Nazaret

NAZARET

Por: Jorge Romero Gil. Historiador.

Nazaret es un nombre interesante, se suele asociar a dos cosas a Jesús
llamado de Nazaret y a la población de Nazaret. Lo que vamos a tratar
tiene que ver con ambos, pero de entrada nos centraremos en la
viabilidad del nombre Nazaret como topónimo urbano.

Con Nazaret
sucede una cosa curiosa, sabemos que existe como aldea en el siglo IV EC
y que es entonces cuando adquiere su fama como población de origen de
Jesús de Nazaret, sabemos también que esta poblada a mediados del siglo
II EC pero… sabemos también que no lo esta anteriormente.

En
otras palabras, no existía ni ciudad, ni población, ni siquiera aldea
alguna -a lo sumo alguna granja en la zona- en el sitio de Nazaret entre
los reinados de Octavio César Augusto y Tiberio César, época en la que
se supone que vivió Jesús de Nazaret y en la que, según la totalidad de
los evangelios canónicos –tanto los sinópticos como Juan- existía esa
población y, además, siguiendo a Lucas –por ejemplo- como toda una
ciudad en la que el propio Jesús tendrá sus más y sus menos con sus
paisanos –o supuestos paisanos, tan supuestos como él mismo-. Hay que
decir que eso resultaría ser milagroso, al menos entre los reinados de
Octavio César Augusto y Tiberio César, porque Jesús se estaría moviendo
en una ciudad inexistente habitada por fantasmas o personajes
imaginarios que habrían encarnado como él.

Secuencia arqueológica de Nazaret

El
caso es que en el lugar que existe la actual Nazaret no hay vestigio
alguno de una ciudad anterior al 135 EC, es decir, anterior a la
rebelión de Bar Kobcha. Veamos cuales son los estratos que nos ofrece la
Arqueología respecto a Nazaret y sus alrededores:

Mesolítico: 13 esqueletos humanos y diversos artefactos, localizados en una cueva situada en el Monte del Precipicio.

Edad de Bronce: Tres tumbas datadas entre el 2000 y el 1200 aEC, únicamente restos de cerámica funeraria.

Edad
de Hierro (entre 1200 y 586 aEC): Diferentes restos cerámicos, casi
todo en fragmentos, se cuentan cinco vasos, jarras y tinajas, parte del
material puede ser funerario y otro no lo es. Estos restos se hallaron
en cuevas y cavidades cercanas a la Iglesia de la Anunciación.

Entre el 586 y el 37 aEC: Ningún resto datado.

Entre
el 37 aEC y el 70 EC: Aquí aparecen restos de lámparas funerarias,
entre seis y diez lámparas de aceite en fragmentos, todas de ajuares de
enterramientos. La datación puede ser la indicada pero hay ciertas dudas
que podrían situar a todas o alguna de ellas en el 150 EC. Se
localizaron bajo la Iglesia de la Anunciación y en grutas cercanas a
ella. En el 2009 se descubre algunos restos de lo que pudiera ser una
granja aislada en la zona, la datación de las estructuras es difícil
pero algunos utensilios se sitúan entre el siglo I aEC y el I EC, a
inicios del siglo II EC esta estructura está fuera de uso -desaparece la
granja-.

Entre el 70 y el 180 EC: Más material funerario –cuatro lámparas- y un total de tres tumbas-

Entre
el 180 y el 324 EC: Siete lámparas en dos tumbas. También cerámica y
fragmentos de vidrio de los siglos III y IV EC, todo ello material
funerario. Aquí aparecen los restos de un edificio del período romano
tardoantiguo –siglo IV EC- y una moneda romana –también del siglo IV
EC-.

Los comienzos de la actual Nazaret

Tenemos
pues que Nazaret es solo una población de muertos –una necrópolis- entre
los siglos I aEC y el II EC y alguna posible granja -no un pueblo,
menos una ciudad- . Bien ¿por qué hasta el II EC? Pues porque la
Arqueología nos ofrece otra prueba que nos remite al II EC, justo tras
la II Guerra Judía, en concreto se trata de una piedra de mármol hallada
en la sinagoga de Cesárea Marítima que ofrece un listado de familias
sacerdotales que buscan refugio tras la guerra con Adriano y los lugares
dónde se ubican, entre ellos hay esta cita:

“El décimo octavo curso sacerdotal (llamado) Hapizzes, relocalizado en Nazaret”

De
los veinticuatro “cursos” sacerdotales que se mencionan uno de ellos,
el dieciocho, se refugia en Nazaret. Que entonces era básicamente una
necrópolis utilizada sobre todo por la cercana Japha. Ahora se instala
una aldea con los refugiados. Nazaret quedaba cerca de Sephoris pero, a
la vez, estaba fuera de la mencionada ciudad, cosa que convenía a las
familias sacerdotales dado que Sephoris era una ciudad gentil.

