAS NACIDO SE MANTIENE OCULTO ESPERANDO EL MOMENTO DE MANIFESTARSE. Es decir: si “pre-existe”, sólo pre-existe en el mismo sentido que yo “pre-existía estando oculto y esperando el momento de sentarme a escribir este artículo”.
Nuevamente, Álvarez se confunde por su inquebrantable convicción cristiana: evidentemente, está pensando en “manifestación del Mesías” como su nacimiento (aunque me temo que lo hace en un nivel inconsciente), y no como el momento en que un ADULTO se manifieste para traer la redención a Israel.
Si suponemos, por ejemplo, que va a ser un adulto de unos 50 años, pues sí: podemos decir que ha pre-existido durante 50 años antes de manifestarse. Eso, naturalmente, es una tontería. Pero es el nivel en que -disculpad otra vez que sea tan crudo- se desenvuelve Álvarez, llamando “fuentes ortodoxas” a la literatura Apocalíptica, o deduciendo de las fuentes que sí podrían vincularse con la ortodoxia, que el Mesías pre-existe a su nacimiento.
IV
Luego, la eterna perorata sobre Daniel 9:24-27, para intentar deducir el momento de la llegada del Mesías.
El primer error de Álvarez consiste en usar la mala traducción de Reina-Valera, alterada para que no se perciba que el texto habla de DOS MESÍAS. El hebreo original dice que desde la salida de la orden para restaurar Jerusalén “hasta UN Mesías príncipe, habrá SIETE semanas, y en SESENTA Y DOS SEMANAS se volverá a reconstruir la plaza… y luego de las sesenta y dos semanas, UN Mesías será cortado…”.
No hay vuelta de hoja con la gramática hebrea: cuando se usa un sustantivo SIN EL ARTÍCULO “HA”, entonces se traduce como un sustantivo indeterminado, y no como algo definido. En este caso, el hebreo MASHIAJ no aparece como HA MASHIAJ, sino como MASHIAJ. Luego entonces, se traduce como UN MESÍAS, no como EL MESÍAS.
Y está el otro dato: la sintaxis en el hebreo es CLARÍSIMA: habla de la manifestación de UN MESÍAS siete semanas (49 años) después de la orden para restaurar Jerusalén. Si tomamos como margen de fechas para el inicio de la cuenta los años 458–445 AEC (los años en los que Artajerjes emitió sus decretos a favor de Judea y Jerusalén), entonces EL PRIMER MESÍAS mencionado por Daniel debió haberse manifestado hacia finales del siglo V AEC o inicios del siglo IV AEC.
Discutan todo lo que quieran sobre la identidad de ese PRIMER MESÍAS (de hecho, es un tema que los especialistas debaten mucho, porque no se tiene la suficiente evidencia arqueológica para resolver la incógnita). Pero el hecho trascendental es que, más allá de nuestra falta de información, ESO ES LO QUE DICE EL TEXTO (para el Judaísmo no hay ningún problema, porque la palabra MESÍAS se aplica a TODOS AQUELLOS que han sido uncidos para ejerecer como reyes o como Sumos Sacerdotes; claro, ese es el concepto CIEN POR CIENTO JUDAICO que Álvarez y su gente desconocen, o se rehúsan a tomar en cuenta).
Por eso, Álvarez comete otro error formidable: citar al Rabino Yehudah (referido en la Mishná) diciendo que “esos tiempos (entiéndase: los anunciados por Daniel) pasaron hace mucho tiempo ya”, y queriendo dar a entender con ello que un célebre Rabino aceptó que los días para que apareciera el Mesías ya pasaron (es decir, que el Mesías ya apareció).
En primer lugar, la opinión de Álvarez se construye bajo la lectura ERRÓNEA de Daniel 9, derivada de la PÉSIMA TRADUCCIÓN. En segundo, está claro que desconoce el verdadero sentido de las palabras del Rabino Yehudáh: en la Mishná, lo que el rabino enfatiza es que LAS PROFECÍAS DE DANIEL NO SE CUMPLIERON. Fallaron.
Por eso, el Judaísmo jamás ha reconocido a Daniel como PROFETA. Se le reconoce como VISIONARIO, pero no como profeta.
Y no se cansa: sigue malinterpretando a Maimónides, que dice: “Daniel ha elucidado para nosotros el conocimiento del fin de los tiempos. Sin embargo, siendo que son secretos, los sabios han prohibido el cálculo de los días de la venida del Mesías, de modo que el populacho no educado no sea extraviado al ver que los tiempos del fin han venido ya pero no hay señal del Mesías”.
Otra vez, todo al revés: Álvarez se conduce como si Maimónides dijera que los tiempos del Mesías ya llegaron, pero no hay señal de él.
Error. Maimónides dice, claramente, que existe una idea con la que el “populacho no educado” suele confundirse y extaviarse: creer que los tiempos del fin han venido, pero no hay señal del Mesías.
Lo que quiere decir que LOS TIEMPOS DEL FIN JAMÁS HAN VENIDO. Y por eso, aquí seguimos.
Ni modo. Eso es José Álvarez, alias Yosef Aharoní: populacho no educado y extraviado.
Irving Gatell:.

Exploring Malchizedek

No cumplió profecías!


En mi nota anterior, mostré como la evidencia bíblica demuestra que la llegada del Mesías no es el tema principal de la Biblia, sino la obediencia a la Torá. Eso está sobradamente claro tan sólo con hecho de revisar el mensaje EXPLÍCITO de la Torá y los Profetas: insistentemente, su énfasis siempre es la OBEDIENCIA A LA TORÁ. En cambio, las referencias explícitas a la llegada del Mesías son muy escasas en comparación.
De 57 supuestas profecías mesiánicas, vimos que sólo en 17 casos podemos identificar una alusión directa al tema mesiánico. Vamos ahora a revisar esos 17 pasajes, y demostrar que no tienen ningún tipo de cumplimiento en Jesús de Nazaret.

1. Génesis 49:10
Estrictamente hablando, este pasaje sólo dice que el “cetro” (símbolo de realeza) corresponde a la tribu de Judá. La primera frase sólo IDENTIFICA LA TRIBU, y podemos considerar que quedó cumplida cuando David fue uncido como rey de Israel (I Samuel 16).
Sólo hasta la segunda parte de la profecía podemos identificar un elemento pendiente de cumplimiento: “a él se congregarán los pueblos”.
 Esto es algo que NO SE HA CUMPLIDO. Por lo tanto, resulta IMPROCEDENTE hablar de Jesús de Nazaret respecto a esta profecía, porque las naciones NO SE CONGREGARON A ÉL. Mientras vivió, apenas si fue conocido dentro de los límites de Judea, Samaria y Galilea. Y, en los últimos 2 mil años, apenas un poco más de la mitad de los habitantes del planeta son cristianos (y eso, la mayoría por imposición). Por lo tanto, NO SE PUEDE DECIR que las naciones se hayan “congregado” ante él.
La respuesta que me dan ante esto suele ser ingenua: “ah, es que eso se va a cumplir cuando regrese a reinar…”. Bueno, pero la discusión NO ES POR LO QUE LOS CRISTIANOS CREEN QUE VA A PASAR EN EL FUTURO, sino POR LO QUE CUMPLIÓ O NO CUMPLIÓ -tiempo pasado- JESÚS DE NAZARET.
 De hecho, al decir que “esto se va a cumplir cuando…”, SE ESTÁ ADMITIENDO, IMPLÍCITAMENTE, QUE NO ESTÁ CUMPLIDO. Las creencias individuales sobre cómo se habrá de cumplir es OTRO TEMA. De entrada, basta señalar que si estamos hablando de profecías cumplidas o no por Jesús, NO TIENE NINGÚN SENTIDO mencionar profecías que NO SE HAN CUMPLIDO.
Sorprendentemente, tal y como iremos señalando más adelante, una gran cantidad de profecías quedan en esta categoría.

 2. Números 24:17
“… saldrá estrella de Yaacov, y se levantará cetro de Israel; y HERIRÁ las sienes de Moab, y DESTRUIRÁ a todos los hijos de Set”.
¿Me podrían decir en qué momento Jesús HIRIÓ las sienes de Moab y DESTRUYÓ a los hijos de Set? Es obvio que aquí se está hablando de UN GUERRERO, y Jesús pudo ser cualquier cosa, MENOS ESO. Lo siento: esta profecía está más bien enfocada hacia el Rey David, no hacia su linaje. Menos aún, hacia Jesús.

