¿Es la sangre el único medio que D-os asignó para expiar y obtener perdón? El Tanaj v/s las afirmaciones Neotestamentarias.

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Uno de
los principios señalados en el Nuevo Testamento y que justifican el sacrificio
expiatorio atribuido a la muerte de Jesús de Nazaret o Yeshúa de Natzrat,es que sin el 
derramamiento de sangre, prácticamente no hay expiación de pecados y que no
existe perdón de los mismos. El escritor de Hebreos lo expresa de la siguiente
manera:

“… Cuando
Moisés terminó de recitar al pueblo todos los preceptos según la ley, tomó
sangre de los becerros [y cabras], con agua, lana purpúrea y un hisopo, y roció
el libro y a todo el pueblo,  diciendo: Ésta es la sangre de la
alianza que Dios establece con vosotros. Igualmente con sangre roció la
tienda con todo el ajuar del culto. Según la ley, casi todo se purifica
con sangre, y sin derramamiento de sangre, no hay perdón”
. (Hebreos
9:19-22
)



De acuerdo con lo expuesto, cuando había Mishkán (Tabernáculo) o Beit HaMikdash
(Templo), el único medio para expiar era la realización de sacrificios u
ofrendas con fines expiatorios, pero éstos sólo eran figura de un sacrificio
mayor, duradero y perfecto que sería realizado por el mesías mismo- Jesús o
Yeshúa para ellos-, ofreciendo su vida en expiación por toda la humanidad y para
siempre.  


Esta ha sido la idea que el Cristianismo ha transmitido desde sus orígenes.
Para sustentar la afirmación  de la epístola a los Hebreos, los
apologistas citan  el texto de Levítico 17:11, para enseñar que de acuerdo
con la Torá sólo la sangre expiaba:


Sin embargo, al leer en contexto dicho pasaje, se hace evidente que el
tema  a tratar en realidad no es la sangre como medio único de 
expiación, sino la prohibición bíblica de ingerir sangre, válida tanto para el
israelita como para el forastero residente, así como para el que vive fuera de
Israel y que es  entregada a Noé y  a sus hijos luego del diluvio
(Bereshit/Génesis 9:4). En el contexto de las ofrendas o sacrificios, la Torá
explica que esta prohibición radica en el hecho de que el propósito con el que
se ocupa la sangre, es el de expiar y no con fines alimenticios, sea para el sacerdote
o cualquier otra persona. Levítico 17:10-12 dice:


 El versículo 11 es la explicación aclaratoria de lo que se afirma en el
anterior (“…Porque la vida de…”) y en el versículo
siguiente, se enfatiza la misma idea.


La afirmación tajante del autor de Hebreos, por ende, no puede sustentarse en
dicho pasaje, ni en ningún otro del Tanaj, ya que el mismo nos demuestra que,
además de los sacrificios u ofrendas y de la muerte (“sangre por
sangre”) como sanción por pecados más graves, habían y hay otros medios de
expiación de pecados.


En el contexto de los sacrificios, si una persona no podía  ofrendar
un  animal en los casos que lo estipula la Torá, ésta daba la opción de
realizar ofrendas de harina con fines expiatorios, sin que se requiriera de
sangre:


Sin embargo, lo fundamental en cada uno de los medios de expiación registrados
en el Tanaj, partiendo de los sacrificios expiatorios, es el arrepentimiento sincero,
acompañado de la oración:


Sin un corazón contrito y afligido por el pecado cometido que lleve a un cambio,
ningún método contribuye a expiación, sea cual sea, pues eso es lo primero que
exige D-os del ser humano para su aceptación.

  •  Debido al pecado de
    David en contra de Urías el Hitita, el Profeta Natán le reprendió, como es
    mencionado en 2 Samuel 15:5-15, informándole que era digno de muerte ante
    el Eterno. Sin embargo, el rey  se afligió con sinceridad y, como lo
    describe el Salmo 51, se humilló y confesó su falta a HaShem. Entonces, al
    admitir su pecado y responsabilidad, el profeta Natán  dijo al
    rey  que Hashem le había perdonado su pecado debido a que su teshuvá
    fue sincera: 


          El Eterno, pese a perdonarle,
le recuerda que, debido a que actuó a conciencia, debería asumir  las consecuencias. A su vez, el salmo 51,a
menciona que luego de ser perdonado, David  ofrecería becerros al Eterno,
entregados para expiación, mas no  por el pecado que había cometido, sino
como parte de la ofrenda diaria  y por algo simple: 

  •  “Todo hombre
    dará a D-os una expiación por su alma…Esto darán… medio siclo de plata
    “.
    (Shemot/ Éxodo 30:12-13)


 En Números 31:50, a su vez, dice al respecto:

  •    Levítico
    5:20-24 señala que el acto de devolver algo a su propietario, ayuda a
    obtener el perdón y que debe ser hecho en primer lugar para obtener
    expiación:


Aquí la ofrenda tenía un sentido de restitución. Sin el reconocimiento del
error y  el debido pago, no había expiación, independientemente de que la
ofrenda fuese realizada.

Lo mismo sucede en aquellos casos donde se requería una indemnización por
daño a la propiedad, bienes o a un ser humano por acción de un animal (Éxodo
21:28-37). Con el fin de evitar la sentencia a muerte en el último de estos
casos (Éxodo 21:29), el propietario del animal debía realizar un pago por
sustitución:

  • En 1 Samuel 15:15:22, el
    Eterno, a través del profeta Shmuel,  deja en claro al rey Shaúl que
    más que los holocaustos, lo que busca el Eterno es la obediencia de parte
    del ser humano, luego  de que tomara lo mejor del ganado de los
    amalequitas para darlo en ofrenda al Eterno, -versículos 20 y 21-, siendo
    que El había ordenado que fueran destinados a la destrucción. La respuesta
    del profeta es categórica: 
  • La destrucción de altares
    idólatras también otorga expiación de acuerdo con las palabras del Eterno
    al profeta Yeshayahu:
  •  El incienso ofrecido
    por el Kohen también confiere expiación.


En Números 16:1-13, se narra la revuelta contra Moshé  liderada por 
Koraj, Datán, Abiram y On, quienes no reconocieron su liderazgo y ofrecieron
incienso a modo de desafío a la designación sacerdotal del linaje aarónico, que
sólo ellos podían realizar. Esto trajo como consecuencia la muerte de los
responsables, pero también una gran mortandad sobre el pueblo, donde perecieron
14.700 israelitas, sin contar los muertos directamente en la rebelión de Koraj.
Para detener esto, Moshé
dijo a Aarón que tomara el
incensario con el fin de efectuar expiación por Israel y detener así la
mortandad gatillada por la desobediencia de Koraj  y sus cómplices:

  •  La Tzedaká  o
    Justicia como medio de expiación


Bíblicamente hablando, la tzedaká es  medio de expiación, distinto a la
sangre. Incluso, en otros pasukim se nos enseña que el realizar tzedaká y
actuar con justicia, para HaShem es más importante que ofrecer un sacrificio, o
sea, más que la sangre para expiar:

  •  La Tzedaká y
    Teshuvá no sólo expían para Israel, sino también para las naciones
    .