Los
descendientes de esos refugiados son los que habitaban en la zona de
Nazaret cuando es “descubierta” por la topografía cristiana en el siglo
IV EC -aunque es posible que la aldea mencionada en la epigrafía, como
tal, ya hubiese desaparecido y se hubiese retornado al poblamiento rural
disperso, en cualquier caso, Orígenes, en el siglo III EC, la busca y
no la encuentra, en la estratigrafía tampoco hay rastro de ella-.

A
partir de ese momento comienza una presencia cristiana alrededor del
llamado “pozo de María”, localizado algo al norte de la primera aldea
judía de refugiados del siglo II EC, el poblamiento cristiano acaba por
imponerse al judío que habitaba por la zona, aunque algunos pobladores
judíos vuelven a aparecer en el valle para ser definitivamente
expulsados en el siglo VII EC.

En cualquier caso Nazaret solo es
habitada comunalmente a partir del siglo II EC, lo es como una pequeña
aldea que es muy posible que desaparecies en el siglo III EC, hasta el
siglo IV no se produce una expansión urbana en la zona y la generación
de una ciudad cristiana tras la “consagración” del lugar como el de la
“ciudad originaria” de Jesús de Nazaret, quedando constituido como punto
de peregrinación.

 
Nazaret en los evangelios

Esos
son los datos de la Arqueología y la Historia, ahora bien, es
fácilmente observable que estos datos no coinciden con los que ofrecen
los textos básicos del cristianismo, es decir, con aquello que dicen los
cuatro evangelios canónicos –unos con más y otros con menos detalle-
sobre una ciudad de Galilea –y hablan de “ciudad” no de aldea o caserío-
llamada “Nazaret”, especialmente el texto de Lucas se extiende al
respecto. Veamos las referencias evangélicas.

En el evangelio de Mateo:

“y
fue a vivir en una ciudad llamada Nazaret; para que se cumpliese el
oráculo de los profetas: = Será llamado Nazoreo. =” (Mateo 2:23, Biblia
de Jerusalén, edición en castellano de 1976)  

“καὶ ἐλθὼν
κατῴκησεν εἰς πόλιν λεγομένην ναζαρέτ, ὅπως πληρωθῇ τὸ ῥηθὲν διὰ τῶν
προφητῶν ὅτι ναζωραῖος κληθήσεται.” (Mateo 2:23, Textos Griegos del
Nuevo Testamento, versión Nestle-Aland, 26/27 edición)

La Biblia
de Jerusalén traduce κληθήσεται por “Nazoreo” pero es muy usual
utilizar la voz “Nazareno”. La palabra ναζαρέτ se traduce por “Nazaret”.

“Y dejando Nazará, vino a residir en Cafarnaúm junto al mar,
en el término de Zabulón y Neftalí” (Mateo 4:13, Biblia de Jerusalén,
edición en castellano de 1976)

“καὶ καταλιπὼν τὴν ναζαρὰ ἐλθὼν
κατῴκησεν εἰς καφαρναοὺμ τὴν παραθαλασσίαν ἐν ὁρίοις ζαβουλὼν καὶ
νεφθαλίμ· “(Mateo 4:13, Textos Griegos del Nuevo Testamento, versión
Nestle-Aland, 26/27 edición).

Aquí la voz ναζαρὰ es la que se traduce por “Nazará”.

“Y
la gente decía: «Este es el profeta Jesús, de Nazaret de Galilea.»”
(Mateo 21:11, Biblia de Jerusalén, edición en castellano de 1976)

“οἱ
δὲ ὄχλοι ἔλεγον, οὖτός ἐστιν ὁ προφήτης ἰησοῦς ὁ ἀπὸ ναζαρὲθ τῆς
γαλιλαίας.” (Mateo 21:11, Textos Griegos del Nuevo Testamento, versión
Nestle-Aland, 26/27 edición).