 3. II Samuel 7:13
 Un ERROR muy frecuente entre cristianos es leer las profecías de manera FRAGMENTARIA. Por ejemplo, en este caso se concentran es un versículo, cuyo contenido es este: “él edificará casa a mi nombre, y yo afirmaré para siempre el trono de su reino”. Pero deberían ponerle atención al versículo ANTERIOR: “Cuando tus días sean cumplidos y duermas con tus padres, yo levantaré después de ti a uno de tu linaje, EL CUAL PROCEDERÁ DE TUS ENTRAÑAS, y afirmaré su reino”.
 Y, de paso, sería bueno que leyeran TODO EL CAPÍTULO. Basta leer los versículos 4-11 para detectar que el tema medular es LA CONSTRUCCIÓN DEL TEMPLO. Tomando en cuenta eso, y que el versículo 12 dice que se habla de alguien que PROCEDERÁ DE LAS ENTRAÑAS de David, está claro que ESTAMOS HABLANDO DE SALOMÓN.
 Tan simple. Jesús de Nazaret está TOTALMENTE FUERA DE LUGAR en esta profecía.

 4. Isaías 9:6-7
 Hay un detalle en el que los cristianos NUNCA reparan con este pasaje: habla de un niño que YA NACIÓ. El texto en hebreo original dice UN NIÑO HA NACIDO… Está claro que se trata de un HECHO CONSUMADO. Y esta característica es general en Isaías. La razón es simple: ISAÍAS JAMÁS HABLÓ DE UN MESÍAS POR LLEGAR, porque cuando él vivió EL LINAJE DE DAVID ESTABA EN EL TRONO DE JUDÁ.
Es un punto que los cristianos no contemplan, pero que para el Judaísmo es natural: la expectativa de que “algún día llegará el Mesías” SÓLO SURGIÓ CUANDO EL LINAJE DE DAVID FU DEPUESTO DEL TRONO DE JUDÁ. Mientras dicho linaje estuvo reinando en Jerusalén, NO EXISTÍA LA EXPECTATIVA DE LA “LLEGADA” DEL MESÍAS. Sólo existía LA EXPECTATIVA DEL NACIMIENTO DEL HEREDERO AL TRONO.
 De eso Y NO DE OTRA COSA habla Isaías en el capítulo 9.
 Pero concedamos el punto: supongamos que Isaías habla de un rey que aún no había nacido. Una de las características de este es que será un “príncipe de paz”. Y más adelante dice: “lo dilatado de su imperio es sin límite”.
Está claro que son cosas que NADIE ha cumplido. Ni siquiera Jesús. Entonces, a los cristianos no les queda más remedio que regresar al consabido argumento: “ah, pero es que eso lo va a cumplir cuando regrese…”.
Volvemos al punto: LA DISCUSIÓN NO ES SOBRE LAS CREENCIAS CRISTIANAS, sino sobre lo que YA SE HA CUMPLIDO. En realidad, este pasaje RESULTA INÚTIL para la argumentación cristiana, porque SÓLO EXPONE LO QUE ELLOS CREEN QUE ALGÚN DÍA PASARÁ.
Pero evidencia sobre LO QUE YA HA SUCEDIDO, LO QUE YA SE HA CUMPLIDO, no hay NINGUNA EN ABSOLUTO. Lo siento: este, al igual que muchos otros pasajes mesiánicos, está fuera de tema.

5. Isaías 11:1-16
Sucede EXACTAMENTE LO MISMO con este pasaje. Entre otras cosas, aquí se profetiza sobre un rey cuyo reinado tendrá características especiales: MORARÁ EL LOBO CON EL CORDERO, Y EL LEOPARDO CON EL CABRITO SE ACOSTARÁ. EL BECERRO Y EL LEÓN Y LA BESTIA REPOSARÁN JUNTOS, Y UN NIÑO LOS PASTOREARÁ (v. 6).
Otra vez: NO SE HA CUMPLIDO. Otra vez, la respuesta: ah, es que ya se cumplirá… Otra vez, la realidad: NO ESTAMOS DISCUTIENDO TUS CREENCIAS SOBRE EL FUTURO, SINO LOS HECHOS VERIFICABLES EN EL PASADO.
Otra vez, la evidencia: CADA PASAJE VERDADERAMENTE MESIÁNICO QUE TENEMOS EN LA BIBLIA, NO SE HA CUMPLIDO. Si alguno tiene dudas y cree que exagero, sólo tómese la molestia de leer los versículos 11-16. Nada de eso se ha cumplido todavía.

6. Miqueas 5:2
 Aquí tenemos otro tipo de error por parte de los cristianos, también muy frecuente: la manía de LEER LAS PROFECÍAS INCOMPLETAS.
Ciertamente, Miqueas 5:2 habla del nacimiento de un rey en Belem. Pero dice MÁS COSAS. De hecho, se toma la molestia de decir POR QUÉ VA A SER IMPORTANTE ESE REY NACIDO EN BELEM. Y el asunto es este: Y ESTE SERÁ NUESTRA PAZ. CUANDO EL ASIRIO VINIERE A NUESTRA TIERRA… (v. 5).
 Miqueas habla del rey QUE GARANTIZARÁ LA PAZ DE JUDEA CUANDO VENGA LA INVASIÓN ASIRIA.
Eso SE CUMPLIÓ en el siglo VIII AEC, y el rey en cuestión fue Ezequías.
 Cuando uno se toma la molestia de LEER LAS PROFECÍAS COMPLETAS, resulta DEMASIADO FÁCIL entender que no se pueden referir a Jesús de Nazaret. En este caso, por DOS RAZONES imposibles de cuestionar:
1. Nació en Belén, PERO NUNCA FUE REY.
2. NO TUVO NADA QUE VER CON LOS ASIRIOS. De hecho, el Imperio Asirio tenía seis siglos de haberse extinto cuando Jesús nación.
Está claro: el rey del que habla Miqueas 5 NO ES JESÚS.

7. Jeremías 23:5
Regresamos al problema anterior (y, como lo demostraré, estaremos regresando a eso muchas veces): Jeremías anuncia la llegada de un “renuevo” o “retoño” del Linaje de David. Nótese la diferencia de perspectiva con Isaías: cuando Isaías habla de los reyes, lo hace como una realidad objetiva, porque cuando él vivió el linaje de David estaba en el trono de Judá. En cambio, Jeremías habla del linaje de David como una expectativa a futuro, porque él fue contemporáneo del colapso del poder del linaje de David, y del momento en que el trono de Judá desapareció (hasta la fecha).
Entonces, Jeremías es un representante de la expectativa mesiánica clásica. Isaías no. Pero dejemos eso de lado: ¿qué dice Jeremías sobre este “retoño” del linaje de David?
1. Reinará como rey. JESÚS JAMÁS FUE REY.
2. Hará justicia y juicio en la tierra. JESÚS, AL NO SER REY, NO TUVO OPCIÓN DE SER JUEZ EN LA TIERRA.
3. En sus días, será salvo Judá e Israel habitará confiado. NO ES LO QUE SUCEDE HOY EN DÍA, POR CIERTO. MENOS AÚN, EN LOS TIEMPOS DE JESÚS (de hecho, en esa época sucedió TODO LO CONTRARIO).
Lo de siempre: ESTA PROFECÍA NO SE HA CUMPLIDO. Lo de siempre: no hay más remedio que decir “ah, yo creo que eso se cumplirá en el futuro…”. Y volvemos al punto (lo voy a repetir, sólo para dejar bien en claro lo absurdo, frágil, insulso e inoperante que resulta): NO ESTAMOS HABLANDO DE TUS CREENCIAS, sino de lo que se verificó en el pasado.
 Esto no está cumplido. Punto.

 8. Ezequiel 34:23-24
 Lo mismo. Si leemos los versículos 25 al 28, llegamos a la parte que NO SE HA CUMPLIDO: Y ESTABLECERÉ CON ELLOS PACTO DE PAZ, Y QUITARÉ DE LA TIERRA LAS FIERAS, Y HABITARÁN EN EL DESIERTO CON SEGURIDAD, Y DORMIRÁN EN LOS BOSQUES. Y DARÉ BENDICIÓN A ELLAS Y A LOS ALRDEDORES DE MI COLLADO, Y HARÉ DESCENDER LA LLUVIA EN SU TIEMPO. LLUVIAS DE BENDICIÓN SERÁN. Y EL ÁRBOL DEL CAMPO DARÁ SU FRUTO, Y LA TIERRA DARÁ SU FRUTO, Y ESTARÁN SOBRE SU TIERRA CON SEGURIDAD. Y SABRÁN QUE YO SOY EL SEÑOR, CUANDO ROMPA LAS COYUNDAS DE SU YUGO Y LOS LIBRE DE MANO DE LOS QUE SE SIRVEN DE LLOS. NOSERÁN MÁS POR DESPOJO DE LAS NACIONES…
 Y, otra vez, el pretexto: “pero es que eso se tiene que cumplir…”. EXACTO. Es lo que vengo diciendo: ES ALGO QUE TODAVÍA SE TIENE QUE CUMPLIR. ESO SIGNIFICA QUE NO ESTÁ CUMPLIDO. ESO SIGNIFICA QUE JESÚS NO LO CUMPLIÓ.
Eso significa que CON ESTO NO ME PUEDEN DEMOSTRAR QUE JESÚS SEA EL MESÍAS. Sólo me pueden platicar de las singulares creencias que profesan.