El caso más significativo y que demuestra que la expiación va más allá de la
sangre incluso para los no judíos, está en el libro de Yoná (Jonás) En él, el
profeta es enviado a la ciudad de Nínive con el fin de anunciar la inminente
destrucción a sus habitantes, debido a la extrema maldad encontrada en ella (Jonás
1:2
), a lo que Yoná  inicialmente se rehúsa, pero que luego de varias
pruebas, de mala forma decide cumplir. El mensaje del profeta del decreto que
el Eterno haría caer sobre ellos, llevo a que los ninivitas reconsideraran su
conducta e hicieran teshuvá, que no sólo se mostró en lo externo, sino de forma
interna:


 Pese a lo anterior, una objeción que presentan algunos cristianos al
respecto, se basa en el hecho de que en el libro de Yoná no se dice que D-os
perdonó a los ninivitas, sino que  postergó su destrucción por
misericordia, al ver que su falta de discernimiento  (Jonás 4:11).
De esta forma, el arrepentimiento y los ayunos no les otorgaron perdón, sino
sólo movieron a que D-os tuviera misericordia hacia ellos, pues finalmente
Nínive fue destruida tiempo después.

  • El ,sufrimiento y exilio,
    también sirven como medio para purgar, mover a la Teshuvá  y ayudar a
    expiar la iniquidad
    .


Una de las profecías más hermosas sobre la restauración de Israel luego del
exilio, está en el Deutero-Isaías, particularmente en Isaías 40, donde el
profeta es instado a anunciarles a los habitantes de Ierushalaim que ya ha
pagado ante el Eterno por las iniquidades cometidas por ellos y que el Eterno
le ha perdonado:


y su  iniquidad ha sido perdonada,  que de la mano del Eterno ya ha
recibido el doble por todos sus pecados
.“(Yeshayahu / Isaías
40:2
)  ***


La misma idea es reflejada en Lamentaciones 4:22:

  •  La Tefilá (Oración)
    sincera como medio de expiación.


Traducción del texto hebreo: 


En tanto, la lectura de la  PseudoLXX es la siguiente:

¿Me presentaré ante él con holocaustos, con becerros de un año?
¿Aceptará el Eterno millares de carneros o miles de arroyos de aceite?
¿Daré a mi primogénito por mi rebelión, el fruto de mi vientre por el pecado
de mi alma?

¡Oh hombre, D-os te ha declarado lo que es bueno! ¿Qué requiere de ti el
Eterno?

Solamente hacer justicia, amar misericordia y caminar humildemente con tu
D-os
.” (Mijá/Miqueas 6:6-8

Referencias Bibliográficas

  1. ATONEMENT
    (1906), consultado en la “Jewish Encyclopedia“,
    disponible en: http://jewishencyclopedia.com/articles/2092-atonement
  1.  Feder Y., “Expiating with blood“.
    Recuperado
    de: http://thetorah.com/expiating-with-blood/
  1. En los evangelios (por
    ejemplo, Mateo 3:1-3), se afirma que dicha profecía fue cumplida por Juan
    el Bautista, que anunciaría la venida de Jesús  y sería el profeta
    Elías que precedería a la venida del mesías. Sin embargo, al leer en
    contexto la profecía del deutero-Isaías, se plantean serios problemas con
    dicha interpretación. Yeshayahu 40:3 inicia con las palabras:” Una voz clama:
    En el desierto…” y no “Voz del que clama en el desierto”,
    que es como lo lee el NT. El mensaje de esa voz es que en el desierto
    preparen un camino para D-os y se anuncia a Jerusalén que el juicio sobre
    ella ha acabado, porque ha recibido el doble por su iniquidad y pecados,
    indicando el perdón de parte del Eterno. En contraste, el mensaje de Juan
    era de un juicio inminente, que requería del arrepentimiento de los
    pecados de parte de Israel, lo cual contrasta con el mensaje de Isaías 40,
    situado en la era mesiánica, en donde se anuncia consuelo para Jerusalén y
    el término del juicio sobre sus habitantes, que ya había sido realizado
    por el Eterno.
  1.   “A Hebrew – English Bible. According to the Masoretic Text and the JPS
    1917 Edition
    “:  http://www.mechon-mamre.org/p/pt/pt0.htm  
  1.   “The Septuagint Old
    Testament”:
    : http://www.ellopos.net/search/septuagint-    search.asp 
  1. The
    Babylonian Talmud (Complete Soncino English Translation
    )” Disponible
    en www.halakhah.com Talmud Hebreo- Inglés: http://dtorah.com/otzar/shas_soncino.php?ms=Berachoth&df=2a 
     
  1.  Biblia de
    Jerusalén en línea, recuperada de: http://www.pastoral-biblica.org/BIBLIA%20JERUSALEN/indexbibliaconlibros.html
  1.  Avot de Rabí Natán,  “Babylonian Talmud, translated by Michael Rodkinson” (1918). Libro 5, Vol. IX. Disponible en: http://www.sacred-texts.com/jud/t05/index.htm
    Texto hebreo: http://he.wikisource.org/wiki/אבות_דרבי_נתן_ד#D7.94

De igual
forma, esto es  conectado con la idea de que la paga del pecado es la
muerte, como  dice Romanos 6:23 y que, por tanto, para la reparación o
compensación (kipper) por el pecado, debería pagarse con  la vida-
representada por la sangre (Génesis 9:4)- de quien peca.



Porque la vida de la carne en la sangre está, y Yo se la he
asignado  a ustedes para expiar por sus  vidas, pues la sangre es la
que expiará por el alma
.”  (Vayikrá/Levítico 17:11)


Cualquier
hombre de la casa de Israel o extranjero que habitare entre ellos, que comiere
cualquier sangre, Me volveré contra la persona que come la sangre y la cortaré
de entre su pueblo.
 Porque
la vida de la carne en la sangre está, y Yo la he asignado a ustedes para
expiar  por sus vidas, pues la sangre es la que expiará por el alma.
 