Ahora es el término griego ναζαρὲθ lo que se traduce por “Nazaret”.

En
el evangelio de Marcos:

“Y sucedió que por aquellos días vino Jesús
desde Nazaret de Galilea, y fue bautizado por Juan en el Jordán.”
(Marcos 1:9, Biblia de Jerusalén, edición en castellano de 1976)

“καὶ
ἐγένετο ἐν ἐκείναις ταῖς ἡμέραις ἦλθεν ἰησοῦς ἀπὸ ναζαρὲτ τῆς γαλιλαίας
καὶ ἐβαπτίσθη εἰς τὸν ἰορδάνην ὑπὸ ἰωάννου.” (Marcos 1:9, Textos
Griegos del Nuevo Testamento, versión Nestle-Aland, 26/27 edición).

La palabra ναζαρὲτ es la que se traduce por “Nazaret”.

En el evangelio de Lucas:

“Al
sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de
Galilea, llamada Nazaret” (Lucas 1:26, Biblia de Jerusalén, edición en
castellano de 1976).

“ἐν δὲ τῶ μηνὶ τῶ ἕκτῳ ἀπεστάλη ὁ ἄγγελος
γαβριὴλ ἀπὸ τοῦ θεοῦ εἰς πόλιν τῆς γαλιλαίας ᾗ ὄνομα ναζαρὲθ” (Lucas
1:26, Textos Griegos del Nuevo Testamento, versión Nestle-Aland, 26/27
edición).

Es ναζαρὲθ lo que se traduce por “Nazaret”.

“Subió
también José desde Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la
ciudad de David, que se llama Belén, por ser él de la casa y familia de
David” (Lucas 2:4, Biblia de Jerusalén, edición en castellano de 1976).

“ἀνέβη
δὲ καὶ ἰωσὴφ ἀπὸ τῆς γαλιλαίας ἐκ πόλεως ναζαρὲθ εἰς τὴν ἰουδαίαν εἰς
πόλιν δαυὶδ ἥτις καλεῖται βηθλέεμ, διὰ τὸ εἶναι αὐτὸν ἐξ οἴκου καὶ
πατριᾶς δαυίδ,” (Lucas 2:4, Textos Griegos del Nuevo Testamento, versión
Nestle-Aland, 26/27 edición).

Nuevamente ναζαρὲθ es “Nazaret”.

“Así
que cumplieron todas las cosas según la Ley del Señor, volvieron a
Galilea, a su ciudad de Nazaret” (Lucas 2:39, Biblia de Jerusalén,
edición en castellano de 1976).

“καὶ ὡς ἐτέλεσαν πάντα τὰ κατὰ
τὸν νόμον κυρίου, ἐπέστρεψαν εἰς τὴν γαλιλαίαν εἰς πόλιν ἑαυτῶν
ναζαρέθ.” (Lucas 2:39, Textos Griegos del Nuevo Testamento, versión
Nestle-Aland, 26/27 edición).

Vuelve ναζαρὲθ a ser “Nazaret”.

“Bajó
con ellos y vino a Nazaret, y vivía sujeto a ellos. Su madre conservaba
cuidadosamente todas las cosas en su corazón” (Lucas 2:51, Biblia de
Jerusalén, edición en castellano de 1976)

“καὶ κατέβη μετ᾽
αὐτῶν καὶ ἦλθεν εἰς ναζαρέθ, καὶ ἦν ὑποτασσόμενος αὐτοῖς. καὶ ἡ μήτηρ
αὐτοῦ διετήρει πάντα τὰ ῥήματα ἐν τῇ καρδίᾳ αὐτῆς.” (Lucas 2:51, Textos
Griegos del Nuevo Testamento, versión Nestle-Aland, 26/27 edición).