9. Daniel 7:12-14
 Lo mismo. Lo peor del caso, es que aquí ni siquiera sucede porque no estén tomando en cuenta los versículos a continuación. Aquí, NI SIQUIERA ESTÁN TOMANDO EN CUENTA LOS VERSÍCULOS QUE CITAN. Daniel 7:14 dice: Y LE FUE DADO DOMINO, GLORIA Y REINO, PARA QUE TODOS LOS PUEBLOS, NACIONES Y LENGUAS LE SIRVIERAN. SU DOMINIO ES DOMINIO ETERNO QUE NUNCA PASARÁ, Y SU REINO UNO QUE NO SERÁ DESTRUIDO.
 ¿Tengo que repetirlo? Lo haré, sólo porque le estoy empezando a tomar gusto: ESTO NO SE HA CUMPLIDO. Jesús NO LO CUMPLIÓ. TODAVÍA NO ES REY EN ISRAEL. TODAVÍA ESTA PENDIENTE DE CUMPLIMIENTO.
 No sirve, por lo tanto, para demostrar que es el Mesías. Sólo sirve para demostrar que los cristianos tienen creencias extravagantes, toda vez que esperan que esto pueda ser cumplido por alguien que murió hace dos mil años.

10. Zacarías 3:8-9
Lo mismo: la profecía dice: QUITARÉ EL PECADO DE LA TIERRA EN UN DÍA. EN AQUEL DÍA, DICE EL SEÑOR, CADA UNO DE VOSOTROS CONVIDARÁ A SU COMPAÑERO DEBAJO DE SU VID Y DEBAJO DE SU HIGUERA.
Pero esto tiene algo interesante: nos expone los absurdos a los que llega el Cristianismo en su demagogia. Al respecto, la respuesta suele ser que el pecado YA FUE QUITADO, porque Jesús pagó en la cruz las culpas de la humanidad.
Es curioso: es una forma de decir que aunque el pecado siga existiendo OPERATIVAMENTE, e incluso siga siendo UN FLAGELO PARA LA HUMANIDAD, por culpa de lo cual TODO ESTÉ DE CABEZA Y MILLONES DE PERSONAES SIGAN SUFRIENDO, la profecía de que EL PECADO SERÍA QUITADO ya se cumplió.
La pregunta inevitable es simple: ¿A QUIÉN LE SIRVE ESTE TIPO DE CUMPLIMIENTOS? Veamos los hechos:
1. La profecía dice que el pecado sería quitado.
2. La humanidad sigue pecando. En consecuencia, miles siguen sufriendo.
3. Pero me dicen que el pecado ya fue quitado. Sólo que en un nivel que no representa NINGÚN BENEFICIO real y material para los que sufren.
No hay mucho que discutir. El versículo 10 nos da la imagen de QUÉ SIGNIFICA QUE EL PECADO HAYA SIDO QUITADO: una situación de paz y felicidad generalizada, donde cada uno podrá sentarse a disfrutar de la vida.
 Eso, simplemente, NO SE HA CUMPLIDO. Y volvemos a la jerigonza de siempre: no importa que los cristianos crean que algún día se cumplirá. A fin de cuentas, yo también lo creo. Entonces, ESE NO ES EL PUNTO A DISCUTIR.
 En resumen, otro versículo que TAMPOCO SIRVE para demostrar que Jesús es el Mesías (espero que a los cristianos algún día les quede claro que por “argumento convincente”, espero PRUEBAS de algo YA CUMPLIDO, no una lista de sus muy particulares creencias; eso sólo son sus creencias, pero DE NINGÚN MODO SON PRUEBAS CONVINCENTES; vamos, ni siquiera merecen ser consideradas “pruebas”).

11. (10bis). Zacarías 6:12
 Lo mismo. El versículo 13 dice: ÉL EDIFICARÁ EL TEMPLO DEL SEÑOR…
 No se ha cumplido. Jesús no lo ha cumplido. Me importa un comino que haya gente que crea que algún día lo cumplirá. Yo creó que se cumplirá, pero no gracias a Jesús. Bien, no estamos discutiendo lo que creemos que va pasar en el futuro (en realidad sí lo estamos discutiendo, pero sólo por culpa de que los cristianos NO ENTIENDEN que eso no es lo que estamos discutiendo), sino lo que YA SE CUMPLIÓ.

 12. Zacarías 9:9-11
 Lo mismo. Ciertamente, los evangelios dicen que Jesús entró a Jerusalén sentado en un pollino. Pero ¿eso cumplió la profecía? NO. PORQUE LA PROFECÍA COMPLETA DICE: … CABALGANDO SOBRE UN ASNO, SOBRE UN POLLINO HIJO DE ASNA. Y DESTRUIRÉ LOS CARROS DE EFRAÍN, Y LOS CABALLOS DE JERUSALÉN, Y LOS ARCOS DE GUERRA SERÁN QUEBRADOS. Y HABLARÁ PAZ A LAS NACIONES, Y SU SEÑORÍO SERÁ DE MARA A MAR, Y DESDE EL RÍO HASTA LOS FINES DE LA TIERRA…”
No se ha cumplido. No sirve para demostrar que Jesús sea el Mesías.

 13. Salmo 2
 Este es un caso impresionante de la poca o nula comprensión de lectura que tienen los cristianos. Dicen que este Salmo se cumple en Jesús, pero la realidad es que presenta MUCHOS ELEMENTOS que de ningún modo cuadran con Jesús. Veamos los versículos 6-9: PERO YO HE PUESTO MI REY SOBRE SION, MI SANTO MONTE. YO PUBLICARÉ L DECRETO: EL SEÑOR ME HA DICHO: MI HIJO ERES TÚ, YO TE ENGENDRÉ HOY. PÍDEME Y TE DARÉ POR HERENCIA LAS NACIONES, Y COMO POSESIÓN TUYA LOS CONFINES DE LA TIERRA. LOS QUEBRANTARÁS CON VARA DE HIERRO, COMO VASIJA DE ALFARERO LOS DESMENUZARÁS.
Pregunto: ¿en qué momento fue entronizado Jesús como rey en Jerusalén? ¿En qué momento recibió como herencia las naciones y los confines de la tierra? ¿En qué momento los quebrantó con vara de hierro?
 En NINGUNO.
 La perspectiva profética de este Salmo NO SE HA CUMPLIDO.

14. Salmo 45
 Lo mismo. Otro Salmo mesiánico, lleno de cosas QUE NO SE CUMPLEN EN JESÚS. Por ejemplo, los versículos 3, 8 y 9: CIÑE TU ESPADA SOBRE EL MUSLO, OH VALIENTE. CON TU GLORIA Y CON TU MAJESTAD… MIRRA, ALOE Y CASIA EXHALAN TODOS TUS VESTIDOS. DESDE PALACIOS DE MARFIL TE RECREAN. HIJAS DE REYES ESTÁN ENTRE TUS ILUSTRES. ESTÁ LA REINA A TU DIESTRA CON ORO DE OFIR…
¿No está DEMASIADO CLARO que aquí se habla de un rey QUE ESTÁ EN PLENO EJERCICIO DE SU PODER, e incluso que está casado y que viste lujosamente?
 Todo lo contrario a Jesús, que “no tenía donde recostar su cabeza”.
 Verdaderamente, a veces me preocupa el contacto con la realidad que tienen muchos cristianos. Está SOBRADAMENTE CLARO que el personaje del que se habla aquí NO ES EL JESÚS DE LOS EVANGELIOS. Me pueden decir que creen que algún día lo será, pero -insisto, por enésima vez- ESE ES OTRO TEMA.
Estamos hablando de lo que se haya cumplido YA, EN EL PASADO.
 Si me citan este pasaje para INTENTAR DEMOSTRAR que Jesús es el Mesías, LO ÚNICO QUE ME QUEDA CLARO es que Jesús NO SE PARECE EN NADA al personaje descrito aquí.
Y no tenemos dudas de que dicho personaje es el rey de Israel. Pero, en definitiva, NO ES JESÚS.

