¿Hablar “en lenguas”?

¿”Hablar en lenguas”?

Una de las características de las sectas misioneras es la manipulación emocional, se aprovechan de las personas en crisis o con miedos para sembrar allí su mensaje prometiendo salvación, prosperidad y soluciones.
Dentro de todo el espectro de iglesias cristianas, hay unas cuyos rituales se caracterizan por contener una fuerte carga emocional para las personas, se trata de las llamadas “iglesias pentecostales”, “carismáticas” o “iglesias evagélicas” como se les conoce en América Latina.
El pentecostalismo como movimiento religioso nació a finales del siglo XIX EC y recibe ese nombre en honor al “pentecostés cristiano”, aquel evento relatado en el libro de Hechos en el cual se comenta que “el espíritu santo” descendió sobre los cristianos y éstos entraron en un éxtasis espiritual al que se le sumó el “hablar en lenguas”.
La vida pentecostal se rige por este “espiritismo” exacerbado, la creencia en lo que ellos llaman “dones y manifestaciones del espíritu” que consisten en manifestaciones emotivas, supuestos milagros, trances masivos, “profecías” y por supuesto el “hablar en lenguas”.
Como ya mencioné, los rituales pentecostales están cargados de choques emocionales y se caracterizan normalmente por seguir el siguiente patrón en sus reuniones: oración, espacio musical (donde se mezclan primero ritmos rápidos y eufóricos que provoquen éxtasis activo y cansancio, posteriormente ritmos suaves y calmados que sirvan para entrar en un estado de concentración profunda ayudado por el ya estado de cansancio en los fieles; prosigue luego el sermón y al final una oración).
La música es un elemento secundario, pero no por eso menos importante, una vez lleva un tiempo en medio de su ritual, el feligrés cristiano entra en un periodo de meditación profunda a través del rezo en el cual los químicos cerebrales activan y desactivan ciertas regiones ocasionando liberación de sustancias que le hacen sentir con bienestar, agudizan sus pensamientos y es allí donde se genera un punto de quiebre: sin salir del rezo, los cambios eléctricos en el cerebro permiten desconectar la región encargada del lenguaje (como se ha demostrado en tomografías hechas a sujetos bajo estos efectos) y empieza la persona a balbucear pronunciaciones incongruentes, repiten una y otra vez fonemas o palabras (rrababababa sakaia, rrababababa sakaia, por ejemplo) y al ser conscientes del fenómeno, sienten que están presenciando algo único y extraño lo cual eleva la emoción y la concentración de la persona hasta degenerar en llanto incapaces de controlar sus emociones.
Los misioneros pentecostales usan este fenómeno como una supuesta prueba de la “presencia de D-s” (?) y de que a través de ellos la persona sí puede lograr un enlace con la divinidad comunicándose precisamente a través de éstas “lenguas” o “lenguas angelicales”.  Es un truco que sirve para causar asombro, despertar la curiosidad y atrapar a incautos.
Lo que no saben muchos es que “hablar en lenguas” se trata en realidad de un fenómeno espiritista denominado “Glosolalia” y según Goodman (“Speaking in Tongues: A Cross-Cultural Study of Glossolalia”. Ed. 1972) es:

“Una vocalización de emociones; el “hablar en lenguas” es pronunciado en un estado alterado de consciencia; se trata de un patrón de vocalización, un automatismo verbal y una disociación, que comprueban que existen en la mente unos procesos neurofisiológicos, que demuestran una gran variedad según la estructura de la personalidad del individuo” 


Respecto a ese tipo de ceremonias místicas y en las cuales las personas entran en estados de conciencia alterada, John Kildahl (“The Psychology of Speaking in Tongues”) es citado por Angelina Pollak-Eltz (“Estudios antropológicos de ayer y hoy” p.137) mencionando cinco pasos que llevan a la glosolalia:

“1. El que “habla en lenguas” está bajo presión emotiva2. Cree en las fuerzas espirituales del líder carismático de la secta y se somete a su autoridad.3. Se da cuenta de las ventajas que la glosolalia atrae hacia él y a la comunidad.4. En el momento culminante del servicio religioso cae en un éxtasis, que se manifiesta como glosolalia.5. Después de la primera experiencia, el neófito está eufórico, porque encuentra respeto y reconocimiento por parte de la comunidad.”



¿Qué nos dice la Torá?

Nuestra herencia como judíos es la Torá, nuestra espiritualidad no se mezcla con otras, somos como el agua y el aceite por eso en numerosas ocasiones la Torá nos manda no seguir las costumbres ni las religiosidades de los otro pueblos:

לֹא-תִלְמַד לַעֲשׂוֹת, כְּתוֹעֲבֹת הַגּוֹיִם הָהֵם
No harás las cosas abominables de esas naciones (Devarim/Deut. 18:9)


אַל-תִּפְנוּ אֶל-הָאֹבֹת וְאֶל-הַיִּדְּעֹנִים, אַל-תְּבַקְשׁוּ לְטָמְאָה בָהֶם 
No se vuelvan a los encantadores, ni a los adivinos, ni los consulten pues se contaminarán con ellos (Vaikrá/Lev. 19:31)


Dice el Rambam en Hiljot Avodá Zará (leyes concernientes al servicio extraño -idolatría-):

“¿Qué es un encantador? Es quien habla palabras que no son de la lengua de las personas y que no tienen esencia ni sentido. Ninguno de los sonidos vulgares o palabras o nombres mencionados por el encantador contienen poder alguno como para causar daño, ni tampoco beneficio.” (Cap. 11, ley 10)



No se dejen impresionar por las falsedades de los misioneros cuando les presenten estos encantadores, pues todo eso es vacío y falso.