Otra vez ναζαρὲθ se traduce por “Nazaret”. “

14 Jesús volvió a Galilea por la fuerza del Espíritu, y su fama se extendió por toda la región.
15 El iba enseñando en sus sinagogas, alabado por todos.
16
Vino a Nazará, donde se había criado y, según su costumbre, entró en la
sinagoga el día de sábado, y se levantó para hacer la lectura.
17 Le entregaron el volumen del profeta Isaías y desenrollando el volumen, halló el pasaje donde estaba escrito:
18
= El Espíritu del Señor sobre mí, porque me ha ungido para anunciar a
los pobres la Buena Nueva, me ha enviado a proclamar la liberación a los
cautivos y la vista a los ciegos, para dar la libertad a los oprimidos =

19 = y proclamar un año de gracia del Señor. =
20 Enrollando el volumen lo devolvió al ministro, y se sentó. En la sinagoga todos los ojos estaban fijos en él.
21 Comenzó, pues, a decirles: «Esta Escritura, que acabáis de oír, se ha cumplido hoy.»
22
Y todos daban testimonio de él y estaban admirados de las palabras
llenas de gracia que salían de su boca. Y decían: «¿No es éste el hijo
de José?»
23 El les dijo: «Seguramente me vais a decir el refrán:
Médico, cúrate a ti mismo. Todo lo que hemos oído que ha sucedido en
Cafarnaúm, hazlo también aquí en tu patria.»
24 Y añadió: «En verdad os digo que ningún profeta es bien recibido en su patria.»
25
«Os digo de verdad: Muchas viudas había en Israel en los días de Elías,
cuando se cerró el cielo por tres años y seis meses, y hubo gran hambre
en todo el país;
26 y a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a = una mujer viuda de Sarepta de Sidón. =
27 Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo, y ninguno de ellos fue purificado sino Naamán, el sirio.»
28 Oyendo estas cosas, todos los de la sinagoga se llenaron de ira;
29
y, levantándose, le arrojaron fuera de la ciudad, y le llevaron a una
altura escarpada del monte sobre el cual estaba edificada su ciudad,
para despeñarle.
30 Pero él, pasando por medio de ellos, se marchó” (Lucas 4:14-30, Biblia de Jerusalén, edición en castellano de 1976)

14 καὶ ὑπέστρεψεν ὁ ἰησοῦς ἐν τῇ δυνάμει τοῦ πνεύματος εἰς τὴν γαλιλαίαν. καὶ φήμη ἐξῆλθεν καθ᾽ ὅλης τῆς περιχώρου περὶ αὐτοῦ.
15 καὶ αὐτὸς ἐδίδασκεν ἐν ταῖς συναγωγαῖς αὐτῶν, δοξαζόμενος ὑπὸ πάντων.
16
καὶ ἦλθεν εἰς ναζαρά, οὖ ἦν τεθραμμένος, καὶ εἰσῆλθεν κατὰ τὸ εἰωθὸς
αὐτῶ ἐν τῇ ἡμέρᾳ τῶν σαββάτων εἰς τὴν συναγωγήν, καὶ ἀνέστη ἀναγνῶναι.
17 καὶ ἐπεδόθη αὐτῶ βιβλίον τοῦ προφήτου ἠσαΐου, καὶ ἀναπτύξας τὸ βιβλίον εὖρεν τὸν τόπον οὖ ἦν γεγραμμένον,
18
πνεῦμα κυρίου ἐπ᾽ ἐμέ, οὖ εἵνεκεν ἔχρισέν με εὐαγγελίσασθαι πτωχοῖς,
ἀπέσταλκέν με κηρύξαι αἰχμαλώτοις ἄφεσιν καὶ τυφλοῖς ἀνάβλεψιν,
ἀποστεῖλαι τεθραυσμένους ἐν ἀφέσει,
19 κηρύξαι ἐνιαυτὸν κυρίου δεκτόν.
20 καὶ πτύξας τὸ βιβλίον ἀποδοὺς τῶ ὑπηρέτῃ ἐκάθισεν· καὶ πάντων οἱ ὀφθαλμοὶ ἐν τῇ συναγωγῇ ἦσαν ἀτενίζοντες αὐτῶ.
21 ἤρξατο δὲ λέγειν πρὸς αὐτοὺς ὅτι σήμερον πεπλήρωται ἡ γραφὴ αὕτη ἐν τοῖς ὠσὶν ὑμῶν.
22
καὶ πάντες ἐμαρτύρουν αὐτῶ καὶ ἐθαύμαζον ἐπὶ τοῖς λόγοις τῆς χάριτος
τοῖς ἐκπορευομένοις ἐκ τοῦ στόματος αὐτοῦ, καὶ ἔλεγον, οὐχὶ υἱός ἐστιν
ἰωσὴφ οὖτος;
23 καὶ εἶπεν πρὸς αὐτούς, πάντως ἐρεῖτέ μοι τὴν
παραβολὴν ταύτην· ἰατρέ, θεράπευσον σεαυτόν· ὅσα ἠκούσαμεν γενόμενα εἰς
τὴν καφαρναοὺμ ποίησον καὶ ὧδε ἐν τῇ πατρίδι σου.
24 εἶπεν δέ, ἀμὴν λέγω ὑμῖν ὅτι οὐδεὶς προφήτης δεκτός ἐστιν ἐν τῇ πατρίδι αὐτοῦ.
25
ἐπ᾽ ἀληθείας δὲ λέγω ὑμῖν, πολλαὶ χῆραι ἦσαν ἐν ταῖς ἡμέραις ἠλίου ἐν
τῶ ἰσραήλ, ὅτε ἐκλείσθη ὁ οὐρανὸς ἐπὶ ἔτη τρία καὶ μῆνας ἕξ, ὡς ἐγένετο
λιμὸς μέγας ἐπὶ πᾶσαν τὴν γῆν,
26 καὶ πρὸς οὐδεμίαν αὐτῶν ἐπέμφθη ἠλίας εἰ μὴ εἰς σάρεπτα τῆς σιδωνίας πρὸς γυναῖκα χήραν.
27 καὶ πολλοὶ λεπροὶ ἦσαν ἐν τῶ ἰσραὴλ ἐπὶ ἐλισαίου τοῦ προφήτου, καὶ οὐδεὶς αὐτῶν ἐκαθαρίσθη εἰ μὴ ναιμὰν ὁ σύρος.
28 καὶ ἐπλήσθησαν πάντες θυμοῦ ἐν τῇ συναγωγῇ ἀκούοντες ταῦτα,
29
καὶ ἀναστάντες ἐξέβαλον αὐτὸν ἔξω τῆς πόλεως, καὶ ἤγαγον αὐτὸν ἕως
ὀφρύος τοῦ ὄρους ἐφ᾽ οὖ ἡ πόλις ᾠκοδόμητο αὐτῶν, ὥστε κατακρημνίσαι
αὐτόν·
30 αὐτὸς δὲ διελθὼν διὰ μέσου αὐτῶν ἐπορεύετο. 