15. Salmo 72
 Lo mismo. De hecho, si quisiera señalar los elementos que NO SE CUMPLEN en Jesús, tendría que poner TODO EL SALMO, porque aquí se habla de un rey que ESTÁ EN PLENO EJERCICIO DE SUS FUNCIONES POLÍTICAS.
Pero me voy a concentrar en uno, que me parece divertido: el versículo 10 dice LOS REYES DE TARSIS Y DE LAS COSTAS TRAERÁN PRESENTES. Generalmente, apelan a que esto se cumplió cuando “unos magos del oriente” llegaron a casa de Jesús a ofrecerle presentes.
Qué tontería. Aquí dice REYES, no astrólogos (y no cabe duda que el término “mago” equivale a astrólogo, no a rey; tan absurdo es el asunto, que por eso la tradición católica tuvo que acuñar el simpático concepto de “Reyes Magos”).
 Otra: el Salmo habla de los “reyes de Tarsis”. Tarsis estaba en la zona sur de España, lo que hoy es la costa de Andalucía. Y el evangelio dice que los magos venían de oriente. ¡Del otro lado del mundo! Aquí estamos hablando de REYES DE LOS CONFINES DE OCCIDENTE, no de astrólogos del oriente.
 Así es como se cumplen las profecías en Jesús: con gente que se dedica a cosas diferentes a lo profetizado, y que llega desde el otro lado del mundo, y no desde el profetizado.
 Y luego, tienen el cinismo de decirme que “está cumplido, está cumplido”.
 Qué simpático.

16. Salmo 110
Lo mismo: montones de elementos que NO SE HAN CUMPLIDO. Ejemplos: TU PUEBLO SE TE OFRECERÁ VOLUNTARIAMENTE EN EL DÍA DE TU PODER… (v. 3) QUEBRANTARÁ A LOS REYES EN EL DÍA DE SU IRA, JUZGARÁ ENTRE LAS NACIONES… (vv. 5-6).
El Salmo NO SE HA CUMPLIDO.

 17. Isaías 61:1-2
En esencia, es lo mismo: una profecía citada de manera incompleta PARA NO TENER QUE REVISAR TODO LO QUE NO SE HA CUMPLIDO, mencionado en los versículos 3-4 (por cierto, la parte importante).
El texto dice: EL ESPÍRITU DEL SEÑOR ESTÁ SOBRE MÍ, PORQUE ME UNGIÓ EL SEÑOR. ME HA ENVIADO A PREDICAR BUENAS NUEVAS A LOS ABATIDOS, A VENDAR A LOS QUEBRANTADOS DE CORAZÓN, A PUBLICAR LIBERTAD A LOS CAUTIVOS, Y A LOS PRESOS LA APERTURA DE LA CÁRCEL, A PROCLAMAR EL AÑO DE LA BUENA VOLUNTAD DEL SEÑOR, Y EL DÍA DE VENGANZA DEL D-OS NUESTRO. A CONSOLAR A TODOS LOS ENLUTADOS. A ORDENAR QUE LOS AFLIGIDOS DE SION RECIBAN GLORIA EN LUGAR DE CENIZA, ÓLEO DE GOZO EN LUGAR DE LUTO, MANTO DE ALEGRÍA EN LUGAR DEL ESPÍRITU ANGUSTIADO. Y SERÁN LLAMADOS ÁRBOLES DE JUSTICIO, PLANTÍO DEL SEÑOR, PARA GLORIA SUYA. REEDIFICARÁN LAS RUINAS ANTIGUAS, Y LEVANTARÁN LOS ASOLAMIENTOS PRIMEROS, Y RESTAURARÁN LAS CIUDADES ARRUINADAS, LOS ESCOMBROS DE MUCHAS GENERACIONES.
Esa es la PROFECÍA COMPLETA. Y está claro que SIGUE SIN CUMPLIRSE.
Pero hay otro detalle interesante: Jesús mismo apela a esta profecía para señalar la naturaleza de su ministerio. Lucas 4:18 menciona que Jesús citó estas palabras en una sinagoga. Claro, el muy simpática sólo leyó la parte de predicar y dar buenas noticias, pero no la parte medular de la profecía (restaurar a Israel).
 Según el cristianismo, con esto Jesús aclaró qué tipo de Unción lo hacía Mesías: la Unción del Espíritu Santo, y no la unción de los Sumos Sacerdotes o los Reyes antiguos.
Esto es un ERROR CATASTRÓFICO, total y absoluto. ¿Por qué? Porque la unción del Espíritu Santo ES PARA LOS PROFETAS. Con esta unción Jesús podía apelar al rango de Profeta, PERO JAMÁS AL DE REY DE ISRAEL.
¿La prueba? Bien simple, bien fácil: ¿quién fue EL PRIMERO EN DECIR ESTAS PALABRAS? Isaías. Y A NADIE SE LE HA OCURRIDO DECIR QUE ISAÍAS FUERA REY O SUMO SACERDOTE. En cambio, TODOS SABEN QUE FUE PROFETA.
Entonces, está claro que está unción en el “Espíritu del Señor” LEGITIMÓ a Isaías COMO PROFETA. Pero a Isaías JAMÁS SE LE OCURRIÓ EL DISPARATE DE DECIR QUE ERA REY DE ISRAEL, O EL MESÍAS DEL LINAJE DE DAVID.
 Entonces, si Jesús recibió esta unción, SÓLO PODRÍA ASPIRAR A SER RECONOCIDO COMO PROFETA. Nada más. Está TOTALMENTE DESCARTADO PARA SER EL REY DE ISRAEL.
 Ahora bien: la realidad, es que NI SIQUIERA CALIFICA PARA SER PROFETA. ¿Por qué? Por que el profeta debe proclamar BUENAS NOTICIAS. Y las buenas noticias son, según Isaías 61, que a los hijos de Israel les ha llegado el gozo y van a olvidar sus tristezas.
 En cambio, unos 40 años después del ministerio de Jesús, Judea fue asolada por los ejércitos romanos, y luego vinieron siglos y siglos de crímenes cometidos en el nombre de Jesús.
 No. Jesús no es ni siquiera profeta. MENOS AÚN EN LOS TÉRMINOS DE ISAÍAS 61.