Por ello He dicho a los hijos de Israel: Ninguna persona de ustedes habrá de
comer sangre, ni el forastero que mora entre ustedes  habrá de hacerlo
“. (Vayikrá/Levítico
17:10-12
)


En el contexto
de los sacrificios, su aceptación por el Eterno no estaba en la sangre
solamente, sino en la teshuvá (arrepentimiento) de parte del
“infractor”
.  Si se realizaba el sacrificio (jatat) o una ofrenda (asham) por
el pecado , pero quienes los ofrecían no mostraban un arrepentimiento sincero,
ni confesaban su  pecado ante HaShem,
entonces era un acto impuesto, falto de sinceridad y de respeto hacia el
Creador, como lo  dice, por ejemplo, el profeta Yeshayahu ( Isaías
1:10-20).
Los
judíos entendieron esto durante su exilio en Babilonia y la idea de expiación
pasó a tomar una dimensión más espiritual a través del mensaje entregado por
los profetas al pueblo.
 Cuando
el Templo fue destruido y  ya no podían  realizarse ni sacrificios ni
ofrendas de ningún tipo, el Eterno ofrecía concederles el perdón a través 
teshuvá, lo cual también es parte de la Tora y es referido de forma importante
en Deuteronomio 30:1-10:
Y
será que cuando vengan sobre ti, todas las palabras estas: la bendición y la
maldición, que Yo he puesto ante ti; y habrás de responder a tu corazón-entre
todas las naciones- donde te ha dispersado el HaShem tu D-os.
  Y
habrás de retornar hasta HaShem tu D-os., y escucharás Su voz, como todo lo que
yo te ordeno el día de hoy; tú y tus hijos, con todo tu corazón y con todo tu
ser.
  Y
hará retornar HaShem tu D-os., a tus cautivos y se apiadará de ti; y volverá y
te reunirá de entre todos los pueblos donde te había dispersado Adon-i tu
D-os., allí.
Si
estuviere tu exilio en el confín de los cielos, desde allí te reunirá HaShem tu
D-os., y desde allí te tomará. Y te traerá HaShem tu D-os. a la tierra que
habían poseído tus padres y la poseerás; y te hará bien y te acrecentará, más
que a tus padres. Y abrirá -HaShem tu D-os – el atasco de tu corazón, y del
corazón de tu descendencia: para amar a HaShem tu D-os., con todo tu corazón y
con todo tu ser, para la causa de tu vida. Y dará HaShem tu D-os., todas las
maldiciones estas: sobre tus adversarios y tus enemigos, que te habían
perseguido. Pero tu retornarás y escucharás la voz de HaShem; y cumplirás todos
Sus mandamientos, lo que yo te ordeno hoy.  Y te hará exceder -HaShem tu
D-os .- en toda la obra de tu mano: en el fruto de tu vientre y en el fruto de
tu ganado y en el fruto de tu tierra, para el bien, ya que volverá HaShem a
regocijarse contigo, para bien, como se había regocijado con tus padres, cuando
obedezcas  la voz de HaShem tu D-os, guardando Sus mandamientos y
estatutos escritos en el libro de la Torá; cuando hayas vuelto (tashuv) a
HaShem tu D-os, con todo tu corazón y con toda tu alma
“. (Devarim/Deuteronomio
30:1-10
)
Este
proceso de restauración nacional luego del exilio y dispersión por desobedecer
la alianza del Sinaí, tiene lugar luego de que Israel volviera de forma íntegra
a la observancia de la Torá. En todo él, ni la sangre ni los sacrificios son
indicados como un elemento necesario, sino la teshuvá sincera 
(“retorno” al Creador) de parte de cada judío. Para la expiación, en
este caso, se prescinde de sangre, sea mediante sacrificios, ofrendas
o una ejecución
.
De alguna
forma, el Cristianismo- convencional o hebraizado- reproduce las ideas que tuvo
el pueblo judío antes del primer exilio, en donde se daba una importancia
extrema a los sacrificios expiatorios. Para ellos, el servicio a D-os giraba en
torno a lo ritual, pero Él, a través de los profetas, les enseñó que sin
misericordia, sin teshuvá, sin bondad y justicia, no había expiación y que estos
actos eran incluso más importantes que el ofrecer un sacrificio.
Los
sacrificios y ofrendas destinados a la expiación de ciertos tipos de pecados, a
saber: errores, contacto involuntario con elementos que transmiten impureza
ritual, omisión, perjurio involuntario  y culpa. Estos pecados eran
eminentemente inadvertidos y para ellos se realizaban los sacrificios u
ofrendas por expiación
, que buscaban hacer reflexionar a quien los
presentaba, pero a la vez funcionaba como una forma de compensación por el daño
involuntario realizado.
Para 
aquellos pecados  de tipo voluntario o consciente, también podía haber
expiación, pero al ser de carácter voluntario, traían consecuencias sobre quien
los cometía, e incluían restitución o sanciones, monetarias. En casos más graves,
como el homicidio premeditado, cabe señalar, no había posibilidad de reparación
monetaria y el responsable debía ser ejecutado, por el principio de que quien
derramare  sangre de otro ser humano, su sangre debía ser derramada:
“El que derramare la sangre del hombre, por medio del hombre su
sangre será derramada, pues a imagen de Elohim, hizo Él al hombre
“. (Bereshit/Génesis
9:6
)
No mancillarás a la tierra en
donde vives, porque la sangre mancilla a la tierra y no será expiada por la
sangre que fue derramada sobre ella, excepto por medio de la sangre de quien la
derramó
.”(Bamidbar/Números
15:33
)

“…Y
será que cuando resultare culpable en uno de estos casos, habrá de confesar el
pecado en el cual ha incurrido. Habrá de traer sacrificio expiatorio por su
culpa ante Adon-i por su pecado en el cual ha incurrido, hembra de ovinos:
cordera o cabrita para sacrificio expiatorio y expiará por él, el sacerdote,
por su pecado. Pero si no alcanzaren sus medios para un cordero, habrá de traer
como sacrificio expiatorio por su culpa en la cual ha incurrido, dos tórtolas o
dos palominos, ante HaShem: uno para sacrificio expiatorio  y uno para
holocausto.
. Habrá
de traerlos al sacerdote y acercará el sacrificio en primer lugar. Y seccionará
su cabeza por el lado de la nuca, mas no habrá de separarlo  y rociará de
la sangre del sacrificio  sobre la pared del altar y lo restante de la
sangre será exprimido en la base del altar, sacrificio.
Al
segundo lo hará holocausto de acuerdo con la norma y expiará por él el
sacerdote, por su error en el cual ha incurrido, y le será perdonado. 
 
