El proceso de conformación del Nuevo Testamento

El proceso de conformación del Nuevo Testamento



Por: Irving Gatell
16 de julio a las 21:21



No. No fue una conspiración. Tampoco fue un milagro protagonizado por D-os. Fue un proceso humano, lógico y lento, como suele ser con los textos sagrados de cualquier religión.
Para entenderlo, hay que estar conscientes de que PRIMERO existe el grupo, y luego EXISTE su “escritura sagrada”. Por lo tanto, FUE LA IGLESIA la que generó al Nuevo Testamento y no al revés.
El proceso, en sus rasgos más generales, fue el siguiente:


1. En el siglo I, diversos autores judíos escribieron todo tipo de textos. Muchos debieron ser seguidores de Jesús, pero NO TODOS lo eran. Muchos sólo estaban escribiendo cosas que les resultaban críticas en ese momento.


2. La conformación inicial del Cristianismo se da en los años previos a la guerra entre Roma y Judea (años 66-73), cuando grandes contingentes de prosélitos se desmarcan del Judaísmo para no entrar en un abierto conflicto con las autoridades del Imperio. Ello permitió que surgiera una tendencia de orientación judaica, pero que no fuese parte del Judaísmo.


3. Seguramente, muchos de estos “semi-judíos” de origen gentil tenían ya copias de todo tipo de libros judíos, y es probable que los tuviesen en alta estima y los guardasen como algo valioso.


4. En ese contexto semi-judío y profundamente enraizado en la mentalidad helénica, evidentemente surgió una discusión respecto a la acción salvífica de D-os para el hombre. Quienes estaban mejor instruidos en Judaísmo debieron insistir en que esta se da por medio de la Torá, mientras que quienes estaban más inmersos en su herencia greco-latina debieron insistir en que se daba por medio de un ser humano. Un punto intermedio debió insistir en que la única posibilidad de hablar de un “ser humano” que nos salva, sería la alegoría (es decir, la representación antropomorfa de un concepto; en este caso, la salvación).


5. La guerra abierta entre Roma y Judea marca el punto donde todos estos grupos semi-vinculados con el Judaísmo optan por la ruptura definitiva. Sin embargo, preservaron la influencia cultural, religiosa e ideológica que habían recibido del Judaísmo. Por lo tanto, debieron preservar también copias de muchos escritos.


6. Lo que es un hecho es que, en definitiva, preservaron la discusión sobre la salvación y su modo de operar. Ya en plena autonomía del Judaísmo, esta controversia fue la base del posterior conflicto entre Gnósticos y anti-Gnósticos. Los Gnósticos llevaron a su culminación la idea heredada del Judaísmo: la salvación se logra por medio del conocimiento, no de una persona. Cuando surgió la idea de identificar a Yeshúa como “el salvador”, el Gnosticismo simplemente respondió que Yeshúa no era un ser humano real, sino la representación de esa sabiduría que salva.


7. Fueron los Gnósticos los primeros que se interesaron en demostrar, por medio de fuentes documentales escritas, que era un error la idea de que una persona llamada Yeshúa, judío, era “el salvador”. Marción de Sínope fue el primero en presentar una colección de epístolas de Pablo y un evangelio (el de Lucas), para demostrar que ellos NUNCA habían hablado de Yeshúa en términos de un humano que salva a la humanidad.


8. Los anti-Gnósticos reaccionaron contra Marción, pero no pudieron hacerlo de otro modo más que combatiéndolo con sus mismas armas. Por ello, se dieron a la tarea de recuperar las “escrituras correctas”. A mediados del siglo II, se hizo un trabajo monumental para integrar en una sola colección los principales textos. Naturalmente, el modelo de esa colección fue el establecido por Marción.


9. Mucho de ese material escrito casi un siglo antes y en un contexto muy complicado para sus autores judíos (alrededor de la guerra contra Roma) tuvo que ser editado, porque -obviamente- muchas de sus referencias y diatribas tenían que ver con esa guerra. A los cristianos -gnóstico o antignósticos- del siglo II eso no les interesaba. Por lo tanto, se hizo un trabajo de edición y reelaboración de todo ese material. Y aclaro: NO HUBO ningún complot para manipular la información. Simplemente, era una edición obligada y lógica. Por supuesto, eso ALTERÓ significativamente el sentido de los textos originales. Originalmente, habían sido textos judíos escritos en el entorno del nacionalismo antiromano que culminó en una guerra catastrófica. Ahora, estaban ajustados a las vivencias de no judíos que no tenían nada que ver con esa guerra.


10. Eventualmente, esa reelaboración de textos dio como resultado la aparición de muchos evangelios, muchas epístolas, muchos apocalipsis. Todo, hacia mediados del siglo II. Ahora, el proceso continuó con la necesidad de decidir CUÁLES eran los que debían integrar la lista de “textos sagrados” que competiría contra la de Marción.


11. La evidencia documental demuestra que hubo muchas alternativas. Prácticamente, cada zona donde había cristianos tenía sus propias preferencias.


12. A inicios del siglo III ya estaba consolidado un grupo que promovía un “nuevo testamento” bastante parecido al que tenemos hasta la fecha. Poco a poco, este grupo es el que se fue imponiendo como mayoritario dentro del grupo cristiano anti-Gnóstico.


13. La controversia se vino a resolver por factores externos. A inicios del siglo IV, el Imperio Romano estaba al borde del colapso, y Constantino consideró que una buena estrategia para recuperar la cohesión sería el Cristianismo, una religión fácilmente adaptable a cualquier territorio. Por ello, promovió la oficialización del Cristianismo como religión imperial, y estructuró una jerarquía por medio de la cual pudiera garantizar que el Cristianismo serviría a los intereses de reunificación del Imperio.


14. Pero muy pronto se dio cuenta que no iba a ser tan fácil, porque el Cristianismo estaba profundamente dividido. Aparte de los conflictros con los Gnósticos -que ya llevaban más de dos siglos y que todavía habrían de durar otros dos siglos más-, comenzó la controversia con Arrio, un presbítero sirio que negó la divinidad de Jesús. A Constantino le importaba un bledo el aspecto doctrinal, pero le urgía que el Cristianismo funcionase como cohesionador de la sociedad romana. Por ello convocó al Concilio de Nicea, para ver si allí se podía lograr una solución.


15. En Nicea se impusieron los anti-arrianos, pero sólo porque Constantino consideró que ellos tenían mejores posibilidades de lograr el objetivo de cohesionar al Imperio. Sin embargo, apenas unos años después el propio Constantino cambió de opinión -evidentemente porque los del bando ahora conocido como Niceno no habían funcionado-, y empezó a apoyar al grupo Arriano. Cuando por fin aceptó la conversión al Cristianismo al final de su vida, Constantino se hizo bautizar por un obispo Arriano.


16. Todo el siglo IV se fue en la controversia entre Nicenos y Arrianos, finalmente ganada por los primeros. Arrianos y Gnósticos tuvieron que exiliarse, y encontraron en los territorios del Imperio Parto el lugar perfecto para desarrollarse sin que las autoridades romanas los molestaran.


17. Consolidado el control básico del Cristianismo en los territorios del Imperio Romano, la Iglesia se lanzó a la última discusión pendiente: el contenido “oficial” del Nuevo Testamento. Así, en el Concilio de Roma en el año 382 se propuso la lista defiitiva (los 27 libros que hay en el NT), misma que fue avalada en los Concilios de Cartago e Hipona en los años 393 y 397.