 18. Daniel 9:24-27
 Este pasaje es uno de los más interesantes que nos ofrece la Biblia. En realidad, no es difícil demostrar que Jesús no cumplió con nada de lo que aquí se dice, pero lo cierto es que son tantos los elementos que revisar, que merecen una nota aparte.
Por el momento, sólo voy a indicar un detalle que nos obliga a descartar toda la interpretación cristiana, y es el de la traducción de los versículos 25-26. Generalmente, los cristianos usan traducciones como la que nos ofrece Reina-Valera: SABE, PUES, Y ENTIENDE, QUE DESDE LA SALIDA DE LA ORDEN PARA RESTAURAR Y EDIFICAR A JERUSALÉN HASTA EL MESÍAS PRÍNCIPE, HABRA SIETE SEMANAS, Y SESENTA Y DOS SEMANAS; SE VOLVERÁ A EDIFICAR LA PLAZA Y EL MURO EN TIEMPOS ANGUSTIOSOS. Y DESPUÉS DE LAS SESENTA Y DOS SEMANAS SE QUITARÁ LA VIDA AL MESÍAS…
 Hay dos errores SERIOS en esa traducción. El primero provoca un sinsentido: suponer que el pasaje habla de “sesenta y nueve” semanas para hablar de la llegada del Mesías, pero en vez de decir “sesenta y nueve semanas”, dijo “siete semanas, y sesenta y dos semanas”.
 El elemento incorrecto es el punto y coma que la edición clásica de las Reina-Valera coloca después de las palabras “sesenta y dos semanas”. En hebreo NO EXISTEN los puntos y comas, y el sentido de la frase se deduce de la construcción gramatical. Y, en este punto, no hay dudas sobre la traducción correcta: … HASTA UN MESÍAS PRÍNCIPE HABRÁ SIETE SEMANAS, Y EN SESENTA Y DOS SEMANAS SE VOLVERÁ A CONSTRUIR LA PLAZA Y EL MURO EN TIEMPOS ANGUSTIOSOS.
En el hebreo original, está claro que Daniel dice que desde la salida de la orden para restaurar a Jerusalén hasta la manifestación de un Mesías, tenían que transcurri SOLAMENTE 49 AÑOS (siete semanas), y que luego vendría un período de 434 años (sesenta y dos semanas) en los que se construirían la plaza y el muro en “tiempos angustiosos”.
Entonces, Daniel JAMÁS DICE QUE LA MANIFESTACIÓN DEL MESÍAS TUVIERA QUE DARSE 483 AÑOS DESPUÉS DE LA ORDEN PARA RESTAURAR A JERUSALÉN, SINO SOLAMENTE 49 AÑOS DESPUÉS.
 Y aquí viene el segundo error: los cristianos traducen “el Mesías príncipe”. Está mal: el texto en hebreo debería decir, para ello, HAMASHIAJ NAGID, pero sólo dice MASHIAJ NAGID. ¿Qué sucede si falta el artículo HA antes del sustantivo MASHIAJ? Que se traduce con un artículo indeterminado (un) en vez de con un artículo directo (él). Entonces, el texto en hebreo dice HASTA UN MESÍAS PRÍNCIPE, no HASTA EL MESÍAS PRÍNCIPE.
Esto es importante, porque vuelve a aparecer en el versículo 26, donde los cristianos traduces que DESPUÉS DE LAS SESENTA Y DOS SEMANAS (sesenta y nueve acumuladas) SE LE QUITARÁ LA VIDA AL MESÍAS. Pero el texto en hebreo dice SE CORTARÁ A UN MESÍAS.
 Y la objeción cristiana es obvia: imposible, porque entonces se estaría hablando de DOS MESÍAS, uno aparecido al final de la semana 7, y otro al final de la semana 69. Y es obvio que son diferentes, porque hay una separación de 434 años.
 Pero es CORRECTO. El texto en hebreo HABLA DE DOS MESÍAS. Para el Judaísmo esto no es problema, porque MESÍAS (UNGIDO) es un término que se le aplica a TODOS LOS QUE FUERON SUMOS SACERDOTES y a TODOS LOS REYES DEL LINAJE DE DAVID. En realidad, el Judaísmo ha tenido más de cien Mesías. Y aquí se habla de dos de ellos.
El punto es simple: el concepto de “el Mesías” (ser único e irrepetible) NO EXISTE EN EL JUDAÍSMO. Lo que estamos esperando es a otro ungido del linaje de David que venga a integrarse a la lista que comenzó con el propio David al ser ungido, y se extendió a todos sus descendientes que reinaron en Judá.
Resumen: Daniel 9 habla de DOS MESÍAS. Eso, por sí mismo, ya revienta la interpretación cristiana. De todos modos, en la próxima nota explicaré a más detalle los pormenores de esta profecía.


Irving Gatell:.

Jesús (Yehoshua) no cumplió con profecías mesiánicas

No cumplió profecías!


En mi nota anterior, mostré como la evidencia bíblica demuestra que la llegada del Mesías no es el tema principal de la Biblia, sino la obediencia a la Torá. Eso está sobradamente claro tan sólo con hecho de revisar el mensaje EXPLÍCITO de la Torá y los Profetas: insistentemente, su énfasis siempre es la OBEDIENCIA A LA TORÁ. En cambio, las referencias explícitas a la llegada del Mesías son muy escasas en comparación.
De 57 supuestas profecías mesiánicas, vimos que sólo en 17 casos podemos identificar una alusión directa al tema mesiánico. Vamos ahora a revisar esos 17 pasajes, y demostrar que no tienen ningún tipo de cumplimiento en Jesús de Nazaret.

1. Génesis 49:10
Estrictamente hablando, este pasaje sólo dice que el “cetro” (símbolo de realeza) corresponde a la tribu de Judá. La primera frase sólo IDENTIFICA LA TRIBU, y podemos considerar que quedó cumplida cuando David fue uncido como rey de Israel (I Samuel 16).
Sólo hasta la segunda parte de la profecía podemos identificar un elemento pendiente de cumplimiento: “a él se congregarán los pueblos”.
 Esto es algo que NO SE HA CUMPLIDO. Por lo tanto, resulta IMPROCEDENTE hablar de Jesús de Nazaret respecto a esta profecía, porque las naciones NO SE CONGREGARON A ÉL. Mientras vivió, apenas si fue conocido dentro de los límites de Judea, Samaria y Galilea. Y, en los últimos 2 mil años, apenas un poco más de la mitad de los habitantes del planeta son cristianos (y eso, la mayoría por imposición). Por lo tanto, NO SE PUEDE DECIR que las naciones se hayan “congregado” ante él.
La respuesta que me dan ante esto suele ser ingenua: “ah, es que eso se va a cumplir cuando regrese a reinar…”. Bueno, pero la discusión NO ES POR LO QUE LOS CRISTIANOS CREEN QUE VA A PASAR EN EL FUTURO, sino POR LO QUE CUMPLIÓ O NO CUMPLIÓ -tiempo pasado- JESÚS DE NAZARET.
 De hecho, al decir que “esto se va a cumplir cuando…”, SE ESTÁ ADMITIENDO, IMPLÍCITAMENTE, QUE NO ESTÁ CUMPLIDO. Las creencias individuales sobre cómo se habrá de cumplir es OTRO TEMA. De entrada, basta señalar que si estamos hablando de profecías cumplidas o no por Jesús, NO TIENE NINGÚN SENTIDO mencionar profecías que NO SE HAN CUMPLIDO.
Sorprendentemente, tal y como iremos señalando más adelante, una gran cantidad de profecías quedan en esta categoría.

 2. Números 24:17
“… saldrá estrella de Yaacov, y se levantará cetro de Israel; y HERIRÁ las sienes de Moab, y DESTRUIRÁ a todos los hijos de Set”.
¿Me podrían decir en qué momento Jesús HIRIÓ las sienes de Moab y DESTRUYÓ a los hijos de Set? Es obvio que aquí se está hablando de UN GUERRERO, y Jesús pudo ser cualquier cosa, MENOS ESO. Lo siento: esta profecía está más bien enfocada hacia el Rey David, no hacia su linaje. Menos aún, hacia Jesús.

 3. II Samuel 7:13
 Un ERROR muy frecuente entre cristianos es leer las profecías de manera FRAGMENTARIA. Por ejemplo, en este caso se concentran es un versículo, cuyo contenido es este: “él edificará casa a mi nombre, y yo afirmaré para siempre el trono de su reino”. Pero deberían ponerle atención al versículo ANTERIOR: “Cuando tus días sean cumplidos y duermas con tus padres, yo levantaré después de ti a uno de tu linaje, EL CUAL PROCEDERÁ DE TUS ENTRAÑAS, y afirmaré su reino”.
 Y, de paso, sería bueno que leyeran TODO EL CAPÍTULO. Basta leer los versículos 4-11 para detectar que el tema medular es LA CONSTRUCCIÓN DEL TEMPLO. Tomando en cuenta eso, y que el versículo 12 dice que se habla de alguien que PROCEDERÁ DE LAS ENTRAÑAS de David, está claro que ESTAMOS HABLANDO DE SALOMÓN.
 Tan simple. Jesús de Nazaret está TOTALMENTE FUERA DE LUGAR en esta profecía.

 4. Isaías 9:6-7
 Hay un detalle en el que los cristianos NUNCA reparan con este pasaje: habla de un niño que YA NACIÓ. El texto en hebreo original dice UN NIÑO HA NACIDO… Está claro que se trata de un HECHO CONSUMADO. Y esta característica es general en Isaías. La razón es simple: ISAÍAS JAMÁS HABLÓ DE UN MESÍAS POR LLEGAR, porque cuando él vivió EL LINAJE DE DAVID ESTABA EN EL TRONO DE JUDÁ.
Es un punto que los cristianos no contemplan, pero que para el Judaísmo es natural: la expectativa de que “algún día llegará el Mesías” SÓLO SURGIÓ CUANDO EL LINAJE DE DAVID FU DEPUESTO DEL TRONO DE JUDÁ. Mientras dicho linaje estuvo reinando en Jerusalén, NO EXISTÍA LA EXPECTATIVA DE LA “LLEGADA” DEL MESÍAS. Sólo existía LA EXPECTATIVA DEL NACIMIENTO DEL HEREDERO AL TRONO.
 De eso Y NO DE OTRA COSA habla Isaías en el capítulo 9.
 Pero concedamos el punto: supongamos que Isaías habla de un rey que aún no había nacido. Una de las características de este es que será un “príncipe de paz”. Y más adelante dice: “lo dilatado de su imperio es sin límite”.
Está claro que son cosas que NADIE ha cumplido. Ni siquiera Jesús. Entonces, a los cristianos no les queda más remedio que regresar al consabido argumento: “ah, pero es que eso lo va a cumplir cuando regrese…”.
Volvemos al punto: LA DISCUSIÓN NO ES SOBRE LAS CREENCIAS CRISTIANAS, sino sobre lo que YA SE HA CUMPLIDO. En realidad, este pasaje RESULTA INÚTIL para la argumentación cristiana, porque SÓLO EXPONE LO QUE ELLOS CREEN QUE ALGÚN DÍA PASARÁ.
Pero evidencia sobre LO QUE YA HA SUCEDIDO, LO QUE YA SE HA CUMPLIDO, no hay NINGUNA EN ABSOLUTO. Lo siento: este, al igual que muchos otros pasajes mesiánicos, está fuera de tema.