(Lucas
4:14-30, Textos Griegos del Nuevo Testamento, versión Nestle-Aland,
26/27 edición).

Aquí es ναζαρά la voz que traducida queda como “Nazará”.

En el evangelio de Juan:

“45
Felipe se encuentra con Natanael y le dice: «Ese del que escribió
Moisés en la Ley, y también los profetas, lo hemos encontrado: Jesús el
hijo de José, el de Nazaret.»
46 Le respondió Natanael: «¿De Nazaret
puede haber cosa buena?» Le dice Felipe: «Ven y lo verás.»” (Juan
1:45-46, Biblia de Jerusalén, edición en castellano de 1976).

“45
εὑρίσκει φίλιππος τὸν ναθαναὴλ καὶ λέγει αὐτῶ, ὃν ἔγραψεν μωϊσῆς ἐν τῶ
νόμῳ καὶ οἱ προφῆται εὑρήκαμεν, ἰησοῦν υἱὸν τοῦ ἰωσὴφ τὸν ἀπὸ ναζαρέτ.
46
καὶ εἶπεν αὐτῶ ναθαναήλ, ἐκ ναζαρὲτ δύναταί τι ἀγαθὸν εἶναι; λέγει αὐτῶ
[ὁ] φίλιππος, ἔρχου καὶ ἴδε.” (Juan 1:45-46, Textos Griegos del Nuevo
Testamento, versión Nestle-Aland, 26/27 edición).

El término ναζαρὲτ es aquí “Nazaret”.

 
Nazaret, Nazará y Nazareno

En
todos los casos tanto “Nazará” como “Nazaret” hacen en estos versículos
referencia a la misma teórica población –recordemos que con categoría
de “ciudad”-, en griego se usa ναζαρά para “Nazará”, y ναζαρὲτ o ναζαρὲθ
para “Nazaret”.

