Sobre el Calendario Hebreo y el Shabat

Sobre el Calendario Hebreo y el Shabat



Por: Irving Gatell.


Una cosa debo agradecerle a Mesiánicos y Netzaritas: siempre
me pueden sorprender. Se inventan cualquier cosa con tal de deslegitimar al
Judaísmo verdadero, y a veces parece que es un verdadero concurso de
creatividad.
Un ejemplo perfecto es la idea de que los judíos celebramos
mal el Shabat, empezando por la ubicación del Séptimo Día. Es decir: contamos
mal. Según esta idea -rechazada por muchos líderes mesiánicos y netzaritas,
además- la cuenta debe iniciar con el Rosh Jodesh (o con la Luna Nueva, que es
lo mismo). Entonces, el Shabat sería el séptimo día a partir del inicio del
mes, y no el séptimo día de las semanas del calendario Gregoriano. Basados en
esto, acusan que los judíos seguimos un calendario pagano.

Mis objeciones:
1. En la Torá no existe NINGUNA orden de contar el Shabat en
función de la Luna Nueva (o Rosh Jodesh). De hecho, me encantaría que algún
mesiánico o netzarita me enseñara UN SOLO VERSÍCULO en el que se pueda
justificar semejante idea.
2. Lo que sí tenemos en la Torá, es que Génesis 1:14-19 dice
que la Luna fue creada en el día cuarto. Luego entonces, los ciclos lunares
empezaron el día cuarto. ¿Cuándo se celebró el primer Shabat? Siguiendo la
lógica de esta novedosa idea, se tendría que haber contado desde el día cuarto,
y entonces el Shabat hubiera sido el onceavo día de la Creación. Pero no: el
Shabat fue celebrado por D-os mismo tres días después de la creación de la
Luna.
3. En relación al Shabat, hay otra orden precisa por parte
de D-os: “Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; mas el séptimo día
es Shabat para el Señor tu D-os…” (Éxodo 20:9-10). Como se puede ver, el
concepto de “Shabat” no es algo aislado. Es la contraparte del
concepto de que hay seis días laborales. Como puede verse también, se trata de
una cuenta autónoma. Jamás dice que esté en función de cualquier otro ciclo
(solar, lunar o astral). Es, simplemente, una secuencia: se trabaja seis días,
se reposa uno. Y vuelve a empezar.
Bien: de acuerdo a las pintorescas propuestas de quienes
defienden el Shabat en función del inicio de mes, esta orden NO SE PODRÍA
CUMPLIR. Veamos:


a) El ciclo lunar tiene una duración de 29 días 12 horas 43
minutos y 12 segundos.



b) En consecuencia, si hacemos uso de meses lunares
estrictos, obtendremos cuatro semanas de siete días (28 en total) y un residuo
de 1 día, 12 horas, 43 minutos y 12 segundos.


c) Al segundo mes, el residuo acumulado van a ser 3 días, 1
hora, 26 minutos y 24 segundos.
d) Al tercer mes, el residuo será de 4 días, 14 horas, 9
minutos y 36 segundos. Y así sucesivamente.
¿Cuál es el problema con esto? Que si a partir del día de la
Luna Nueva empiezo con mis cuentas de siete, los Shabatot caerán en los días 7,
14, 21 y 28 del mes. Pero me va a sobrar el día 29. Y al siguiente mes, dos
días completos. Entonces, después del último Shabat del mes, voy a tener un
residuo de uno o dos días para llegar a la siguiente Luna Nueva y volver a
empezar la cuenta. En consecuencia, entre el último Shabat de un mes, y el
primero del siguiente, van a transcurrir siete u ocho días.
Con ello, queda QUEBRANTADO el mandamiento de trabajar SEIS
DÍAS
  y descansar el séptimo (Shemot/Éxodo 20: 8):


…שֵׁשֶׁת יָמִים תַּעֲבֹד

Séis días trabajarás…


Con la pena: en la Torá jamás dice “trabaja
seis días, menos entre el último Shabat de un mes y el primero del mes
siguiente, en los que tendrás que trabajar siete u ocho días según los ajustes
del calendario lunar”.

Para que esta idea pudiera funcionar, los ciclos lunares
tendrían que ser de 28 días exactos (sin residuos de horas, minutos o
segundos), y entonces los meses tendrían que ser de 28 días exactos, y entonces
los años tendrían que ser de 336 días (28×12), y entonces yo tendría 44 años de
edad y no 40.
¿Tengo que decir que un calendario con semejantes
características es una absoluta estupidez? Ninguna cultura hubiera sobrevivido
siguiendo semejante cuenta de días, por la simple razón de que no se ajusta ni
al ciclo solar, ni al ciclo lunar.
Repito: el ciclo lunar dura 29 días y medio. Es decir: dos
ciclos lunares duran 59 días. Por eso, el Judaísmo intercala meses de 29 y 30
días, para que dos meses tengan una duración de 59 días. Pero con esa cifra no
se pueden organizar secuencias de seis días laborales y uno de reposo.
Si a eso agregamos que NO EXISTE NINGÚN mandamiento que diga
que la secuencia de seis días laborales – uno de reposo debe someterse al ciclo
lunar, entonces está claro que la cuenta de las semanas es AUTÓNOMA.
Fácil de demostrar: JAMÁS se ha descubierto evidencia de que
alguna tendencia del Judaísmo hiciera semejante tipo de cuentas. Y vaya que se
sabe de las discusiones calendáricas que hubo en los siglos II AEC a I EC,
donde los Esenios Qumranitas voltearon todos los conceptos calendáricos (aunque
sin incluir semejante disparate).
La cuenta de los seis días laborales empezó con el primer
día de la Creación, no con el inicio de los ciclos lunares y solares. El
séptimo día -el primer Shabat- fue celebrado por D-os mismo tres días después
de crear la luna, y un día después de crear al ser humano.
Está claro, entonces, que la cuenta es autónoma. Pretender
que se tiene que iniciar a partir del inicio de mes obliga a vivir bajo una
grotesca serie de digresiones calendáricas, aparte de que carece sustento
bíblico.