5. Isaías 11:1-16
Sucede EXACTAMENTE LO MISMO con este pasaje. Entre otras cosas, aquí se profetiza sobre un rey cuyo reinado tendrá características especiales: MORARÁ EL LOBO CON EL CORDERO, Y EL LEOPARDO CON EL CABRITO SE ACOSTARÁ. EL BECERRO Y EL LEÓN Y LA BESTIA REPOSARÁN JUNTOS, Y UN NIÑO LOS PASTOREARÁ (v. 6).
Otra vez: NO SE HA CUMPLIDO. Otra vez, la respuesta: ah, es que ya se cumplirá… Otra vez, la realidad: NO ESTAMOS DISCUTIENDO TUS CREENCIAS SOBRE EL FUTURO, SINO LOS HECHOS VERIFICABLES EN EL PASADO.
Otra vez, la evidencia: CADA PASAJE VERDADERAMENTE MESIÁNICO QUE TENEMOS EN LA BIBLIA, NO SE HA CUMPLIDO. Si alguno tiene dudas y cree que exagero, sólo tómese la molestia de leer los versículos 11-16. Nada de eso se ha cumplido todavía.

6. Miqueas 5:2
 Aquí tenemos otro tipo de error por parte de los cristianos, también muy frecuente: la manía de LEER LAS PROFECÍAS INCOMPLETAS.
Ciertamente, Miqueas 5:2 habla del nacimiento de un rey en Belem. Pero dice MÁS COSAS. De hecho, se toma la molestia de decir POR QUÉ VA A SER IMPORTANTE ESE REY NACIDO EN BELEM. Y el asunto es este: Y ESTE SERÁ NUESTRA PAZ. CUANDO EL ASIRIO VINIERE A NUESTRA TIERRA… (v. 5).
 Miqueas habla del rey QUE GARANTIZARÁ LA PAZ DE JUDEA CUANDO VENGA LA INVASIÓN ASIRIA.
Eso SE CUMPLIÓ en el siglo VIII AEC, y el rey en cuestión fue Ezequías.
 Cuando uno se toma la molestia de LEER LAS PROFECÍAS COMPLETAS, resulta DEMASIADO FÁCIL entender que no se pueden referir a Jesús de Nazaret. En este caso, por DOS RAZONES imposibles de cuestionar:
1. Nació en Belén, PERO NUNCA FUE REY.
2. NO TUVO NADA QUE VER CON LOS ASIRIOS. De hecho, el Imperio Asirio tenía seis siglos de haberse extinto cuando Jesús nación.
Está claro: el rey del que habla Miqueas 5 NO ES JESÚS.

7. Jeremías 23:5
Regresamos al problema anterior (y, como lo demostraré, estaremos regresando a eso muchas veces): Jeremías anuncia la llegada de un “renuevo” o “retoño” del Linaje de David. Nótese la diferencia de perspectiva con Isaías: cuando Isaías habla de los reyes, lo hace como una realidad objetiva, porque cuando él vivió el linaje de David estaba en el trono de Judá. En cambio, Jeremías habla del linaje de David como una expectativa a futuro, porque él fue contemporáneo del colapso del poder del linaje de David, y del momento en que el trono de Judá desapareció (hasta la fecha).
Entonces, Jeremías es un representante de la expectativa mesiánica clásica. Isaías no. Pero dejemos eso de lado: ¿qué dice Jeremías sobre este “retoño” del linaje de David?
1. Reinará como rey. JESÚS JAMÁS FUE REY.
2. Hará justicia y juicio en la tierra. JESÚS, AL NO SER REY, NO TUVO OPCIÓN DE SER JUEZ EN LA TIERRA.
3. En sus días, será salvo Judá e Israel habitará confiado. NO ES LO QUE SUCEDE HOY EN DÍA, POR CIERTO. MENOS AÚN, EN LOS TIEMPOS DE JESÚS (de hecho, en esa época sucedió TODO LO CONTRARIO).
Lo de siempre: ESTA PROFECÍA NO SE HA CUMPLIDO. Lo de siempre: no hay más remedio que decir “ah, yo creo que eso se cumplirá en el futuro…”. Y volvemos al punto (lo voy a repetir, sólo para dejar bien en claro lo absurdo, frágil, insulso e inoperante que resulta): NO ESTAMOS HABLANDO DE TUS CREENCIAS, sino de lo que se verificó en el pasado.
 Esto no está cumplido. Punto.

 8. Ezequiel 34:23-24
 Lo mismo. Si leemos los versículos 25 al 28, llegamos a la parte que NO SE HA CUMPLIDO: Y ESTABLECERÉ CON ELLOS PACTO DE PAZ, Y QUITARÉ DE LA TIERRA LAS FIERAS, Y HABITARÁN EN EL DESIERTO CON SEGURIDAD, Y DORMIRÁN EN LOS BOSQUES. Y DARÉ BENDICIÓN A ELLAS Y A LOS ALRDEDORES DE MI COLLADO, Y HARÉ DESCENDER LA LLUVIA EN SU TIEMPO. LLUVIAS DE BENDICIÓN SERÁN. Y EL ÁRBOL DEL CAMPO DARÁ SU FRUTO, Y LA TIERRA DARÁ SU FRUTO, Y ESTARÁN SOBRE SU TIERRA CON SEGURIDAD. Y SABRÁN QUE YO SOY EL SEÑOR, CUANDO ROMPA LAS COYUNDAS DE SU YUGO Y LOS LIBRE DE MANO DE LOS QUE SE SIRVEN DE LLOS. NOSERÁN MÁS POR DESPOJO DE LAS NACIONES…
 Y, otra vez, el pretexto: “pero es que eso se tiene que cumplir…”. EXACTO. Es lo que vengo diciendo: ES ALGO QUE TODAVÍA SE TIENE QUE CUMPLIR. ESO SIGNIFICA QUE NO ESTÁ CUMPLIDO. ESO SIGNIFICA QUE JESÚS NO LO CUMPLIÓ.
Eso significa que CON ESTO NO ME PUEDEN DEMOSTRAR QUE JESÚS SEA EL MESÍAS. Sólo me pueden platicar de las singulares creencias que profesan.

9. Daniel 7:12-14
 Lo mismo. Lo peor del caso, es que aquí ni siquiera sucede porque no estén tomando en cuenta los versículos a continuación. Aquí, NI SIQUIERA ESTÁN TOMANDO EN CUENTA LOS VERSÍCULOS QUE CITAN. Daniel 7:14 dice: Y LE FUE DADO DOMINO, GLORIA Y REINO, PARA QUE TODOS LOS PUEBLOS, NACIONES Y LENGUAS LE SIRVIERAN. SU DOMINIO ES DOMINIO ETERNO QUE NUNCA PASARÁ, Y SU REINO UNO QUE NO SERÁ DESTRUIDO.
 ¿Tengo que repetirlo? Lo haré, sólo porque le estoy empezando a tomar gusto: ESTO NO SE HA CUMPLIDO. Jesús NO LO CUMPLIÓ. TODAVÍA NO ES REY EN ISRAEL. TODAVÍA ESTA PENDIENTE DE CUMPLIMIENTO.
 No sirve, por lo tanto, para demostrar que es el Mesías. Sólo sirve para demostrar que los cristianos tienen creencias extravagantes, toda vez que esperan que esto pueda ser cumplido por alguien que murió hace dos mil años.

