Saulo: respuesta a Jose Luis Gálvez

RESPUESTA SOBRE SAULO



Me invitaron a leer un artículo de Jose Luis Gálvez en facebook titulado “Shaliaj Shaul Talmid de yeshua” en el cual se desea dar respuestas a las incongruencias publicadas en este blog sobre la vida de Pablo de Tarso.  Daré unas breves respuestas a los principales puntos que se presentan en el texto:



1. El artículo parte en sus primeras páginas de afirmar que fue Voltaire el que comenzó la idea de que Tarso no era una colonia romana para la época en que supone el relato neotestamentario.  En realidad no es así, Voltaire no se estaba inventando nada, estaba haciendo eco a la misma interrogante que desde hace siglos han tenido los historiadores de la iglesia por saber el verdadero origen familiar y de la ciudadanía romana de Pablo, para muestra la cita de la página 116 de “A Supplement to Palaeromaica” (Rev. Connybeare. Londres, 1824)







Es muy clara la cita: Tarso no fue colonia (“Tarsus colonia non fuit”).

Así pues vemos que esta discusión no nace del vacío, y si investigamos bien, el testimonio de Plinio es una de las raíces principales pues él escribió: “Pero Tarso no era una colonia, sino una ciudad libre” (Atqui Tarsus non colonia erat, sed libera civitas):







Otro testimonio que me gustaría traer es la cita de John Aiton (“Saint Paul and his localities”) quien propone la hipótesis de que Saulo tuvo que haber comprado la ciudadanía romana y que ésta no le pudo ser dada desde su nacimiento (como él mismo lo afirmó en Hechos) en las páginas 21 y 22:







“Pero Tarso no era un municipium ni una colonia… era una Urbs Libera (ciudad libre) como la Antioquía Siria.  Este tipo de ciudades tenían el privilegio de estar gobernadas por sus propios magustrados y estaba excenta de la ocupación de una guarnición romana… sus ciudadanos no necesariamente poseían la civitas (ciudadanía) romana”





2. Lo más importante es que se desmiente lo que dice Hechos sobre que Pablo era ciudadano de nacimiento:

-Si nació en Giscala de Judea, entonces hay un problema: a los judíos no se les daba la ciudadanía por nacimiento.

-Si nació en Giscala de Judea y sufrió la deportación, se suma otro problema: según la ley romana es imposible darle la ciudadanía a los deportados.

-Si sus padres fueron Judíos de Giscala y fueron deportados a Tarso donde lo tuvieron a él, entonces a los dos problemas anteriores se suman dos más: primero, que los hijos de deportados no tienen derecho a la ciudadanía y segundo, que Tarso fue hecha colonia romana mucho tiempo después (casi 100 años después) pues en esa época estaba bajo yugo romano, pero como Urbs Libera (ciudad libre) no con la categoría de Colonia (y consecuentemente los derechos que tal estatus daba a sus habitantes) como ya lo demostré con las citas anteriores.



En las páginas siguientes el artículo da un repaso por la historia de Tarso, lo cual es interesante, pero obvia de manera muy libre la historia del estatus legal romano de la ciudad durante toda la época de dominación romana; y allí donde se comete otro error, pero esta vez de fondo diferente porque el escritor debe ser consciente de que no basta con abrir wikipedia y escribir un resumen de la historia.  Si se desea discutir sobre ciudadanía y ley romana en la época de la ciudad entonces es necesario analizar el estatus que tenía tal territorio para la ley romana pues como sabemos, de ello dependen los derechos y deberes de sus ciudadanos, punto que en este caso que estamos tratando es esencial para entender el asunto.



Luego continúa dos páginas relatando sobre ciudadanía doble, sobre qué era ciudadanía romana y comentando sobre ella, pero nuevamente cae en el mismo error: no aplica lo comentado al caso particular de Saulo.  En pocas palabras, más texto que puede hacer que el lector se pierda, y que agrega un valor académico a la respuesta, pero que no aporta pruebas a la hipótesis que plantea pues interesantemente obvia el hecho de que a un ciudadano romano se le obligaba participar en los cultos y rituales paganos a los dioses y al emperador, y que en dicha época cuando un judío aceptaba tal “dignididad” se le expulsaba del pueblo mediante jerem.   Así, el artículo propone de buena fe resolver la cuestión con una “doble ciudadanía” pero olvida que los elementos legales de la época hacen que para este caso sea imposible aplicarla.