Pero si no alcanzaren sus medios para dos tórtolas o dos palominos, habrá de
traer su sacrificio por lo que ha pecado: un décimo de efá de harina de flor
como sacrificio expiatorio. No le pondrá aceite ni tampoco pondrá incienso
puro, ya que es sacrificio expiatorio.
 La
traerá al sacerdote y él tomará de ella su puñado colmado, su remembranza, y lo
hará consumir en el altar sobre los sacrificios ante HaShem.  Y expiará
por él el sacerdote, por su error en el cual ha incurrido en uno de éstos y le será
perdonado. Y será para el sacerdote, como la oblación
“. (Vayikrá/Levítico
5:5-13
)

Es
preciso agregar a lo antes dicho, que el Día de la Expiación o Yom Kipur, a
diferencia de otros días, era  el día de expiación nacional de Israel,
instituido luego del pecado del becerro de oro y era el día – más que los
sacrificios ofrecidos en él-, el  que tenía  y tiene una gran
solemnidad. El resto del tiempo, la expiación- fuera mediante sacrificios o
cualquiera otro medio-, se realizaba de manera individual, pero no como nación.
Hoy en día, en cambio, al no haber Templo  donde ofrecerlos, los
sacrificios han sido sustituidos por la oración diaria, como lo señala el
profeta Hoshea.
Otras
formas de expiación en el  Tanaj
Es
evidente el hecho de que durante el exilio, el pueblo judío no puede ofrecer
sacrificios en otro lugar que no sea el Templo en Jerusalén (Devarim/Deuteronomio
12:5-14
). En este contexto, el Eterno, a través de Sus profetas señala la
existencia de otros medios de expiación  o que conducen a ella en dicho
periodo, e incluso, aun cuando el Templo estuviese en pie, además de los
sacrificios expiatorios o la muerte, en casos como el asesinato o la blasfemia.
Estos incluyen  la oración,  la entrega de dinero, la 
tzedaká y actos de bondad, el remover los altares idólatras, las ofrendas de
harina (ya mencionadas), el ayuno ,  el sufrimiento del justo
– que
mueve a su generación a reflexionar sobre sus actos, enmendarlos y que es
incluso registrado en el Talmud (Moed Katán 17a)- e incluso el incienso.

“Los
sacrificios de D-os son un espíritu contrito; un corazón contrito y
quebrantado, Dios, no desdeñas
“.( Tehilim/Salmos 51:19)

Cabe
señalar que antes del Sinaí, los sacrificios u ofrendas realizados por los
patriarcas, no eran vistos necesariamente como un fin expiatorio y que,
además,  en la Torá se describe  más de un tipo, siendo los
expiatorios sólo una parte de ellos y no el todo, como algunos erróneamente
suelen pensar. Las disposiciones concernientes al sacerdocio levítico, además,
tienen un carácter obligatorio para Israel, mas no para las naciones que, sin
embargo, pueden expiar sus pecados igualmente a través de la teshuvá, la
oración y la tzedaká, sin necesidad de ofrendar o sacrificar.
 A
continuación, expongo algunos de los pasajes del Tanaj que demuestran que sin
sangre, en sacrificio o derramada como sanción por determinados pecados, SÍ hay
expiación y perdón, en contraste con la afirmación de Hebreos 9:22.
David
le dijo a Natán, ‘Yo he pecado contra Hashem!’ Natán le respondió a David, ‘ Él
también ha remitido tu pecado; no morirás…
” (2 Samuel/Shemuel Bet
12.13
). 
En este
caso, David fue responsable de un pecado serio, que le hacía merecedor de la
muerte. Ningún sacrificio (jatat) u ofrenda (asham) expiatorios podían
expiarlo, ya que estaban destinados a la expiación de  pecados  de
otro tipo, como se mencionó más arriba. En cambio, pecados  como el cometido
por David,  no contemplaban la expiación  a través del ofrecimiento
de un sacrificio  y se requería de una restitución o sanción acorde al
pecado, ya que al ser hecho conscientemente, acarrea consecuencias sobre quien
lo comete. El profeta, sin embargo, le informa al rey  que su pecado fue
perdonado al afligirse, asumir su culpa y estar consciente que no debe repetir
lo hecho, es decir  retornó a la senda del Eterno, que es lo que
caracteriza a la teshuvá sincera.
        
Pese a esto, al ser una acción deliberada, el rey debía enfrentar diversas consecuencias
que afectaron: al hijo que nació de Batshevá, a Israel,  la relación del
rey con sus hijos, y a sus mujeres. El versículo 14  de 2 Samuel al
respecto dice: 

  

Sin embargo, tu hijo
sí morirá, pues con tus acciones has ofendido a HaShem
. (Shmuel Bet/  2
Samuel 12:14
)


 Si una persona pecaba a conciencia, pero no
arreglaba cuentas con HaShem, entonces sus ofrendas no eran gratas para Él
y  esa fue una de las razones por las que Israel
antes  del  primer exilio fue reprochado muchas veces por los
profetas: ¿Qué se logra con ofrecer un sacrificio diario, si de los
pecados que sabes que has cometido no te has arrepentido? El Salmo transmite
ese mensaje y, por esa razón, en el versículo 19, el salmista -identificado
con David- declara  que entonces le  serían gratos al Eterno los
becerros ofrecidos en Sus altares, pues si no se arrepentía, ni  reconocía
lo que había hecho, moriría y Él menos iba a perdonar los pecados que cometiera
de forma inadvertida y, lo que hiciera en ese momento, sería tomado como un
acto abominable y no grato al Eterno, como lo menciona el profeta Yeshayahu,
en Isaías 1:10-20.
         
El tema de este texto, si leemos los versículos previos, se relaciona con el
censo que debía realizar Moshé a Israel y las disposiciones cada vez que fuera
realizado uno por el pueblo, que para obtener expiación, debía pagar
cierta cantidad de dinero. 
 “Tomarás
la plata de las expiaciones de los Hijos de Israel y la darás para la obra de
la Tienda de la Reunión; y será un recordatorio ante El Eterno para los Hijos
de Israel,  para expiar por vuestras almas
“. (Shemot/Éxodo
30:16
)