Sin embargo es otra palabra la que nos acerca a
la clave del misterio y… a la demostración de la construcción del texto
en distintas etapas –unas muy tardías-, se trata de κληθήσεται, que
puede traducirse por “Nazoreo” o “Nazareno”, porque si κληθήσεται puede
ser “Nazareno” también lo puede ser ναζαρηνέ –término que aparece, por
ejemplo, en Marcos 1:24 o en Lucas 4:34-, lo mismo que ναζαρηνός –que
aparece en Marcos 10:47-, sucede que ναζαρηνέ o ναζαρηνός se puede
traducir por “Nazareno” o –teóricamente- desglosarse en la expresión “de
Nazaret”.

Y tal vez parezca lo mismo “Jesús nazareno” que
“Jesús de Nazaret”, pero… resulta que no lo es, y por aquí se entiende
que pasó y como, forzosamente, al menos una parte de los textos
evangélicos son… del siglo IV EC, Y de paso que su contenido es de
dudosa fiabilidad histórica, La clave del significado de “nazareno” la
aporta un texto gnóstico de filiación valentiniana, se trata del
Evangelio de Felipe, que forma parte de la Biblioteca de Nag Hammadi y
está redactado en copto, el versículo 19 dice:

19a.  Jesús es
nombre secreto, Cristo es nombre revelado. Por eso Jesús no existe en
cualesquiera [otras] lenguas, sino su nombre es Jesús como se llama.
Pero su nombre Cristo en arameo es Mesías, pero en griego es Cristos. En
total, está en todas las demás lenguas con arreglo a [la palabra para
“ungido de] cada una. 19b. ¡El nazareno revelado es el secreto!

(Evangelio de Felipe, 19, Textos de Nag Hammadi)

Y
el versículo 47 dice:

“Los apóstoles que nos precedieron le llamaban
así: Jesús el nazareno° Mesías— es decir, Jesús el nazareno Cristo. El
último nombre es Cristo, el primero es Jesús, el de en medio es
[nazareno]. Mesías tiene dos significaciones: tanto ungido como
medición. Jesús en hebreo, es la salvación. Nazara es la verdad [en
arameo], por eso el nazareno es el verdadero. El Cristo es la medición,
el [nazareno] y Jesús son los medidos.” (Evangelio de Felipe, 47, Textos
de Nag Hammadi)

Por otra parte en un versículo anterior se
expone como funcionan, en ese contexto, lo que (aparentemente) son
nombres, funcionamiento que si no se “conozca de antemano” lleva a un
“gran engaño” pues “distrae la atención”:

Los nombres que se dan
(a las cosas) del mundo son susceptibles de un gran engaño, pues
distraen la atención de lo estable (y la dirigen) hacia lo inestable. Y
así quien oye (la palabra) «Dios» entiende no lo estable, sino lo
inestable. Lo mismo ocurre con el «Padre», el «Hijo», el «Espíritu
Santo», la «Vida», la «Luz», la «Resurrección» , la «Iglesia» y tantos
otros: no se entienden los (conceptos) estables, sino los inestables, de
no ser que se conozca (de antemano) los primeros. Éstos están en el
mundo […]; si [estuvieran] en el eón, no se les nombraría nunca en el
mundo ni se les echaría entre las cosas terrenas; ellos tienen su fin en
el eón.

(Evangelio de Felipe, 11, Textos de Nag Hammadi)

El
evangelio de Felipe se data en el siglo III EC, no deja de resultar
curioso que alguien del siglo III EC este informado de los significados
de los términos “Jesús”, “nazareno” y “Mesías” o “Cristo” mientras que
autores supuestamente anteriores no sólo no lo saben sino que hasta
embarcan al personaje en vivencias y conflictos en… ¡una necrópolis!
El autor del evangelio de Felipe es consciente de los significados
crípticos de cada término –y obsérvese que cada uno de ellos es un
título que refleja una cualidad o un conocimiento, ninguno es un nombre,
ni de persona ni de topónimo-.

Tenemos aquí la “salvación”, la
“verdad” y la “medida” –que también unge-. También tenemos una clave:
como funciona la fórmula que se construye a partir de unos títulos –que
elemento mide y cuales son medidos. La resultante es que “La salvación
verdadera unge” y, también, “La salvación verdadera es medida”. Lo que
no tenemos es ni un nombre de persona, ni un nombre de ciudad, ni
tampoco un ungido sino una unción –un acto, no una persona-.