Para terminar, nacido en Giscala de Judea y proveniente (no nacido) en Tarso, en la época y presunta familia de Saulo, le hacen imposible que lleve la ciudadanía de nacimiento.  Entonces ¿qué está mal? uno de los dos: o su origen, o su filiación de nacimiento; y de allí viene el tercer punto, pero antes terminemos con una perla: los habitantes de Giscala deportados a Tarso, como todos los deportados, se consideraban bajo la ley romana como esclavos del César a perpetuidad y se les asignaba un lugar de vivienda del cual no podían moverse. Eso hace imposible que Saulo se hubiera podido trasladar a Jerusalem a aprender “bajo los pies de Gamaliel” como dice Hechos.



Analizando el libro de Hechos bajo la lupa de la historia (el no ser azotado, el haber sido llevado, el haber podido apelar varias veces incluso hasta llegar a Roma, el ser acusado de no adorar a los dioses ni al emperador como era la obligación de un ciudadano…) podemos dar mayor fe de su ciudadanía, que de su filiación familiar, y de allí se desprende todo un intrincado material de posibles conexiones porque una vez nos liberamos del dogma eclesiástico de que Saulo era de familia judía, todas las características legales que le impone el libro de Hechos calzan sin ninguna contradicción para decirnos que efectivamente era un ciudadano romano, pero ¿entonces de dónde viene?



3. En la página 14 el escrito comienza a centrarse en la familia de Saulo afirmando que “pariente” debe entenderse como pariente biológico sino como compañero, lo cual es cierto, pero tampoco contradice el hecho de que sí refiera a los parientes biológicos (ver el texto griego de Juan 8:33, Hechos 17:26, Romanos 9:3, Filipenses 3:5 y demás).
Consideremos una pista importante: dice Hechos que Saulo lideraba la persecusión contra los “primeros cristianos” y entre ellas la del “primer mártir”, Esteban, de quien dice Hechos que Saulo fue el que la presidió.  Esas cosas no las tenían a cargo simples “judíos”, mucho menos dignidades tales como poder solicitar carta para perseguir gente en Damasco (que no daba el cohen gadol por cierto, porque según la ley de la época no tenía autoridad para tales cosas pues eso sólo estaba reservado para funcionarios del imperio).
Gracias a la documentación de la época, se sabe que el único dignatario que era ciudadano romano y que tenía la facultad militar y de gobierno para desarrollar tal actividad, y que al mismo tiempo se llamara Saulo (Pablo como lo pondrían los cristianos cuando cambiaron su nombre) era Saulo el idumeo, hermano de Costabaro, nietos ambos de la hermana de Herodes el Grande, que había sido criado con Menahem y Herodes el Tetrarca y de quien se pueden encontrar menciones en los libros de Flavio Josefo (Guerra de los Judíos II, 31.)
Cuando se investigan los familiares de este Saulo idumeo, curiosamente se encuentran los mismos nombres que Hechos y que las Epístolas aparecen descritos como “parientes” de Pablo.  Y pasamos entonces a otro asunto que para el lector puede pasar desapercibido: el Saulo de Hechos dice que “tejía lonas para tiendas” (Hechos 18:3).  Este arte sólo era conservado por las familias idumeas, es más,  en los escritos de Flavio Josefo (Guerras de los judíos, I, 6) a Saulo y sus familiares se los referencia como parte de las iluestres  familias idumeas y nabateas conocidas como “los señores de las grandes carpas (tiendas)”. Muy curioso: Pablo y Saulo ideumeo tienen los mismos familiares (parientes), por tanto el indicio de que se trata del mismo personaje es altamente probable… a menos claro que los defensores de la judeidad de Pablo ahora propongan que clonaron a toda la familia y que se copiaron los nombres y parentescos tal cual. Hasta el día de hoy no he conocido de dos personajes cuyos nombres sean iguales, sus parientes se llamen iguales y sus amigos y conocidos se llamen igual.