 “Por
eso trajimos una ofrenda para El Eterno: lo que cualquier hombre halló de
vasijas de oro, tobillera y brazalete, anillo, aro de nariz, y adornos para el
cuerpo, para expiar por nuestras almas ante El Eterno
“. (Badmibar/Números
31:50
)
De
acuerdo con lo anterior, la entrega de  dinero o joyas en determinadas
circunstancias, también podía  expiar o rescatar, como lo señala la Torá.
Cuando
alguno pecare cometiendo prevaricación contra el Eterno, negando a su prójimo
lo que le fue entregado en custodia, o un préstamo en dinero, o le arrebato
alguna cosa por la fuerza; o cuando hubiere extorsionado a su prójimo, o
hubiere encontrado algo perdido y lo negase, jurando en falso, si hiciere
alguna de estas cosas que los hombres suelen hacer pecando con ellas, entonces
cuando así pecare y reconociere su culpa, devolverá lo arrebatado por fuerza, o
lo extorsionado, o la cosa que se le entregó bajo custodia, o la cosa perdida
que encontró, o todo aquello sobre lo cual juró en falso, haciendo la
restitución íntegramente y añadiendo su quinta parte sobre ello; a su dueño se
lo dará en el día de la confesión de su culpa
” (Vayikrá/Levítico
5:20-24
)
Antes de
presentar una ofrenda por la culpa, era necesario que el responsable reparase
el daño causado, pagando la quinta parte del perjuicio, luego de lo cual podía
reconciliarse con el Eterno.
 Ni
la ofrenda ni el sacrificio eran ingeridos. Sin embargo, el primer paso para la
expiación, era el de reconocer el error cometido y  restituir aquello que
había sido robado, pagando además un monto determinado, y sólo luego de eso
podía llevarse una ofrenda por la culpa, para completar el proceso: 
   
“Y como ofrenda por la culpa traerá al
Eterno un carnero sin defecto del rebaño, con valor (de dos siclos), y lo
entregará al sacerdote como ofrenda por la culpa. Y el sacerdote hará expiación
por él ante el Eterno, y le será perdonado su pecado por cualquiera de todas
estas cosas que hubiere hecho y fuere culpado”. 
(Vayikrá/Levítico 5:25-26)


Si rescate le fuere impuesto, habrá de dar el rescate de su
vida, de acuerdo con todo lo que fuere impuesto sobre é
l”. (Shemot/Éxodo
21:30
)
La
palabra traducida como “rescate”  es “כֹּפֶר
(“kofer”), que tiene la misma raíz de  כַּפָּרָה
(kapará,
expiación“) y
כִּפֵּר (kiper, “expiar”). Cuando en el Tanaj se
utiliza la raíz 
כפר se hace en dos contextos, a saber, apaciguar a un adversario o juez –
teniendo a veces la connotación de soborno para evitar una sentencia
desfavorable- o, como compensación por el derramamiento de sangre, es decir, a
modo de expiación. En este caso,
el propietario negligente indemniza  con el
monto que le es impuesto,  con el fin de rescatar su vida de la muerte por
ejecución.
 
¿Acaso
se complace HaShem en los holocaustos y sacrificios como en la obediencia a la
palabra de HaShem? Mejor es obedecer que sacrificar; mejor la docilidad que la
grasa de los carneros
“. (Shmuel Alef/1 Samuel 15:22
Con
esto se expiará la culpa de Iaacov, y éste será el fruto de alejar su pecado:
dejar las piedras de los altares como piedra caliza triturada  y no erigir
estelas ni cipos
“.  (Yeshayahu/Isaías 27:9)

Dijo Moshé a Aarón: “Toma el incensario y coloca
fuego del que existe sobre el altar-  y pon sahumerio. Llévalo pronto
hacia la asamblea y haz la expiación por ellos; pues ha salido el furor de
HaShem, y ha empezado la mortandad
“.
Tomó Aarón -como había hablado Moshé- y corrió hacia el seno de la
congregación y he aquí que había empezado la mortandad en el pueblo, colocó el
incienso e hizo expiación por el pueblo.
Se puso de pie él, entre los muertos y los vivos y se detuvo la
mortandad
“. (Bamidbar/Números 17:11-13
De esta forma, el incienso ofrecido por el sacerdote con el fuego del
altar, también actuó como una forma de expiación sin sangre.
Inesperado
es el hecho de que, conforme al Tanaj, el dar tzedaká (“caridad”),
también es un medio que confiere expiación. Esto, para el fundamentalismo
paulino, puede resultar herético, ya que conforme a la enseñanza del NT
planteada por Pablo, la salvación se obtiene por la fe en Jesús, y no por
obras. Estas son sólo un resultado anexo a la fe, pero no lo principal. En el
Tanaj, en cambio,  los actos de bondad son sumamente importantes  y
dentro de ellos, está el dar tzedaká,  palabra traducida como
“limosna”; “caridad”  o “justicia”:

Los
tesoros mal adquiridos no dejan provecho, pero la rectitud libera de la muerte
“.
(Mishlei/ Proverbios 10:2)

 “Por
la bondad y la verdad se expía la iniquidad y por el temor al  Eterno los
hombres se apartan del ma
l” (Mishlei/Proverbios 16:6)

Hacer
[actos de] caridad  y justicia, es mejor ante  el Eterno que el
sacrificio
“. (Mishlei/Proverbios 21:4)
¿Con
qué me presentaré al Eterno y me postraré ante el D-os Altísimo?
¿Me
presentaré ante él con holocaustos, con becerros de un año?
¿Aceptará
el Eterno millares de carneros o miles de arroyos de aceite?
¿Daré a
mi primogénito por mi rebelión, el fruto de mi vientre por el pecado de mi
alma?
¡Oh
hombre, D-os te ha declarado lo que es bueno! ¿Qué requiere de ti el Eterno?
Solamente
hacer justicia, amar misericordia y caminar humildemente con tu D-os
.” (Mijá/Miqueas 6:6-8
 El
primer ejemplo, se encuentra en el libro de Daniel, en donde éste, indica a
Nabucodonosor que para fuera perdonado y restituido a su prosperidad previa por
el Eterno, debía actuar con justicia y  ayudar a los pobres:
Por 
tanto, que mi consejo, oh rey, le complazca y con tzedaká usted removerá sus
pecados; y su iniquidad mostrando misericordia con el pobre. Tal vez entonces
su prosperidad vuelva
“. (Daniel/Daniel 4:24)



Y comenzó Yoná a entrar en la ciudad en un viaje de un día, y
proclamó, y dijo:
“¡Dentro
de cuarenta días y Nínive será destruida!”

