¿Es el manuscrito Shem Tob de Mateo el texto original en hebreo?

¿Es el manuscrito Shem Tob de Mateo el texto original en hebreo?

Por: Irving Gatell




No. No lo es. Sólo es una copia medieval.

Los argumentos esgrimidos por Mesiánicos y Netzaritas para insistir en que esta es la versión original de Mateo, son sus múltiples diferencias con el texto de Mateo en griego, la presencia de rasgos gramaticales arcaicos, y el parentesco textual con documentos que dejaron de circular en el siglo II (como el Evangelio de Tomás).

Se refieren a esto:

1. Hay ciertos detalles que pueden asumirse como una traducción incorrecta desde el hebreo hacia el griego. Por ejemplo, donde el texto griego dice “porque los gentiles (goyim) buscan estas cosas”, Shem Tob pone “porque los cuerpos (gofim) buscan estas cosas”.

En griego, resulta muy difícil explicar la diferencia de versiones. Pero en hebreo se trata de sólo una letra. Por ello, se deduce que el idioma original es el hebreo, y que la versión en griego contiene un error de traducción.

En eso estamos de acuerdo, pero: ¿significa que el manuscrito completo es la versión original? En realidad, cabe la posibilidad de que, del original en hebreo, se hayan hecho dos traducciones, una correcta y otra incorrecta. Cabe, por lo tanto, la posibilidad de que el Shem Tob sólo refleje la lectura correcta retraducida al hebreo, y no necesariamente que esa sea la versión original.

Tomando las cosas con calma, podemos decir que este argumento no es decisivo en nada. No nos obliga a aceptar que el Shem Tob sea el original, pero tampoco a descartarlo. Así que no queda más remedio que seguir analizando.

2. El Shem Tob usa rasgos gramaticales que se dejaron de usar en el siglo II. El más notable es la llamada “vav consecutiva”, que consiste en el uso repetitivo de la conjunción “y” cuando se presentan listas de sustantivos o verbos. Por ejemplo, en Mateo 28:19, donde no se pone “en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”, sino “en el nombre del Padre, Y del Hijo, Y del Espíritu Santo”. Ese fue un recurso típico del hebreo anterior al siglo II (pre-Mishnaico). Se deduce -dicen los partidarios del Shem Tob- que el texto se escribió antes del siglo II.

Otra vez: no necesariamente. Lo único que se puede deducir objetivamente de ese argumento, es que el autor del texto conocía bien la gramática del hebreo antiguo, y elaboró el texto haciendo uso de esos recursos. Hay otros casos: en el siglo XV, Domenico de Jerusalén hizo una traducción del Nuevo Testamento al hebreo, y aplicó el uso de la vav consecutiva tantas veces como le pareció conveniente, pese a que el texto griego que le sirvió de base NO LO HACE. ¿Para qué lo hizo? Para darle un estilo hebreo y arcaico a su traducción. Nada más.

Otra vez, estamos ante un argumento que no nos obliga a llegar a una conclusión. Son muchas las razones por las que se pudo usar la vav consecutiva.

3. Acaso, el último argumento es el más interesante: en muchos detalles, el manuscrito de Shem Tob se separa del texto griego de Mateo, ofreciendo lecturas paralelas a las que encontramos en el Evangelio de Tomás, un texto gnóstico que fue censurado por la Iglesia, y que estuvo en el olvido desde el siglo III hasta el XIX. Los defensores del Shem Tob deducen, entonces, que esta versión de Mateo tuvo que elaborarse antes del siglo II, pues después de eso resulta imposible explicar el parentesco textual con el evangelio de Tomás.

Interesante, pero falso. De hecho, este es el argumento más falso de todos.

Está sobradamente demostrado que el texto griego de los evangelios integrado a la Recensión de Bizancio no fue el único que circuló en la Iglesia Medieval. Aparte, estuvo el texto en latín oficial -la Vulgata Latina-, e incluso los textos latinos previos a la Vulgata -el llamado Vetus Latina-.