Hagan la prueba, tracen los “parientes” de Saulo bar Antipater en la historia secular, luego miren en los Hechos y Epístolas los nombres de los parientes, amigos y conocidos de Saulo. Las piezas encajan como un rompecabezas.



Conclusiones:



1. El artículo propone una ciudadanía doble imposible para el caso citado.

2. El parentesco de Saulo es incongruente con los datos que presentan Hechos y las Epístolas.

3. El artículo desconoce por completo la evolución del estatus legal de Tarso y por ende falla al concluir sobre la ciudadanía de sus habitantes, como ya se ha demostrado.

4. Los manuscritos 5.500 de la Iglesia no son una fuente fiable para concluir sobre la verdadera historia de Saulo, al revés, es por sus incongruencias que hoy podemos plantear la tesis de que Saulo no era judío sino idumeo.

5. Los nuevos grupos misioneros, heredan el canon del NT hecho autoridad por la orden papal; y en obediencia a ella es por eso que lo conservan y lo tratan de “re-traducir” y “re-interpretar”, por eso no dudan del dogma contenido en él.  Una vez que se descubren sus incongruencias y se analiza el asunto a la luz de las pistas que los historiadores nos han dejado sobre los personajes citados, se desenmaraña muy fácil el asunto de Saulo.  Por eso mi motivación en la última parte del escrito es que el lector investigue por sí mismo la historia de los familiares de Saulo y se ayuden con la lista de amigos, parientes y conocidos que logró quedar en las Epístolas luego del amaño de los editores eclesiásticos.


PARTE 2: RÉPLICAS Y RESPUESTAS

Jose Luis Gálvez realiza los siguientes comentarios, a los cuales se les da su respectiva respuesta:


Jose Luis dice: “En el caso que nos ocupa; el Sr. Ambelain ni es historiador, ni es hebraísta, ni experto en semíticas ni manuscritos antiguos; por lo tanto CARECE DE AUTORIDAD. Esto ya sería argumento más que suficiente, para que el autor enmascarado en el pseudónimo, no pregunte a ocultistas y masones sobre la historia de nuestro pueblo ISRAEL.”


RESPUESTA: Hace usted uso de la falacia ad hominem, que pretende desacreditar una idea atacando a la persona que la dice en lugar de atacar el argumento que plantea. Eso es algo sucio y desleal en un debate, pues a primera regla de la lógica dice que la razón, los argumentos y la verdad deben recibirse de quien venga, pues valen por sí mismos. Si Ambelain fue masón no importa. Le invito a que en cuestiones de debates académicos use más la razón y menos la pasión pues puede caer en el dogmatismo y fanatismo.




Jose Luis dice:





RESPUESTA:  No basta con buscar “los judíos” en una concordancia.  Si usted lee las citas que está mencionando del Tanaj ve que se habla de un grupo particular de judíos por su época o por su lugar de residencia.  NO ASÍ lo que ocurre con Pablo, que en sus escritos habla GENÉRICAMENTE de los judíos y se aprecia en su lenguaje un corte, él no se considera tal.  Por eso es que sus epístolas parten de esa “ruptura” y el cristianismo le tiene como modelo de conversión para olvidar la filiación judaica y pasar a ser algo nuevo, un “cristiano”.  La única vez que Pablo menciona su filiación judaica es para pretender darse un derecho mayor o exaltarse a sí mismo para que sus lectores vean en él precisamente lo que ya acabo de explicar: alguien que abandona la judeidad y al filiación con el pueblo para “convertirse” en el paradigma de “nuevo hombre” cristiano fiel a un nuevo pueblo, llamado “iglesia”.




Jose Luis dice:  (por favor leer sus comentarios abajo)


RESUESTA: Jose Luis acaba de pegar su escrito.  Invito a los lectores a que lo miren detalladamente y contrasten con las respuestas que se le dieron en este post del blog.   Así no habrá excusa para que luego digan que acá en el blog lo amañamos o lo torcimos.  Allí está el escrito y arriba en este post están las observaciones y errores que se le señalan… a la luz de todos.