 Pero
creyeron los ninivitas en Elohim. Proclamaron un ayuno y se vistieron de saco,
desde el más grande hasta el más pequeño en medio de ellos.
Había
llegado la noticia al rey de Nínive, se levantó de su trono, se quitó su
túnica, lo cubrió con saco y se sentó sobre cenizas.
E hizo
pregonar y publicó en Nínive por un decreto del rey y de sus dignatarios
diciendo: 
“Que ni
hombres, ni bestias, ni vacunos, ni ovinos,  prueben nada, ni se
alimenten, ni beban agua. Y que se cubran con sacos los hombres -y las
bestias-, que clamen a Elohim con fuerza y  que retorne cada hombre de su
mal camino y de la injusticia que está en las palmas de sus manos.
 Quién
sabe, retorne, reconsidere Elohim y apacigüe Su ira y no perezcamos.
 Y
vio Elohim sus acciones, que habían regresado de su mal camino; Se arrepintió
Elohim del mal que había dicho hacerles a ellos y no lo hizo
“. (Yoná/Jonás 3:4-10)
 La función de un profeta no es simplemente
predecir el futuro, ni dar a conocer un destino irrevocable, sino que es actuar
como portavoz del Eterno para generar cambios a nivel social, al recordar y
poner en práctica lo que espera D-os de cada ser humano, como, guardando las
distancias pertinentes, Pepe Grillo lo hacía con el pequeño Pinocho. 
El profeta está en medio de un determinado contexto
social,  en el que existen determinadas problemáticas, que él denuncia y
busca mover a corregir a través del mensaje que comunica a su prójimo, y así
generar  un impacto positivo para revertir lo que daña a su entorno y los
aleja de la voluntad de Su Creador.
En este caso, pese a que Yoná fue reacio a cumplir
con su misión como profeta, una vez que lo hace, logra el efecto que el Eterno
esperaba tuviera sobre los ninivitas y su conducta.  En otras palabras, lo
que el profeta anuncia de parte de D-os, no es un hecho irrevocable, sino 
lo que eventualmente puede acontecer si no se rectifica y vuelve al buen
camino. Esto último es enfatizado por el profeta Yirmeyahu (Jeremías) y guarda
estrecha relación con el anuncio de Yoná a los ninivitas:
 “En
un instante Yo puedo hablar sobre derribar y destruir un reino o una nación,
pero si esa nación  se vuelve de su mal, debido que Yo he hablado contra
ella, Yo reconsidero el mal que pensaba hacerle y en un instante puedo hablar
sobre construir y plantar un reino o nación, pero si hace lo que es malo a Mis
ojos y no escucha Mi voz, entonces reconsidero el bien con el cual dije los
beneficiaría
“. (Yirmeyahu/Jeremías 18:7-10
El
profeta Jeremías, a su vez, señala a Israel, en el contexto del inminente
exilio en Babilonia,  que si se arrepiente el Eterno reconsideraría el mal
que les anuncia:
 “Así
que enmienden ya su conducta y sus acciones, y obedezcan al Eterno su D-os, y
el Eterno se arrepentirá del mal que les ha anunciado
” (Yirmeyahu/Jeremías
26:13
)

 Sin
embargo,  el profeta Iejezkel (Ezequiel) describe de forma extensa 
la retribución personal a los actos de cada ser humano y las consecuencias
positivas del arrepentimiento sincero de quienes alguna vez transgredieron:
Y
ustedes dicen: “¿Por qué no carga el hijo con la culpa de su padre?”
Pero el hijo ha practicado el derecho y la justicia, ha observado todos Mis
preceptos y los ha puesto en práctica: vivirá sin duda.
El alma
que peque, es  la que morirá; el hijo no cargará con la culpa de su padre,
ni el padre con la culpa de su hijo: al justo se le imputará su justicia y al
malvado su maldad.
En cuanto
al malvado, si se aparta de todos los pecados que ha cometido, observa todos
Mis preceptos y practica el derecho y la justicia, vivirá sin duda, no morirá.
Ninguno
de los crímenes que cometió se le recordará más; vivirá a causa de la justicia
que ha practicado
” (Iejezkel/ Ezequiel 18:19-22)
D-os es
un Juez completamente  Justo y a la vez Misericordioso. Para juzgar a cada
ser humano, pone en una balanza todos sus actos, sean buenos, sean malos. Si
alguien enmienda su conducta y se vuelve  íntegramente hacia Él, entonces
no sólo actúa con misericordia, sin destruirle, sino que borra su pecado y le
perdona (Ezequiel 18:22 e Isaías 1:18). Por ende, D-os no destruyó Nínive en la
generación de Yoná no sólo porque “sintió pena”, sino porque sus
habitantes escucharon al mensaje del profeta y, además de realizar actos
externos que conducen a la Teshuvá, se apartaron de su mal camino para hacer el
bien. Como dice la Mishná, en Ta’anit 2:1, D-os no vio sus ayunos y vestimenta
en saco, sino sus actos:
“…Todo
el mundo [, sin embargo,] pone ceniza sobre su cabeza. Los ancianos entre ellos
les hablan con palabras de amonestación, diciendo: “Hermanos nuestros, no
se declara sobre el pueblo de Nínive: “Y vio D-os su  vestimenta de saco y
ayuno”, sino más bien:” Y D-os vio sus actos, que habían regresado de
sus malos caminos” (Yoná/Jonás 3:10
)…” (Mishná
Ta’anit 2:1
)