Y,
todo ello, ¿quién lo explica? Pues un texto gnóstico valentiniano del
siglo III EC que le enmienda la plana a los evangelistas canónicos del…
siglo IV EC.

Pero no solo sucede con un texto gnóstico, también
sucede con uno helenista, así la única mención que hace Celso –pese a
que recoge las versiones cristianas de su época, finales del siglo II EC
o principios del siglo III EC- a “nazareno” es una mención a
“titulatura” o a “cualidad” no a gentilicio, es la que sigue:

“¿Por
qué los amenaza él, si desobedecieron sus mandamientos, de tratarlos
como enemigos declarados mientras que el Hijo, el Nazareno, formula
preceptos completamente opuestos…?” (Celso, El discurso verdadero contra
los cristianos, 88)

En Celso aparece frecuentemente la palabra
“Jesús” –que curiosamente no aparece cuando al comienzo relata el
“affaire” Ben Panthera-, una vez “Nazareno” y ninguna una supuesta
población llamada “Nazaret”.

Otra posibilidad que se apunta es
que si Iesous o Iosous – ησοῦς- es la transliteración al griego de
Yeshúa –ישׁוע- que significa “salvador” o “salvación”, Nazoraios o
Nazarenos – ναζαρηνέ- sea la transliteración al griego del hebreo
“netser” o “netzer” -סניף- que significa “rama” o “vástago”. Lo que no
dejaría de implicar otra referencia a titulatura, dado que quedaría así:
“La salvación [brota] de la rama”. Y ese significado, relativamente
críptico, nos lleva de vuelta al gnosticismo y sus características.

No
obstante, respecto a esta interpretación hay algunas objeciones
lingüísticas derivadas de la transliteración del hebreo al griego, según
esto no se utiliza la zeta sino la sigma para transliterar la letra
hebrea tzade, lo cual hace altamente improbable esa derivación.

 
La “hipótesis toponímica”

Si
vamos a otras fuentes en busca de referencia toponímica vemos que
Flavio Josefo –que fue comandante en jefe de las fuerzas judías en
Galilea- menciona a la cercana Japha –a poco más de kilómetro y medio al
suroeste de la actual Nazaret- pero no menciona para nada a una
“Nazaret”, pese a que hace un recuento y menciona a cuarenta y cinco
ciudades y pueblos de Galilea –véase Flavio Josefo, Guerra Judía,
especialmente para los incidentes de Jotapata y Japha Libro III-.

El
Talmud menciona a sesenta y tres ciudades de Galilea, no aparece allí
Nazaret, tampoco lo hace en ninguna fuente de la literatura rabínica
antigua y… tampoco la menor referencia en el Tanaj.

La primera
referencia situando Nazaret como un lugar geográfica real -Orígenes
había intentado desentenderse de la cuestión por la vía del lugar
mítico, bueno, desentenderse o explicarla-, viene de la mano de Eusebio
de Cesárea -la misma mano que despliega tanta inventiva como desprecio a
la veracidad al generar el “Testimonium Flavianum”. Así, en su obra
“Onomasticon” Eusebio presenta una lista geográfica de los lugares
santos mencionados en la Biblia, allí aparece Nazaret.

Bien, al
margen de la fiabilidad de Eusebio tenemos la cronología, el santo
“Padre de la Iglesia” vive en el siglo IV EC, entonces sí se podía
mencionar una Nazaret.

Para “salvar” la “hipótesis toponímica”
los autores cristianos se remiten constantemente a una “insignificante
aldea”, pero es que eso tampoco funciona siguiendo lo que explican los
textos, especialmente lo referido en el evangelio de Lucas 4:14-30,
recordémoslo:

“14 Jesús volvió a Galilea por la fuerza del Espíritu, y su fama se extendió por toda la región.
15 El iba enseñando en sus sinagogas, alabado por todos.
16
Vino a Nazará, donde se había criado y, según su costumbre, entró en la
sinagoga el día de sábado, y se levantó para hacer la lectura.
17 Le entregaron el volumen del profeta Isaías y desenrollando el volumen, halló el pasaje donde estaba escrito:
18
= El Espíritu del Señor sobre mí, porque me ha ungido para anunciar a
los pobres la Buena Nueva, me ha enviado a proclamar la liberación a los
cautivos y la vista a los ciegos, para dar la libertad a los oprimidos =