10. Zacarías 3:8-9
Lo mismo: la profecía dice: QUITARÉ EL PECADO DE LA TIERRA EN UN DÍA. EN AQUEL DÍA, DICE EL SEÑOR, CADA UNO DE VOSOTROS CONVIDARÁ A SU COMPAÑERO DEBAJO DE SU VID Y DEBAJO DE SU HIGUERA.
Pero esto tiene algo interesante: nos expone los absurdos a los que llega el Cristianismo en su demagogia. Al respecto, la respuesta suele ser que el pecado YA FUE QUITADO, porque Jesús pagó en la cruz las culpas de la humanidad.
Es curioso: es una forma de decir que aunque el pecado siga existiendo OPERATIVAMENTE, e incluso siga siendo UN FLAGELO PARA LA HUMANIDAD, por culpa de lo cual TODO ESTÉ DE CABEZA Y MILLONES DE PERSONAES SIGAN SUFRIENDO, la profecía de que EL PECADO SERÍA QUITADO ya se cumplió.
La pregunta inevitable es simple: ¿A QUIÉN LE SIRVE ESTE TIPO DE CUMPLIMIENTOS? Veamos los hechos:
1. La profecía dice que el pecado sería quitado.
2. La humanidad sigue pecando. En consecuencia, miles siguen sufriendo.
3. Pero me dicen que el pecado ya fue quitado. Sólo que en un nivel que no representa NINGÚN BENEFICIO real y material para los que sufren.
No hay mucho que discutir. El versículo 10 nos da la imagen de QUÉ SIGNIFICA QUE EL PECADO HAYA SIDO QUITADO: una situación de paz y felicidad generalizada, donde cada uno podrá sentarse a disfrutar de la vida.
 Eso, simplemente, NO SE HA CUMPLIDO. Y volvemos a la jerigonza de siempre: no importa que los cristianos crean que algún día se cumplirá. A fin de cuentas, yo también lo creo. Entonces, ESE NO ES EL PUNTO A DISCUTIR.
 En resumen, otro versículo que TAMPOCO SIRVE para demostrar que Jesús es el Mesías (espero que a los cristianos algún día les quede claro que por “argumento convincente”, espero PRUEBAS de algo YA CUMPLIDO, no una lista de sus muy particulares creencias; eso sólo son sus creencias, pero DE NINGÚN MODO SON PRUEBAS CONVINCENTES; vamos, ni siquiera merecen ser consideradas “pruebas”).

11. (10bis). Zacarías 6:12
 Lo mismo. El versículo 13 dice: ÉL EDIFICARÁ EL TEMPLO DEL SEÑOR…
 No se ha cumplido. Jesús no lo ha cumplido. Me importa un comino que haya gente que crea que algún día lo cumplirá. Yo creó que se cumplirá, pero no gracias a Jesús. Bien, no estamos discutiendo lo que creemos que va pasar en el futuro (en realidad sí lo estamos discutiendo, pero sólo por culpa de que los cristianos NO ENTIENDEN que eso no es lo que estamos discutiendo), sino lo que YA SE CUMPLIÓ.

 12. Zacarías 9:9-11
 Lo mismo. Ciertamente, los evangelios dicen que Jesús entró a Jerusalén sentado en un pollino. Pero ¿eso cumplió la profecía? NO. PORQUE LA PROFECÍA COMPLETA DICE: … CABALGANDO SOBRE UN ASNO, SOBRE UN POLLINO HIJO DE ASNA. Y DESTRUIRÉ LOS CARROS DE EFRAÍN, Y LOS CABALLOS DE JERUSALÉN, Y LOS ARCOS DE GUERRA SERÁN QUEBRADOS. Y HABLARÁ PAZ A LAS NACIONES, Y SU SEÑORÍO SERÁ DE MARA A MAR, Y DESDE EL RÍO HASTA LOS FINES DE LA TIERRA…”
No se ha cumplido. No sirve para demostrar que Jesús sea el Mesías.

 13. Salmo 2
 Este es un caso impresionante de la poca o nula comprensión de lectura que tienen los cristianos. Dicen que este Salmo se cumple en Jesús, pero la realidad es que presenta MUCHOS ELEMENTOS que de ningún modo cuadran con Jesús. Veamos los versículos 6-9: PERO YO HE PUESTO MI REY SOBRE SION, MI SANTO MONTE. YO PUBLICARÉ L DECRETO: EL SEÑOR ME HA DICHO: MI HIJO ERES TÚ, YO TE ENGENDRÉ HOY. PÍDEME Y TE DARÉ POR HERENCIA LAS NACIONES, Y COMO POSESIÓN TUYA LOS CONFINES DE LA TIERRA. LOS QUEBRANTARÁS CON VARA DE HIERRO, COMO VASIJA DE ALFARERO LOS DESMENUZARÁS.
Pregunto: ¿en qué momento fue entronizado Jesús como rey en Jerusalén? ¿En qué momento recibió como herencia las naciones y los confines de la tierra? ¿En qué momento los quebrantó con vara de hierro?
 En NINGUNO.
 La perspectiva profética de este Salmo NO SE HA CUMPLIDO.

14. Salmo 45
 Lo mismo. Otro Salmo mesiánico, lleno de cosas QUE NO SE CUMPLEN EN JESÚS. Por ejemplo, los versículos 3, 8 y 9: CIÑE TU ESPADA SOBRE EL MUSLO, OH VALIENTE. CON TU GLORIA Y CON TU MAJESTAD… MIRRA, ALOE Y CASIA EXHALAN TODOS TUS VESTIDOS. DESDE PALACIOS DE MARFIL TE RECREAN. HIJAS DE REYES ESTÁN ENTRE TUS ILUSTRES. ESTÁ LA REINA A TU DIESTRA CON ORO DE OFIR…
¿No está DEMASIADO CLARO que aquí se habla de un rey QUE ESTÁ EN PLENO EJERCICIO DE SU PODER, e incluso que está casado y que viste lujosamente?
 Todo lo contrario a Jesús, que “no tenía donde recostar su cabeza”.
 Verdaderamente, a veces me preocupa el contacto con la realidad que tienen muchos cristianos. Está SOBRADAMENTE CLARO que el personaje del que se habla aquí NO ES EL JESÚS DE LOS EVANGELIOS. Me pueden decir que creen que algún día lo será, pero -insisto, por enésima vez- ESE ES OTRO TEMA.
Estamos hablando de lo que se haya cumplido YA, EN EL PASADO.
 Si me citan este pasaje para INTENTAR DEMOSTRAR que Jesús es el Mesías, LO ÚNICO QUE ME QUEDA CLARO es que Jesús NO SE PARECE EN NADA al personaje descrito aquí.
Y no tenemos dudas de que dicho personaje es el rey de Israel. Pero, en definitiva, NO ES JESÚS.

15. Salmo 72
 Lo mismo. De hecho, si quisiera señalar los elementos que NO SE CUMPLEN en Jesús, tendría que poner TODO EL SALMO, porque aquí se habla de un rey que ESTÁ EN PLENO EJERCICIO DE SUS FUNCIONES POLÍTICAS.
Pero me voy a concentrar en uno, que me parece divertido: el versículo 10 dice LOS REYES DE TARSIS Y DE LAS COSTAS TRAERÁN PRESENTES. Generalmente, apelan a que esto se cumplió cuando “unos magos del oriente” llegaron a casa de Jesús a ofrecerle presentes.
Qué tontería. Aquí dice REYES, no astrólogos (y no cabe duda que el término “mago” equivale a astrólogo, no a rey; tan absurdo es el asunto, que por eso la tradición católica tuvo que acuñar el simpático concepto de “Reyes Magos”).
 Otra: el Salmo habla de los “reyes de Tarsis”. Tarsis estaba en la zona sur de España, lo que hoy es la costa de Andalucía. Y el evangelio dice que los magos venían de oriente. ¡Del otro lado del mundo! Aquí estamos hablando de REYES DE LOS CONFINES DE OCCIDENTE, no de astrólogos del oriente.
 Así es como se cumplen las profecías en Jesús: con gente que se dedica a cosas diferentes a lo profetizado, y que llega desde el otro lado del mundo, y no desde el profetizado.
 Y luego, tienen el cinismo de decirme que “está cumplido, está cumplido”.
 Qué simpático.

16. Salmo 110
Lo mismo: montones de elementos que NO SE HAN CUMPLIDO. Ejemplos: TU PUEBLO SE TE OFRECERÁ VOLUNTARIAMENTE EN EL DÍA DE TU PODER… (v. 3) QUEBRANTARÁ A LOS REYES EN EL DÍA DE SU IRA, JUZGARÁ ENTRE LAS NACIONES… (vv. 5-6).
El Salmo NO SE HA CUMPLIDO.