Del Vetus Latina se elaboraron varias “armonizaciones” de los evangelios, durante los siglos XIII y XIV.

¿Qué es una armonización de los evangelios? Una versión que fusiona los relatos de los cuatro evangelios canónicos. Es complejo, porque el autor tiene que decidir el orden en que va a integrar los relatos divergentes, y además tiene que escoger la versión que mejor le parezca (cuando el mismo relato está presente en dos o más evangelios), para luego completarla con los detalles que pueda obtener de las otras versiones.

La primera armonización que se hizo fue el Diatesarón de Taciano, hacia el año 165. En el transcurso del siglo XIII (un siglo antes de que Shem Tob ben Itzjak ben Shaprut incorporara a su obra Even Boán una versión en hebreo de Mateo), se elaboraron tres armonizaciones a partir del Vetus Latina: la Armonía de Lieja, la Armonía de Toscana, y la Armonía de Venezzia.

¿Qué tiene de interesante que hayan usado el Vetus Latina? Que esos manuscritos ofrecen lecturas diferentes a las del Mateo griego.

Desde mediados del siglo XX está sobradamente documentado que el evangelio de Tomás tiene varios parentescos textuales con las Armonías de Lieja, Toscana y Venezzia. Siguiendo esa información, William L. Petersen ya demostró que todas las similitudes del Shem Tob con el evangelio de Tomás -y con otros textos antiguos- se obtuvieron de esas armonizaciones, especialmente la de Lieja.

Entonces, el texto se pudo hacer en el siglo XIII o XIV, no necesariamente en el siglo II.

Y, justamente, Petersen explica otra característica del Shem Tob, de la que sus defensores nunca hablan: hay detalles -palabras o frases- que no pertenecen al texto de Mateo, sino a Marcos, Lucas o Juan, pero que están en el Shem Tob. Del mismo modo, hay detalles que sí son de Mateo, pero no aparecen en el Shem Tob.

¿Qué sucedió? Que el autor del Shem Tob se basó en Armonizaciones, textos en donde los elementos de los cuatro evangelios estaban completamente revueltos. Hizo un muy buen trabajo, pero -inevitablemente- se le fueron ciertos detalles, incorporando al texto de Mateo cosas que pertenecen a los otros evangelios, o dejando fuera detalles que sí tenía que haber incluido.

¿De qué manera explican esto los partidarios del Shem Tob? Diciendo que ese es el texto original de Mateo, y habrían sido los posteriores traductores al griego los que quitaron ciertos detalles para ponerlos en los otros evangelios, o le agregaron palabras y frases que por eso no aparecen en el Shem Tob.

Pésima explicación, porque nos obliga a pensar que TODOS los traductores del Mateo original en hebreo cometieron EXACTAMENTE los mismos errores al quitarle cosas a Mateo, y mandarlas a los otros evangelios. Y es que es un hecho inobjetable que hubo VARIAS traducciones (las diferencias entre el texto griego Bizantino y el Vetus Latina, por ejemplo, lo demuestran).

El Mateo conocido como Shem Tob es una versión medieval, que obtiene sus particularidades de las Armonías de Lieja, Toscana y Venezzia. Nada más.

Claro, en esta nota hemos dado por hecho que sí existió un texto original de Mateo en hebreo.

¿Se puede recuperar? Yo creo que sí, aunque parcialmente. De todos modos, lo suficiente como para darnos una buena idea del tipo de texto que fue, y una idea bastante clara del tipo de persona que fue Yehoshúa.

En el libro FALSOS JUDÍOS, FALSO MESÍAS, toda la sección final está dedicada a la reconstrucción del contenido de ese texto que tanto anhelan los Mesiánicos y Netzaritas, pero que nunca han sabido buscar por culpa de su terquedad de querer ver en el manuscrito Shem Tob al Evangelio Original, cuando sólo es una versión medieval.

Por eso, el Yehoshúa en el que creen es, simplemente, un Yehoshúa medieval.