19 = y proclamar un año de gracia del Señor. =
20 Enrollando el volumen lo devolvió al ministro, y se sentó. En la sinagoga todos los ojos estaban fijos en él.
21 Comenzó, pues, a decirles: «Esta Escritura, que acabáis de oír, se ha cumplido hoy.»
22
Y todos daban testimonio de él y estaban admirados de las palabras
llenas de gracia que salían de su boca. Y decían: «¿No es éste el hijo
de José?»
23 El les dijo: «Seguramente me vais a decir el refrán:
Médico, cúrate a ti mismo. Todo lo que hemos oído que ha sucedido en
Cafarnaúm, hazlo también aquí en tu patria.»
24 Y añadió: «En verdad os digo que ningún profeta es bien recibido en su patria.»
25
«Os digo de verdad: Muchas viudas había en Israel en los días de Elías,
cuando se cerró el cielo por tres años y seis meses, y hubo gran hambre
en todo el país;
26 y a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a = una mujer viuda de Sarepta de Sidón. =
27 Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo, y ninguno de ellos fue purificado sino Naamán, el sirio.»
28 Oyendo estas cosas, todos los de la sinagoga se llenaron de ira;
29
y, levantándose, le arrojaron fuera de la ciudad, y le llevaron a una
altura escarpada del monte sobre el cual estaba edificada su ciudad,
para despeñarle.
30 Pero él, pasando por medio de ellos, se marchó” 

(Lucas 4:14-30, Biblia de Jerusalén, edición en castellano de 1976)

¿Tenemos
aquí un mero villorrio que no llega a aldea? Parece que no, tenemos una
sinagoga en funcionamiento y no solo parientes –caso que sucedería en
algo de las dimensiones de un caserío- sino paisanos, que no dudan en
intentar despeñarle por un acantilado.

Por otra parte tanto el
texto de Lucas como el de Mateo llaman “ciudad” a “Nazaret”, no hablan
de ningún villorrio. Luego lo que explica el texto no coincide en
absoluto con una supuesta y minimalista aldea que, por otro lado,
resulta que… tampoco aparece a través de la evidencia arqueológica, a
partir de ella solo aparecen dos tipos de habitantes: los de las tumbas y
los de una granja.

Conclusiones

¿Qué significado
puede tener todo eso? Pues diverso. El primero es cronológico y remite a
que la redacción definitiva de los cuatro evangelios canónicos
forzosamente es posterior a mediados del siglo II EC –y ello llevaría a
que “Nazaret” en el siglo IV aparezca en la topografía cristiana sacra-.
El segundo es que los redactores de esas versiones de los evangelios
canónicos ya han perdido de vista el significado de “nazareno”, al punto
que lo confunden con un gentilicio cuando no lo es. El tercero es que
la inclusión de las falsas referencias toponímicas que se derivan de
“nazareno” muestran que la información que aparece en los evangelios
canónicos no solo no es relativamente contemporánea a los supuestos
relatados sino que, además, no es fiable. Cuarto, que resulta imposible
mantener la hipótesis Q para los sinópticos en todo aquello que aparece
“Nazaret” en cuanto ciudad y topónimo y “nazareno” entendido como
gentilicio –en el mejor de los casos serían interpolaciones tardías y
del todo alejadas en el tiempo-. Quinto, que si “nazareno” significa “el
verdadero” y deriva de “nazara” –“la verdad” en arameo- nos
encontraríamos ante un planteamiento enteramente gnóstico –como el que
muestra el valentiniano evangelio de Felipe-. Sexto, es igualmente un
planteamiento gnóstico el que remite a “netser” en cuanto a título que
complementa el contenido etimológico de “Yeshúa” –que también
funcionaría en ese caso como título y no como nombre propio-.

Bibliografía

Biblia de Jerusalén, edición en castellano de 1976

Carter, J.: Evangelios Apócrifos, Editorial Sirio, Málaga, 1996

Celso: El discurso verdadero contra los cristianos, Alianza Editorial, Madrid, 1988

Crossan, J.D.: El Jesús histórico, Editorial Emece

Josefo, F.: La guerra de los judíos, Editorial Gredos, Madrid, 2001

Textos Griegos del Nuevo Testamento, versión Nestle-Aland, 26/27 edición