Habla
al corazón de Ierushalaim y proclámale  que su  condena ha terminado

“…¡Se
ha borrado tu culpa, hija de Tzión; no volverá Él a desterrarte!…
” (Eijá/
Lamentaciones 4:22
)
Es decir,
el sufrimiento y exilio, también sirven como medio para expiar y sin que tenga
que haber sacrificios obtener el perdón de D-os, sino el retorno hacia Él con
un corazón íntegro y de forma sincera, requerimiento básico para cualquier
forma de expiación.
“…Y
 los hijos de extranjeros que se usan al Eterno para ministrarLe, y amar
el nombre del Eterno y ser Sus siervos, a todo aquel que guarde el Shabat sin
profanarle y a los que respetan Mi alianza, Yo les traeré  a Mi Monte
Santo y les alegraré en Mi Casa de Oración. Sus holocaustos y sacrificios serán
gratos sobre Mi altar, porque Mi Casa será llamada Casa de Oración para todos
los pueblos
“. (Yeshayahu/Isaías 56:6-7)
Este
hermoso pasaje, escrito por el Trito-Isaías  durante la época posterior al
exilio en Babilonia, nos enseña que no sólo los judíos de nacimiento son
bendecidos por la observancia de la Torá, sino también aquellas personas que,
habiendo nacido como extranjeros, se unen  a la alianza que el Eterno hizo
con el pueblo de Israel para servirLe (por ejemplo, en Esdras 6:21)-los
guerim o conversos-, al dejar de lado las creencias paganas. El Eterno
indica  que los alegrará y  que las ofrendas  sacrificios que
ofrezcan para Él, Le serán gratas, porque el Beit HaMikdash  será llamado
Casa de Oración  no sólo para Israel, sino también para las
naciones. 
Si bien
el texto citado no se relaciona con el tema que abordo en este post, nos revela
la conexión entre la oración y los sacrificios, pero más aún, la importancia
que tiene ésta, especialmente a partir del exilio en Babilonia, donde no había
Templo y la tefilá era la única forma de  servicio al Eterno. En la literatura
rabínica, donde la oración es denominada “Avodá Shehi Balev“,
Avodá She BaLev” o  “Avodat HaLev“:
“¿Y
de dónde  derivamos  la Tefilá? Como dice en un Baraita, ‘Para amar
al Señor tu D-os, y a él sirven con todo tu corazón (Devarim 11:13) “-
¿Cuál es el” servicio del corazón’ (עבודה שהי בלב)? Es la oración …
” (Taánit
2a
)
Si bien
durante la era del Primer Templo, la Tefilá tenía un carácter más bien
devocional y espontáneo, fue en el exilio en donde comenzó a realizarse de
forma regular  y ya luego de la destrucción del Segundo Templo se
instituyó el  rezo diario (Shajarit, Minjá, Arvit) en reemplazo de la
ofrenda diaria. 
Bien.
Teniendo claro que la oración es una forma de servicio a HaShem- mencionada
tanto en el Tanaj como en la literatura rabínica-, surge entonces la pregunta
de si existen pruebas en  el Tanaj de que éste sea un medio expiación. La
respuesta a esta interrogante, es afirmativa y hayamos antecedentes tanto en la
época previa al exilio en Babilonia, como para la posterior a ella. 
La
primera cita bíblica, se sitúa en la época anterior al exilio babilonio,
durante el reinado de Jiziqyahu (Ezequías), rey de Yehudá, que inicia una serie
de reformas que buscaban eliminar la avodá zará (idolatría), y restaurar
el Templo, profanado por su antecesores, incluyendo a su padre Ajaz. En ese
contexto, envía cartas a lo largo del territorio de  su reino y también de
Israel  para celebrar Pésaj  (2 Crónicas
30:1-2
). Debido a que los Kohanim no se habían consagrado y purificado como
lo ordena al Torá (íbid. 30:3), al igual que otros  de los
israelitas, la conmemoración debió realizarse durante el segundo mes, como lo
establece la Torá en Números 9:6-12 (“Pesaj Shení“) para
aquellos casos en  los que un judío no podía participar del Korban Pesaj
debido a impureza ritual u otras razones consideradas válidas. Una vez reunidos
en Yerushalaim el rey y quienes aceptaron su invitación, celebraron, pero hubo
entre quienes participaron, personas que sin purificarse comieron del Korban
Pesaj, lo cual no estaba permitido. El rey, preocupado por esto, ora  por
ellos y pide que se les perdone y no cause mal.HaShem accede a la
petición, expía y perdona, como Jiziqyahu lo solicitó
. El episodio es
narrado en 2 Crónicas 30:16-20:
Y
se pusieron en sus puestos, como era su costumbre, de acuerdo con la  Torá
de Moshé, hombre de D-os; los Sacerdotes rociaron la sangre, que recibieron de
manos de los Levitas, porque había muchos en la congregación que no estaban
santificados; por tanto, los Levitas debían realizar los sacrificios de Pésaj
por cada uno de los que no estaba limpio, para santificarlos a HaShem,
pues  una gran multitud del pueblo, incluso muchos de Efraím y
Menashé, Issajar y Zebulun, no se habían purificado, y comieron del Seder
 no conforme a lo que está escrito. Porque Jiziqyahu había orado por
ellos, diciendo: “Que el buen D-os expíe a todo el que haya puesto
su corazón  para buscar a D-os, el Eterno, el D-os de sus padres, aunque
 no esté purificado según la purificación  de lo que pertenece a las
cosas sagradas”. Y HaShem escuchó a Jiziqyahu, y sanó al pueblo
“, (Divrei
HaYamim Bet/ 2 Crónicas 30:16-20
)

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21

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El
exégeta RaShI comenta que, en contraste con los habitantes de Yehudá, que
pudieron purificarse, consagrar y volver para celebrar Pesaj, debido a que
Yerushalaim estaba cerca,  muchos de Efraím y Menashé,  Isajar y
Zabulun estaban lejos de dicha ciudad y , por tanto, del Templo y no tuvieron
tiempo para esperar y retrasar su llegada hasta que purificarse, razón por la
cual llegaron sin estar purificados. Dado que la razón eran estos factores,
que  escapaban a su voluntad, su culpa no era completa y fueron perdonados
una vez que el rey Jiziqyahu  oró por ellos a HaShem. 

 Si bien los Levitas realizaron los
sacrificios por aquellos que se encontraban en impureza ritual y los Kohanim
realizaron su labor como la Torá lo estipula, eso no fue suficiente para
que  fueran perdonados y es por ello  que el monarca ora por aquellos
cuya kavaná (intención) era obedecer la Torá, pese a no haber podido observar
completamente lo que Él ordenó. Cabe señalar que la expiación fue conseguida
sin sacrificios u ofrenda alguna en el proceso. Sólo la oración sincera del rey
y la kavaná de los asistentes ayudó a conseguir dicha expiación. Éste es 
un ejemplo claro pre-exílico de que sin sangre, sí podía haber perdón y
expiación de pecados.

Sin
embargo, el texto más significativo respecto al lugar que ocuparía la oración
en los exilios, donde no podía ofrendarse ni sacrificar como lo exige la Torá,
se encuentra en el libro del profeta Hoshea (Oseas), particularmente en Oseas
14:2-3 (14:1-2 en las versiones cristianas), cuya lectura difiere entre el TM y
la PseudoLXX:
   שׁוּבָה
יִשְׂרָאֵל עַד יְהוָה אֱלֹהֶיךָ כִּי כָשַׁלְתָּ, בַּעֲו‍ֹנֶךָ
קְחוּ עִמָּכֶם דְּבָרִים
וְשׁוּבוּ אֶל-יְהוָה אִמְרוּ אֵלָיו כָּל-תִּשָּׂא עָו‍ֹן וְקַח-טוֹב 
וּנְשַׁלְּמָה פָרִים שְׂפָתֵינוּ

“Regresa,
oh Israel, a HaShem tu D-os, porque has tropezado por tu iniquidad. Tomen con
ustedes sus palabras y vuelvan a HaShem. DíganLe: “Quita toda iniquidad, y
acepta lo que es bueno y  entregaremos becerros
[con] nuestros labios”. (Hoshea/Oseas
14:2-3, TM
)



ἐπιστράφηθι, ᾿Ισραήλ, πρὸς Κύριον τὸν Θεόν σου, διότι ἠσθένησαν ἐν ταῖς
ἀδικίαις σου. λάβετε μεθ᾿ ἑαυτῶν λόγους καὶ ἐπιστράφητε πρὸς Κύριον τὸν Θεὸν
ὑμῶν· εἴπατε αὐτῷ, ὅπως μὴ λάβητε ἀδικίαν αὶ λάβητε ἀγαθά, καὶ ἀνταποδώσομεν
καρπὸν χειλέων ἡμῶν

Traducción:
Regresa,
oh Israel, al Señor tu Dios, porque has sido debilitado por tus injusticias.
Toma palabras contigo y regresa al Señor tu Dios; háblaLe, que no recibas
injusticia, sino cosas buenas y  “devolveremos el fruto de nuestros
labio
s” (Hoshea/Oseas 14:2-3, PseudoLXX).