 17. Isaías 61:1-2
En esencia, es lo mismo: una profecía citada de manera incompleta PARA NO TENER QUE REVISAR TODO LO QUE NO SE HA CUMPLIDO, mencionado en los versículos 3-4 (por cierto, la parte importante).
El texto dice: EL ESPÍRITU DEL SEÑOR ESTÁ SOBRE MÍ, PORQUE ME UNGIÓ EL SEÑOR. ME HA ENVIADO A PREDICAR BUENAS NUEVAS A LOS ABATIDOS, A VENDAR A LOS QUEBRANTADOS DE CORAZÓN, A PUBLICAR LIBERTAD A LOS CAUTIVOS, Y A LOS PRESOS LA APERTURA DE LA CÁRCEL, A PROCLAMAR EL AÑO DE LA BUENA VOLUNTAD DEL SEÑOR, Y EL DÍA DE VENGANZA DEL D-OS NUESTRO. A CONSOLAR A TODOS LOS ENLUTADOS. A ORDENAR QUE LOS AFLIGIDOS DE SION RECIBAN GLORIA EN LUGAR DE CENIZA, ÓLEO DE GOZO EN LUGAR DE LUTO, MANTO DE ALEGRÍA EN LUGAR DEL ESPÍRITU ANGUSTIADO. Y SERÁN LLAMADOS ÁRBOLES DE JUSTICIO, PLANTÍO DEL SEÑOR, PARA GLORIA SUYA. REEDIFICARÁN LAS RUINAS ANTIGUAS, Y LEVANTARÁN LOS ASOLAMIENTOS PRIMEROS, Y RESTAURARÁN LAS CIUDADES ARRUINADAS, LOS ESCOMBROS DE MUCHAS GENERACIONES.
Esa es la PROFECÍA COMPLETA. Y está claro que SIGUE SIN CUMPLIRSE.
Pero hay otro detalle interesante: Jesús mismo apela a esta profecía para señalar la naturaleza de su ministerio. Lucas 4:18 menciona que Jesús citó estas palabras en una sinagoga. Claro, el muy simpática sólo leyó la parte de predicar y dar buenas noticias, pero no la parte medular de la profecía (restaurar a Israel).
 Según el cristianismo, con esto Jesús aclaró qué tipo de Unción lo hacía Mesías: la Unción del Espíritu Santo, y no la unción de los Sumos Sacerdotes o los Reyes antiguos.
Esto es un ERROR CATASTRÓFICO, total y absoluto. ¿Por qué? Porque la unción del Espíritu Santo ES PARA LOS PROFETAS. Con esta unción Jesús podía apelar al rango de Profeta, PERO JAMÁS AL DE REY DE ISRAEL.
¿La prueba? Bien simple, bien fácil: ¿quién fue EL PRIMERO EN DECIR ESTAS PALABRAS? Isaías. Y A NADIE SE LE HA OCURRIDO DECIR QUE ISAÍAS FUERA REY O SUMO SACERDOTE. En cambio, TODOS SABEN QUE FUE PROFETA.
Entonces, está claro que está unción en el “Espíritu del Señor” LEGITIMÓ a Isaías COMO PROFETA. Pero a Isaías JAMÁS SE LE OCURRIÓ EL DISPARATE DE DECIR QUE ERA REY DE ISRAEL, O EL MESÍAS DEL LINAJE DE DAVID.
 Entonces, si Jesús recibió esta unción, SÓLO PODRÍA ASPIRAR A SER RECONOCIDO COMO PROFETA. Nada más. Está TOTALMENTE DESCARTADO PARA SER EL REY DE ISRAEL.
 Ahora bien: la realidad, es que NI SIQUIERA CALIFICA PARA SER PROFETA. ¿Por qué? Por que el profeta debe proclamar BUENAS NOTICIAS. Y las buenas noticias son, según Isaías 61, que a los hijos de Israel les ha llegado el gozo y van a olvidar sus tristezas.
 En cambio, unos 40 años después del ministerio de Jesús, Judea fue asolada por los ejércitos romanos, y luego vinieron siglos y siglos de crímenes cometidos en el nombre de Jesús.
 No. Jesús no es ni siquiera profeta. MENOS AÚN EN LOS TÉRMINOS DE ISAÍAS 61.

 18. Daniel 9:24-27
 Este pasaje es uno de los más interesantes que nos ofrece la Biblia. En realidad, no es difícil demostrar que Jesús no cumplió con nada de lo que aquí se dice, pero lo cierto es que son tantos los elementos que revisar, que merecen una nota aparte.
Por el momento, sólo voy a indicar un detalle que nos obliga a descartar toda la interpretación cristiana, y es el de la traducción de los versículos 25-26. Generalmente, los cristianos usan traducciones como la que nos ofrece Reina-Valera: SABE, PUES, Y ENTIENDE, QUE DESDE LA SALIDA DE LA ORDEN PARA RESTAURAR Y EDIFICAR A JERUSALÉN HASTA EL MESÍAS PRÍNCIPE, HABRA SIETE SEMANAS, Y SESENTA Y DOS SEMANAS; SE VOLVERÁ A EDIFICAR LA PLAZA Y EL MURO EN TIEMPOS ANGUSTIOSOS. Y DESPUÉS DE LAS SESENTA Y DOS SEMANAS SE QUITARÁ LA VIDA AL MESÍAS…
 Hay dos errores SERIOS en esa traducción. El primero provoca un sinsentido: suponer que el pasaje habla de “sesenta y nueve” semanas para hablar de la llegada del Mesías, pero en vez de decir “sesenta y nueve semanas”, dijo “siete semanas, y sesenta y dos semanas”.
 El elemento incorrecto es el punto y coma que la edición clásica de las Reina-Valera coloca después de las palabras “sesenta y dos semanas”. En hebreo NO EXISTEN los puntos y comas, y el sentido de la frase se deduce de la construcción gramatical. Y, en este punto, no hay dudas sobre la traducción correcta: … HASTA UN MESÍAS PRÍNCIPE HABRÁ SIETE SEMANAS, Y EN SESENTA Y DOS SEMANAS SE VOLVERÁ A CONSTRUIR LA PLAZA Y EL MURO EN TIEMPOS ANGUSTIOSOS.
En el hebreo original, está claro que Daniel dice que desde la salida de la orden para restaurar a Jerusalén hasta la manifestación de un Mesías, tenían que transcurri SOLAMENTE 49 AÑOS (siete semanas), y que luego vendría un período de 434 años (sesenta y dos semanas) en los que se construirían la plaza y el muro en “tiempos angustiosos”.
Entonces, Daniel JAMÁS DICE QUE LA MANIFESTACIÓN DEL MESÍAS TUVIERA QUE DARSE 483 AÑOS DESPUÉS DE LA ORDEN PARA RESTAURAR A JERUSALÉN, SINO SOLAMENTE 49 AÑOS DESPUÉS.
 Y aquí viene el segundo error: los cristianos traducen “el Mesías príncipe”. Está mal: el texto en hebreo debería decir, para ello, HAMASHIAJ NAGID, pero sólo dice MASHIAJ NAGID. ¿Qué sucede si falta el artículo HA antes del sustantivo MASHIAJ? Que se traduce con un artículo indeterminado (un) en vez de con un artículo directo (él). Entonces, el texto en hebreo dice HASTA UN MESÍAS PRÍNCIPE, no HASTA EL MESÍAS PRÍNCIPE.
Esto es importante, porque vuelve a aparecer en el versículo 26, donde los cristianos traduces que DESPUÉS DE LAS SESENTA Y DOS SEMANAS (sesenta y nueve acumuladas) SE LE QUITARÁ LA VIDA AL MESÍAS. Pero el texto en hebreo dice SE CORTARÁ A UN MESÍAS.
 Y la objeción cristiana es obvia: imposible, porque entonces se estaría hablando de DOS MESÍAS, uno aparecido al final de la semana 7, y otro al final de la semana 69. Y es obvio que son diferentes, porque hay una separación de 434 años.
 Pero es CORRECTO. El texto en hebreo HABLA DE DOS MESÍAS. Para el Judaísmo esto no es problema, porque MESÍAS (UNGIDO) es un término que se le aplica a TODOS LOS QUE FUERON SUMOS SACERDOTES y a TODOS LOS REYES DEL LINAJE DE DAVID. En realidad, el Judaísmo ha tenido más de cien Mesías. Y aquí se habla de dos de ellos.
El punto es simple: el concepto de “el Mesías” (ser único e irrepetible) NO EXISTE EN EL JUDAÍSMO. Lo que estamos esperando es a otro ungido del linaje de David que venga a integrarse a la lista que comenzó con el propio David al ser ungido, y se extendió a todos sus descendientes que reinaron en Judá.
Resumen: Daniel 9 habla de DOS MESÍAS. Eso, por sí mismo, ya revienta la interpretación cristiana. De todos modos, en la próxima nota explicaré a más detalle los pormenores de esta profecía.


Irving Gatell:.