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 En 
la última parte del versículo 3, el texto hebreo utiliza la palabra פָרִים (“becerros”).
Los traductores de esta sección de la PseudoLXX, por su parte, escogieron la
palabra griega καρπὸν (karpos, “frutos”), para traducir,
probablemente, el hebreo  פְּרִי (“frutos”) del (los) 
manuscrito(s) hebreo(s) que sirvió (eron) como base textual para realizar esta
traducción. Cabe señalar que, a diferencia del TM, los textos pre-masoréticos
carecían de  signos vocales, lo cual podría explicar las diferencias
textuales y de interpretación en la lectura de palabras con una escritura similar 
(פרים-פרי). 
Las
versiones cristianas, en general, tienden a aceptar la lectura  de la LXX
e interpretan  el pasaje como una alusión a la alabanza a Dios a través de
las palabras, probablemente influenciados por  Hebreos 13:15, donde se
equipara el “fruto de los labios” con el “sacrificio de
alabanza”, el cual algunos interpretan como un sacrificio de
agradecimiento, como el mencionado en el Salmo 51. El autor de Hebreos
escribió:
Ofrezcamos
sin cesar, por medio de él, a Dios un sacrificio de alabanza, es decir, el
fruto de los labios que celebran su nombre
“. (Hebreos 13:15
  De
ahí que la interpretación común dada por los grupos cristianos sea que el
profeta hable de la alabanza a D-os a través de la oración como sacrificio de
alabanza y agradecimiento que sube como un incienso hacia D-os en nombre de su “cristo”.
Sin embargo, la lectura del texto hebreo revela una idea aún más profunda
detrás de lo anterior: cuando  Israel estuviera en el exilio, sin
Templos, ni sacrificios, cuando se encontrara debilitado y a manos de sus
enemigos, podría volver al Eterno con arrepentimiento sincero (Teshuvá), como
lo señala la Torá (Devarim/Deuteronomio 30:1-10)  y sus oraciones
serían ofrecidas como un sustituto por los sacrificios u ofrendas por el pecado realizados a diario en el Templo.
De esta forma, la
oración diaria, instituida luego de la destrucción del  Beit HaMikdash a
manos de Roma, es ofrecida en sustitución por los sacrificios, pero no por una
inventiva rabínica, como señalan algunos grupos cristianos, sino con base en
las palabras del profeta Hoshea, que demuestran que la oración sincera,
acompañada de teshuvá, también sirve como medio de expiación y para obtener el
perdón, sin necesidad de derramamiento de sangre, cuando el
Templo no estuviera en pie e incluso cuando aún lo estuviese, como vimos en el
ejemplo del rey Jiziqyahu y la celebración de Pésaj relatada en el libro de
Crónicas.
  
 Epílogo
De
acuerdo con el Tratado Avot de Rabí Natán (considerado como la Toseftá de
Pirkei Avot), uno de los מסכתות קטנות   (“Masejot Ktanot“,
Tratados Menores) del Talmud,  Rabí Yojanán Ben Zakkai, comprende que sin
el Templo, D-os había provisto de otros medios para conseguir, sin
derramamiento de sangre, el perdón. Al ir al Monte del Templo ya destruido en
aquel entonces, Rabí Yehoshua se lamenta al ver su desolación. Rabí Yojanán,
sin embargo, le enseña  que D-os ha otorgado  como medio de expiación
tan efectivo como los sacrificios expiatorios, consistente en hacer el bien a
para los demás, lo que implica  actos como el dar Tzedaká, el acompañar al
afligido,  visitar a los enfermos, honrar a los difuntos y sus dolientes,
así como también realizar la oración regular. Para ello, señala el ejemplo de
Daniel que, viviendo en el exilio, realizó tales actos y fueron tenidos en
cuenta por HaShem:
…Rabí
Yojanán ben Zakkai una vez salió de  Yerushalaim, seguido por Rabí
Yehoshua, y al ver el Templo destruido, Rabí Yehoshua dijo:”¡Ay de
nosotros, que está destruido, el único lugar donde eran expiados los pecados de
los israelitas”. Rabí Yojanán le corrigió, diciendo: “Hijo mío, no te
lamentes por eso,  que tenemos otro medio de expiación tan efectivo – es
decir, realizar el bien, como está escrito:”Porque  deseo bondad
 y no sacrificios”(Hoshea/ Oseas 6:6.). Como  encontramos
con Daniel, que estaba ocupado en hacer el bien. Y ¿qué bien hizo? Ciertamente
no sacrificó holocaustos y ofrendas voluntarias, mientras estuvo en Babilonia,
y en relación con el lugar de sacrificio, está escrito: “Cuídate de no
presentar tu holocausto  en cualquier lugar que veas, sino que  en el
lugar que HaShem escoja en una de tus tribus, allí ofrecerás tus
holocaustos” (Devarim/ Deuteronomio 12:13-14). ¿Qué bien, entonces,
hizo él? Se regocijó con el pueblo en su alegría, lloró con ellos en su dolor,
él ayudó y animó  a novias pobres, honró a los muertos al seguirlos hasta
el último lugar de descanso, dio ayuda material a los necesitados, y oró tres veces
cada día, y sus oraciones fueron recibidas con agrado, como está escrito: “Y tres veces al día se ponía de rodillas,  oraba y daba
gracias ante su D-os”
(Daniel.
6:11
)...” (Avot de Rabí Natán 4:5)
Contrario
a las enseñanzas neotestamentarias que buscan justificar la muerte de Jesús
como medio necesario para la expiación definitiva, con base en la idea de que
sin derramamiento de sangre prácticamente no se expía y que sin ella no hay
perdón, el Tanaj nos demuestra que existe más de un medio para obtenerlos y no
que sólo mediante sacrificios  o la muerte éstos fueran alcanzados. Tanto
la Torá, como los Neviim y Ketuvim nos entregan claros ejemplos de que lo
fundamental para el Eterno, es la Teshuvá sincera de quien ha pecado o
transgredido, sea judío o gentil, que le lleva a caminar por Su senda y
rectificar, no sólo mediante la oración, sino además a través de actos de
justicia y bondad social, que están al alcance  de todos. Cierro el
presente artículo citando las palabras del profea Mijá, sobre lo que exige D-os
del ser humano:
¿Con
qué me presentaré al Eterno y me postraré ante el D-os Altísimo?